VATICANO - Embajador ruso Soltanovsky: La Santa Sede es “un actor independiente de alcance y relevancia mundial”

jueves, 14 diciembre 2023 papa francisco   geopolítica   diplomacia   relaciones diplomáticas   Áreas de crisis  

Vatican Media

Por Victor Gaetan*

Roma (Agencia Fides) - El Embajador Ivan Soltanovsky ha presentado sus cartas credenciales al Papa Francisco el 18 de septiembre de 2023 como tercer Embajador de la Federación Rusa ante la Santa Sede. Soltanovsky también representa a la Federación Rusa ante la Soberana Orden de Malta.
Durante su histórico encuentro en 1989, San Juan Pablo II y el Presidente de la Unión Soviética Mijail Gorbachov anunciaron el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Moscú y el Vaticano, y los primeros enviados fueron acreditados en 1990. Desde entonces, siete representantes rusos han prestado servicio ante la Santa Sede. El Papa Benedicto XVI y el Presidente ruso Vladimir Putin establecieron relaciones diplomáticas plenas entre ambos países en diciembre de 2009.
En la siguiente entrevista, el Embajador Ivan Soltanovsky expone la perspectiva rusa sobre las relaciones con la Santa Sede en la actual fase histórica.
Diplomático de carrera, Ivan Soltanovsky se especializó en relaciones multilaterales, como representante ante la OSCE (1996-2000), la OTAN (2003-2009) y como representante permanente de Rusia ante el Consejo de Europa (2015-2022).
La entrevista sobre su carrera y las relaciones de Rusia con la Santa Sede se ha realizado en la Embajada rusa, situada en la Vía de la Conciliazione de Roma, próxima a la Basílica de San Pedro. Se trata de la primera entrevista del Embajador con un periodista occidental en su nuevo cargo de representante de la Federación Rusa ante la Santa Sede.
El Papa Francisco da prioridad al diálogo personal con todas las partes en conflicto. Escribe en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: “cuando vivimos la mística de acercarnos a los demás y de buscar su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los más hermosos regalos del Señor. Cada vez que nos encontramos con un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir algo nuevo de Dios. Cada vez que se nos abren los ojos para reconocer al otro, se nos ilumina más la fe para reconocer a Dios” (par. 272).

- ¿Hasta qué punto es importante la relación de Rusia con la Santa Sede?
- Es muy importante. Para nosotros, la Santa Sede es un actor independiente de alcance y relevancia mundial. Es bastante vanguardista en su enfoque de las cuestiones delicadas. Siempre mantiene un diálogo basado en el respeto mutuo.
He leído la encíclica "Hermanos todos" y la aprecio mucho. El Papa Francisco describe el mundo como un poliedro con diferentes facetas y cada faceta tiene su valor. Habla de multipolaridad. De diversidad en armonía. Del respeto a las diferentes civilizaciones, de las identidades de las civilizaciones, y todo esto es muy importante. Por ejemplo, en Rusia consideramos fundamentales los valores tradicionales de la familia, que a veces son atacados. Creemos en estos valores.
Este es el trasfondo conceptual de nuestra cooperación. Para nosotros es importante promover el diálogo con la Santa Sede, porque encontramos similitudes con nuestra visión en la situación actual.

-¿De qué habló con el Papa Francisco cuando presentó sus credenciales en septiembre?
- Mi conversación con el Papa Francisco, según el protocolo y la tradición de la Santa Sede, fue "tête-a-tête", sin la presencia de ninguna otra persona, excepto un intérprete. Por tanto, me gustaría atenerme a la tradición y compartir con ustedes únicamente mi impresión personal de esta entrevista de 15-20 minutos: Se trató de una conversación abierta, sincera, llena de respeto por el otro, en el entendimiento de que debemos mantener el diálogo sobre cuestiones importantes. Me impresionó el conocimiento profundo y universal que el Papa tiene de la realidad contemporánea.

