Fides News - Spanish (Spain - Traditional)https://fides.org/Todas las noticias FidesesLos contenidos del sitio son publicados con Creative Common LicenseASIA/BAHRÉIN - 24 de octubre: los mártires de Nayran, una memoria que une a los cristianos de Arabiahttps://fides.org/es/news/78332-ASIA_BAHREIN_24_de_octubre_los_martires_de_Nayran_una_memoria_que_une_a_los_cristianos_de_Arabiahttps://fides.org/es/news/78332-ASIA_BAHREIN_24_de_octubre_los_martires_de_Nayran_una_memoria_que_une_a_los_cristianos_de_ArabiaAwali – Durante siglos, su memoria permaneció en los márgenes de la historia. Hoy, sin embargo, los mártires de Nayran vuelven a ocupar un lugar cada vez más significativo en la vida de la Iglesia en la península arábiga. Su fiesta, celebrada el 24 de octubre, es ya memoria obligatoria en los dos vicariatos apostólicos de la región, con la aprobación de la Santa Sede . Su testimonio, recuperado tras el Gran Jubileo de 2023-2024, celebrado con motivo del 1500º aniversario de su martirio , se está convirtiendo en un punto de encuentro entre las comunidades católicas y ortodoxas. La celebración ha quedado de este modo incorporada de forma estable a los calendarios propios de los vicariatos, junto con la solemnidad de Nuestra Señora de Arabia, patrona principal de la península arábiga.<br /><br />Así lo recuerda, en un documento compartido con la Agencia Fides, la Cofradía de San Aretas y sus compañeros mártires, cuyo promotor y guía episcopal es el obispo Aldo Berardi, O.SS.T., vicario apostólico de Arabia del Norte , que comprende Baréin, Qatar, Kuwait y Arabia Saudí.<br /><br />A pesar de la relativa escasez de fuentes históricas, la historia de los mártires ha despertado en los últimos años un interés renovado, tanto en la región como en el mundo cristiano. La memoria de aquellos testigos de la fe vuelve a ser conocida, celebrada y objeto de oración, y su presencia en la vida de la Iglesia local adquiere una forma estable. Para los cristianos que viven hoy en la península arábiga o llegan a ella, san Aretas y sus compañeros no son solo nombres vinculados a la historia antigua, sino testigos a los que encomendar su camino de fe. Además, el redescubrimiento de los mártires de Nayran está trascendiendo las fronteras de la península.<br /><br />Su testimonio adquiere hoy un significado especial también en el camino hacia la unidad de los cristianos. En Omán se ha dedicado una iglesia ortodoxa a san Aretas. Este gesto constituye una expresión concreta del patrimonio cristiano compartido que une a las distintas tradiciones eclesiales presentes en el Golfo.<br /><br />Otro momento significativo tuvo lugar este verano, cuando, por invitación del patriarca ecuménico de Constantinopla, Su Santidad Bartolomé I, el obispo Aldo Berardi y una delegación de sacerdotes ortodoxos y católicos procedentes de Kuwait peregrinaron al Monte Athos . La peregrinación fue una ocasión de oración y fraternidad, pero también de redescubrimiento de una herencia cristiana común. La delegación visitó algunos monasterios en los que san Aretas es venerado desde hace siglos, como atestiguan los antiguos frescos que representan al mártir. Fue especialmente significativo el encuentro con los monjes ortodoxos que custodian la reliquia del cráneo de san Aretas, expuesta a la veneración de los peregrinos.<br /><br />Estos encuentros muestran que los mártires de Nayran no pertenecen exclusivamente a una comunidad o tradición eclesial. Su memoria es compartida por cristianos de distintas confesiones, unidos por la veneración de su fidelidad a Cristo y de la entrega de su vida por la fe.<br />En el diálogo entre las Iglesias, y en particular en las relaciones entre católicos y ortodoxos, la historia de los mártires árabes muestra cómo una memoria compartida puede abrir un camino hacia un mayor conocimiento mutuo, la amistad y la comunión. Los santos pueden tender puentes. Su recuerdo permite recuperar aquello que las distintas tradiciones cristianas recibieron en común y que es anterior a las divisiones históricas. Este es también uno de los mensajes que san Aretas y sus compañeros transmiten a los cristianos de hoy. Su testimonio recuerda, ante todo, que el cristianismo en la península arábiga no es una realidad reciente, sino que hunde sus raíces en los primeros siglos de la Iglesia. Recuerda también que la sangre de los mártires es semilla de la Iglesia. La fe por la que san Aretas y sus compañeros dieron la vida sigue viva en las mismas tierras donde dieron testimonio de Cristo. Quizá sea precisamente este uno de los aspectos más actuales de su memoria: lo que une a los cristianos es más antiguo y profundo que aquello que todavía los separa.<br /><br />La celebración de los mártires adquiere un significado especial en un momento en que la violencia y la inestabilidad siguen afectando a algunas zonas de Arabia del Sur. Por ello, la Iglesia encomienda Nayran y las regiones circundantes a la intercesión de los mártires, pidiendo paz, reconciliación y protección para todos los que viven en esas tierras. Que Nayran, lugar marcado hace quince siglos por el testimonio de hombres y mujeres que prefirieron dar la vida antes que renegar de su fe, pueda volver a ser un lugar de paz, fraternidad y armonía. Para quienes hoy viven y dan testimonio del Evangelio en el Golfo, los mártires de Nayran pueden ser, como señala el documento de la Cofradía, no solo figuras de un pasado lejano, sino compañeros de camino e intercesores.