Fides News - Spanish (Spain - Traditional)https://fides.org/Todas las noticias FidesesLos contenidos del sitio son publicados con Creative Common LicenseVATICANO - Nace la Fundación “Donum Missionis”: una única entidad para los colegios misioneros de Romahttps://fides.org/es/news/78241-VATICANO_Nace_la_Fundacion_Donum_Missionis_una_unica_entidad_para_los_colegios_misioneros_de_Romahttps://fides.org/es/news/78241-VATICANO_Nace_la_Fundacion_Donum_Missionis_una_unica_entidad_para_los_colegios_misioneros_de_RomaCiudad del Vaticano – A partir del 1 de noviembre de 2026, las Fundaciones «Domus Missionalis» y «Domus Urbaniana» dejarán de existir como entidades independientes y pasarán a integrarse en una única realidad: la Fundación «Donum Missionis». Así lo establece un Rescriptum ex Audientia Sanctissimi firmado por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y publicado hoy, 1 de octubre, por la Oficina de Prensa de la Santa Sede junto con los nuevos Estatutos . El Papa León XIV, en la audiencia del 28 de julio de 2026, aprobó los Estatutos, «considerada la necesidad de armonizar el estatuto canónico de las Fundaciones “Domus Missionalis” y “Domus Urbaniana” con el marco jurídico vigente».<br /><br />Como director de la nueva Fundación ha sido nombrado el padre Stefano Fossi, de la Provincia italiana de la Compañía de Jesús, que hasta ahora había desempeñado responsabilidades pastorales y administrativas en la diócesis de Rieti.<br /><br />Como subdirector de la Fundación ha sido nombrado don Alessandro Brandi, sacerdote de la archidiócesis de Trani-Barletta-Bisceglie y director del Centro Internacional de Animación Misionera , que hasta ahora era también oficial de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol .<br /><br />Las dos Fundaciones que ahora confluyen en «Donum Missionis» habían sido creadas el mismo día, el 20 de mayo de 2005, por voluntad de Benedicto XVI, como entidades instrumentales de la entonces Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Según explica el sitio web oficial vaticano de la Fundación Pontificia Domus Missionalis, su finalidad era «el cuidado y acompañamiento de seminaristas y sacerdotes, religiosos y religiosas que vienen a Roma desde las Iglesias de África, Asia, América y Oceanía para seguir un itinerario de formación universitaria».<br /><br />Cada año, se lee en el mismo sitio, «más de 600 sacerdotes son guiados y acompañados por la Domus Missionalis» durante sus estudios en las universidades pontificias. L'Osservatore Romano recordaba en 2021 que la Domus Missionalis «se ocupa» de los Colegios San Pedro Apóstol, San Pablo Apóstol, Mater Ecclesiae y San José, mientras que la Fundación Domus Urbaniana, «Fundación autónoma, con personalidad jurídica canónica y civil» y sede en el Vaticano, estaba vinculada al Pontificio Colegio Urbano.<br /><br />Qué cambia<br /><br />La nueva entidad no parte de cero. El Preámbulo de los Estatutos reconstruye el camino recorrido: la reforma de la Curia romana mediante la Constitución apostólica Praedicate Evangelium , el motu proprio del 5 de diciembre de 2022 sobre las personas jurídicas instrumentales de la Curia y el Decreto del 1 de agosto de 2022 por el que el Papa Francisco atribuyó al Pro-Prefecto de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización la plena representación legal de las administraciones confiadas a su cargo. La integración, acordada por el Congreso Administrativo de la Sección a propuesta del cardenal Luis Antonio Gokim Tagle, Pro-Prefecto, había sido aprobada por León XIV en la audiencia del 13 de junio de 2025, en la que dispuso «la constitución de una única Institución, denominada “Donum Missionis”».<br /><br />Se trata de una integración administrativa y patrimonial: una única entidad instrumental del Dicasterio, con sus propios órganos de gestión e integrada en los mecanismos de vigilancia económica de la Santa Sede, en línea con la reforma de la Curia. «Donum Missionis» tiene su sede legal en el Vaticano, en Via del Pellegrino, y su sede operativa en el Palacio de Propaganda Fide. El Pro-Prefecto es, por derecho, su representante legal; la preside el Secretario de la Sección y el Secretario Adjunto para la Administración ejerce como vicepresidente. El patrimonio inicial asciende a un millón de euros. La financiación procede principalmente de la contribución anual de las Obras Misionales Pontificias, a la que se suman las aportaciones del Dicasterio, los rendimientos del patrimonio y los ingresos derivados de la actividad de acogida del CIAM.<br /><br />A la Fundación se le encomienda «el cuidado, la conservación y el mantenimiento, ordinario y extraordinario» de los inmuebles de seis instituciones: el Pontificio Colegio Urbano de Propaganda Fide, los Colegios San Pedro Apóstol, San Pablo Apóstol, San José y Mater Ecclesiae y el Centro Internacional de Animación Misionera . Los colegios están destinados, precisa el Estatuto, a acoger a «candidatos al sacerdocio, clérigos, religiosas y religiosos que son enviados a Roma desde los territorios de misión durante un periodo adecuado de formación, inicial o permanente, y para realizar estudios universitarios y/o cursos de especialización, contribuyendo así a su formación académica y espiritual, que se confía, en particular, a los profesores y a los superiores de los Colegios». <br /><br />En el caso del CIAM, los Estatutos establecen además una normativa específica: el Centro acoge la formación misionera permanente de las Obras Misionales Pontificias, así como a peregrinos, grupos de espiritualidad y oración y laicos. Las relaciones con terceros, sin embargo, siguen siendo gestionadas por el Dicasterio, propietario del inmueble.<br /><br />Cuatro siglos de colegios<br /><br />La historia de estas instituciones ha sido presentada por el arzobispo Samuele Sangalli, Secretario Adjunto para la Administración del Dicasterio misionero, durante su intervención del pasado 8 de septiembre en el Curso de formación para nuevos obispos. «Desde los primeros años de su fundación, en 1627, la Congregación de Propaganda Fide, de la que nuestro Dicasterio es hoy heredero, se comprometió a garantizar en Roma instituciones de formación para el personal eclesiástico y religioso de los territorios de primera evangelización», ha explicado.<br /><br />El primero fue el Colegio Urbano, que en 2027 celebrará su cuarto centenario. «Creado como seminario –ha recordado el arzobispo-, todavía hoy acoge cada año a unos 170 seminaristas procedentes de África, Asia, Oceanía y de los Vicariatos Apostólicos de América Latina».<br />En el siglo XX, ha proseguido, «se añadieron dos Colegios sacerdotales -el Colegio San Pedro, en 1946, y el Colegio San Pablo, en 1965- para la formación de sacerdotes diocesanos procedentes de esas mismas tierras», que acogen cada uno entre 150 y 200 sacerdotes al año.<br /><br />«En 1979 se creó el Colegio Mater Ecclesiae para la formación de jóvenes religiosas», actualmente unas 130, en Castel Gandolfo. Ese mismo año comenzó también su actividad el Colegio San José, desde 2006 situado en el Gianicolo, donde se organizan cursos para los rectores y formadores de «425 seminarios menores, 135 seminarios propedéuticos y 270 seminarios mayores» de los territorios de misión.<br />Junto a los Colegios, la Pontificia Universidad Urbaniana cuenta con unos 1.130 estudiantes y 97 Institutos vinculados en 40 países. Para Sangalli, estas instituciones «desempeñan una labor insustituible»: garantizan «la formación para la misión del clero diocesano de nuestros territorios», preparan formadores para seminarios y casas religiosas y ofrecen «esa experiencia única de catolicidad y universalidad de la Iglesia que solo puede vivirse en Roma, sub Petri Sedem».<br /><br />De ahí su llamamiento a los nuevos obispos: «necesitamos el apoyo de todas las Iglesias locales para que estos Colegios puedan seguir prestando el servicio para el que fueron creados».<br /><br />Con «Donum Missionis», el «don de la misión», ese servicio contará ahora con una única estructura jurídica.<br /> . <br /><br/><strong>Link correlati</strong> :<a href="https://www.fides.org/it/attachments/view/file/BOLLETTINO.pdf">ADJUNTO</a>Thu, 01 Oct 2026 13:13:10 +0200Emergencia educativa entre migrantes y refugiados: congreso en la Pontificia Universidad Urbanianahttps://fides.org/es/news/78240-Emergencia_educativa_entre_migrantes_y_refugiados_congreso_en_la_Pontificia_Universidad_Urbanianahttps://fides.org/es/news/78240-Emergencia_educativa_entre_migrantes_y_refugiados_congreso_en_la_Pontificia_Universidad_UrbanianaRoma – El 30 de septiembre ha comenzado en la Pontificia Universidad Urbaniana el congreso internacional 'Refugee & Migrant Education: Voices in Action: Transformative Collaboration and Educational Solidarity with Refugees & Migrants'. Promovido por la 'Refugee & Migrant Education Network' , el encuentro que concluirá mañana, 2 de octubre, reúne a académicos, representantes de agencias de las Naciones Unidas, organizaciones internacionales, investigadores, estudiantes refugiados, representantes de la sociedad civil y distintas realidades eclesiales, con el objetivo de buscar estrategias compartidas que permitan ampliar el acceso a la educación y favorecer la inclusión de las personas obligadas a abandonar su país.<br /><br />El congreso se celebra en un contexto en el que, como recuerda la presentación de la iniciativa, millones de personas siguen desplazadas a causa de las guerras, la pobreza, la violencia y el cambio climático. Las familias se ven obligadas a abandonar sus hogares, los jóvenes interrumpen sus estudios y muchas comunidades tienen dificultades incluso para garantizar las oportunidades educativas más básicas. «En todos los continentes, millones de personas siguen desplazadas por las guerras, la pobreza, la violencia y el cambio climático. Las familias son arrancadas de sus hogares y la educación de los jóvenes se ve interrumpida», se lee en el texto de presentación de la Red. <br /><br />La RMEN fue fundada en 2018 para poner en contacto a universidades, organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales y personas que trabajan en la educación de refugiados, migrantes y desplazados. La red parte de una convicción: la labor de cada una de estas entidades puede verse reforzada mediante la colaboración y el apoyo mutuo. «La educación es un camino que recorremos juntos y sus objetivos se alcanzan mejor mediante la colaboración mutua», afirma la presentación del congreso.<br /><br />En su mensaje de bienvenida, Anthony J. Cernera, presidente y fundador de la Red, ha señalado entre los objetivos del encuentro la elaboración de propuestas concretas y el fortalecimiento de los vínculos entre los participantes: «Nuestro principal objetivo en esta conferencia es elaborar recomendaciones que puedan llevarse a la práctica para impulsar la educación de refugiados y migrantes y, al mismo tiempo, favorecer una colaboración más profunda entre los participantes». El debate no se centra únicamente en la educación destinada a las personas en movimiento, sino también en la formación sobre las migraciones y la movilidad humana.<br /><br />En el discurso inaugural, el profesor Aldo Skoda, del 'Scalabrini International Migration Institute' y de la Pontificia Universidad Urbaniana, ha recordado el décimo aniversario de la Red y ha destacado su crecimiento como espacio de colaboración entre instituciones, educadores, investigadores y comunidades de distintos países. También ha invitado a no reducir las migraciones a una situación de crisis o a un problema que haya que gestionar: cada desplazamiento lleva consigo una historia, aspiraciones, capacidades, culturas y conocimientos. Desde esta perspectiva, la educación no es simplemente un servicio que se presta, sino una herramienta para devolver dignidad, reforzar la capacidad de decidir y abrir oportunidades. «La educación no es simplemente un servicio que se presta, sino un medio poderoso para devolver la dignidad, fortalecer la capacidad de acción y crear oportunidades», ha afirmado.<br /><br />Sin embargo, el derecho a la educación está todavía muy lejos de estar plenamente garantizado para millones de refugiados, migrantes, solicitantes de asilo y víctimas de la trata. La intervención de Skoda ha señalado los obstáculos que pueden aparecer en las distintas etapas del recorrido, desde la huida y el tránsito hasta la llegada y la integración en las comunidades de acogida. La falta de recursos, las interrupciones de los estudios, las barreras lingüísticas, las dificultades jurídicas y administrativas y las desigualdades en el acceso a la tecnología pueden impedir que los jóvenes continúen su formación.<br /><br />El programa aborda estas cuestiones mediante sesiones plenarias, mesas redondas y grupos de trabajo. Entre los temas analizados figuran el acceso a la enseñanza superior y la continuidad de los estudios en distintos contextos, el impacto de los recortes de financiación y las lagunas existentes en la investigación. También se dedica un espacio al análisis de modelos de cooperación entre universidades y organizaciones, entre ellas el 'Mother Cabrini Institute of Immigration', 'la University of Sanctuary' de la Universidad de Exeter, la 'Saint Joseph University' de Beirut, el 'Jesuit Refugee Service', 'Jesuit Worldwide Learning' y 'Refugee Education UK'.<br /><br />La jornada inaugural, el 30 de septiembre, ha contado con un taller sobre la ampliación del acceso de los refugiados a la educación superior, intervenciones sobre colaboración y solidaridad con refugiados y migrantes y testimonios de estudiantes refugiados reasentados y de jóvenes que viven en situaciones de emergencia. También comenzaron los grupos de trabajo, organizados en torno a cuatro áreas: educación de refugiados y migrantes; educación sobre las cuestiones relacionadas con los refugiados y las migraciones; defensa de derechos y acompañamiento; e investigación.<br /><br />Hoy, 1 de octubre, las sesiones están dedicadas a la continuidad de la educación en los distintos contextos y niveles formativos, a los modelos de colaboración entre instituciones y a las prácticas educativas basadas en principios éticos. Por la tarde se celebrarán sesiones paralelas sobre el liderazgo de los refugiados, el acceso y la permanencia en la educación superior, las pedagogías de la solidaridad, la resiliencia de los jóvenes desplazados y la colaboración entre instituciones y comunidades. Mañana, 2 de octubre, está prevista una sesión sobre las oportunidades y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en la educación de refugiados y migrantes, a cargo del padre Maurice Emelu, de la John Carroll University. El congreso concluirá con la presentación de las recomendaciones elaboradas por los grupos de trabajo y con un llamamiento a la acción común. <br /> .Thu, 01 Oct 2026 15:40:20 +0200ASIA/PAKISTÁN - En Mariamabad, la memoria del padre Frank Van Butsele, misionero capuchino que dio la vida por el Evangeliohttps://fides.org/es/news/78238-ASIA_PAKISTAN_En_Mariamabad_la_memoria_del_padre_Frank_Van_Butsele_misionero_capuchino_que_dio_la_vida_por_el_Evangeliohttps://fides.org/es/news/78238-ASIA_PAKISTAN_En_Mariamabad_la_memoria_del_padre_Frank_Van_Butsele_misionero_capuchino_que_dio_la_vida_por_el_EvangelioLahore – Con motivo de la fiesta de san Francisco de Asís y en el octavo centenario de su muerte , la comunidad católica de la localidad de Mariamabad, en el Punjab pakistaní, vuelve la mirada hacia su propia historia y pone una vez más en manos de la Virgen María el camino de la misión. En la «Ciudad de María», uno de los lugares más significativos de la presencia católica en Pakistán, sigue muy vivo el recuerdo de los misioneros capuchinos belgas y, de manera especial, el del padre Frank Van Butsele, el fraile que entregó su vida al servicio de la población del Punjab y murió asesinado en 1953, a los 40 años, en la iglesia de Mariamabad, precisamente donde había ejercido su ministerio.<br /><br />Mariamabad, hoy sede del Santuario Mariano Nacional de Pakistán, nació a finales del siglo XIX gracias a la labor de los capuchinos flamencos. En 1892, el obispo capuchino belga Emmanuel Van Den Bosch compró unas 150 acres de terreno para ofrecer un hogar y una posibilidad de salir adelante a familias cristianas pobres y víctimas de discriminación. En enero de 1893 se instalaron allí las tres primeras familias cristianas, acompañadas por los misioneros franciscanos, en una tierra que recibiría el nombre de «Maryabad», «Ciudad de María». El padre Felix van de Putte, llegado en 1896, impulsó su desarrollo agrícola, social y religioso y promovió la construcción de la iglesia de Santa María y San José, consagrada en 1898.