- Su cargo en la Santa Sede parece muy diferente de los que ha ocupado en el pasado. ¿Es así?
- Lógicamente, esta misión es muy diferente, pero existen algunas similitudes con mis misiones en la OTAN y el Consejo de Europa. Las dos misiones anteriores eran multilaterales, mientras que ésta es bilateral. Pero si pensamos en la visión global de la Santa Sede, podemos compararla con una gran organización internacional. Me parecen interesantes las similitudes, como profesional, a la hora de intentar tender puentes dentro de una organización internacional.
Por lo que respecta a la OTAN, hemos intentado mejorar las relaciones con estructuras importantes, pero desgraciadamente los tiempos han cambiado drásticamente. La Santa Sede tiene su propia fisonomía, su propio perfil. En cuanto a la OTAN, no sé si cada uno de los países tiene su propio perfil, porque hablan con una sola voz y se presume que dicha voz es internacional. Y se trata de una voz 100% antirrusa.
Con el Vaticano, para mí es absolutamente diferente. La larga historia de la diplomacia vaticana es muy enriquecedora. El Papa Francisco tiene sus ojos muy abiertos.

-Cuando ocupó el cargo de Representante Permanente Adjunto de Rusia ante la OTAN en Bruselas entre 2003 y 2009, ¿fueron considerados "buenos años" para las relaciones entre Rusia y Estados Unidos?
- Fueron años pragmáticos y abiertos a la cooperación. Yo no utilizaría el término "buenos". Sin duda fueron años mejores. Las conversaciones con Estados Unidos y la OTAN sobre problemas reales de seguridad fueron bastante intensas. Teníamos un sistema de comunicación en diversos sectores. Pero, como vemos ahora, no entablaban un diálogo sincero ni discusiones serias sobre problemas reales de seguridad. La idea de garantizar una seguridad igual para todos, no sólo para los miembros de la OTAN, ha continuado a serles ajena.
En cuanto a Estados Unidos, personalmente no he mantenido conversaciones directas con ellos. He trabajado en varios temas, incluida la cooperación pacífica en el espacio. La estación espacial internacional ha sido un excelente ejemplo de cooperación con la NASA. Pero no idealizo en absoluto ese periodo. La clase dirigente estadounidense nunca ha comprendido del todo la experiencia de Rusia a principios de los años noventa, que en muchos aspectos fue desafortunada y trágica.

-A principios de los años noventa, Occidente trataba a Rusia como a un país derrotado. Por el contrario, la tradición diplomática del Vaticano enseña que para promover la reconciliación nunca se debe crear una sensación de "vencedores contra vencidos". Hay muchas pruebas de que el sistema soviético fue destruido desde dentro porque gran parte del sistema comunista se basaba en una ideología extranjera. ¿Cuál es la verdad? ¿Occidente "ganó" o el sistema político cambió desde dentro para restaurar la identidad rusa?
- La suya es una pregunta tanto "filosófica" como política. Los dirigentes occidentales engañaron a nuestros líderes diciéndoles: "No os preocupéis de que ampliemos las fronteras de la OTAN cerca de Rusia, e incluso de los países vecinos a Rusia". Fue un error no contar con un acuerdo jurídicamente vinculante que excluyera cualquier posibilidad de este riesgo para la seguridad de mi país. Los dirigentes de Moscú fueron demasiado idealistas al creer las palabras de sus homólogos occidentales.
En la Unión Soviética teníamos muchos aspectos positivos, como un excelente sistema de escuelas infantiles y de bienestar social, pero también negativos. En aquel momento, la Perestroika contaba con el apoyo de la mayoría de la población. Teníamos presiones del exterior y problemas internos. Al final, fue una tragedia para todo el país, porque hubo mucho sufrimiento económico. Así que el país tuvo que recuperarse, a pesar de los muchos errores y las muchas pérdidas.
A principios de la década del 2000, se produjo una cierta transformación filosófica. Occidente intentó imponer condiciones. En aquellos años mantuvimos un diálogo directo con Occidente pero, a nuestro juicio, nos percibían como débiles y trataron de imponer ciertas condiciones. Aunque no eran tiempos perfectos, al menos había debate.