<br /> Sat, 24 Oct 2026 13:37:07 +0200De una pionera francesa de la frontera estadounidense al Papa León XIV: el itinerario misionero de la hermana Lyn Osiekhttps://fides.org/es/news/78329-De_una_pionera_francesa_de_la_frontera_estadounidense_al_Papa_Leon_XIV_el_itinerario_misionero_de_la_hermana_Lyn_Osiekhttps://fides.org/es/news/78329-De_una_pionera_francesa_de_la_frontera_estadounidense_al_Papa_Leon_XIV_el_itinerario_misionero_de_la_hermana_Lyn_OsiekPor Marie-Lucile Kubacki<br /><br />Saint Louis – Pionera de la educación católica en la frontera estadounidense, Filipina Duchesne llevó la Sociedad del Sagrado Corazón a Estados Unidos en 1818. Su trayectoria forma parte de la historia misionera que contribuyó a forjar el catolicismo estadounidense, marcado en sus orígenes por una fuerte influencia francesa. Una historia que encuentra hoy un eco en el camino del papa León XIV, desde Chicago hasta Perú y, después, Roma. <br />Fides ha entrevistado en Saint Louis a la hermana Carolyn Osiek, RSCJ, para profundizar en esta herencia, sus logros y sus capítulos más dolorosos, entre ellos la esclavitud. Especialista en el Nuevo Testamento y antigua archivera de la Provincia de Estados Unidos y Canadá de la Sociedad del Sagrado Corazón, fue profesora de Robert Francis Prevost en la Catholic Theological Union de Chicago. Su testimonio relaciona los desafíos afrontados por los misioneros del siglo XIX con la formación intercultural del primer papa norteamericano.<br /><br />- ¿Cómo contribuyó Filipina Duchesne a la vida de la Iglesia en la frontera estadounidense, marcada por una gran diversidad cultural?<br /><br />- Ante todo, formaba parte de un movimiento más amplio. A finales del siglo XIX, la mayoría de los misioneros católicos en el mundo eran franceses. Además, se había inspirado en los relatos de sacerdotes que regresaban de América del Norte, China y otros lugares. Al principio quería ir a China; después, a Canadá, y finalmente tuvo la oportunidad de viajar a América del Norte.<br />Llegó en 1818, y Misuri se convirtió en estado en 1821. Filipina no pensaba que fuera a Estados Unidos: creía que llegaría a la civilización colonial francesa del valle del Misisipi. Su principal interés eran los nativos americanos, pero ese deseo se vio frustrado porque no pudo pasar mucho tiempo con ellos.<br />En cuanto a la diversidad cultural, nunca llegó a sentirse cómoda con el inglés, lo que supuso un gran obstáculo. Durante sus primeros años en Misuri, el francés estaba siendo rápidamente sustituido por el inglés. Al valle del Misisipi llegaban personas procedentes del este de Estados Unidos, y ella no estaba preparada para tratar con ellas. Así, en lugar de hacer realidad su sueño de llegar a la frontera, donde encontraría a los nativos americanos, se encontró en una ciudad fronteriza en plena expansión, ocupándose de niños franceses y angloamericanos. Gestionar esa diversidad cultural fue extremadamente difícil para ella.<br /><br />- ¿Cómo reaccionó?<br /><br />- Siguió el modelo de la Sociedad del Sagrado Corazón, fundada hacía poco en Francia, basado en los internados femeninos europeos. El modelo distinguía entre religiosas de coro y hermanas coadjutoras. El obispo le había advertido de que no funcionaría en Misuri, pero ella mantuvo las costumbres francesas, aunque resultaron inadecuadas. En aquellos contextos coloniales había una necesidad urgente de sacerdotes y religiosos. Muchas comunidades se independizaron de sus fundaciones europeas, pero Filipina se negó a hacerlo. Podía esperar hasta seis meses para recibir una respuesta de Magdalena Sofía Barat, la superiora general en Francia, lo que provocaba una gran frustración al obispo. Mantener esos vínculos contribuyó a que nos convirtiéramos en una congregación internacional, presente hoy en 41 países.<br /><br />- ¿Qué puede aportar hoy a la Iglesia en Estados Unidos su labor educativa, iniciada en St. Charles?<br /><br />- Las religiosas participaron en la colonización y el desarrollo de nuevos territorios, sobre todo mediante escuelas y hospitales. Los hospitales no formaban parte de la misión de la Sociedad del Sagrado Corazón, que se desarrollaba a través de la educación.<br />El modelo europeo distinguía entre internados para las clases altas y escuelas gratuitas para los pobres. Filipina había crecido con esta distinción, aunque su familia pertenecía a la burguesía. Fundó ambos tipos de centros, pero hacía falta una solución intermedia. Las escuelas externas de pago, que también estaban surgiendo en Europa, representaban un nuevo desafío.<br />Su obra forma parte del importante y duradero legado de la educación católica en Estados Unidos y Canadá, del que con el tiempo surgieron grandes universidades. Creo que esta sigue siendo una contribución característica. Con un nuevo Papa y una nueva voz magisterial, el énfasis en la dignidad humana y en la doctrina social de la Iglesia es hoy más importante que nunca. Filipina participó en los comienzos de este compromiso.<br /><br />- ¿Cómo interpretar su deseo de vivir con los pueblos indígenas a la luz de las heridas causadas por la historia colonial?<br /><br />- Formó parte de esa historia, pero no tenía intención de causar heridas. Cuando llegó a Misuri, los nativos americanos ya habían sido desplazados en gran medida hacia el oeste, lejos de Saint Louis y St. Charles. Esto frustró su esperanza de trabajar entre ellos.<br />El desplazamiento forzoso de los nativos americanos es un elemento central de la historia estadounidense. Fueron expulsados de las tierras cultivables y trasladados a lugares donde podían ser confinados y evangelizados, siempre según la voluntad de los blancos.<br />Filipina llegó a la misión potawatomi de Sugar Creek, en Kansas, en 1841. En 1848, los potawatomi fueron expulsados de nuevo. Las Religiosas del Sagrado Corazón los siguieron hasta St. Mary's, antes de que finalmente se dispersaran. Asociamos a los potawatomi con Kansas, pero procedían de Indiana y de regiones mucho más al este.