<br /><br />En esta larga historia ocupa un lugar propio la figura del padre Frank Van Butsele, nacido en Ronse, Bélgica, en 1913. Ingresó en los capuchinos en 1930 y fue ordenado sacerdote en 1937. Durante unos quince años se dedicó a la misión en el subcontinente indio. Trabajó en Amritsar, entonces en la India, y posteriormente en el recién creado Pakistán, después de la «partición». Las fuentes históricas capuchinas lo recuerdan como un hombre de fe y caridad, profundamente devoto de la Virgen María, muy unido a la población y a su misión, y dedicado a la catequesis, a la formación de catequistas y al acompañamiento de las comunidades. En Mariamabad, como se llamaría posteriormente la localidad, asumió la responsabilidad de la misión y trabajó en la pastoral, en el desarrollo y la difusión de la devoción mariana y en la promoción humana y social de las familias católicas.<br /><br />Su nombre quedó ligado de manera especial al nacimiento de la tradición de las peregrinaciones marianas. En 1949, pocos años antes de su muerte, el padre Frank contribuyó a convertir la iglesia de Mariamabad en un centro de devoción mariana y puso en marcha la peregrinación anual del 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María. Aquella iniciativa se convertiría con el tiempo en una de las expresiones más significativas de la fe católica en Pakistán. Todavía hoy, el santuario atrae cada año a cientos de miles de peregrinos y constituye también un lugar de encuentro, diálogo y oración entre cristianos y musulmanes .<br /><br />El padre Frank murió el 2 de noviembre de 1953 dentro de su iglesia de Mariamabad. Fue asesinado con una daga por un hombre llamado Diwan Masih, a quien también había ayudado, en un contexto de gran inestabilidad, seis años después del nacimiento de Pakistán. La región seguía marcada por las profundas heridas de la Partición de 1947 entre India y Pakistán, que había provocado migraciones masivas y violencia entre comunidades religiosas. Fue asesinado en la iglesia, delante de sus feligreses, mientras rezaba.<br /><br />Su muerte no puso fin a la misión iniciada por los franciscanos; más bien contribuyó a reforzarla. El sacrificio del padre Frank entró en la memoria de la comunidad como parte de la misma historia misionera. La presencia de los misioneros europeos se convirtió en un punto de partida para el nacimiento de vocaciones locales al sacerdocio y a la vida consagrada, favoreciendo así el crecimiento de la Iglesia local. La misión de los capuchinos buscó acompañar a personas pobres y marginadas mediante el anuncio del Evangelio, pero también construyendo comunidades, escuelas y obras sociales y promoviendo la dignidad de cada persona.<br /><br />En Mariamabad, esta herencia continúa hoy ante la estatua de la Virgen. El Santuario, nacido de la misión de los capuchinos belgas, se ha convertido en un lugar donde cristianos y fieles de otras religiones acuden para confiar a María sus preocupaciones y esperanzas. En este lugar, que la Iglesia de Pakistán sigue vinculando a la memoria del padre Frank, sepultado en el cementerio de Mariamabad, se le recuerda en vísperas de la fiesta de san Francisco no solo como una figura del pasado, sino como un don del Señor dentro de una historia misionera que sigue adelante. La semilla plantada por aquellos misioneros continúa dando fruto en la comunidad católica pakistaní.<br /><br />La misión de hoy se encomienda a María, a quien Mariamabad está consagrada desde sus orígenes. Más de setenta años después de la muerte del padre Frank, la «Ciudad de María» sigue custodiando la memoria de sus misioneros y, al mismo tiempo, mirando al futuro con esperanza y bendiciendo la vida de los fieles en la «tierra de los puros». <br /> Thu, 01 Oct 2026 15:04:17 +0200ASIA/PAKISTÁN - La familia franciscana celebra los 800 años del Tránsito de san Francisco, con la mirada puesta en el diálogo y la pazhttps://fides.org/es/news/78235-ASIA_PAKISTAN_La_familia_franciscana_celebra_los_800_anos_del_Transito_de_san_Francisco_con_la_mirada_puesta_en_el_dialogo_y_la_pazhttps://fides.org/es/news/78235-ASIA_PAKISTAN_La_familia_franciscana_celebra_los_800_anos_del_Transito_de_san_Francisco_con_la_mirada_puesta_en_el_dialogo_y_la_pazIslamabad – Las fraternidades franciscanas de Pakistán celebran el 800.º aniversario de la muerte de san Francisco , de cara al 4 de octubre, fiesta litúrgica de san Francisco de Asís. Con esta ocasión, renuevan su compromiso de vivir y anunciar el Evangelio, siguiendo el espíritu del santo, en la sociedad pakistaní.<br /><br />Con motivo del Tránsito de san Francisco, la comunidad católica de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi se ha unido a la familia franciscana, formada por frailes, religiosas y laicos, para hacer memoria de la vida, la espiritualidad y el legado de san Francisco de Asís en Pakistán.<br /><br />Los franciscanos presentes en la diócesis han organizado una celebración jubilar centrada especialmente en la paz. Uno de los momentos más simbólicos ha sido la suelta de palomas blancas, como signo de reconciliación y expresión del espíritu evangélico vivido por san Francisco. Una representación teatral sobre la vida y la misión del santo ha ayudado también a los participantes a reflexionar sobre su amor a Cristo y a los pobres y sobre su estilo de vida sencillo y humilde.<br /><br />Durante la Eucaristía celebrada el 29 de septiembre en Islamabad, momento central del programa jubilar, el arzobispo Arshad, al recordar los 800 años de la muerte del santo de Asís, ha destacado que «su vida sigue inspirando a los cristianos por su compromiso radical con el Evangelio, la sencillez, la humildad y el amor a Dios y a la creación». También ha afirmado: «Su extraordinario testimonio de fe, que abraza la pobreza, la sencillez, la humildad y la entrega total a Dios, siguiendo el Evangelio de manera auténtica y radical, es un modelo y una fuente de inspiración para los bautizados en Pakistán y en todo el mundo».<br /><br />Su legado, ha subrayado, es que «quien se hace pequeño es quien recibe más a los ojos de Dios». El arzobispo ha animado además a los fieles a ser discípulos de Cristo, que llama a sus seguidores a la humildad, al servicio y al amor desinteresado. «Este mensaje -ha señalado- tiene un significado especial para quienes estamos llamados a servir a los demás, tanto en la Iglesia como en la sociedad, para que las necesidades de los más vulnerables estén por delante de nuestro propio bienestar y de nuestros intereses».<br /><br />En particular, para las personas consagradas en Pakistán, ha dicho, «la vida de san Francisco sigue siendo un fuerte recordatorio de que la vocación religiosa es una llamada a seguir fielmente a Cristo y de que las personas consagradas están llamadas a ser auténticos testigos del Evangelio en el mundo».<br /><br />«La espiritualidad de san Francisco -ha subrayado- invita asimismo a todos los creyentes a desprenderse de una preocupación excesiva por los bienes materiales y a vivir el amor a Dios, a los pobres, a la creación y al prójimo. Su testimonio recuerda a los cristianos que el Evangelio no solo se proclama con palabras, sino que se testimonia con la propia vida».<br /><br />El encuentro ha concluido con un momento de compartir, convivencia y fraternidad al estilo franciscano.<br /><br />La familia franciscana en Pakistán está formada en total por unas 600 personas, entre frailes, religiosas de distintas congregaciones franciscanas y laicos de la Orden Franciscana Seglar. Su presencia se concentra principalmente en dos grandes regiones geográficas y eclesiásticas del país. Los Hermanos Menores tienen históricamente una presencia especialmente arraigada en la provincia de Sindh y en la archidiócesis de Karachi, mientras que los Hermanos Menores Capuchinos trabajan principalmente en la provincia del Punjab, territorio confiado a su atención pastoral desde finales del siglo XIX. En el país trabajan también diversas congregaciones femeninas franciscanas en estrecho contacto con la población: las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, las Hermanas Franciscanas Misioneras de Cristo Rey, las Hermanas Franciscanas del Corazón de Jesús y las Hermanas Franciscanas Albertinas, llegadas de Polonia. Los laicos franciscanos de la OFS y la Juventud Franciscana constituyen asimismo un grupo numeroso, con numerosas fraternidades locales repartidas por las provincias de Punjab y Sindh.<br /><br />El apostolado de la familia franciscana en Pakistán se desarrolla en tres ámbitos fundamentales. El primero es la paz y el diálogo interreligioso: los franciscanos trabajan para tejer relaciones constantes con la comunidad musulmana y promover una convivencia pacífica. El segundo es el servicio a los pobres, ya que una parte importante de los fieles pakistaníes pertenece a los sectores sociales más desfavorecidos o marginados. El tercero es el apostolado a través de las obras sociales, mediante la gestión de numerosas escuelas, clínicas y hospitales abiertos a toda la población, sin discriminación por motivos étnicos o religiosos.<br /> Thu, 01 Oct 2026 14:27:39 +0200ÁFRICA/ETIOPÍA - Tigray, la alarma del eparca de Adigrat: “Estamos completamente aislados, urge el acceso humanitario”https://fides.org/es/news/78239-AFRICA_ETIOPIA_Tigray_la_alarma_del_eparca_de_Adigrat_Estamos_completamente_aislados_urge_el_acceso_humanitariohttps://fides.org/es/news/78239-AFRICA_ETIOPIA_Tigray_la_alarma_del_eparca_de_Adigrat_Estamos_completamente_aislados_urge_el_acceso_humanitarioAdigrat – «Es extremadamente urgente facilitar el acceso humanitario, el diálogo por la paz y cualquier forma de interlocución. Estamos completamente aislados, las comunicaciones están bloqueadas y no tenemos contacto con nadie». Así lo explica a la Agencia Fides el Eparca de Adigrat, Tesfaselassie Medhin, en un breve mensaje enviado con el apoyo de Unicef, que continúa respaldando a la Iglesia y, cuando es posible, garantizando un mínimo de comunicación con el mundo exterior.<br /><br />«Todas las comunicaciones están interrumpidas; nuestra Iglesia, nuestras misiones, los religiosos y el clero local permanecen en sus puestos, como siempre», afirma el eparca. «Estaremos junto a la población, ofreciendo ayuda concreta o simplemente nuestra presencia, a través de la cual seguimos llevando adelante la misión de encarnar a la Iglesia».<br /><br />Medhin describe una situación cada vez más difícil: «También los bancos están cerrados. No sabemos con certeza cómo podrán seguir funcionando nuestros seminarios y nuestras escuelas, pero nuestra intención es continuar. No tenemos idea de cómo podremos gestionar los suministros. Solo Dios lo sabe; nosotros confiamos en la Divina Providencia».<br /><br />Mientras tanto, la situación en la región septentrional de Etiopía sigue deteriorándose . Al término de la audiencia general de ayer, miércoles 30 de septiembre, el Papa León XIV ha expresado su «profunda preocupación» por el resurgimiento de las hostilidades en Tigray y ha lanzado un llamamiento a todas las partes.<br /><br />«Hago un sentido llamamiento a todas las partes para que elijan el camino del diálogo», ha dicho el Papa. «El conflicto armado nunca resuelve los problemas, sino que los agrava, dejando tras de sí una estela de muerte, destrucción y resentimiento. Solo un compromiso sincero puede sentar las bases para una paz duradera».<br /><br />León XIV ha expresado asimismo su deseo de «que la comunidad internacional ofrezca su contribución generosa y oportuna, para garantizar que toda la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan».<br /> Thu, 01 Oct 2026 13:43:52 +0200Los cielos abiertos, la misión del obispo y la gracia de ser un pequeño rebañohttps://fides.org/es/news/78237-Los_cielos_abiertos_la_mision_del_obispo_y_la_gracia_de_ser_un_pequeno_rebanohttps://fides.org/es/news/78237-Los_cielos_abiertos_la_mision_del_obispo_y_la_gracia_de_ser_un_pequeno_rebanoDel Cardenal Giorgio Marengo*<br /><br />Roma – El martes 29 de septiembre, el padre jesuita Anthony James Corcoran fue ordenado obispo bajo las bóvedas de la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma. El cardenal Giorgio Marengo, que pronunció la homilía, le invitó a mantener la mirada puesta en las «cosas más grandes» prometidas por Cristo, incluso en medio de las exigencias concretas del ministerio pastoral al servicio de la pequeña comunidad católica de Kirguistán.<br />Administrador apostólico de Kirguistán desde 2017, el obispo Corcoran inicia ahora una nueva etapa de su servicio en aquella tierra. Con el permiso del cardenal Marengo, publicamos a continuación su homilía, traducida del inglés.<br /><br />§§§<br /><br />«Veréis el cielo abierto…».<br />En Kirguistán -como en Mongolia y en los países de Asia Central- el cielo se extiende inmenso más allá del horizonte. Casi parece más real que la propia tierra bajo nuestros pies.<br /><br />Para estos pueblos, el cielo eterno –Tengri-constituye un elemento fundamental de su espiritualidad ancestral y de su relación con Dios. Y, sin embargo, en Cristo ese cielo se ha abierto y permanece abierto, permitiéndonos contemplar a Dios hecho hombre y entrar en una relación única y personal con Él. En Cristo Jesús se nos ofrece ahora a todos un acceso nuevo y definitivo al Dios trino.<br /><br />Este don de la salvación en Cristo nos llega de forma sacramental, es decir, a través de aquella a la que Cristo ha unido consigo como su Esposa: la Santa Iglesia. Como recordó el Concilio Vaticano II, «la Iglesia es en Cristo como un sacramento, es decir, signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» . El Santo Padre León XIV ha reafirmado recientemente esta verdad al señalar que la Iglesia «no se identifica perfectamente con el Reino de Dios, sino que es su semilla y su comienzo, ya que su cumplimiento será concedido a la humanidad y al cosmos solo al final; […] no se proclama a sí misma; al contrario, todo en ella debe remitir a la salvación en Cristo».<br /><br />Precisamente por eso, el propio Santo Padre -como sucesor de san Pedro y atento al bien del Pueblo de Dios en Kirguistán- ha querido que su Ordinario fuera un obispo, participando así del carisma de los Apóstoles, a quienes está indisolublemente ligada la transmisión de la fe a través de las generaciones y en todo el mundo. Es, por tanto, un día de gran fiesta para la Iglesia en Kirguistán y para toda la Conferencia Episcopal de Asia Central, felizmente representada aquí por varios de sus miembros.<br /><br />Todos estamos reunidos estrechamente a tu alrededor, querido obispo electo Anthony, contemplando cómo el Señor te ha conducido hasta este día. El Evangelio que acabamos de proclamar nos recuerda, en efecto, hasta qué punto Cristo nos conoce y nos ama: «Antes de que Felipe te llamara, te vi debajo de la higuera».<br /><br />Natanael era un hombre culto -probablemente una alusión contenida en la imagen de la higuera, asociada al árbol de la Ley- y bien formado en la práctica religiosa. Así ocurre también contigo, querido Anthony, con tus títulos en Ciencias Políticas y Teología y la amplia experiencia apostólica acumulada a lo largo de más de cuarenta años de vida religiosa y misionera. Y, sin embargo, tanto tú como cada uno de nosotros descubrimos que el conocimiento que Cristo tiene de nosotros es muy superior y nos precede incluso en nuestros propios esfuerzos.<br /><br />Lo has seguido entrando en la Compañía de Jesús y prestando servicio en la Federación Rusa -especialmente en Siberia- como superior provincial, rector del seminario menor de Novosibirsk, párroco y vicario general de aquella diócesis; y posteriormente en Kirguistán, donde has servido durante varios años. Hoy comienza una nueva etapa de tu seguimiento de Cristo, al entrar a formar parte del colegio de los Apóstoles.<br /><br />Sabernos conocidos y amados tan profundamente por el Señor nos abre al conocimiento y a la contemplación de cosas «más grandes». Un obispo es un discípulo del Señor con una mirada penetrante: alguien que cada día elige levantar los ojos hacia «cosas más grandes» y que, de este modo, conduce hacia el Señor al pueblo que le ha sido confiado.