ASIA/PAKISTÁN - Los católicos rezan por los 14 recién nacidos fallecidos en el hospital; el reconocimiento hacia una enfermera cristiana

lunes, 31 agosto 2026

Diocese of Islamabad-Rawalpindi

Islamabad (Agencia Fides) – Para la comunidad cristiana de Pakistán, la tragedia ocurrida en el Pakistan Institute of Medical Sciences (PIMS) de Islamabad, donde 14 recién nacidos murieron a causa de un incendio, es una ocasión para renovar una presencia hecha de compasión concreta: rezar por quienes sufren, estar junto a las familias y recordar que toda vida humana, especialmente la más frágil e indefensa, pide ser protegida.

El pasado 26 de agosto se declaró un incendio en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital y, de los 15 recién nacidos presentes, solo sobrevivió uno, el que fue rescatado por una enfermera. Razia Noreen, sin dudarlo, se enfrentó a las llamas, entró en la unidad ya envuelta en humo y, pocos segundos después, salió con un recién nacido en brazos. Las imágenes de las cámaras de seguridad mostraron los pocos instantes en los que Razia Noreen, enfermera cristiana, intentó después volver a entrar en la unidad para socorrer a los demás niños, pero el calor y el humo le impidieron continuar. “Quiero a los niños y cuidar de ellos es mi pasión”, contó Noreen, todavía profundamente afectada. “Quería salvar a los demás, pero el incendio se propagó por la unidad en dos minutos. El recuerdo de esos niños no me permite dormir tranquila”. Su testimonio, junto con las imágenes de videovigilancia, ha suscitado una gran conmoción en el país.

El gesto de Razia Noreen también ha sido reconocido y apreciado por las autoridades. El primer ministro Shehbaz Sharif aprobó para ella la concesión del “Sitara-i-Khidmat” (Estrella del Servicio), una de las condecoraciones civiles de Pakistán, junto con un premio de 10 millones de rupias. El primer ministro elogió su sentido del deber y el valor demostrado al poner en riesgo su propia vida para salvar al recién nacido.

Junto al gesto de esta enfermera, la pequeña comunidad cristiana de Islamabad y Rawalpindi está viviendo la tragedia con la oración y la cercanía a las familias. En las parroquias de la archidiócesis de Rawalpindi-Islamabad se han organizado vigilias y celebraciones en memoria de los niños fallecidos, mientras sacerdotes y fieles acompañan con la oración a los padres y familiares afectados por una pérdida difícil de comprender. La Iglesia local comparte plenamente el dolor de la ciudad y de todo un país.

“No queremos ser solamente espectadores del dolor”. Es el sentido de la respuesta pastoral de la archidiócesis. La Iglesia pretende compartir el sufrimiento de la ciudad y transformar la oración en cercanía, solidaridad y compromiso para que tragedias similares no vuelvan a repetirse. El arzobispo de Rawalpindi-Islamabad, monseñor Joseph Arshad, expresó el dolor de la comunidad católica por la muerte de los recién nacidos. “Las trágicas muertes de estos niños inocentes han entristecido profundamente a todos”, afirmó, expresando su solidaridad con las familias y sus condolencias por “una pérdida irreparable”.

El arzobispo recordó también la cercanía y la oración del Papa León XIV por las familias afectadas, por los heridos y por todas las personas implicadas en la tragedia, e invitó a rezar para que Dios conceda “fuerza y valor” a sus padres y familiares. La oración, para la Iglesia, va acompañada también de una petición de responsabilidad: “Esta tragedia debe servir como una urgente llamada de atención”, subrayó el arzobispo, para que las medidas de seguridad en los hospitales sean rigurosamente verificadas y reforzadas y ninguna familia tenga que afrontar de nuevo un dolor que podría haberse evitado.

El incendio se declaró en las primeras horas del 26 de agosto, en el tercer piso del departamento de Salud Maternoinfantil del PIMS, uno de los principales hospitales públicos de la capital. Según las primeras reconstrucciones, las llamas se habrían originado en un sistema de aire acondicionado y se habrían propagado rápidamente también por la presencia del oxígeno utilizado en las incubadoras. De los 15 recién nacidos presentes en la unidad, 14 murieron.

La investigación gubernamental ha revelado graves deficiencias en los sistemas de seguridad y evacuación. El informe preliminar constató la ausencia de sistemas adecuados de detección y alarma contra incendios, deficiencias en la preparación ante emergencias y problemas en las vías de evacuación.

El Gobierno ha ordenado la suspensión de ocho funcionarios del PIMS y la apertura de procedimientos penales contra los responsables identificados por la investigación, anunciando además una ayuda económica de 5 millones de rupias para cada una de las familias afectadas.

“Ninguna indemnización —señala a Fides Qaisar Feroz, OFM Cap., portavoz de la Conferencia Episcopal de Pakistán— puede colmar la pérdida de un hijo recién nacido. Este es el dolor que, como comunidad católica, tratamos de compartir, a través de la oración y de nuestra presencia junto a las familias. En medio del dolor, el cuidado del otro puede convertirse en un gesto radical de fraternidad”.
(PA) (Agencia Fides, 31/8/2026)


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