<br />Los jesuitas con los que colaboraba Filipina intentaban evangelizar y formar buenos católicos. Ella compartía ese objetivo con gran amor. A pesar de sus dificultades con los idiomas, estudió el potawatomi y llegó a copiar el padrenuestro entero en una carta a su hermano. Según los testigos presenciales, la llamaban «la mujer que reza siempre».<br />Cuando las religiosas llegaron en 1841, aproximadamente la mitad de la tribu ya era católica. Por tanto, su labor consistía menos en predicar a quienes no se habían convertido que en fomentar la formación espiritual. Vista desde hoy, es una historia con luces y sombras.<br /><br />- ¿Cómo veía a los pueblos indígenas? ¿Tenía una perspectiva antropológica?<br /><br />- Creo que su visión estaba idealizada. En Francia, en 1806, describió una visión: se había soñado a sí misma rodeada de niños de piel oscura. Esto revela sus expectativas románticas sobre lo maravillosa que sería aquella experiencia.<br />En Sugar Creek, las condiciones de vida eran duras, tanto para los indígenas como para las religiosas. Sin embargo, a ella le gustaba vivir en condiciones de privación material: formaba parte de lo que esperaba.<br /><br />- ¿Y Lucile Mathevon, la superiora de Sugar Creek?<br /><br />- Le he dedicado una breve biografía. Era francesa y llegó en 1822 junto con Anna Murphy, que después se trasladó a Luisiana. Lucile fue superiora en St. Charles durante varios años, antes de dirigir la misión potawatomi, donde pasó el resto de su vida: 35 años en condiciones de extrema privación.<br />Toda la atención se centra en Filipina, que solo pasó allí un año. Otras religiosas llegaron y se marcharon; Lucile se quedó. Su dedicación fue heroica. Conservamos sus relatos manuscritos del viaje y de los primeros años de la misión. Práctica, enérgica y buena narradora, también era una organizadora muy capaz.<br /><br />- He sabido que vuestra congregación ha investigado su propia historia y sus vínculos con la esclavitud. ¿Qué puede contarme de este trabajo de investigación histórica y de memoria, en Saint Louis y en otros lugares? ¿Con qué espíritu se llevó a cabo y qué se ha hecho?<br /><br />- Empezamos a trabajar en ello en 2016. El 23 de septiembre de 2018 organizamos un acto importante en Grand Coteau, Luisiana, al que acudieron unos cincuenta descendientes de personas que habían sido esclavizadas por nuestra congregación. En nuestra página web hay un vídeo de unos doce minutos que recorre todo el proceso.<br />Era algo que realmente queríamos hacer. El acto fue organizado íntegramente por un comité de descendientes, no por nosotras, porque queríamos que se desarrollara como ellos deseaban. Una religiosa de California, genealogista por afición, sigue manteniendo el contacto con los descendientes. Incluso llega a presentarlos entre sí cuando no sabían que eran parientes.<br />También concedemos una beca a un estudiante afroamericano en Grand Coteau. Estas son, por ahora, las principales iniciativas.<br /><br />- ¿Qué recuerda especialmente de aquel día?<br /><br />- El encuentro tuvo lugar en Luisiana porque la situación era distinta de la de Misuri, donde creo que solo podemos documentar la existencia de siete personas esclavizadas. En Grand Coteau, en cambio, había una plantación con familias esclavizadas.<br />Después de la emancipación, en 1865, algunos de aquellos apellidos reaparecen en los libros de contabilidad como trabajadores remunerados, señal de que las familias se habían quedado. Al principio, todos se mostraban cautelosos.<br />En la iglesia parroquial, nuestra provincial leyó un mensaje de bienvenida y disculpa. Descubrimos que lo que más importaba a los descendientes era que se reconociera la contribución de sus antepasados: sin ellos, no habríamos podido hacer lo que hicimos.<br />Después nos dirigimos en procesión al cementerio parroquial, donde habíamos erigido un monumento con los nombres de las personas esclavizadas que creemos que están enterradas allí. El cementerio del convento estaba reservado a las religiosas. Los registros parroquiales resultaron muy valiosos para identificar a padres, padrinos y madrinas, así como las sepulturas.<br />Ante el monumento hubo oraciones y cantos. Después compartimos una cena en la escuela y celebramos una ceremonia en su capilla.<br /><br />- ¿Cómo puede contribuir la formación teológica del Papa León XIV a comprender sus prioridades?<br /><br />- La Catholic Theological Union, donde estudió, nació en 1968 como un experimento. Algunas órdenes religiosas masculinas cerraron sus seminarios situados en zonas rurales y trasladaron la formación a un entorno urbano. Después del Concilio Vaticano II, la ciudad se consideraba el lugar donde comprometerse con la vida de la Iglesia y con su pueblo, juntos y no de forma aislada.<br />La Sociedad del Verbo Divino llevó allí a estudiantes de todo el mundo. La internacionalidad, la comprensión intercultural y la misión ocupaban un lugar central. Los profesores se enfrentaban a una cuestión teológica fundamental: si Dios está presente en toda la sociedad y en toda la humanidad, ¿por qué vamos a predicar el Evangelio? ¿Qué podemos aportar de más?<br />Los agustinos estaban profundamente comprometidos con su misión en Perú, donde Bob ejerció su ministerio como joven sacerdote. Desde el principio demostró capacidad para vivir en otras culturas y encarnar en ellas su misión. Creo que esta fue una parte importante de su formación.<br />¿Es estadounidense o peruano? No hay una respuesta tajante, y creo que eso es positivo. Cuando visité su parroquia en Trujillo, Perú, lo vi trabajar. Ya mostraba aquella flexibilidad y capacidad de escucha que, en mi opinión, siguen siendo algunas de sus cualidades más características.