<br /><br />El ministerio episcopal -especialmente en su forma actual, en medio de las complejidades de un mundo que cambia rápidamente y en el contexto de una Iglesia todavía joven como la de Kirguistán- implica afrontar cada día cuestiones pastorales muy concretas: estructuras, proyectos e iniciativas. Sabemos, por ejemplo, que estáis supervisando la construcción de la catedral de Biskek, además de promover buenas relaciones con el Gobierno local y dedicaros a muchas otras iniciativas.<br /><br />Y, sin embargo, el obispo se ocupa de todas estas cuestiones no como director ejecutivo de una empresa, sino como hombre de Dios, plenamente configurado con Cristo, el Buen Pastor, que sabe volver constantemente la mirada y el corazón hacia Dios.<br /><br />El lugar elegido para esta solemne liturgia nos recuerda con fuerza esta verdad fundamental: ser configurados con Cristo, como san Pablo, que llegó hasta el punto de entregar su vida por Él, dando el testimonio supremo de fidelidad y abnegación. «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» .<br /><br />Aquí, precisamente bajo el Altar de la Confesión, se conservan para la veneración de los fieles las cadenas que, según la tradición, habrían sujetado el cuerpo de san Pablo durante su encarcelamiento en Roma. Gran Apóstol porque gran contemplativo, Pablo era consciente de haber recibido un don sobrenatural y de que el anuncio del Evangelio era ante todo una cuestión espiritual -en el sentido más profundo del término-, con el Espíritu Santo como protagonista y el servidor del Evangelio como hombre transformado por la intimidad con Cristo Señor.<br /><br />Esto vale también para ti, hoy, querido obispo electo Anthony, al comenzar tu ministerio episcopal. Este dará tanto más fruto cuanto más seas tú el primero en recibir dentro de ti la gracia que después estás llamado a derramar sobre quienes te rodean.<br /><br />Hoy participamos en una liturgia rica en signos evocadores. Además de los textos de la oración de la Iglesia -recibidos y transmitidos a través de una cadena ininterrumpida que se remonta a los primeros tiempos de la comunidad apostólica-, encontramos gestos antiguos y solemnes, como la sagrada unción, la postración del elegido y el Libro de los Evangelios abierto sobre su cabeza; y después las insignias episcopales: el anillo, la mitra y el báculo. Esta es la belleza de la Sagrada Liturgia, aquí conservada y cultivada por la comunidad benedictina.<br /><br />Todo habla de un don sobrenatural que te une, querido obispo Anthony, al Colegio de los Apóstoles y que te confiere -por medio de la gracia que has recibido- la misión de guiar en la fe al santo pueblo de Dios, especialmente al de Kirguistán. Como nos recordó el Papa Francisco cuando se dirigió a nosotros, los Ordinarios de Asia Central, durante su visita apostólica a Kazajistán en 2022: «El Evangelio dice que ser “pequeños”, pobres de espíritu, es una bendición, una bienaventuranza, y más aún, la primera de las bienaventuranzas . En efecto, una vez que reconocemos nuestra pequeñez, podemos abandonarnos humildemente al poder de Dios, que nos enseña a no basar nuestra actividad eclesial en nuestras capacidades. ¡Esta es una gracia!». <br /><br />Después continuó, describiendo la realidad de nuestras Iglesias particulares: «Repito: hay una gracia escondida en ser una Iglesia pequeña, un pequeño rebaño, porque, en lugar de poner de manifiesto nuestras fuerzas, nuestro número, nuestras estructuras y otras cosas que son humanamente importantes, podemos dejarnos guiar por el Señor y acercarnos humildemente a los demás. Ricos de nada y pobres de todo, caminamos con sencillez junto a nuestras hermanas y nuestros hermanos, llevando la alegría del Evangelio a las situaciones de la vida cotidiana. Como la levadura en la masa y como la semilla más pequeña sembrada en la tierra , podemos sumergirnos en los acontecimientos alegres y dolorosos de la sociedad en la que vivimos, para servirla desde dentro».<br /><br />Apenas unas horas antes, aquel mismo día, querido mons. Anthony, te habías encontrado con el Santo Padre junto a tus hermanos jesuitas. La fotografía del Papa Francisco con el tradicional tocado de Kirguistán ya había dado la vuelta a Internet… En efecto, nuestro servicio en Asia Central favorece el diálogo con la sociedad y enriquece a la Iglesia universal con los dones únicos de los pueblos con los que caminamos en la fe.<br /><br />Queridos hermanos y hermanas, dejémonos implicar y atraer por los misterios que estamos celebrando -envueltos en la luz y en la vida del Resucitado- mientras nuestro hermano Anthony entra a formar parte del Colegio Apostólico. Oremos por él, para que esta nueva etapa de su vida que comienza hoy transcurra siempre bajo la protección de los Arcángeles y de la Reina de los Ángeles y de los Apóstoles: la Santísima Virgen María, la ‘Mater Domini’ tan querida por san Ignacio de Loyola. Precisamente ante esta imagen puede decirse que la Compañía de Jesús nació verdaderamente. Encomendemos a la Virgen María a usted, Excelencia -como un hijo devoto suyo que seguirá siendo-, para que continúe difundiendo su mensaje de consuelo y de alegría evangélica. <br /><br /><br />* Prefecto apostólico de Ulaanbaatar<br />Wed, 30 Sep 2026 14:26:19 +0200ÁFRICA/BENÍN - Familias que forman a los seminaristas misioneros: pequeños pasos concretos para superar los conflictos y construir la pazhttps://fides.org/es/news/78233-AFRICA_BENIN_Familias_que_forman_a_los_seminaristas_misioneros_pequenos_pasos_concretos_para_superar_los_conflictos_y_construir_la_pazhttps://fides.org/es/news/78233-AFRICA_BENIN_Familias_que_forman_a_los_seminaristas_misioneros_pequenos_pasos_concretos_para_superar_los_conflictos_y_construir_la_pazCalavi – Este jueves 1 de octubre comenzará en el ‘Centre Brésillac’ de Abomey-Calavi, en la archidiócesis de Cotonú, Benín, el año internacional de espiritualidad para 42 seminaristas de la Sociedad de Misiones Africanas . Procedentes de 12 países de África y Asia, tienen entre 20 y 30 años y ya han concluido los estudios de Filosofía previstos para quienes se preparan al sacerdocio misionero.<br /><br />«Acompañados por un equipo de cinco formadores, durante nueve meses vivirán una experiencia de discernimiento que incluirá momentos de interioridad, escucha de la Palabra y oración, con vistas a tomar una decisión sobre su futuro: continuar su vocación como miembros de la SMA u orientarse hacia otra forma de vida y de servicio».<br /><br />La experiencia llega a la Agencia Fides de la mano del padre Antonio Porcellato, que, tras seis años como Superior General de la SMA, ha recibido una nueva misión de su sucesor, el padre François du Penhoat, quien lo ha nombrado formador por un periodo de tres años, renovable.<br /><br />«Sigo prestando mi servicio en el ámbito de la formación inicial de los seminaristas, un campo en el que ya trabajé entre 1989 y 2001: seis años en Génova, uno precisamente en Calaví y cinco en Ibadan, Nigeria», explica el misionero. Fue el propio padre Porcellato quien propuso asumir una responsabilidad en el ámbito formativo. «Estoy convencido de que el discernimiento y la formación inicial se encuentran entre las tareas más urgentes de la SMA en la actualidad, que vive un gran florecimiento de vocaciones en África, un crecimiento más moderado en Asia y una presencia prácticamente inexistente en Europa y América».<br /><br />«También este año, unas treinta familias beninesas han colaborado activamente en la formación misionera de estos jóvenes. Durante todo el mes de septiembre han acogido gratuitamente en sus casas a los seminaristas que necesitaban perfeccionar su conocimiento del francés antes de comenzar el programa anual», prosigue el misionero.<br /><br />Cada mañana, los seminaristas acuden al Centre Brésillac, donde se reúnen con sus compañeros para las clases de francés y comparten el almuerzo. Por la tarde, cada uno regresa a la familia que lo acoge, donde pasa la tarde y la noche, antes de volver al Centro a la mañana siguiente. Por lo general, son familias con hijos en edad escolar. Con ellos, el seminarista conversa e interactúa de manera natural y participa también en las actividades cotidianas, las comidas y los momentos de oración.<br /><br />«El grupo de familias que ofrecen su hospitalidad existe desde hace décadas y con el tiempo se ha organizado por sí mismo, identificando cada año a las familias dispuestas a acoger a un seminarista. Siguiendo la tradición africana de la hospitalidad, estas familias viven la acogida como una oportunidad de encuentro y están felices de recibir en sus hogares a jóvenes de otros países. Así nacen relaciones que a menudo continúan mucho más allá de los nueve meses del año de espiritualidad que pasan en Benín».<br /><br />Es lo que le ha sucedido a Pascaline Assogba, profesora universitaria recientemente jubilada, que cuenta con alegría su experiencia tras veinte años acogiendo seminaristas. Hoy puede hablar de una auténtica familia ampliada en distintos países africanos. «Si tengo que viajar por el continente, prácticamente en todos los países encuentro a algún misionero de la SMA al que he acogido en mi casa y que ahora forma parte de mi familia», cuenta.<br /><br />El sábado 26 de septiembre se celebró una fiesta de clausura en la que los 24 seminaristas acogidos por las familias expresaron su agradecimiento por la experiencia vivida.<br /><br />Pasar un mes en una familia beninesa no solo les permite practicar el francés. También constituye una etapa significativa en la formación de los futuros misioneros. Los jóvenes tienen que adaptarse a alimentos que desconocían, a ritmos de vida diferentes -por ejemplo, la costumbre de cenar muy tarde- y a formas de devoción que en algunos casos son nuevas para ellos.<br /><br />En definitiva, se trata de una escuela práctica de cercanía, interculturalidad y capacidad de adaptación, competencias fundamentales para quienes están llamados a vivir la misión en contextos distintos del propio. La experiencia contribuye además a generar conocimiento y confianza mutuos entre personas procedentes de países y continentes diferentes, incluso cuando sus lugares de origen están marcados por tensiones o conflictos.<br /><br />Son pequeños pasos concretos que ayudan a superar divisiones, tejer relaciones y contribuir a construir la paz. <br /> Wed, 30 Sep 2026 13:59:29 +0200ASIA/BANGLADESH - En la zona tribal de Joypurhat, “la nueva diócesis entre pobreza y esperanza”, explica el obispo Gomeshttps://fides.org/es/news/78229-ASIA_BANGLADESH_En_la_zona_tribal_de_Joypurhat_la_nueva_diocesis_entre_pobreza_y_esperanza_explica_el_obispo_Gomeshttps://fides.org/es/news/78229-ASIA_BANGLADESH_En_la_zona_tribal_de_Joypurhat_la_nueva_diocesis_entre_pobreza_y_esperanza_explica_el_obispo_GomesPor Paolo Affatato<br /><br />Joypurhat – «En la pobreza y en la debilidad está la Providencia de Dios; está su Espíritu, que nos acompaña y nos trae dones que nos sorprenden. Lo experimentamos cada día en la vida de nuestra comunidad de Joypurhat, en el noroeste de Bangladesh», afirma en una conversación con la Agencia Fides Paul Gomes, primer obispo de la nueva diócesis de Joypurhat, erigida el 25 de marzo de 2026 por el Papa León XIV a partir de territorios pertenecientes a las diócesis de Rajshahi y Dinajpur, como sufragánea de la archidiócesis metropolitana de Daca. <br /><br />«Por ejemplo -cuenta-, en esta diócesis recién creada todavía está todo por construir. Actualmente vivo en la iglesia parroquial de María Auxiliadora de los Cristianos de Khanjanpur, confiada a los religiosos salesianos, que hace las veces de catedral. Tenemos que proyectar y construir una auténtica sede episcopal y un centro pastoral. Hay mucha buena voluntad, pero necesitamos ayuda y ya estamos recibiendo mucha», explica el obispo, que tomó posesión de la diócesis el pasado mes de junio.<br /><br />La comunidad de Joypurhat cuenta con unos 25.000 católicos, distribuidos en 13 parroquias y pertenecientes en su gran mayoría a comunidades indígenas y tribales, como los Santal, Oraon, Mahali, Munda y Paharia, que caracterizan a la población de todo el territorio de Joypurhat, con unos 7,7 millones de habitantes.<br /><br />El obispo explica que «los católicos indígenas de esta zona se encuentran entre los grupos socialmente más vulnerables de Bangladesh. Viven en condiciones de pobreza y trabajan principalmente como jornaleros agrícolas o pequeños agricultores. Sufren una desigualdad y una discriminación crónicas en el acceso a los recursos y a la tierra». Las comunidades indígenas de la zona, recuerda, «también tienen que hacer frente al analfabetismo, a la vulnerabilidad ante las catástrofes naturales y a la emigración hacia las ciudades o al extranjero en busca de trabajo».<br /><br />En un contexto geográfico y social marcado por graves dificultades, «la creación de la diócesis de Joypurhat ha despertado una gran esperanza en todos, tanto entre los fieles como entre las comunidades musulmanas e hindúes de la zona», señala.<br /><br />Y es que «la Iglesia católica en Bangladesh es conocida por sus obras de caridad y por la calidad de sus servicios sociales, que se ofrecen sin distinción de casta, cultura o religión», recuerda el obispo. Por eso, «en Joypurhat nuestro compromiso se centra en dos ámbitos fundamentales para el desarrollo del territorio: crear escuelas accesibles para todos y reforzar los servicios sanitarios, especialmente en las aldeas periféricas». La Iglesia ya está presente en la región mediante obras educativas y sanitarias y programas de promoción humana, incluidos el microcrédito y la formación profesional. De este modo, señala el obispo, «la comunidad católica favorece la inclusión social y un diálogo interreligioso cotidiano que contribuye a desactivar la violencia sectaria que a veces atraviesa la sociedad».<br /><br />Hay un aspecto que el obispo quiere subrayar especialmente: «En una diócesis que solo cuenta con 15 sacerdotes y 18 religiosas, los catequistas y los laicos son pilares insustituibles del apostolado y del servicio social». «En las aldeas rurales más remotas, la propia supervivencia de la fe depende de su trabajo cotidiano», reconoce.<br /><br />En el noroeste de Bangladesh, su papel es el de «guardianes de la fe en las periferias», ya que muchas aldeas indígenas de la diócesis se encuentran en zonas aisladas a las que los sacerdotes solo pueden llegar unas pocas veces al año: «Los catequistas laicos viven de manera estable en estas comunidades: dirigen la celebración dominical de la Palabra, mantienen abiertas y animan las capillas de barro y bambú, atienden a los enfermos y preparan a niños y adultos para recibir los sacramentos».<br /><br />«Los catequistas –observa- son también protagonistas del proceso de inculturación de la fe. Como casi todos pertenecen a las tribus locales, superan las barreras lingüísticas y culturales, traducen los textos sagrados y los cantos a las lenguas tribales e integran los símbolos y las costumbres tradicionales en las celebraciones. De este modo, la gente percibe el Evangelio como algo cercano a su propia identidad y a su vida».<br /><br />También en el ámbito sociopolítico los laicos actúan como mediadores y defensores de las poblaciones indígenas de Joypurhat, que con frecuencia son víctimas de expropiaciones ilegales de tierras, discriminación civil y abusos debido a su vulnerabilidad social y al analfabetismo. «Los laicos católicos, formados a menudo a través de los programas diocesanos y de Caritas Bangladesh, ayudan a los líderes de las aldeas a defender sus derechos legales, proteger sus propiedades ancestrales y denunciar las violaciones», explica el obispo Gomes.<br /><br />Ante las grandes necesidades pastorales de una Iglesia naciente, los laicos colaboran activamente en la organización de encuentros pastorales y fomentan las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, acompañando a los jóvenes en su camino vocacional, «para que sean protagonistas en la Iglesia y en la sociedad».<br /><br />En la nueva diócesis, concluye el obispo, evangelización y promoción humana avanzan de la mano, «en una comunidad católica joven, pobre, pero que confía en que, como dice el salmo, el Señor llevará a término su obra».<br />Wed, 30 Sep 2026 13:04:38 +0200ÁFRICA/ETIOPÍA - Vuelve la tensión en Tigray: temor a una nueva guerra civilhttps://fides.org/es/news/78236-AFRICA_ETIOPIA_Vuelve_la_tension_en_Tigray_temor_a_una_nueva_guerra_civilhttps://fides.org/es/news/78236-AFRICA_ETIOPIA_Vuelve_la_tension_en_Tigray_temor_a_una_nueva_guerra_civilMekelle – Crece el temor a una nueva escalada de violencia en Etiopía tras la reanudación de los combates en el norte del país y la ofensiva de los combatientes de Tigray en las vecinas regiones de Afar y Amhara. A ello se suma la preocupación por la formación de una nueva alianza de grupos armados que ha anunciado su intención de derrocar al Gobierno del primer ministro Abiy Ahmed.