- ¿Dónde estaba usted en la Navidad de 1991, cuando el Presidente Mijail Gorbachov dimitió y la Unión Soviética dejó de existir?
- Yo estaba en la India. Fue un acontecimiento triste. Bueno, casi siempre es triste ver arriar tu bandera nacional. Sin embargo, la visión de la histórica tricolor rusa [zarista] tuvo un fuerte impacto, porque significaba la restauración de la herencia de Rusia. En aquel momento teníamos esperanzas, porque confiábamos en que los nuevos dirigentes llevarían las riendas, pero las fuerzas destructivas se apoderaron de todo, especialmente de la economía.
Nos hallábamos ante la siguiente pregunta: ¿Cómo dar estabilidad a nuestro país? ¿Cómo restaurar la autoestima ante el colapso económico?

- Según lo que ha observado en Bruselas, ¿cuánta influencia tenía el Secretario General de la OTAN?
- Depende de la personalidad. En mi humilde opinión, son tecnócratas. Responsables políticos. En general, no recuerdo, ni tampoco mis colegas, al Secretario General de la OTAN como alguien del calibre de De Gaulle o Giulio Andreotti o Helmut Kohl, por quienes sentimos gran estima. No participamos en la confrontación, sino en el diálogo pacífico.
Los líderes occidentales de hoy, con raras excepciones, tienden a demonizar a Rusia y al pueblo ruso, y eso es una locura.

-Puesto que usted está especializado en Pakistán y Afganistán, me pregunto: Zbig Brzezinski dijo que Estados Unidos puso intencionadamente una trampa a la Unión Soviética al arrastrar a este país hasta Afganistán. ¿Cómo responde un diplomático ruso a esta afirmación?
- Fue un error. La experiencia afgana fue dolorosa, pero estábamos respondiendo a los retos de seguridad de nuestro país, al menos tal y como los percibían los líderes políticos de la URSS en aquel momento. Ahora parece que fue un error.

-Durante el tiempo que trabajó con el Consejo de Europa, ¿cuáles fueron los encuentros positivos e importantes?
- Mantuve buenas relaciones con muchos homólogos. Antes de 2008, no se podía pensar en Europa sin tener en cuenta a Rusia. No se puede borrar a Rusia del mapa.

- Pasando a una pregunta más personal, ¿pertenece usted a una Iglesia?
- Estoy en camino de convertirme en un verdadero creyente. Voy a la iglesia en Roma, pero no asisto a una iglesia en particular.

-¿Cuándo comenzó su camino de fe?
- No puedo decirle el día exacto, para ser sincero, y lo intento, porque para ser un verdadero creyente hay que pasar por muchas cosas, y no sólo hacer visitas ocasionales. Para mí sucedió porque todo hombre necesita una relación con Dios. Para mí significa rezar por el bien de la familia, los padres y los amigos. En mi caso, todo empezó hace unos cinco años. Entonces empecé a prepararme para mi destino en Roma, y estar aquí ciertamente me estimula a profundizar en el tejido de la fe, a comprender los dogmas del Credo.

*Victor Gaetan es Senior Correspondent del National Catholic Register y se ocupa de cuestiones internacionales. Escribe también para la ribista Foreign Affairs y ha colaborado con Catholic News Service. La Asociación de prensa católica de América del Norte ha otorgado a sus artículos cuatro premios, entre ellos por excelencia individual. Gaetan ha conseguido una licenza (B.A.) en Estudios Otomanos y Bizantinos en la Universidad de la Sorbona de Paris, un M.A. en la Fletcher School of International Law and Diplomacy y un doctorado en Ideología en la Literatura en la Tufts University. Es autor del libro God’s Diplomats: Pope Francis, Vatican Diplomacy, and America's Armageddon (Rowman & Littlefield, 2021). Su sitio web es VictorGaetan.org
(Agencia Fides 14/12/2023)

Victor Gaetan entrevista al embajador Soltanovsky

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