<br />Sat, 24 Oct 2026 13:30:52 +0200ASIA/MYANMAR - En Loikaw, la Iglesia renace entre los desplazados: aumentan las dificultades, pero también crece la fe, afirma el vicario generalhttps://fides.org/es/news/78331-ASIA_MYANMAR_En_Loikaw_la_Iglesia_renace_entre_los_desplazados_aumentan_las_dificultades_pero_tambien_crece_la_fe_afirma_el_vicario_generalhttps://fides.org/es/news/78331-ASIA_MYANMAR_En_Loikaw_la_Iglesia_renace_entre_los_desplazados_aumentan_las_dificultades_pero_tambien_crece_la_fe_afirma_el_vicario_generalPor Paolo Affatato<br /><br />Loikaw – Durante los primeros días, apenas unas pocas personas acudían a la catedral. Después, poco a poco, la noticia se difundió por los pueblos y entre las familias dispersadas por la guerra: el sacerdote había regresado, la actividad pastoral se reanudaba y la comunidad podía volver a reunirse. Hoy, cuenta el padre Marko Phe Bya, vicario general de la diócesis de Loikaw y párroco de la catedral de Cristo Rey, unos 500 fieles participan en la Misa cada domingo. «Cuando comprendieron que la vida pastoral de la Iglesia volvía a latir en aquel lugar, el centro de la diócesis, regresaron. Es extraordinario: la gente tiene una fe inquebrantable», explica el vicario, entrevistado por la Agencia Fides durante el Foro Internacional de Acción Católica , celebrado en Roma en los últimos días.<br /><br />La historia de esta recuperación se entrelaza con la de la guerra civil que sacude Myanmar desde el golpe de Estado militar de febrero de 2021. En el estado oriental de Kayah, también conocido como estado karenni, los combates y los bombardeos han obligado a comunidades enteras a abandonar sus hogares. La Iglesia de Loikaw ha sufrido directamente las consecuencias del conflicto: en noviembre de 2023, los militares ocuparon el complejo de la catedral de Cristo Rey y el Centro Pastoral Diocesano, obligando al obispo Celso Ba Shwe, a los sacerdotes, a las religiosas y a los fieles a abandonar el lugar. La catedral fue utilizada como base militar.<br /><br />El padre Marko Phe Bya recuerda aquel periodo como una dolorosa interrupción de la vida eclesial. «En 2023 nos vimos obligados a abandonar todos nuestro Centro Pastoral porque los soldados nos desalojaron. Todos los sacerdotes, los obispos, las religiosas: tuvimos que marcharnos». Durante mucho tiempo, la catedral permaneció sin párroco y el centro pastoral estuvo ocupado. El padre Marko regresó en septiembre de 2025. «La iglesia estaba algo deteriorada y tenía algunos daños, pero no eran graves. Nos habíamos llevado los registros parroquiales, los libros de bautismos y los demás documentos a otro lugar para salvarlos».<br /><br />El regreso, sin embargo, no significaba que la guerra hubiera terminado. La ciudad seguía prácticamente vacía y la mayoría de los católicos estaba dispersa por el territorio, tras haber huido de los combates. «Cuando regresé, habían vuelto como mucho un centenar de personas», cuenta. En los meses siguientes, la comunidad comenzó a reunirse de nuevo. Hoy, según el sacerdote, unas 500 personas acuden cada domingo a la catedral. En las grandes celebraciones, como la fiesta de Cristo Rey, patrono de la iglesia y solemnidad que cierra el año litúrgico, la asistencia puede alcanzar las 1.000 o incluso las 2.000 personas.<br /><br />En el contexto de Loikaw, estas cifras reflejan la recuperación de las actividades y de la vida eclesial. Muestran el deseo de recuperar un lugar común, de volver a «ser comunidad», rezar juntos y evitar que la dispersión provocada por la guerra rompa los vínculos entre los fieles. «La gente viene a la iglesia a llorar, a rezar, a buscar consuelo -confirma el padre Marko-. En una situación así hay muchas dificultades: no hay suficiente comida, no hay seguridad y se producen bombardeos. Nosotros predicamos la importancia de mantener firme la fe, porque Dios es nuestra esperanza. Vienen a la iglesia para alimentarse del alimento espiritual, que es tan importante como el sustento material».<br /><br />La diócesis de Loikaw se extiende por el estado de Kayah, una región predominantemente montañosa del este de Myanmar y considerada uno de los principales bastiones del catolicismo en el país. Fue erigida por Juan Pablo II en 1989, en un territorio evangelizado desde el siglo XIX por los misioneros del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras . Los datos eclesiásticos disponibles indican que cuenta con unos 90.000 católicos y una red de alrededor de 40 parroquias, distribuidas entre la ciudad y los pueblos. Es una Iglesia profundamente arraigada en el territorio, pero que hoy debe hacer frente al desplazamiento masivo de la población y a las dificultades para mantener unidas a comunidades alejadas de sus lugares de origen.<br /><br />Según confirma el vicario general, el número total de desplazados en la diócesis supera las 300.000 personas, distribuidas en cientos de campamentos. Entre ellas hay unos 40.000 católicos, que siguen viviendo en asentamientos provisionales, pueblos remotos o zonas boscosas. Numerosas parroquias han quedado vacías o han tenido que cerrar debido a la huida de sus habitantes. La crisis humanitaria afecta, por tanto, a un territorio mucho más amplio que la propia ciudad de Loikaw. Entre los desplazados, la Iglesia intenta mantener viva su presencia. Los sacerdotes no se limitan a esperar que los fieles regresen a las iglesias, sino que van a buscarlos a los campamentos y a los pueblos. «Con los demás sacerdotes cuidamos de ellos: vamos a visitarlos y celebramos la Misa en los campamentos, fuera de la ciudad de Loikaw, donde hay muchas pequeñas comunidades parroquiales. Los sacerdotes acompañan a los desplazados y permanecen con ellos. Construyen pequeñas tiendas, una choza que sirve de iglesia o capilla. Que los sacerdotes estén con ellos es un signo de esperanza. Cada vez que nuestra gente tiene que huir, nosotros la acompañamos».