<br /><br />El 23 de septiembre, los combatientes de Tigray tomaron el control del principal aeropuerto de Mekelle y se enfrentaron a las fuerzas federales en las regiones de Afar y Amhara. En los días anteriores, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray , partido político y organización paramilitar que ha gobernado la región, se había incorporado a una nueva coalición integrada por siete grupos rebeldes y creada con el objetivo declarado de derrocar al Gobierno de Adís Abeba.<br /><br />Las fuerzas federales respondieron con ataques con drones y operaciones terrestres. Entre los incidentes registrados figura también un ataque contra un convoy de Catholic Relief Services que transportaba ayuda alimentaria.<br /><br />La situación humanitaria en Tigray sigue siendo especialmente grave. Desde hace meses, la región permanece prácticamente aislada, mientras el Gobierno federal limita la entrada de combustible y suministros médicos y ha suspendido el pago de los salarios de los empleados públicos. También se teme que vuelvan a interrumpirse el suministro eléctrico y las comunicaciones.<br /><br />Fuentes locales informan además de graves daños en las infraestructuras públicas provocados por los combates, con consecuencias para hospitales, escuelas e instituciones religiosas.<br /><br />El Comité Internacional de la Cruz Roja ha informado de que ha conseguido evacuar de Tigray a unas 160 personas, entre ellas agentes de la Policía Federal etíope, empleados de Ethiopian Airlines y observadores de la Unión Africana. La preocupación de los observadores no se limita a la población de Tigray, sino que afecta también, de manera más amplia, a la seguridad de los civiles en todo el norte de Etiopía.<br /><br />El 25 de septiembre, siete grupos armados procedentes de distintas zonas del país, entre ellos el TPLF, anunciaron la creación de la Alianza de las Fuerzas Populares Etíopes para la Supervivencia, cuyo objetivo declarado es la destitución del Gobierno de Adís Abeba.<br /><br />En esas mismas fechas, el TPLF había arrebatado a la Policía Federal el control de tres aeropuertos. Ethiopian Airlines anunció entonces la suspensión de sus vuelos a Tigray «debido a la situación actual». Al día siguiente también se suspendieron las conexiones con la histórica ciudad de Lalibela a causa de los combates registrados en las zonas circundantes. Mientras tanto, en Tigray la población ha comenzado a hacer acopio de alimentos y dinero en efectivo ante el temor de un nuevo deterioro de la situación.<br /><br />El TPLF gobernó Etiopía entre 1991 y 2018, cuando fue desplazado del poder tras la llegada de Abiy Ahmed. La posterior ruptura entre el Gobierno federal y las autoridades de Tigray desembocó en la guerra civil que se libró entre 2020 y 2022.<br /><br />La reanudación de los enfrentamientos vuelve a poner bajo presión el acuerdo de Pretoria, o 'Cessation of Hostilities Agreement' , firmado el 2 de noviembre de 2022 bajo la mediación de la Unión Africana. El acuerdo estableció el cese de las hostilidades entre el Gobierno federal etíope y el TPLF y puso fin a dos años de guerra.<br /><br />Ante la nueva escalada, el 22 de septiembre el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, ha pedido a todas las partes que ejercieran la «máxima moderación» y retomaran las conversaciones directas.<br /><br />Durante el conflicto de 2020-2022, Tigray permaneció en gran medida aislado del resto del mundo. Las comunicaciones quedaron interrumpidas y el acceso a alimentos, dinero en efectivo y medicamentos se vio fuertemente restringido, empujando a cientos de miles de personas a una situación cercana a la hambruna. La nueva escalada vuelve a alimentar así el temor a una crisis humanitaria y a una extensión del conflicto a mayor escala en el norte de Etiopía. <br /> Wed, 30 Sep 2026 12:54:50 +0200ASIA/VIETNAM - El Evangelio da fruto entre los grupos étnicos minoritarios de las montañas del norte de Vietnamhttps://fides.org/es/news/78234-ASIA_VIETNAM_El_Evangelio_da_fruto_entre_los_grupos_etnicos_minoritarios_de_las_montanas_del_norte_de_Vietnamhttps://fides.org/es/news/78234-ASIA_VIETNAM_El_Evangelio_da_fruto_entre_los_grupos_etnicos_minoritarios_de_las_montanas_del_norte_de_VietnamPor Andrew Doan Thanh Phong<br /><br />Păc Năm – En lugar de esperar a que los habitantes de la zona vayan a buscarlo, el padre Pedro Nguyen Quang Doan sale a su encuentro.<br /><br />Una de las primeras oportunidades surge al hacer la compra en el mercado local. Allí se establecen relaciones sencillas y directas con las personas y se les puede informar de que los domingos se celebra la Misa en la iglesia. Después, el sacerdote se desplaza a los pueblos para visitar a las familias, entablar amistad con ellas, compartir conversaciones sobre la vida cotidiana y escucharlas con atención. De este modo, el padre Pedro experimenta también cada día una realidad fundamental: «Para anunciar el Evangelio, primero hay que comprender la cultura local, entrar en sintonía con las circunstancias de las personas y caminar a su lado».<br /><br />Después de años de siembra evangelizadora, cerca de 500 personas pertenecientes a grupos étnicos como los H’Mông, los Tày, los Dao Rojos y los Sán Chí han recibido el sacramento del Bautismo y se han incorporado a la Iglesia católica.<br />Solo durante el periodo 2025-2026, más de 200 personas pertenecientes a grupos étnicos minoritarios han sido bautizadas en las montañas y bosques de Păc Năm.<br /><br />El 4 de octubre de 2025, la comunidad católica local fue elevada oficialmente a la categoría de parroquia. Es una pequeña Iglesia naciente, guiada por su primer párroco, el padre Pedro Nguyen Quang Doan, de la Congregación del Santísimo Redentor, situada a unos 270 kilómetros al norte de la sede episcopal de Bac Ninh.<br /><br />Se trata de uno de los territorios misioneros más remotos y exigentes de la diócesis de Bac Ninh. Se extiende por una amplia zona montañosa de unos 473,64 kilómetros cuadrados, con un terreno escarpado y accidentado y un paisaje salpicado de numerosos pueblos dispersos.<br /><br />La población local está formada principalmente por los grupos étnicos Hmong y Tay, junto con otras comunidades como los San Chi y los Dao Rojos, que viven fundamentalmente de la agricultura, de los recursos obtenidos de los bosques y de la ganadería.<br />En 2021, poco después de su ordenación sacerdotal, el padre Pedro Nguyen Quang Doan fue destinado como vicario a la parroquia de Bac Kan, donde se dedicó a la atención pastoral de la comunidad parroquial y asumió también la responsabilidad de los católicos de Păc Năm.<br /><br />Por aquel entonces, la comunidad no tenía ni iglesia propia ni terreno para levantar un centro pastoral. Por eso, el padre Pedro Doan alquiló una pequeña casa de una sola planta que servía como vivienda y, al mismo tiempo, como lugar para celebrar diariamente la Misa ante una diminuta comunidad formada por apenas cinco familias, migrantes procedentes del delta del río Rojo, en el norte de Vietnam.<br /><br />A comienzos de 2026, para alegría de toda la comunidad católica, se inauguró la iglesia de Păc Năm, que desde el primer momento se convirtió en un espacio común para la oración, la catequesis y la celebración diaria de la Santa Misa, sustituyendo a la pequeña casa de una sola planta utilizada durante tantos años. La iglesia es también un lugar de encuentro cultural para personas pertenecientes a distintos grupos étnicos. Los miembros de las minorías étnicas suelen acudir allí para dialogar entre ellos; sus culturas autóctonas son respetadas y ellos mismos reciben acompañamiento en el crecimiento de su joven fe católica.<br /><br />El 25 de agosto de 2026, el obispo Joseph Do Quang Khang, de la diócesis de Bac Ninh, realizó una visita pastoral a la parroquia de Păc Năm. Durante la visita inauguró la sala de oración dedicada a san Gerardo, presidió la bendición de una estatua de la Virgen María representada con el traje tradicional de la etnia Hmong y celebró el sacramento del Bautismo de 105 catecúmenos procedentes de distintos grupos étnicos, entre ellos los Hmong, los Tay, los Dao Rojos y los San Chi. Los coloridos trajes tradicionales, unidos a los rostros iluminados por las sonrisas amables y sinceras de los participantes en la Misa, crearon una atmósfera encantadora, solemne y acogedora en esta zona misionera de montaña.<br /><br />La imagen de la Virgen de Păc Năm, vestida con el traje tradicional del pueblo Hmong, es como un signo de cercanía a la cultura local y representa a la Madre que acompaña, protege y guía constantemente a sus hijos hacia Jesús.<br /><br />En su homilía, el obispo Joseph Do Quang Khang no pudo ocultar su alegría al ver cómo estas almas sencillas y humildes entraban aquel día a formar parte de la familia de nuestra Iglesia, y afirmó: «El fruto de hoy no es solo el resultado del esfuerzo humano; es, sobre todo, un don de la gracia de Dios, que en silencio ha sembrado, alimentado y hecho crecer las semillas de la fe en medio de tantas dificultades y pruebas».<br /><br />Después de recibir los sacramentos, el obispo invitó también a los 105 recién bautizados a seguir alimentando y haciendo crecer su fe para convertirse en testigos del Evangelio dentro de sus propias familias, de sus pueblos y de las comunidades locales, en la vida cotidiana. Su propia existencia puede convertirse en un anuncio tangible y vivo del Evangelio allí donde viven. <br />.Wed, 30 Sep 2026 12:32:16 +0200Las experiencias misioneras de “Wecare”/II - Cuando la misión se convierte en un camino de fehttps://fides.org/es/news/78232-Las_experiencias_misioneras_de_Wecare_II_Cuando_la_mision_se_convierte_en_un_camino_de_fehttps://fides.org/es/news/78232-Las_experiencias_misioneras_de_Wecare_II_Cuando_la_mision_se_convierte_en_un_camino_de_fePor Laura Gómez Ruiz<br /><br />Roma – Una experiencia de misión puede comenzar con un gesto concreto: construir, ayudar, compartir el día a día con una comunidad. Pero las preguntas que nacen durante ese tiempo pueden abrir otros caminos. ¿Quién soy? ¿Qué puede llenar mi corazón? ¿Cómo puedo ser feliz?...<br /><br />Para los jóvenes que participan en las experiencias de Wecare, el servicio está acompañado por un recorrido de reflexión que busca dar espacio precisamente a esas preguntas.<br /><br />Como se contaba en la primera parte de esta historia, algunos encuentros con los demás pueden cambiar la mirada sobre la propia vida. Hay gestos, palabras, cercanía que pueden acompañar las preguntas que surgen durante el viaje.<br /><br />Las raíces de Wecare se remontan a las primeras experiencias de voluntariado iniciadas en 2005, en Perú, mientras que la actual realidad asociativa nació en 2023, después de integrar las distintas iniciativas desarrolladas a lo largo de los años. «No queremos que sea simplemente una experiencia de voluntariado», explica Fernando Lozada Baldoceda, iniciador de las experiencias de voluntariado en el extranjero y hoy director de Wecare. <br /><br />Preparar el terreno<br /><br />Junto al trabajo concreto, la organización propone un itinerario de reflexión inspirado en los valores del Evangelio, aunque sin presentarlos explícitamente. Por eso lo definen como un camino de «pre-evangelización». <br />La propuesta parte de cuestiones profundamente arraigadas en el corazón de cada uno acerca de la propia identidad, el sufrimiento, el amor, la amistad, la felicidad, la misión y la vocación. «Son preguntas que pueden llevar a preguntarse incluso por lo sobrenatural», señala Fernando. No se trata, por tanto, de ofrecer respuestas prefabricadas, sino de crear un espacio en el que cada joven pueda confrontarse con aquello que vive y con las preguntas que atraviesan su propia existencia.<br /><br />El recorrido combina momentos comunes de reflexión con pequeños grupos. «Son conferencias», explica Fernando, pero después los jóvenes tienen la posibilidad de compartir y confrontarse entre ellos. Y la reflexión no queda limitada a lo sucedido durante el viaje: las preguntas buscan poner en juego también la propia historia, las decisiones, las relaciones y la manera de mirar la vida.<br /><br />A este camino se suma un diario de viaje. Cada tema está acompañado por textos, también de literatura cristiana, y por preguntas que ayudan a transformar la lectura en una reflexión personal. Los contenidos están relacionados con lo que los jóvenes están viviendo, «la idea es que el tema no quede desconectado de la experiencia», explica Fernando.<br /><br />Una cercanía discreta<br /><br />Es precisamente en este punto donde adquiere un papel particular la cercanía del sacerdote. El padre Gonzalo Len Alvarez, vicerrector de la iglesia de ‘San Paolo alla Regola’, en Roma, acompaña a los jóvenes durante las experiencias de misión y comparte con ellos el camino, la vida cotidiana y los momentos de reflexión. Para él, uno de los elementos fundamentales de la propuesta es que los jóvenes puedan llegar «al encuentro con Cristo a través de dos experiencias fundamentales: el encuentro con el otro y el encuentro con uno mismo».<br /><br />El primero, explica p. Gonzalo, nace de la cercanía con personas y comunidades que viven situaciones diferentes de las propias. El joven conoce historias que no forman parte de su vida cotidiana, «aprenden a vivir el servicio, la gratuidad, la caridad y el don de sí», explica el sacerdote. <br /><br />A partir de ahí puede surgir el segundo encuentro: el del joven consigo mismo. El padre Gonzalo explica cómo «hay también un verdadero recorrido interior que invita a cada uno a confrontarse con las grandes preguntas de la vida: quién soy, qué es lo que hace verdaderamente feliz, por qué existe el sufrimiento o qué significa amar». No todos los jóvenes recorren el mismo camino ni llegan a las mismas conclusiones. Cada uno responde desde su propia historia y con su propia libertad. <br /><br />Para algunos, explica el padre Gonzalo, la experiencia puede significar «redescubrir una fe que se había alejado de su vida; para otros, encontrar una luz ante una decisión importante o descubrir nuevamente la belleza de la oración y de la vida cristiana». En algunos casos, no pocos, el encuentro con Cristo aparece de una manera nueva, «Cristo no es simplemente una propuesta religiosa, sino la respuesta más profunda a los anhelos del corazón».<br /><br />En ese recorrido, la presencia de un sacerdote que comparte con los jóvenes la experiencia de misión adquiere un significado especial. El acompañamiento no llega solamente después, para interpretar lo vivido, sino que forma parte del camino desde dentro. El sacerdote participa en la experiencia concreta y puede acompañar las preguntas que nacen de ella. Así, la dimensión espiritual no aparece como un elemento añadido al final de un proyecto de voluntariado. Está vinculada al encuentro con las personas, al trabajo realizado y a la mirada que cada joven dirige hacia su propia vida.<br /><br />Ninguna respuesta prefabricada<br /><br />Para Lozada Baldoceda, esta es también la razón por la que el recorrido no se presenta como una simple actividad formativa. La experiencia busca poner en relación lo que el joven ve fuera con aquello que lleva dentro. Los textos y las preguntas del diario, las conversaciones en grupo y la experiencia de servicio forman parte de un mismo camino. El objetivo no es ofrecer respuestas prefabricadas. Las preguntas pueden abrir un proceso que cada uno recorrerá de manera distinta y que puede continuar después del regreso.<br /><br />El padre Gonzalo concluye explicando que «Es precisamente en estos pequeños y grandes cambios donde descubro el espíritu misionero de la Iglesia: jóvenes que, después de experimentar el amor de Cristo y dejarse transformar por el Evangelio, sienten de manera natural el deseo de compartir con los demás lo que ellos mismos han recibido». No se trata de una obligación añadida al final de la experiencia, sino de la consecuencia de un encuentro que ha dejado huella: quien ha recibido algo bueno desea comunicarlo.