<br /><br />La misión pastoral está así estrechamente vinculada a la asistencia humanitaria. La Iglesia busca donantes para ayudar a las familias con alimentos, alojamiento, educación y atención sanitaria. Para quienes han perdido su casa, su trabajo y la posibilidad de cultivar sus tierras, incluso la supervivencia cotidiana se ha vuelto incierta. «La gente está regresando a la ciudad, pero no hay trabajo. Intenta encontrar un empleo, cualquier trabajo que pueda conseguir», explica el padre Marko. En los pueblos, muchos tratan de cultivar arroz, pero los combates pueden interrumpir de repente la vida cotidiana: «Cuando empiezan los enfrentamientos y caen las bombas, hay que huir».<br /><br />A la precariedad material se suma el miedo. El sacerdote cuenta que desplazarse por el territorio exige prudencia y que los agentes pastorales también corren el riesgo de ser detenidos o considerados sospechosos. El padre Marko Phe Bya refiere que dos sacerdotes fueron arrestados en los últimos meses y posteriormente puestos en libertad, una muestra de la fragilidad del espacio en el que la Iglesia intenta mantener su labor educativa y pastoral.<br /><br />También recuerda el caso de la hermana Benedetta, religiosa de la congregación de María Bambina, comprometida con la educación de los niños en un pueblo situado en una zona de conflicto. Fue detenida hace cinco meses, acusada de mantener contactos con el Gobierno de Unidad Nacional , el ejecutivo de la oposición, y continúa encarcelada. La situación de la religiosa se ha convertido en motivo de oración y solidaridad para la comunidad. El padre Marko cuenta que en la cárcel hay otros católicos con los que la hermana Benedetta reza. Cuando tiene ocasión de visitarla por motivos médicos, intenta animarla y, en algunas ocasiones, consigue llevarle también la Eucaristía. «La fe de la gente sigue siendo fuerte, también a causa de las dificultades. Cuantas más dificultades encontramos, más debemos animarnos unos a otros y más estamos llamados a rezar. Esta es nuestra fe».<br /><br />La capacidad de resistencia de los católicos de Loikaw, después de años de guerra y desplazamientos, nace precisamente de la fe compartida y de la ayuda mutua. «Las personas resisten gracias a nuestra fe y también porque se ayudan unas a otras», afirma el sacerdote. La comunidad eclesial procura que las familias no se sientan solas: los sacerdotes visitan los asentamientos, los obispos animan a los fieles y la oración sostiene a quienes están cansados, hambrientos y asustados.<br /><br />Esta experiencia permite comprender también el significado de las palabras pronunciadas por el obispo Celso Ba Shwe durante los años de exilio, que el padre Marko recuerda y repite: «La Iglesia no es un edificio, sino el pueblo que se reúne en nombre de Cristo. Nuestra comunidad está formada por personas, no por edificios. Las personas son las “piedras vivas”». «Aunque las iglesias estén vacías o sean inaccesibles, la comunidad sigue existiendo allí donde los fieles rezan juntos, celebran la Eucaristía y se cuidan unos a otros», observa.<br /><br />La esperanza de una paz duradera sigue siendo, sin embargo, frágil. El sacerdote cuenta que la población está cansada de una guerra que golpea sobre todo a los inocentes, las mujeres y los niños. «Si una parte quiere vencer a la otra y nadie habla de diálogo, ¿cómo se puede empezar a dialogar? Para detener el conflicto, ambas partes tendrían que convencerse de que ninguna puede vencer aniquilando a la otra». Después de años de violencia, según el sacerdote, crece el deseo de una solución negociada. La Iglesia católica también llama al diálogo y a la reconciliación mediante la predicación y la oración.<br /><br />«La gente desea ardientemente la paz, el diálogo y la reconciliación. Esperamos que algo pueda cambiar en un futuro próximo, aunque no parece que vaya a suceder muy pronto», señala. «Nosotros no podemos tomar decisiones, pero rezamos cada día por la paz, para que el Señor ilumine la mente y el corazón de quienes deciden y los guíe hacia la reconciliación. El futuro está en manos de Dios».<br />Sat, 24 Oct 2026 12:26:33 +0200ASIA/INDIA - Jóvenes en marcha por la democracia: para el jesuita Prakash, “es un camino para preservar el alma de la India”https://fides.org/es/news/78327-ASIA_INDIA_Jovenes_en_marcha_por_la_democracia_para_el_jesuita_Prakash_es_un_camino_para_preservar_el_alma_de_la_Indiahttps://fides.org/es/news/78327-ASIA_INDIA_Jovenes_en_marcha_por_la_democracia_para_el_jesuita_Prakash_es_un_camino_para_preservar_el_alma_de_la_IndiaPor Paolo Affatato<br /><br />Nueva Delhi – Una marcha por la democracia para exigir el respeto de los derechos electorales y reformas institucionales. Es la iniciativa convocada hoy, 23 de octubre, por la red nacional «People Against Special Intensive Revision », creada para coordinar las protestas contra el sistema de revisión de los censos electorales.<br /><br />El movimiento cuestiona los procedimientos utilizados por la Comisión Electoral de India para actualizar las listas de votantes. La operación centralizada de «depuración» de los censos ha provocado, según sus promotores, la exclusión de unos 130 millones de ciudadanos de los registros, privándolos de hecho del derecho al voto. El movimiento acusa al Gobierno de haber utilizado la SIR como «un arma política», excluyendo de forma desproporcionada a las minorías, los migrantes internos y los sectores más pobres de la población. También cuestiona la gestión, considerada «unilateral y opaca», del presidente de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar, y exige su dimisión.<br /><br />La movilización, que invita a manifestarse ante las sedes administrativas de las capitales de los estados indios y en la capital nacional, se inscribe en un periodo de creciente participación juvenil y de movilización de distintos sectores de la sociedad india.<br /><br />El padre Cedric Prakash, jesuita comprometido con la promoción de los derechos humanos y la justicia social, describe a la Agencia Fides «el compromiso con la verdad y la justicia, especialmente por parte de los movimientos juveniles», que también evocan el significado simbólico del festival de Dussehra, una importante festividad hindú que se celebra en estas fechas. «Es un momento en el que se celebra la victoria del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira, de la transparencia sobre la corrupción, de la armonía sobre el sectarismo y de la luz sobre las tinieblas», explica Prakash.<br /><br />El núcleo de la movilización está formado por las generaciones más jóvenes. «Vientos de cambio soplan en Delhi y, de hecho, en todo el país. La Generación Z es su rostro, respaldada por la Generación Y, los millennials, mientras que la Generación Alfa no quiere quedarse al margen», cuenta. Sin embargo, la protesta no se limita a los estudiantes. Junto a los jóvenes «se encuentran agricultores, abogados, trabajadores precarios, amas de casa, académicos, profesionales de los medios de comunicación, personas mayores y organizaciones de la sociedad civil: todos están decididos a abrir un nuevo capítulo en la historia del país», señala.<br /><br />Las reivindicaciones de la sociedad civil<br /><br />El movimiento cobró fuerza tras la movilización del 16 de septiembre en Delhi y sus alrededores, cuando miles de personas se congregaron pese a las prohibiciones, respondiendo al llamamiento del «Cockroach Janata Party» , una nueva formación surgida en la escena política . Los manifestantes corearon consignas y formaron una cadena humana ante la residencia presidencial, sosteniendo una bandera tricolor de más de 80 metros.<br /><br />La respuesta de las autoridades se caracterizó por un amplio despliegue policial y por la detención de manifestantes y miembros de la «All India Students Association». Dos dirigentes del movimiento, Ashutosh Ranka y Saurav Das, habían quedado bajo custodia preventiva por «incumplimiento de las normas sobre manifestaciones» y fueron puestos en libertad el 21 de octubre, tras siete días de detención.<br /><br />Los jóvenes denuncian también las restricciones impuestas a los espacios de protesta, el cierre de estaciones de metro y la interrupción de la conexión a Internet en las zonas afectadas por las manifestaciones, medidas que atribuyen al Gobierno y que, a su juicio, buscan debilitar la movilización.<br /><br />Un paso importante en la coordinación de las protestas fue el encuentro del 14 de octubre, dedicado a la consulta entre organizaciones nacionales y estatales. Según Prakash, participaron más de 200 entidades de la sociedad civil, entre ellas grupos juveniles y asociaciones de agricultores. De aquella reunión nació la red «People Against SIR», que convocó para el 23 de octubre la «Marcha Popular por la Democracia».<br /><br />La movilización exige revisar el sistema SIR y reincorporar a los censos electorales a los votantes eliminados de las listas. Los promotores reclaman también una nueva Comisión Electoral, cuyos miembros sean nombrados mediante un proceso imparcial, una revisión equitativa de los censos, la vuelta al voto en papel y reformas que garanticen elecciones limpias y transparentes.<br /><br />El llamamiento se dirige a asociaciones profesionales y grupos de la sociedad civil, invitados a movilizarse pacíficamente «en cada pueblo, cada calle, cada casa», reza uno de los lemas difundidos por la campaña, que pretende convertir cada espacio de la vida cotidiana en un lugar de participación democrática.<br /><br />Una movilización que trasciende las generaciones<br /><br />La protesta se desarrolla en un contexto en el que las jóvenes generaciones indias reivindican un papel en la vida pública y utilizan también las redes sociales para difundir mensajes, consignas y testimonios. Para el padre Prakash, su presencia no es solo una cuestión numérica, sino el signo de una nueva energía cívica. «Los acontecimientos de Delhi han revitalizado la energía de los jóvenes y de todos los sectores de la sociedad, orientándolos hacia un camino de futuro más decidido», afirma. Abogados y personalidades públicas también respaldan la movilización.<br /><br />En una audiencia pública dedicada a las denuncias sobre el sistema SIR, los testimonios recogidos en distintos estados, como Karnataka, Delhi, Rajastán, Telangana, Bengala Occidental y Odisha, fueron presentados ante una comisión independiente integrada por cinco exjueces, encargada de formular sus conclusiones.<br /><br />El padre Prakash destaca: «La cuestión afecta al derecho de los ciudadanos a participar en la vida política y a la confianza en las instituciones que organizan las elecciones. Los ciudadanos se ponen en marcha para preservar el alma de la India». Por eso, añade, los manifestantes evocan la tradición de la no violencia asociada a Mahatma Gandhi, que defendía «la verdad y la bondad». «La movilización juvenil –concluye- quiere recoger este legado y traducirlo en una exigencia de participación y responsabilidad cívica, hasta que prevalezcan los valores de la democracia, la igualdad, la justicia y la verdad».<br />Fri, 23 Oct 2026 13:09:25 +0200ÁFRICA/MOZAMBIQUE - Cincuenta años después de la independencia, el reto educativo sigue siendo decisivohttps://fides.org/es/news/78330-AFRICA_MOZAMBIQUE_Cincuenta_anos_despues_de_la_independencia_el_reto_educativo_sigue_siendo_decisivohttps://fides.org/es/news/78330-AFRICA_MOZAMBIQUE_Cincuenta_anos_despues_de_la_independencia_el_reto_educativo_sigue_siendo_decisivoNampula – Cincuenta años después de la independencia, Mozambique ha logrado avances importantes en el acceso a la educación, ampliando la red escolar también en las zonas rurales y periurbanas. Sin embargo, persisten graves deficiencias que afectan a la calidad de la enseñanza y a las perspectivas de las nuevas generaciones. Así lo señala una publicación reciente compartida con la Agencia Fides.