<br /><br />La propia historia de Wecare ofrece un ejemplo de que el servicio puede continuar adoptando formas distintas. <br />Durante la pandemia, cuando los viajes previstos tuvieron que suspenderse, jóvenes que habían participado en experiencias anteriores quisieron buscar otra manera de ayudar. Así nació ‘Sosteniamoci’, un proyecto que comenzó recogiendo alimentos y preparando lotes para familias necesitadas en Roma y posteriormente en Milán. Con el tiempo, esta experiencia y las iniciativas internacionales confluyeron en la realidad que hoy es Wecare.<br /><br />Veinte años después de aquellas primeras experiencias en Perú, el desafío sigue siendo el mismo: que la misión no se reduzca a hacer algo por alguien, sino que permita un encuentro capaz de transformar la mirada. La ayuda concreta importa. Pero también importa aquello que ocurre cuando el joven se pregunta qué significa para él haber encontrado a esa persona, haber visto esa realidad y haber compartido su tiempo con ella. Del encuentro con el otro al encuentro consigo mismo; de ahí, para algunos, al encuentro con Cristo. Y de lo recibido, finalmente, puede nacer el deseo de salir de nuevo al encuentro de los demás. <br /><br/><strong>Link correlati</strong> :<a href="https://www.wecareprojects.com/esperienze">Link a la página de Wecare</a>Wed, 30 Sep 2026 09:41:04 +0200ASIA/KIRGUISTÁN - “El destino del rebaño es mi destino”: el camino misionero del obispo Anthony Corcoranhttps://fides.org/es/news/78228-ASIA_KIRGUISTAN_El_destino_del_rebano_es_mi_destino_el_camino_misionero_del_obispo_Anthony_Corcoranhttps://fides.org/es/news/78228-ASIA_KIRGUISTAN_El_destino_del_rebano_es_mi_destino_el_camino_misionero_del_obispo_Anthony_Corcoranpor Marie-Lucile Kubacki<br /><br />Biškek - Hoy, 29 de septiembre, el cardenal Giorgio Marengo impone las manos sobre la cabeza del padre Anthony Corcoran, jesuita de origen estadounidense, para consagrarlo obispo. De este modo, queda confirmado, por el sacramento de la sucesión apostólica, en una misión que le fue encomendada hace casi una década por el Papa Francisco cuando lo nombro Administrador apostólico del Kirguistán para ser pastor de unos pocos cientos de católicos dispersos en este país de Asia Central de mayoría musulmana.<br />Ante la pregunta sobre cómo ha llegado hasta allí, sonríe antes de responder. «Me encanta esta pregunta: ¿cómo ha conseguido un chico de Texas convertirse en obispo de Kirguistán? Solo puede explicarse por el misterio de la Providencia de Dios. Creo que cada paso que damos forma parte de un plan más amplio para nuestra vida. Cuando tratamos de decirle que sí y de ponernos en sus manos, Él nos guía hacia el paso siguiente», cuenta a la Agencia Fides con la que se ha reunido durante los días del curso de formación para nuevos obispos organizado por el Dicasterio para la Evangelización.<br />En realidad, aquel chico de Texas nació en Arizona, el 19 de abril de 1963, en Tucson. Según los perfiles publicados por la diócesis de Tucson, sus dos padres procedían de Bisbee, en el condado de Cochise, y dos de sus abuelos eran también hijos del sur de Arizona. Fue bautizado en la iglesia de San Andrés, en Sierra Vista, antes de que la familia se trasladara a Texas durante su infancia.<br />En los recuerdos familiares que compartió en una entrevista anterior publicada por la diócesis, la fe formaba parte del tejido de la vida cotidiana y estaba estrechamente vinculada a una comunidad integrada por personas de diferentes orígenes y confesiones. Uno de los primeros testimonios concretos de esa fe fue el mejor amigo de su padre, un católico polaco-estadounidense practicante. Corcoran recuerda también la admiración de sus padres por sus vecinos mexicanos católicos: no por cumplir una idea abstracta de convivencia, sino porque reconocían la generosidad y la dignidad con las que aquellos vecinos vivían su fe.<br />Aquella experiencia temprana de una zona fronteriza plural y acogedora permanecería con él. Sin embargo, el sacerdocio no estaba entre sus planes, al menos al principio. «Había emprendido unos estudios que no tenían nada que ver con el sacerdocio», recuerda a Fides. «Estudiaba en una universidad en la que daban clase los jesuitas y allí conocí a los jesuitas. No me consideré jesuita hasta el final de mis estudios, cuando nos invitaron a hacer los Ejercicios Espirituales. Me enamoré de Ignacio, de los Ejercicios y de la idea de ser misionero».<br /><br />En Siberia, después de la caída de la URSS<br /><br />Anthony Corcoran ingresó en la Compañía de Jesús en Grand Coteau, Luisiana, en 1985. Detrás de aquella decisión había algo más antiguo, algo que había aprendido de rodillas cuando era niño. «De allí pasé al noviciado. Siempre había soñado con ser misionero. De pequeños rezábamos cada día tres Avemarías por la conversión de Rusia, tal como había pedido la Virgen de Fátima. Creo que eso permitió a María entrar en mi corazón y en mi alma y prepararme para llegar hasta aquellas personas».<br />Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Marquette y posteriormente cursó un máster en Desarrollo Político y Económico Internacional en Fordham. Más tarde obtuvo la licenciatura y el doctorado en Teología Sagrada en la Weston Jesuit School of Theology. Fue ordenado sacerdote el 8 de junio de 1996 en el Spring Hill College de Mobile, Alabama. Para entonces, la historia había respondido ya, a su manera, a aquella oración de infancia. «Cuando estaba preparado para la ordenación sacerdotal, la Unión Soviética acababa de derrumbarse y san Juan Pablo II había pedido que algunos sacerdotes fueran a aquella región. Mi comunidad me envió a Rusia, inicialmente a Siberia. Allí conocí Kirguistán y, posteriormente, fui destinado allí», cuenta a Fides.<br />Pasó más de veinte años en Rusia, primero como vicario general en Novosibirsk y después como superior mayor de la Región rusa de los jesuitas en Moscú, donde emitió los votos perpetuos en 2002. En 2017, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de Kirguistán.<br />Al mirar hoy todo el camino recorrido, rechaza las explicaciones demasiado sencillas. «Claro que sí», afirma. «Todo es obra de la Providencia de Dios: cuando tratamos de decir que sí a un paso, por imperfectamente que lo hagamos, ese paso nos lleva a algún lugar. Para nosotros no es tan importante saber exactamente dónde ni cómo. Lo que importa es saber con quién: con Dios. Así es como llegué a Kirguistán».<br /><br />Junto a la frontera con China<br /><br />En Kirguistán, un país de más de siete millones de habitantes que limita con China, los católicos son apenas unos cientos, explica Corcoran. El Papa Francisco encontró una expresión acertada para describir esta realidad. «La Iglesia en Kirguistán es encantadora», dice el padre Corcoran a Fides. «Es diminuta. El Papa Francisco llamó “brote” a la Iglesia de Asia Central y Mongolia. Porque somos un pequeño rebaño».<br /><br />El brote entre los deportados<br /><br />Su historia comenzó en el exilio. «Durante la guerra, Joseph Stalin deportó a sus familias a Asia Central y Siberia. Nosotros hemos trabajado sobre todo con sus hijos y nietos desde el final de la Unión Soviética». Sin embargo, apenas la comunidad había conseguido recuperar un punto de apoyo, comenzó a reducirse. «La inmensa mayoría de estas personas emigró al extranjero. No es exagerado decir que quizá el 98 o el 99 por ciento de nuestra población católica se ha marchado. Esperamos que, si Dios quiere, las bases que recibieron en la fe les permitan llevarlas consigo a otros lugares. He oído decir a las parroquias a las que se trasladaron -en Alemania, en Rusia- que las personas procedentes de Kirguistán eran a menudo muy devotas. Formaba parte del plan de Dios». <br />Lo que queda es muy poco, en todos los sentidos, y él no trata de ocultarlo. Nueve sacerdotes atienden actualmente a todo el país. Las oraciones se hacen principalmente en ruso; algunos sacerdotes, incluido él mismo, están aprendiendo kirguís. Algunos jóvenes de etnia kirguisa participan ahora en la Misa, junto a la comunidad diversa que permanece en el país. <br />Y, sin embargo, Corcoran habla de ello con alegría. «Es un hermoso testimonio de esperanza: que Jesús tenga aquí su Iglesia, allí donde Él quiere que esté. Quizá sea para la próxima generación o, si somos fieles, quizá veamos ya sus frutos en esta generación. Es obra suya. Como obispo, entiendo que a veces la gente dice que yo soy el jefe, pero en realidad espero ser un fiel colaborador a su lado. Así entendemos nuestra pequeña comunidad».<br /><br />Tierras y pueblos unidos por la Ruta de la Seda<br /><br />Habla de los kirguises con la atención de quien ha pasado años observando a un pueblo desde dentro, con fe y una gran sensibilidad. «La historia del pueblo kirguís es breve en comparación con la de muchas otras culturas del mundo, pero sin duda tiene un fuerte sentido de su propia identidad, de la dignidad que esa identidad encierra y del orgullo que de ella se deriva, en el buen sentido. Al mismo tiempo, gracias a su cultura, son bastante abiertos hacia otros pueblos. Esta era la región de la Ruta de la Seda, y la propia Ruta de la Seda fue posible, en parte, gracias a pueblos como el kirguís. Alguien señaló con gran lucidez que, por lo general, a los kirguises no les gusta el fanatismo. Afrontan la vida tal como viene, atentos a cómo se manifiesta la naturaleza, a cómo actúa Dios y a cómo son sus familias. Creo que son virtudes naturales que Dios concede a un pueblo y que este desarrolla para construir su sociedad y para encontrarse con Dios del modo en que Él quiere».<br />De manera espontánea, vuelve a una enseñanza de sus años en una escuela católica. «Cuando era niño y estudiaba en una escuela católica, nos enseñaban que una virtud es como un músculo: un don de Dios. Sin ella, no podríamos hacer nada, no podríamos movernos. Pero después depende casi por completo de nosotros desarrollarla cada día. Un músculo crece con mayor eficacia cuando existe una fuerza contraria que se le opone; incluso puede debilitarse para después fortalecerse de nuevo. Eso es lo que veo en los kirguises y en los pueblos de Asia Central: hospitalidad, apertura y, al mismo tiempo, un fuerte sentido de quiénes son y de su identidad. Es un rasgo característico de la gente de aquí».<br /><br />Pertenecer a Cristo, perteneciendo a su pueblo<br /><br />Convertirse en su obispo, explica, no es un título que le haya conferido ninguna comunidad. Es algo completamente distinto. «La llamada al sacerdocio, o al episcopado, viene del propio Jesucristo», asegura. «No es algo que nos dé una comunidad. Sin embargo, como ocurre con toda espiritualidad que se encarna, la espiritualidad propia del ser obispo se encarna en personas concretas, en un momento concreto y en circunstancias concretas. Dios lo sabe. Él lo sabe todo y decide hacer que las cosas encajen. Cuando Dios elige al obispo, también elige a las personas; la relación queda sellada en su amor por ellas y en su bondad. Todos pertenecemos a Jesucristo, y creo que esto se hace realidad de manera concreta: pertenecemos a Él a través de personas concretas, lugares concretos y momentos concretos. Como Él mismo dice, es Él quien nos ha llamado; no hemos sido nosotros quienes lo hemos llamado a Él».<br /><br />Todos los nombres de su pequeño rebaño<br /><br />No es solo una afirmación: es algo que ha experimentado personalmente. Recientemente ha obtenido la ciudadanía kirguisa y ahora es ciudadano del país. «Ser obispo lo hace aún más real. Uno se compromete por completo. Por eso, obtener la ciudadanía me parece algo completamente natural. El destino del rebaño es mi destino. Nunca seré uno de ellos de nacimiento, pero puedo hacer mío todo lo que les pertenece y, con suerte, llegar a ser uno de ellos, de manera que ellos estén en mi corazón». Ha conocido parroquias abarrotadas. Ahora conoce a casi todos por su nombre.<br />«Cuando fui ordenado sacerdote por primera vez, todavía en Estados Unidos, mientras terminaba mi preparación para ir a Rusia, estaba en una parroquia con cientos y cientos de personas, a veces con varias Misas al mismo tiempo. Ahora, llegar a un lugar donde hay unos pocos cientos de católicos resulta realmente conmovedor». Corcoran explica que interpretó la decisión del Papa León XIV como una señal de que, aunque allí sean muy pocos, también ellos deben tener su propio pastor, un obispo.<br /><br />La oportunidad de ser pequeños<br /><br />«Para mí es muy conmovedor conocer personalmente a casi todos los católicos y formar parte de sus vidas. Naturalmente, rezamos para que las personas se acerquen a Jesucristo y la Iglesia crezca». Para él, ser pocos no es un problema que haya que resolver. Es una de las formas que la misión ha adoptado siempre.<br />«Ser misionero y ser de ese lugar, aunque no hayas nacido allí ni seas autóctono, pero con la esperanza de estar arraigado, significa ser misionero como siempre, como todos aquellos que son misioneros, incluso cuando permanecen en la ciudad donde han nacido. Porque la misión no se limita al territorio o a la geografía, aunque también estas realidades forman parte del lugar en el que se encarna. La misión tiene que ver con el territorio de los corazones, las mentes y las almas.<br />Durante nuestra visita ‘ad limina’, y en otras ocasiones, el Papa Francisco repetía que, para Dios, lo pequeño no es un problema, sino una posibilidad, una oportunidad. Pensemos en la primera comunidad de Belén: ¡qué pocos eran y qué preciosos! Su plan está ahí, para cada persona, lo conozca o crea en Él o llegue un día a encontrarse ante Él y tenga que conocerlo, amarlo y compartirlo. Para mí, formar parte de una comunidad pequeña es una verdadera alegría y una consolación, pero también un desafío. Algún día, ojalá nuestra Iglesia sea más grande y haya más personas. Y, al mismo tiempo, que permanezca este núcleo que está aquí ahora. Dios actúa a través de su pequeño resto».<br /><br />El pequeño resto<br /><br />Dos recuerdos sostienen todo lo que piensa y cree sobre ese pequeño resto. El primero es reciente y cabe en la palma de una mano. <br />«Hay una historia que me encanta», recuerda con una sonrisa. «Un viernes, en una pequeña ciudad donde me encontraba, un muchacho salió de la mezquita. Yo iba vestido de sacerdote. Evidentemente, había oído hablar de nosotros en la escuela. Llevaba una gorra. Se acercó, me miró con total inocencia, curiosidad y verdadero respeto, y me dijo: “Tú eres un seguidor de Cristo”. No hablaba ruso y no conocía en kirguís la palabra “discípulo”. Creo que simplemente tenía curiosidad, como si nunca hubiera conocido a uno o nunca se le hubiera ocurrido preguntárselo a alguien. Recuerdo que me emocioné mucho y pensé: qué gracia poder responder que sí. Qué gracia que las personas puedan acercarse a nosotros y mirarnos con curiosidad, escepticismo o esperanza. Pero ¿qué palabras más grandes podríamos escuchar y dejar que llegaran hasta nuestro corazón que estas: “¿Eres un seguidor de Cristo?” Espero que, durante toda mi vida, pueda ser reconocido como una persona, como un seguidor de Cristo».<br /><br />En una señal de la cruz, toda la fe recibida de las abuelas deportadas<br /><br />El segundo recuerdo es mucho más antiguo y se remonta a antes incluso de que pisara Kirguistán.<br />«En los años noventa, cuando llegué por primera vez a Siberia, a veces visitaba Asia Central. Siempre me impresionaba encontrar personas que se definían como católicas. Las abuelas, las ‘babushkas’, habían sido detenidas en 1937, en 1941, y enviadas a Siberia y Asia Central. En gran medida, por Providencia, así es como hoy existe la Iglesia como estructura. Recuerdo haber conocido a personas que nunca habían visto a un sacerdote, pero estaban firmemente convencidas de que eran católicas. Les preguntaba: ¿qué significa ser católico si nunca habéis ido a Misa y no habéis recibido ningún sacramento aparte del Bautismo? Algunas habían sido bautizadas por sus abuelas. Les preguntaba: “¿Qué sabéis de lo que significa ser católico? ¿Cómo habéis conservado vuestra fe?”. Había tres cosas que tenían en común, aunque las respuestas fueran tan diversas como las propias personas. Una de ellas puede parecer muy sencilla: sabían hacerse la señal de la cruz, igual que nosotros. Me la mostraban con tanta devoción que todavía hoy me conmueve recordarlo».<br />Hoy, 29 de septiembre, con estas imágenes profundamente grabadas en el alma, Anthony Corcoran vuelve a decir «sí». Tue, 29 Sep 2026 16:22:43 +0200El obispo Martinelli en el Simposio intercristiano de Salónica: los migrantes han convertido la península arábiga en un “laboratorio de Iglesia intercultural”https://fides.org/es/news/78227-El_obispo_Martinelli_en_el_Simposio_intercristiano_de_Salonica_los_migrantes_han_convertido_la_peninsula_arabiga_en_un_laboratorio_de_Iglesia_interculturalhttps://fides.org/es/news/78227-El_obispo_Martinelli_en_el_Simposio_intercristiano_de_Salonica_los_migrantes_han_convertido_la_peninsula_arabiga_en_un_laboratorio_de_Iglesia_interculturalSalónica – Los grandes movimientos migratorios que caracterizan nuestro tiempo se cruzan, de manera sorprendente y misteriosa, con los caminos de la acción apostólica.<br /><br />En las últimas décadas, la llegada masiva de trabajadores inmigrantes a la península arábiga ha transformado esta parte del mundo en una especie de «laboratorio» donde está floreciendo una Iglesia plural e «intercultural», convertida también en espacio de encuentro entre pueblos y culturas. El obispo Paolo Martinelli, Vicario apostólico de Arabia Meridional, ha analizado este fenómeno en una amplia intervención dedicada a los cambios provocados por la movilidad humana.<br /><br />Su intervención ha abierto el XVIII Simposio intercristiano de Salónica, una importante iniciativa ecuménica promovida por el Instituto Franciscano de Espiritualidad de la Pontificia Universidad «Antonianum» y por el Departamento de Teología de la Facultad Teológica Ortodoxa de la Universidad Aristóteles de Salónica. El encuentro de este año, dedicado a «La fe cristiana en un contexto multicultural», ha abordado las transformaciones que las migraciones están provocando en la sociedad.<br /><br />El Papa León XIV, en un mensaje enviado a los participantes, ha señalado que «en la sociedad contemporánea, la fe cristiana ya no constituye el único referente cultural», y que esta situación «obliga a las Iglesias y a los creyentes a replantearse el modo de expresar y dar testimonio del Evangelio».<br /><br />Bartolomé I, Patriarca ecuménico de Constantinopla, también ha enviado un mensaje al simposio recordando que «la multiculturalidad crea nuevas posibilidades de comunicación y colaboración, pero al mismo tiempo plantea ante los cristianos la pregunta de cómo pueden dar testimonio de la fe en estas condiciones». <br /><br />Procesos que suceden “sin pedir nuestro permiso”<br /><br />En su ponencia, titulada «La fe cristiana en un contexto multicultural. Panorama de las cuestiones en juego», el obispo Martinelli ha recordado que la movilidad forma parte, desde siempre, de la historia de la humanidad, de la historia de la salvación y de la propia Iglesia. Sin embargo, hoy el movimiento y la mezcla de los pueblos se producen «en unas proporciones que nunca antes se habían alcanzado».<br />La península arábiga ofrece, precisamente, un punto de observación privilegiado para comprobar algunos de los efectos imprevisibles de este fenómeno histórico.<br /><br />En los Emiratos Árabes Unidos, ha señalado Martinelli, más del 90 % de la población está formada por migrantes, y conviven allí más de 200 etnias y nacionalidades. Los católicos que participan en la vida de las parroquias también proceden de más de cien países y forman una comunidad «multicultural, multiétnica, multiespiritual».<br /><br />Martinelli habla de ella como de «un laboratorio de Iglesia intercultural». De ahí surge una cuestión decisiva: ¿cómo vivir la diferencia sin eliminarla y sin convertirla en motivo de separación? El Vicario apostólico considera que el proceso de encuentro y mezcla entre culturas no puede detenerse: «No se trata de una decisión política […] sino de un proceso que sucede sin pedir nuestro permiso. Este proceso requiere ser gobernado con sabiduría y visión de futuro».<br /><br />Ni asimilación ni “melting pot”<br /><br />A partir de ahí, el obispo, capuchino, ha examinado tres posibles modelos: «asimilación», «multiculturalismo» y «melting pot». Ninguno de ellos, a su juicio, ofrece una respuesta suficiente.<br /><br />El camino pasa, en cambio, por la «interculturalidad», entendida como apertura y disponibilidad para «hacer interactuar las diferencias y no superarlas». Para una mirada creyente, el referente fundamental es Pentecostés: «En Pentecostés no se produce la superación de las lenguas, sino la unidad que se manifiesta en la diversidad de las lenguas y las culturas». Esta dinámica, ha explicado, se articula en tres dimensiones: la inculturación del Evangelio, la evangelización de las culturas y la interculturalidad de la fe.<br /><br />El “paradigma” de Pentecostés<br /><br />La inculturación -ha explicado el Vicario de Arabia Meridional- permite que la fe en Cristo se encuentre con la cultura de cada pueblo y la asuma; la evangelización de la cultura recuerda que el Evangelio interpela y transforma toda cultura; y la interculturalidad hace posible que culturas diferentes, cada una con sus rasgos propios, se encuentren en torno a una misma fe.<br /><br />La clave está, por tanto, en la reciprocidad. «La Iglesia -ha reconocido el obispo franciscano- no vive de la autonomía de las distintas culturas en las que está presente, sino de la fecunda reciprocidad de las diferencias culturales». Las migraciones están teniendo también consecuencias directas en las propias comunidades cristianas: están cambiando su rostro y haciendo que la interculturalidad deje de ser una cuestión teórica para convertirse en una experiencia concreta de la vida eclesial.<br /><br />De este modo, la pregunta planteada por León XIV y por Bartolomé -cómo expresar y dar testimonio del Evangelio en una sociedad multicultural- encuentra en la reflexión de Martinelli una posible perspectiva: favorecer «la interacción de las diferencias culturales en torno a la única fe cristiana» y ofrecer, como comunidad eclesial, una contribución específica a la convivencia y a la paz.<br /> .<br />Tue, 29 Sep 2026 13:29:59 +0200PAPA EN FRANCIA/XI - León XIV en Metz: en la “Linterna del Buen Dios”, Europa busca la pazhttps://fides.org/es/news/78226-PAPA_EN_FRANCIA_XI_Leon_XIV_en_Metz_en_la_Linterna_del_Buen_Dios_Europa_busca_la_pazhttps://fides.org/es/news/78226-PAPA_EN_FRANCIA_XI_Leon_XIV_en_Metz_en_la_Linterna_del_Buen_Dios_Europa_busca_la_pazPor Marie-Lucile Kubacki<br /><br />Metz – «Un Papa estadounidense que habla desde Metz, en la frontera con Alemania, de “De Gasperi” con acento francés», escribe el periodista italiano Iacopo Scaramuzzi en la red social X. Quizá en esta frase se condensa lo que ha sucedido durante la visita de León XIV a la ciudad de las tres fronteras, donde las huellas de la guerra siguen siendo visibles en las piedras de algunas casas y en la historia de sus habitantes. Ese es el significado de la visita del Obispo de Roma a esta ciudad del este de Francia, que quizá más que ninguna otra recuerda por qué algunos de sus hijos, como Robert Schuman -que descansa a pocos kilómetros de aquí, en el municipio de Scy-Chazelles-, quisieron construir un día Europa.<br /><br />Al término de su viaje a Francia, el Papa ha celebrado la Misa en la catedral de San Esteban, en el corazón de una ciudad marcada por los conflictos y por los cambios de las fronteras. Allí ha encomendado al Señor «el camino de la comunidad diocesana de Metz y el de toda Europa». La paz, ha recordado, es un don de Dios, pero exige también una respuesta humana: «la paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido».<br /><br />Partiendo de las imágenes del profeta Isaías -el desierto, el jardín y la casa-, León XIV ha evocado el derecho, la justicia y la paz, para detenerse después en el perdón, la misericordia y la reconciliación.<br /><br />La luz y las diferencias<br /><br />La imagen más sugestiva de la homilía es la de la catedral, conocida como «Linterna del Buen Dios» por sus 6.500 metros cuadrados de vidrieras historiadas. Sus constructores parecen haber «reducido al mínimo las paredes, que sin embargo permanecen sólidas, para que la luz pudiera llegar en abundancia a los fieles». Las vidrieras convierten la catedral en una 'biblia pauperum', «fuente de oración y meditación, a través de reflejos de miles colores». Esta luz se ha enriquecido con el genio de Marc Chagall. Las obras del «gran pintor judío», instaladas en las vidrieras de la catedral, transforman, según León XIV, la «Linterna del Buen Dios» en «un extraordinario símbolo ecuménico y de diálogo interreligioso». Una imagen de unidad que no significa uniformidad: «la luz del Señor no suprime la especificidad, sino que une historias y culturas diferentes en un único y maravilloso mosaico de paz».<br />«El futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armonía de las diferencias», ha proseguido. En esta armonía, ha añadido, «la herida del pasado se convierte en una fisura que deja filtrar la luz». En Metz, ciudad donde las cicatrices de la historia siguen siendo visibles, la idea de que las diferencias y las heridas pueden contribuir a una obra común resuena de manera especial bajo las bóvedas de la catedral, cuyas paredes conservan aún las huellas dejadas por las balas y las esquirlas durante los combates por la liberación de la ciudad, en otoño de 1944.<br />Aplicando esta metáfora a la Iglesia, el Papa ha subrayado que sus estructuras «sólo tienen sentido en la medida en que nos ayudan a llevar al mundo la luz del Evangelio». Sin las vidrieras, las ventanas de la catedral serían únicamente «espacios inundados de una luz enceguecedora». Con ellas, «se convierten en libros que nos reúnen para recordar historias maravillosas, llenas de heroísmo, de bondad, de misericordia, de amor y de belleza moral».<br /><br />En las raíces de Europa<br /><br />Por la mañana, en el Centro de Congresos Robert Schuman, el Papa ya ha situado la etapa de Metz bajo el signo de la memoria europea. Al dirigirse a los participantes en el encuentro «A las raíces de Europa por la paz y la unidad», ha rendido homenaje a Robert Schuman, cuya vida estuvo marcada por las vicisitudes de esta región y por el cambio de sus fronteras. La Declaración del 9 de mayo de 1950, ha recordado, fue al mismo tiempo «el punto de partida y de llegada» de su compromiso con la reconciliación y la unidad del continente. <br />León XIV ha situado la construcción europea en una historia de encuentros, atravesada por crisis y conflictos, pero capaz de renacer cuando los pueblos saben acoger al otro y reinterpretar su propia herencia. Ha recordado en particular la contribución del cristianismo y del monacato a la formación cultural y social de Europa, evocando también a san Crodegango y el espíritu de fraternidad, comunión y vida compartida vinculado a Metz.<br />La herencia de Schuman, ha subrayado, invita hoy a defender el diálogo, el derecho internacional y el multilateralismo, mientras la guerra ha vuelto a golpear Europa. La paz no puede confundirse con un «irenismo ingenuo»: exige «esfuerzos creadores» y valentía en la negociación. También requiere estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz. El Papa ha invitado a no dejarse llevar por la ilusión del rearme y a preguntarse si realmente se están realizando esfuerzos creativos para promover la paz.<br /><br />El “Llamamiento de Metz” y la responsabilidad de los creyentes por la paz<br /><br />Durante el encuentro interreligioso, celebrado en el Centro Robert Schuman, el Papa ha insistido en la responsabilidad común de los creyentes. Metz, «ciudad de fronteras y de encrucijadas», recuerda que las líneas de fractura pueden transformarse en puentes, ha dicho. «Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro». Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión, ha advertido, «es una profanación de este nombre». «Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina», ha proseguido, exhortando al discurso religioso a «desarmar los corazones y las palabras». Según el Papa, las tradiciones religiosas tienen además una responsabilidad en la protección de la vida y de los más vulnerables: «La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana».<br />El encuentro ha estado marcado por la firma del «Llamado de Metz» por parte de representantes de distintas confesiones religiosas, cuarenta años después del encuentro interreligioso de Asís. El texto subraya que, en un mundo en el que el aumento de los conflictos amenaza el derecho internacional, las tradiciones religiosas tienen la responsabilidad de contribuir al diálogo y a la paz.<br />Desde el homenaje a Schuman hasta el encuentro entre las comunidades de creyentes, pasando por la homilía en la catedral, la etapa de Metz ha reunido así tres exigencias: recordar las fracturas, reconstruir la confianza y abrir espacio al otro sin renunciar a la propia identidad.<br />Al término de su viaje a Francia, León XIV ha deseado que la comunidad de Metz sea «un faro de esperanza para este país, para Europa y para el mundo». En la «Linterna del Buen Dios», su imagen final ha sido la de una luz que no aplasta las diferencias con una intensidad deslumbrante, sino que permite que estas se armonicen.<br />Tue, 29 Sep 2026 12:38:40 +0200ÁFRICA/ETIOPÍA - “¿Cómo ser Iglesia allí donde todavía no hay una iglesia?” Nueva presencia misionera en Ghinnir, al este de Balehttps://fides.org/es/news/78225-AFRICA_ETIOPIA_Como_ser_Iglesia_alli_donde_todavia_no_hay_una_iglesia_Nueva_presencia_misionera_en_Ghinnir_al_este_de_Balehttps://fides.org/es/news/78225-AFRICA_ETIOPIA_Como_ser_Iglesia_alli_donde_todavia_no_hay_una_iglesia_Nueva_presencia_misionera_en_Ghinnir_al_este_de_BaleGhinnir – Después de siete años de presencia en Robe, la fraternidad de la Comunidad Misionera de Villaregia ha dado un nuevo paso en su camino misionero y se ha trasladado a Ghinnir, en el corazón del este de Bale. Se trata de una decisión madurada a través de un largo proceso de discernimiento y de la experiencia vivida durante estos años en una región donde la presencia de la Iglesia católica sigue siendo muy limitada.<br /><br />«Hay momentos en los que la misión nos pide permanecer, echar raíces, construir relaciones, y hay otros en los que nos pide volver a ponernos en camino, atravesar nuevos horizontes. Para nosotros ha llegado el momento de partir de nuevo», cuenta Teresa Zullo, misionera de la Comunidad de Villaregia, presente en Etiopía desde hace siete años, tras la invitación del padre Angelo Antolini, O.F.M. Cap., prefecto de la Prefectura Apostólica de Robe.<br /><br />«Nos hemos trasladado a Ghinnir, en el corazón del este de Bale. Esta decisión nace de un camino de discernimiento y de los años de experiencia vividos en un territorio que hemos ido conociendo cada vez más de cerca», explica la misionera. Desde 2023, la comunidad comenzó a visitar con mayor continuidad las comunidades del este de Bale, dedicándose especialmente a la sensibilización contra la mutilación genital femenina y el matrimonio precoz . «Al encontrarnos con personas y comunidades, recorriendo caminos y llegando hasta aldeas lejanas, fue creciendo en nosotros una pregunta: quizá no basta con seguir yendo hacia estas realidades».<br /><br />El traslado representa así una nueva etapa del camino misionero: «Salir de lo conocido, entrar en una realidad nueva y aprender a estar presentes allí donde todavía no existe una comunidad católica». En un contexto de abrumadora mayoría musulmana, la presencia de los misioneros quiere ser ante todo «una presencia basada en la relación, la escucha, el servicio y la fraternidad».<br /><br />Desde Ghinnir, además, será más fácil llegar a las zonas remotas del este de Bale, incluidas las próximas a la región etíope de Somali. «Por tanto, el traslado no es simplemente un cambio de lugar. Es un nuevo paso: una nueva realidad que conocer, nuevas personas con las que encontrarse y nuevos caminos que recorrer. Una casa que habitar, pero una tienda en el corazón: dispuestos a permanecer, a encontrarnos y, cuando llegue el momento, a volver a partir».<br /><br />Hace siete años, la Comunidad Misionera de Villaregia asumió la responsabilidad pastoral de las pequeñas parroquias de Robe y Goba. «Empezamos a dar nuestros primeros pasos en este contexto, que no está exento de desafíos. Un lento proceso de aprendizaje de la lengua, el intercambio con las personas y el tiempo pasado en los caminos nos permitieron, poco a poco, iniciar las actividades pastorales e integrarnos en esta nueva realidad».<br /><br />También hubo una experiencia concreta que les llevó a plantearse una presencia más estable en el este de Bale. «Hace tres años, un prolongado periodo de sequía obligó a muchas personas a abandonar la región del este de Bale y dirigirse hacia Robe en busca de oportunidades. Al pasar cerca de la estación de autobuses de Robe nos dimos cuenta de su presencia. Nos acercamos, preguntamos y descubrimos que procedían de la región del este de Bale. Así nos encontramos ante un vasto territorio prácticamente desatendido por la acción misionera de la Iglesia. Esto se convirtió para nosotros en una llamada insistente a nuestra identidad como misioneros ad gentes».