<br /><br />Entre los problemas más urgentes figuran la falta de infraestructuras y materiales didácticos, el hacinamiento en las aulas y los bajos niveles de aprendizaje, especialmente en lectura y escritura. En algunas zonas, los alumnos siguen recibiendo clases en espacios improvisados, a veces bajo los árboles, mientras que las bibliotecas y los recursos didácticos básicos siguen siendo insuficientes. Además, el elevado número de alumnos por clase dificulta que los docentes puedan atender personalmente a los estudiantes e intervenir ante las situaciones de mayor vulnerabilidad. A estas dificultades se suman denuncias de corrupción, favoritismo y acoso sexual relacionados, en determinados contextos, con las evaluaciones y los exámenes.<br /><br />Otra situación preocupante es la presencia de alcohol y drogas entre los jóvenes y, en algunos casos, en los propios centros educativos. Este fenómeno puede alimentar la violencia y las conductas desviadas, agravando las dificultades de las familias y las comunidades. En Nampula, por ejemplo, se han denunciado episodios relacionados con el consumo de «maakha», también asociados a casos de agresión.<br /><br />En este contexto, la escuela está llamada a redescubrir su misión fundamental: no solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de vivir responsablemente en sociedad y contribuir al bien común. Aquí cobra especial importancia la vocación del docente católico. Ante las deficiencias del sistema educativo, está llamado, ante todo, a dar testimonio de integridad, profesionalidad y responsabilidad. Su tarea no se limita a enseñar las distintas materias, sino que incluye acompañar a los jóvenes en su crecimiento humano, ayudándoles a desarrollar el respeto, el sentido del deber, la tolerancia, la solidaridad y la atención a los demás. El testimonio personal se convierte así en una parte esencial de la educación. Rechazar la corrupción, el favoritismo, cualquier forma de abuso y la discriminación significa contribuir de manera concreta a recuperar la confianza en la escuela y en las instituciones. Del mismo modo, escuchar y orientar a los jóvenes puede ayudar a prevenir fenómenos como la violencia y la dependencia de sustancias.<br /><br />En un país que sigue afrontando importantes desafíos sociales y educativos, el docente católico puede convertirse, por tanto, en un referente y un agente de cambio. Su presencia, especialmente en las situaciones más difíciles, constituye una forma concreta de servicio a las personas y a la comunidad.<br /><br />El verdadero progreso de Mozambique no dependerá únicamente del número de escuelas construidas o de alumnos matriculados, sino de la capacidad del sistema educativo para formar a mujeres y hombres libres, competentes y responsables, capaces de construir una sociedad más justa y solidaria.<br /> <br />Fri, 23 Oct 2026 12:45:47 +0200CONGRESO “LA IGLESIA DE LAS GAVILLAS” - Escuchar a los continentes: dones, urgencias, preguntas y nuevos caminos misioneroshttps://fides.org/es/news/78333-CONGRESO_LA_IGLESIA_DE_LAS_GAVILLAS_Escuchar_a_los_continentes_dones_urgencias_preguntas_y_nuevos_caminos_misioneroshttps://fides.org/es/news/78333-CONGRESO_LA_IGLESIA_DE_LAS_GAVILLAS_Escuchar_a_los_continentes_dones_urgencias_preguntas_y_nuevos_caminos_misionerosPor Marie-Lucile Kubacki<br /><br />Roma – «De los territorios de misión a las Iglesias misioneras»: el título de una de las sesiones resume bien la segunda jornada del primer Congreso Internacional de la «Iglesia de las Gavillas», dedicada a la «Escucha de los continentes».<br /><br />Los grupos de trabajo de Europa, América del Norte, África, Asia y América Latina han coincidido en señalar el paso que consideran urgente para el presente y el futuro. Se trata de superar lo que el programa define como «una Iglesia dividida entre donantes permanentes y destinatarios permanentes». Es el espíritu señalado por el arzobispo Fortunatus Nwachukwu, quien ayer inauguro los trabajos recordando que «cada Iglesia local tiene dones que ofrecer y dones que recibir».<br /><br />Superar el esquema de «donantes y beneficiarios»<br /><br />La hermana Agnès Sory, en nombre del grupo africano, ha marcado la pauta: «Ninguna Iglesia local es solo donante. Ninguna Iglesia local es solo beneficiaria». Los tres verbos «dar, recibir y enviar» «no describen tres etapas sucesivas, sino tres dimensiones inseparables de la comunión misionera». África, con sus Padres de la Iglesia y sus primeras tradiciones monásticas, no ha empezado a dar hoy: «Lo nuevo es la amplitud y la visibilidad de su contribución».<br /><br />El grupo ha citado las palabras pronunciadas por el papa León XIV en París el 26 de septiembre: «Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar; nadie es tan rico que no tenga nada que recibir». La misión circula ya «del Sur al Norte, del Sur al Sur, del Norte al Sur y también dentro de cada Iglesia local». Como había advertido el arzobispo Nwachukwu, «no se trata simplemente de invertir los papeles». El objetivo, ha explicado la hermana Agnès, es «superar la lógica de los roles fijos».<br /><br />Colaboradores, no destinatarios pasivos<br /><br /><br />El informe asiático recuerda que el diálogo promovido por la Federación de Conferencias Episcopales de Asia considera también las religiones y las culturas asiáticas «no como objetos de evangelización, sino como colaboradoras de la misión». En las zonas más remotas del Sudeste Asiático, los encuentros no responden al esquema de «misioneros extranjeros que dan mientras las comunidades locales se limitan a recibir». Por el contrario, están marcados por «la reciprocidad y el enriquecimiento mutuo».