<br /><br />«Hoy estamos presentes en las cuatro provincias de Golcia, Sauena, Laga Gaida y Daarar», añade el padre Emanuele Ciccia, misionero de la Comunidad de Villaregia. «Pero durante estos años una pregunta seguía interpelándonos: ¿esta zona, donde el Evangelio todavía no ha penetrado, nos está pidiendo quizá un compromiso exclusivo? ¿Puede la ciudad de Ghinnir ser un lugar en el que estar presentes precisamente porque todavía no existen allí una iglesia y una comunidad católica?».<br /><br />Con el paso del tiempo, explica el misionero, la respuesta ha ido madurando a través de las relaciones. «Nos dimos cuenta de que algo estaba cambiando. El Bale Este no podía ser simplemente un territorio en el que desarrollar algunas actividades misioneras. Las relaciones construidas durante estos tres años de trabajo nos hicieron comprender que había llegado el momento de dar un paso más: no solo seguir acercándonos a estas comunidades, sino acercarnos a ellas de manera estable. En otras palabras, ya no una misión hacia la frontera, sino una misión en la frontera. De ahí nace la elección de Ghinnir».<br /><br />«Es un paso que nos saca de lo conocido y que, después de siete años de trabajo en Robe, significa volver a empezar: habitar la ciudad, construir relaciones, estar constantemente atentos a los signos del Espíritu», subraya el padre Emanuele. Una decisión que plantea también una pregunta concreta: «¿Cómo ser Iglesia allí donde todavía no existe una Iglesia? ¿Cómo serlo en un contexto de mayoría musulmana? La respuesta no será ante todo una estructura, sino una presencia».<br /><br />«Ser numéricamente insignificantes puede representar una gran oportunidad para el Evangelio, una ocasión preciosa para acercarnos a los demás, para no dar miedo, para descubrir las fuerzas positivas del territorio y trabajar en red con ellas», observa Teresa. «En algunos contextos no será posible anunciar directamente a la persona de Jesús, pero hay mil maneras de contar el Evangelio», añade el padre Emanuele. «Ante todo, compartiendo los valores del Reino de Dios, en nuestra manera de relacionarnos con las personas, en la atención a los últimos y en la capacidad de tender puentes con los demás». Precisamente por eso, según el misionero, el traslado a Ghinnir representa «una etapa de madurez misionera». «Crecer en la misión significa aprender a salir de nuestras seguridades, a no depender demasiado de las estructuras, a estar disponibles para lo que todavía no conocemos».<br /><br />La elección de una casa de alquiler adquiere así un significado simbólico: «Habla de agilidad misionera, pero nos recuerda también que, en una Prefectura como la nuestra, la fisonomía más adecuada es la de una tienda, más que la de una casa. La tienda ofrece refugio y permite habitar un lugar, pero sigue siendo ligera, esencial, preparada para ser desmontada y montada de nuevo en otro sitio. Una Iglesia que sabe echar raíces, pero que no se deja cargar por sus propias estructuras; una Iglesia que sabe habitar un territorio, pero que permanece libre para volver a partir cuando la misión lo requiere. Por eso Ghinnir no será solo un nuevo destino, sino una nueva base desde la que partir».<br /><br />«La movilidad, por tanto, no es solo una cuestión práctica, sino que forma parte de nuestra manera de entender la misión», retoma Teresa. «Una Iglesia que se mueve, una Iglesia que sale, una Iglesia que se acerca. Esta decisión no se refiere únicamente a nuestra fraternidad, sino que se inserta en el camino de la Prefectura Apostólica de Robe, llamada a crecer y a ampliar cada vez más su radio de evangelización».<br /><br />«Dejamos Robe hace pocos días y aquí estamos ahora, en Ghinnir, sin saber qué nos espera», concluye Teresa. «Queremos volver a ponernos en camino con una casa que habitar, pero con una tienda en el corazón, dispuestos a detenernos, a encontrarnos y, cuando llegue el momento, también a partir de nuevo».<br /><br />La Comunidad Misionera de Villaregia es una comunidad católica formada por consagrados, consagradas, clérigos, matrimonios y personas solteras de distintas nacionalidades, unidos por una misma espiritualidad y una misma misión: ser comunidad para la misión ad Gentes. <br /> Tue, 29 Sep 2026 12:02:26 +0200EUROPA/HUNGRÍA - Diferentes, pero unidos en el amor de Cristo: el mensaje del encuentro anual de la Infancia Misionerahttps://fides.org/es/news/78223-EUROPA_HUNGRIA_Diferentes_pero_unidos_en_el_amor_de_Cristo_el_mensaje_del_encuentro_anual_de_la_Infancia_Misionerahttps://fides.org/es/news/78223-EUROPA_HUNGRIA_Diferentes_pero_unidos_en_el_amor_de_Cristo_el_mensaje_del_encuentro_anual_de_la_Infancia_MisioneraBudapest – Más de 100 niños, acompañados por sus animadores y por algunos padres, se han dado cita en Budapest con motivo del encuentro anual organizado por la Pontificia Obra de la Santa Infancia de Hungría, junto con el Secretariado Internacional de la POSI. El encuentro se ha desarrollado bajo el lema «El amor de Cristo nos une».<br /><br />«Creemos firmemente que es el amor de Cristo el que nos reúne y nos une más allá de todas las fronteras. Espiritualmente nos inspiramos en el fundador de la Santa Infancia, Charles de Forbin-Janson, que decía: “Mi mayor alegría es hacer felices a los demás”», ha explicado el director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Hungría, el padre Tete Remis, misionero de la Sociedad del Verbo Divino . «En esta ocasión -ha añadido- celebramos el compromiso misionero de los niños que, a pesar de su corta edad, dan un paso al frente para rezar por sus coetáneos de otros países. Fieles al lema de la Santa Infancia, “Los niños ayudan a los niños”, los animamos a apoyar a sus compañeros que atraviesan dificultades mediante pequeños sacrificios y oraciones por los pobres, los enfermos y los huérfanos que viven en situaciones de extrema necesidad».<br /><br />Procedentes de distintas comunidades del país, los niños y adolescentes misioneros han compartido toda la jornada del sábado, que ha comenzado con la celebración eucarística presidida por el padre Fransiskus Xaverius Magung, superior provincial de la Sociedad del Verbo Divino. A lo largo del día se han sucedido juegos, cantos, actividades deportivas y talleres artísticos. También ha participado la secretaria general de la POSI, la hermana Inês Paulo Albino, A.S.C., que ha viajado expresamente desde Roma.<br /><br />Después de agradecer a los niños y a los animadores su presencia y el valioso trabajo misionero que realizan, la hermana Albino se ha detenido en el tema del encuentro. «Este lema parece reflejar el mundo en el que vivimos, lleno de diferencias: culturas, lenguas, tradiciones, experiencias y sensibilidades diversas. Sin embargo, considero que estas diferencias constituyen una gran riqueza para la Iglesia y para el mundo, aunque a veces puedan parecer motivo de división», ha señalado la secretaria general de la POSI, que ha continuado: «El mensaje de Jesús es claro: estamos llamados no a ser todos iguales, sino a estar unidos en el amor».<br /><br />La hermana Albino ha subrayado también que el amor de Cristo no es solo un sentimiento, sino un amor concreto, un amor que se entrega y que nos permite vivir una relación basada en la acogida, el perdón y la fraternidad. Al mismo tiempo, ha llamado la atención sobre la necesidad de amor que existe tanto en el mundo como en cada uno de nosotros.<br /><br />«El desafío hoy consiste en preguntarnos cómo podemos, cada uno de nosotros y como comunidad, hacer concreto este amor. Pero no a partir de las grandes instituciones -ha explicado a los participantes-. Empecemos por cada uno de nosotros: quizá una palabra amable de ánimo, un gesto de atención, un perdón sincero o la disposición a ayudar a quien atraviesa dificultades... Cada pequeño gesto realizado con amor fortalece la unidad y hace visible la presencia de Cristo entre nosotros. Así, a través de nuestra vida, podemos convertirnos en testigos de su ternura y llevar esperanza a las personas que encontramos».<br /><br />Por último, la hermana Albino ha animado a seguir adelante con la pastoral misionera y a promover la POSI, continuando a vivir con alegría la espiritualidad de la Santa Infancia.<br /> Mon, 28 Sep 2026 14:07:34 +0200100 AÑOS DE LAS ORDENACIONES DE LOS PRIMEROS SEIS OBISPOS CHINOS/II - El obispo Melchor Sun Dezhen y la diócesis de Anguohttps://fides.org/es/news/78221-100_ANOS_DE_LAS_ORDENACIONES_DE_LOS_PRIMEROS_SEIS_OBISPOS_CHINOS_II_El_obispo_Melchor_Sun_Dezhen_y_la_diocesis_de_Anguohttps://fides.org/es/news/78221-100_ANOS_DE_LAS_ORDENACIONES_DE_LOS_PRIMEROS_SEIS_OBISPOS_CHINOS_II_El_obispo_Melchor_Sun_Dezhen_y_la_diocesis_de_AnguoA cien años de las ordenaciones de los primeros seis obispos chinos consagrados en época contemporánea , la Agencia Fides dedica una serie de fichas documentales a aquellos sucesores de los Apóstoles y a sus diócesis, protagonistas de aquel acontecimiento crucial en el camino de la Iglesia católica en China.<br /><br />§§§<br /><br />del Prof. Liu Zhiqing<br /><br />Anguo – La diócesis de Anguo fue la segunda circunscripción eclesiástica de China encomendada a la guía de un clérigo chino. Fue erigida el 15 de abril de 1924. Su primer obispo, Melchor Sun Dezhen , fue uno de los seis obispos chinos ordenados por el Papa Pío XI en la basílica de San Pedro el 28 de octubre de 1926. Antes de su consagración episcopal, el 15 de abril de 1924 había sido nombrado prefecto apostólico, y Pío XI lo había nombrado obispo el 24 de junio de 1926.<br /><br />1. Historia de la diócesis<br /><br />Después de haber erigido la Prefectura apostólica de Puchi en 1923, el primer delegado apostólico en China, el arzobispo Celso Costantini, se comprometió inmediatamente con la creación de una segunda diócesis que fuera confiada al clero chino. Con el apoyo del padre Joseph Fabrègues , misionero de la Congregación de la Misión y vicario apostólico de Zhili Central , en 1924 fue erigida la Prefectura apostólica de Lixian .<br />Costantini resumió así la diferencia entre las dos nuevas circunscripciones eclesiásticas: «La diócesis de Puchi fue elegida en una situación de emergencia y no contaba con bases especialmente sólidas. La diócesis de Lixian, en cambio, era completamente diferente: tenía muchos fieles y una actividad misionera bien desarrollada».<br />En aquel momento, el Vicariato apostólico de Zhili Central estaba administrado por la Congregación de la Misión . En 1923 comprendía las prefecturas y los distritos de la región de Baoding y estaba dividido en seis decanatos: Baodingfu Kioutao, Baodingfu Sikwan, Baodingfu, Huchu, Donglu y Gaojiazhuang .<br />En aquel Vicariato trabajaban en total 65 sacerdotes, de los cuales 20 eran extranjeros y 45 chinos. Los sacerdotes chinos representaban, por tanto, el 69,23 % del clero, un porcentaje que situaba al Vicariato en el segundo puesto de toda China. Había 40 parroquias con sacerdotes residentes y 86.674 católicos bautizados registrados.<br />Según las estadísticas de 1923, el decanato de Gaojiazhuang del Vicariato apostólico de Zhili Central comprendía 12 parroquias: Gaojiazhuang, Xinqiao , Lioukiapailo, Wanan, Nansong, Lijiazhuang, Duanjiazhuang , Liucun , Nanma, Chengliushi , Liujiazhuang y Zhaojiazhuang . En total contaba con 24.237 fieles.<br />El 15 de abril de 1924, el decanato de Gaojiazhuang fue separado del Vicariato apostólico de Zhili Central y pasó a constituir la Prefectura apostólica de Lixian. Ese mismo año contaba con 26.179 católicos bautizados, 16 sacerdotes chinos y 4 religiosas chinas.<br />La catedral fue establecida inicialmente en Gaojiazhuang, en el condado de Lixian. Debido a las dificultades de comunicación y transporte, en 1927 la sede de la nueva circunscripción eclesiástica fue trasladada al sector occidental de la ciudad de Anguo.<br />El 8 de julio de 1929, la Prefectura apostólica de Lixian fue elevada a Vicariato apostólico y adoptó el nuevo nombre de Vicariato apostólico de Anguo. El 11 de abril de 1946, la circunscripción eclesiástica fue elevada nuevamente, esta vez a diócesis.<br />Según las estadísticas recogidas por Zhao Qingyuan en la obra ‘Cronología de la división de las diócesis católicas en China y de la sucesión de sus responsables’, en 1940 la diócesis contaba con 149 iglesias y capillas, 116 sacerdotes chinos y 34.328 bautizados registrados.<br />En 1949, el territorio de la diócesis comprendía seis distritos: Boyye, Lixian, Anguo, Shulu, Gaoyang y Shenze.<br /><br />2. Los obispos de la diócesis<br /> <br />El primer obispo de la diócesis de Lixian fue Melchor Sun Dezheng , misionero de la Congregación de la Misión .<br />Melchor Sun Dezheng nació el 19 de noviembre de 1869 en Pekín. A los 13 años ingresó en el seminario. Cursó estudios en el seminario menor y posteriormente en el mayor, durante un total de 14 años, y destacó por sus excelentes resultados académicos. Fue ordenado sacerdote el 24 de enero de 1897 y desarrolló su actividad misionera en Tianjin , Yanshan y otras localidades.<br />El 4 de noviembre de 1899 ingresó en la Congregación de la Misión y el 25 de enero de 1901 emitió los votos religiosos. Durante 12 años enseñó en el seminario menor de Pekín. En 1912 fue nombrado párroco de Niufang, en el distrito de Jingzhao , y durante los 12 años siguientes ejerció el ministerio pastoral en Tianjin, Cangxian , Yanshan, Jingdong y otras zonas.<br />El 15 de abril de 1924 fue nombrado prefecto apostólico de la Prefectura apostólica de Lixian. El 24 de junio de 1926 le fue asignada la sede titular de Esbon. El 28 de octubre de 1926, en la basílica de San Pedro de Roma, fue consagrado obispo por el Papa Pío XI, convirtiéndose en uno de los primeros seis obispos chinos consagrados en época contemporánea.<br />El 15 de julio de 1929, al ser elevada la Prefectura apostólica a Vicariato apostólico, Melchor Sun Dezheng asumió el título de obispo del Vicariato apostólico de Anguo.<br />En 1936, después de presentar al Papa su solicitud para retirarse del ejercicio del ministerio y obtener la autorización, se retiró a la Casa del Beato de los Pequeños Hermanos de San Juan, en Qinghe, en la periferia septentrional de Pekín. A finales de 1948 se trasladó al centro de Pekín. Murió el 13 de agosto de 1951, a los 82 años, después de haber dedicado su vida al anuncio del Evangelio.<br />Después de que Melchor Sun Dezheng se retirara de la dirección de la diócesis en 1936, el 1 de julio de 1937 el Papa Pío XI nombró a Wang Zengyi vicario apostólico de Anguo y obispo titular de Lamia.<br />El 24 de febrero de 1938, en la catedral de Pekín, tuvo lugar la consagración episcopal del obispo Wang Zengyi. El rito estuvo presidido por el obispo emérito de Anguo, Melchor Sun, mientras que Paul Leon Cornelius Montaigne, vicario apostólico de Pekín, y Zhou Jishi , vicario apostólico de Baoding, participaron como co-consagrantes. Mons. Wang Zengyi murió el 21 de febrero de 1951.<br /><br />3. Desarrollo de las actividades pastorales<br /><br />La diócesis de Anguo tuvo su origen en el decanato de Gaojiazhuang, perteneciente al Vicariato apostólico de Baoding. Después de 26 años de desarrollo, el número de católicos bautizados había ascendido a unos 33.000.<br />La diócesis contaba en total con 26 miembros del clero, chinos y extranjeros: un obispo chino, 23 sacerdotes chinos y 2 sacerdotes extranjeros. Había además 111 religiosas chinas y 2 religiosas extranjeras.<br /><br />Las estadísticas anuales relativas al desarrollo de las actividades pastorales se recogen en la tabla siguiente.<br /><br /><iframe src="/it/attachments/view/file/Tabella_statistica_delle_attivit_pastorali_della_Diocesi_di_Ankuo.pdf/0" width="100%" height="800px" > href="https://www.fides.org/it/<br />Il tuo browser non supporta i file PDF. Puoi scaricare il file PDF <br /></iframe><br /><br /><br /><br/><strong>Link correlati</strong> :<a href="https://www.fides.org/it/attachments/view/file/Tabella_statistica_delle_attivit_pastorali_della_Diocesi_di_Ankuo.pdf">TABLA</a>Mon, 28 Sep 2026 13:28:22 +0200EUROPA/POLONIA - Este martes 29 de septiembre se celebran los funerales del padre Zbojnowicz, asesinado durante el asalto al monasterio de Jarosławhttps://fides.org/es/news/78224-EUROPA_POLONIA_Este_martes_29_de_septiembre_se_celebran_los_funerales_del_padre_Zbojnowicz_asesinado_durante_el_asalto_al_monasterio_de_Jaroslawhttps://fides.org/es/news/78224-EUROPA_POLONIA_Este_martes_29_de_septiembre_se_celebran_los_funerales_del_padre_Zbojnowicz_asesinado_durante_el_asalto_al_monasterio_de_JaroslawVarsovia – Mañana, 29 de septiembre, se celebrarán las exequias del padre Stanisław Zbojnowicz, sacerdote benedictino que murió el pasado 24 de septiembre durante una agresión en el monasterio de las monjas benedictinas de Jarosław, en el sureste de Polonia, cerca de la frontera con Ucrania.<br />Un refugiado ucraniano, Ihor M., de 31 años, entró en el recinto monástico, cogió un cuchillo de cocina y atacó a cinco personas: cuatro hombres y una mujer.<br />El padre Stanisław Zbojnowicz intentó detenerlo, pero sufrió heridas que resultaron mortales. Otros dos hombres permanecen hospitalizados en estado grave. Uno de ellos es también sacerdote: el padre Marek Pieńkowski, al frente del Consejo de la Fundación para la Pastoral Familiar y muy comprometido con la asistencia a los refugiados ucranianos. <br />Los expertos psiquiátricos han determinado que el agresor presenta síntomas de un trastorno psicótico.<br />El sábado 26 de septiembre, en las inmediaciones del monasterio de Jarosław, se celebró una marcha silenciosa en memoria del sacerdote asesinado, precedida por una Misa de sufragio. Durante la homilía, el padre Adrian Mantykiewicz, sacerdote originario de Czeladź, en la región de Silesia, que resultó herido de menor gravedad durante la agresión, afirmó: «Desde este lugar, como discípulo de Jesucristo, quiero decir muy claramente, en mi nombre, en el nombre del padre Marek y en el nombre del padre Stanisław, que nosotros perdonamos».<br />El sacerdote, con la cabeza vendada y el rostro hinchado, exhortó asimismo a no culpar a la nación de origen del agresor: «Os pido que no culpéis a la nación de origen del culpable, porque el mal ha sido cometido por una persona concreta, una persona concreta que tiene un nombre, una vida propia y es responsable de sus actos».<br />El padre Stanisław Zbojnowicz era rector de la iglesia de San Nicolás Obispo y de la abadía de Jarosław desde 2010. Había nacido el 13 de octubre de 1958 en Grzęska, cerca de Przeworsk, y fue ordenado sacerdote en 1986. Desempeñó su ministerio como párroco en Wola Zarczycka, Rogi y Domostawa; en Rzeszów, en la parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz; en la iglesia parroquial de Przeworsk; y en el hospital provincial de Krosno. En los últimos años de su vida ejerció como confesor en la casa parroquial de San Nicolás Obispo y en la abadía de Jarosław. <br /> <br />Mon, 28 Sep 2026 13:00:40 +0200ASIA/INDIA - En Mumbai, la misión de la Iglesia en el corazón de la megalópolishttps://fides.org/es/news/78217-ASIA_INDIA_En_Mumbai_la_mision_de_la_Iglesia_en_el_corazon_de_la_megalopolishttps://fides.org/es/news/78217-ASIA_INDIA_En_Mumbai_la_mision_de_la_Iglesia_en_el_corazon_de_la_megalopolisPor Paolo Affatato<br /><br />Mumbai – Una Iglesia llamada a vivir su misión en el corazón de una de las megalópolis más grandes, dinámicas y contradictorias de la India: esta es la realidad cotidiana de la archidiócesis de Bombay, un territorio en el que conviven, por un lado, grandes centros financieros y comerciales y la industria del entretenimiento de Bollywood y, por otro, algunas de las mayores zonas de asentamientos informales de Asia. «Por su complejidad urbana, su importancia geopolítica y su impacto pastoral, Bombay representa un eje vital para la Iglesia católica en la India», explica a la Agencia Fides el obispo auxiliar de Bombay, Stephen Victor Fernandes.<br /><br />La archidiócesis cuenta con unos 500.000 bautizados en un territorio habitado por más de 21 millones de personas, que comprende la metrópoli de Mumbai, su extensa área suburbana y algunos distritos limítrofes del estado de Maharashtra, en el centro-oeste de la India. Es una realidad profundamente desigual: junto a la riqueza de los barrios financieros y comerciales se extienden amplias zonas marcadas por la pobreza extrema, la precariedad de la vivienda y el desempleo. La propia ciudad es un mosaico lingüístico y cultural: junto al marathi, lengua oficial de Maharashtra, están muy extendidos el hindi, el guyaratí, el inglés y muchas otras lenguas.<br /><br />Sobre todo en las periferias y en los 'slums', la Iglesia lleve a cabo una parte esencial de su misión. «El mayor desafío es la desigualdad social y la pobreza urbana», observa el obispo, que recuerda la inmensa barriada de Dharavi, situada en el corazón de Mumbai, «una de las mayores zonas de asentamientos informales de Asia y del mundo». Dharavi destaca a escala mundial por su extraordinaria densidad de población: se calcula que viven allí alrededor de un millón de personas, con una densidad de 277.000 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que la sitúa entre las zonas más densamente pobladas del planeta.<br /><br />En este contexto, «la comunidad católica lleva históricamente comprometida con la educación, la asistencia sanitaria y los servicios sociales sin discriminación por motivos de casta o religión». «En los barrios más pobres –explica-, donde a menudo faltan servicios básicos e infraestructuras, la presencia de la Iglesia se hace visible también a través de las Comunidades Eclesiales de Base: pequeñas comunidades integradas en el tejido de los 'slums', que tratan de ser “pequeños puntos de luz”, con el Evangelio en el centro, en contextos marcados por la pobreza y, en ocasiones, por la delincuencia».<br />Esta presencia capilar se traduce en una amplia red de obras sociales y educativas. Además de las 124 parroquias, las instituciones educativas católicas comprenden 167 escuelas, 33 colleges, 18 centros de educación no formal y 15 instituciones de educación especial. En el ámbito sanitario funcionan nueve hospitales y 25 dispensarios y clínicas. «La pastoral a través de las escuelas y los hospitales, en los ámbitos educativo y sanitario, es una de las columnas vertebrales de nuestra misión», subraya el obispo Fernandes.<br /><br />En el ámbito educativo, junto a centros de gran prestigio a nivel nacional, la Iglesia mantiene una especial atención a las periferias. Grandes centros como el St. Xavier's College, gestionado por los jesuitas, y el Sophia College for Women conviven con pequeñas escuelas y centros de apoyo escolar destinados a los hijos de trabajadores eventuales y a las familias más pobres. «El objetivo es combatir el abandono escolar y ofrecer oportunidades a los niños y jóvenes que viven en las zonas más degradadas, como Dharavi», explica.<br /><br />Lo mismo ocurre en el ámbito sanitario. La archidiócesis dispone de hospitales de excelencia, pero también de una red de dispensarios y clínicas que llega hasta las zonas suburbanas y rurales. «En los distritos donde los servicios públicos son más deficitarios, las congregaciones religiosas, especialmente las femeninas, gestionan centros de atención sanitaria de proximidad; las clínicas móviles llevan médicos y medicamentos básicos también a los 'slums' y a las aldeas de las comunidades tribales». La Iglesia local gestiona asimismo 12 centros dedicados a la atención de la lepra y el sida y 20 centros para personas mayores, personas con discapacidad y enfermos terminales.<br /><br />«La Iglesia fue pionera en Mumbai en la apertura de centros de acogida para enfermos de cáncer terminal, centros para la atención de la lepra, una enfermedad que todavía existe, y hogares para personas con sida, luchando contra el estigma social que sufren estos enfermos», recuerda el obispo. En esta tradición de servicio se inscribe también el testimonio de las Misioneras de la Caridad, fundadas por madre Teresa de Calcuta, que en Mumbai han desarrollado su presencia junto a los pobres, los enfermos y las personas marginadas.<br /><br />Otro ámbito en el que se expresa la vida de la Iglesia es el diálogo interreligioso. «Vivimos inmersos en una sociedad pluralista, con una mayoría hindú y amplias comunidades musulmanas y budistas», continúa el obispo Fernandes. En un contexto social y político marcado en ocasiones por el nacionalismo religioso, «la Iglesia trata de proteger los derechos y la vida de las minorías religiosas, también mediante el diálogo sobre la reciente normativa introducida en el estado de Maharashtra relativa a las conversiones religiosas».<br /><br />También es muy importante la pastoral juvenil. «Mumbai –observa- es una megalópolis proyectada hacia la modernidad global, donde las nuevas generaciones están expuestas a la secularización, a la cultura del consumo y a una fuerte competencia en los estudios y en el mundo laboral». «Muchos jóvenes tienden a abandonar la práctica religiosa y la vida eclesial, orientándose hacia el exterior, hacia las profesiones y la búsqueda de un empleo cualificado», señala el obispo. El desafío pastoral consiste, por tanto, «en proponer los valores del Evangelio en un entorno muy competitivo y en rápida transformación. Si la vida de los jóvenes está acompañada por Cristo, su crecimiento humano y profesional cobra otro sentido y adquiere una plenitud distinta: nuestra tarea es ayudarles a tomar conciencia de ello».<br /><br />Especialmente al pensar en los jóvenes, la Iglesia se pregunta también cómo relacionarse con los nuevos medios digitales, considerándolos un ámbito más de evangelización. «Junto al testimonio concreto de la vida y de las relaciones personales, este es otro ámbito imprescindible: un nuevo púlpito desde el que anunciar el Evangelio a la humanidad de hoy», afirma el obispo Fernandes.<br /><br />En este ámbito tampoco puede ignorarse la cuestión de la inteligencia artificial. «Es una cuestión crucial, muy presente en la India. Como profesor de ética, he tenido ocasión de subrayar lo que ha dicho el Papa en la encíclica Magnifica Humanitas», afirma Fernandes, planteando la cuestión de fondo: «¿Cómo podemos poner la inteligencia artificial al servicio del bien común, de la vida y de la dignidad de la persona?».<br />«Es una cuestión que, en el presente y en el futuro, afectará a la misión de la Iglesia en Bombay, en la India y en todo el mundo», concluye.<br /> Mon, 28 Sep 2026 12:17:23 +0200PAPA EN FRANCIA/X - En Lourdes, donde los más frágiles llevan la luzhttps://fides.org/es/news/78222-PAPA_EN_FRANCIA_X_En_Lourdes_donde_los_mas_fragiles_llevan_la_luzhttps://fides.org/es/news/78222-PAPA_EN_FRANCIA_X_En_Lourdes_donde_los_mas_fragiles_llevan_la_luzPor Marie-Lucile Kubacki<br /><br />Lourdes – «Oh María, ten piedad…». La voz cristalina de Eva, de 13 años, se eleva casi a capela ante el Papa León XIV. Interpreta una de las canciones del espectáculo 'Bernadette de Lourdes'. A su alrededor, varias personas enfermas permanecen sentadas en sus sillas de ruedas, en el corazón del Santuario. La escena dura apenas unos instantes y está atravesada por la fragilidad. Y, sin embargo, expresa lo esencial de esta jornada: en Lourdes, los más vulnerables ocupan el corazón de la Iglesia.<br />El 27 de septiembre, con motivo de su visita al Santuario mariano, el Papa ha encontrado a una multitud de 200.000 peregrinos llegados de Francia y de todo el mundo. Durante la Misa, ha saludado «el rostro universal de la Iglesia», el de los peregrinos que han atravesado fronteras y han llevado hasta la Gruta sus alegrías y sus cargas. «¡Qué alegría estar juntos, con un solo corazón, como una sola familia!», ha exclamado.<br /><br />Pobres y enfermos, el tesoro de la Iglesia<br /><br />Si todos los caminos llevan a Roma, muchos conducen también a Lourdes. Aquí se viene a rezar, a pedir una curación y, a veces, simplemente a buscar una presencia. Enfermos, personas con discapacidad, familias golpeadas por las dificultades, migrantes y personas heridas por la vida encuentran una acogida en la que la vulnerabilidad no tiene que esconderse ni justificarse. Lo que en otros lugares a veces falta, con frecuencia, el Santuario intenta ofrecerlo: tiempo, atención y una humanidad que no aparta la mirada.<br />Ese ha sido también el sentido del encuentro del Papa con los enfermos y con los profesionales y voluntarios del Accueil Notre-Dame. «Aquí la fragilidad no se esconde, sino que se convierte en el lugar de un encuentro sagrado», ha afirmado. Y a las personas enfermas les ha dirigido unas palabras directas: «ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia».<br />La palabra «tesoro» no es casual. Según la tradición, san Lorenzo señalaba a los pobres como el tesoro de la Iglesia. En Lourdes, ese tesoro se hace visible en los cuerpos heridos por la enfermedad, pero también en quienes se reconocen pobres, necesitados de gracia y, a veces, enfrentados a la enfermedad o a la injusticia. León XIV ha puesto de relieve esta presencia a lo largo de toda su visita. En la Gruta de Massabielle ha defendido la dignidad de la vida ante la enfermedad, el sufrimiento y la vejez. «Aquí no se rechaza ninguna fragilidad. Sus muletas, sus sillas de ruedas, sus lágrimas ocultas no son obstáculos: son el lugar, por excelencia, donde ustedes son respetados plenamente, acogidos y transformados por el amor infinito de Dios». Y Lourdes, ha recordado, es «el lugar bendito de una profesión de fe en la belleza y la sacralidad de la vida».<br />En el Accueil Notre-Dame, León XIV ha pedido a los profesionales sanitarios «hacerse cargo de una persona que sufre, y no eliminarla». También ha recordado: «Lo que es legal no es necesariamente moral», y ha invitado a seguir desarrollando las estructuras de cuidados paliativos y la investigación y a acompañar con ternura a los enfermos. Médicos, enfermeros, camilleros, capellanes y agentes de pastoral de la salud, ha señalado, cuidan los cuerpos y también las almas.<br />El debate sobre el final de la vida, ya abordado por el Papa ante los obispos de Francia, se inscribe así en una reflexión más amplia sobre la libertad, el sufrimiento y la responsabilidad colectiva. Pero en Lourdes las palabras han tomado forma concreta en los gestos de acogida y en la cercanía a los enfermos. La dignidad, ha recordado León XIV, no depende de la autonomía ni del estado de salud: pertenece a cada persona por el mero hecho de existir.<br /><br />Reconocer las culpas, curar las heridas<br /><br />A los obispos, el Papa les ha pedido que no se dejen desanimar por los errores y las caídas que han marcado la historia de la Iglesia. Les ha exhortado a reconocer las culpas «con amor de la Verdad», a curar las heridas con la caridad del Buen Pastor y a no cansarse nunca de anunciar el Evangelio.<br />La jornada ha estado marcada también por un encuentro a puerta cerrada con siete personas víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de la Iglesia en Francia. En la Casa Episcopal de Lourdes, León XIV ha escuchado individualmente sus relatos, su dolor y sus propuestas para evitar que hechos semejantes vuelvan a producirse, según ha informado la Sala de Prensa de la Santa Sede. El Papa ha rezado con algunas de ellas y después ha agradecido al grupo su doloroso testimonio. También ha reafirmado su compromiso para que otras personas no sufran las mismas violencias. Ha expresado su cercanía a las víctimas y, a través de ellas, a cuantos siguen llevando las heridas de los abusos, con el deseo de que la comunidad de los fieles sea cada vez más un lugar de consuelo y sanación.<br /><br />La luz frágil<br /><br />Por la noche, la procesión «aux flambeaux» ha reunido en un mismo camino a peregrinos y enfermos. La luz ha pasado de mano en mano, llevada tanto por quienes podían caminar como por quienes necesitaban ser acompañados. «Esa luz que nos guía y nos atrae es la de la esperanza que nunca nos abandona, incluso durante nuestra peregrinación por esta vida, a menudo marcada por las pruebas, pero ya plena de la alegría de sabernos hijos de Dios, amados y salvados por Jesús», ha dicho León XIV. Las personas enfermas, ha añadido, son «testigos privilegiados de esta transfiguración de la existencia a través de la fe y del amor a Dios y al prójimo». Y ha proseguido: «Necesitamos participar en esta procesión con ustedes, queridos enfermos, para comprender lo que significa realmente». Después ha retomado las palabras de Pío XII: «Nunca, en ningún lugar de la tierra, se ha visto semejante cortejo de sufrimientos, nunca semejante resplandor de paz, serenidad y alegría».<br />En Lourdes, también de noche, la fragilidad no desaparece. Avanza al ritmo de la oración, iluminada por la luz frágil de las velas.<br />Mon, 28 Sep 2026 11:26:30 +0200