<br />Para el grupo africano, «la disponibilidad de recursos económicos no determina por sí sola el valor de un colaborador o de un don». En Camerún, una parroquia que había recibido de otra unos cubos de pintura organizó una colecta para pagar el viaje de regreso de los visitantes, con el fin de que ninguna relación quedara «reducida a la de donante y beneficiario». La aportación de Oceanía pide a los misioneros que «construyan alianzas entre las Iglesias locales, favoreciendo el intercambio recíproco de dones en lugar de limitarse a proporcionar personal». La Iglesia filipina, que eligió el lema «Gifted to Give» con motivo de su quinto centenario, recuerda que «un don que se demora y se retiene deja de ser un don».<br />En países como Japón, donde las comunidades católicas son pequeñas y están envejecidas, el informe asiático invita a pasar de la asimilación a una identidad intercultural en la que «todos los miembros son al mismo tiempo anfitriones e invitados». Mientras tanto, los católicos filipinos, indios, esrilanqueses, vietnamitas y coreanos llevan al Norte global «su dinamismo, su hospitalidad y sus propias tradiciones católicas locales». Del mismo modo, el grupo europeo, que observa cómo los migrantes «revitalizan las parroquias», identifica entre los signos de esperanza «el aprendizaje mutuo entre las Iglesias del Sur global y Europa».<br /><br />El misionero no es un recurso para cubrir vacantes<br /><br /><br />La persona enviada «no es ni una solución técnica a la falta de sacerdotes ni la representante de una supuesta cultura superior», insiste el informe africano. El padre Cosmas Ajawara es un sacerdote nigeriano fidei donum que ha prestado servicio durante 23 años en Canadá. Allí ha aportado la experiencia de una «Iglesia-Familia» y ha recibido una cultura de protección de los menores y de las personas vulnerables, de responsabilidad financiera y de gestión transparente, que ahora transmite a su diócesis de origen.<br />En Estados Unidos, una cuarta parte del clero parroquial ha nacido en el extranjero. Los obispos consultados han expresado su agradecimiento por los sacerdotes y religiosos procedentes de otros países, aunque reconocen que «la fraternidad entre el clero local y el extranjero requiere todavía mayor atención». El grupo europeo también ha señalado «incomprensiones entre el clero local y el extranjero, especialmente en lo relativo a la autoridad y a la colaboración con los laicos».<br />Entre los documentales anunciados dentro del programa de formación inspirado en la fórmula de la «Iglesia de las Gavillas», el estadounidense llevará por título ‘Many Members, Many Gifts, One Body in Christ’ . El canadiense estará dedicado al don que representa el recién llegado en una Iglesia formada por inmigrantes: en la archidiócesis de Toronto, la Misa dominical se celebra en una treintena de idiomas. También contará la historia de Quebec, que en otro tiempo fue una gran tierra de misioneros y hoy es una Iglesia pequeña, pero viva. La hermana Agnès ha planteado una pregunta: «¿Estamos dispuestos a acoger a los demás solo por lo que pueden hacer por nosotros, o también estamos preparados para dejarnos transformar por los dones que traen consigo?».<br /><br />Una colaboración basada en una memoria veraz<br /><br />La colaboración exige reconocer las asimetrías del pasado. El informe latinoamericano recuerda una evangelización «indisolublemente ligada a los proyectos coloniales de ambas coronas». También señala una crisis de credibilidad provocada por los abusos, que «requiere un proceso de acompañamiento reparador de las víctimas». El documental canadiense comenzará haciendo referencia a las comunidades indígenas -las Primeras Naciones- y al camino de reconciliación emprendido con ellas. Para el grupo europeo, «la protección es una condición de la pertenencia, no un añadido administrativo».<br />El grupo africano ha propuesto una «misión sin poder»: sus misioneros llegan a menudo «sin un respaldo político, económico o cultural dominante». También ha advertido contra cualquier visión romántica: «El sufrimiento no es un don. La violencia no es un don. La pobreza no es un don».<br /><br />Dones que no deben idealizarse<br /><br />«Reconocer los dones no significa idealizarlos», ha advertido la hermana Agnès. La vitalidad de las Iglesias africanas es real, pero «las cifras, las vocaciones y el fervor de las celebraciones no lo dicen todo». Del mismo modo, la Iglesia-Familia «no debe idealizarse hasta el punto de ocultar las divisiones, las exclusiones o las heridas» que atraviesan las comunidades. La misión del óbolo de la viuda, añade el informe africano, «no debe ni sacralizar la pobreza ni justificar la falta de preparación de los misioneros», porque «cruzar una frontera no basta para hacer misión». El equipo que ha presentado el módulo 12, «África y Asia: centros emergentes de fe y solidaridad», ha identificado cuatro signos de vitalidad en estas Iglesias: una Iglesia que, tras su pasado colonial, ha «alcanzado la madurez»; unas teologías más narrativas que sistemáticas; un fuerte sentido de la inclusión; y una Iglesia joven.<br />También ha reconocido la persistencia del patriarcado, las jerarquías y el clericalismo, las divergencias en cuestiones morales, el retroceso democrático, la corrupción y la injusticia social. Ha pedido un «discernimiento humilde» que no descarte la sabiduría indígena por considerarla primitiva, pero que tampoco la idealice de forma romántica. Asimismo, ha recordado que «la inculturación nunca es una traducción superficial del vocabulario». También ha advertido de que «los proyectos de paz financiados desde el exterior, sin apropiación local, rara vez sobreviven al ciclo de financiación». Inspirándose en el jesuita camerunés Engelbert Mveng, el grupo ha descrito la forma más profunda de pobreza en África como «antropológica». No se trata solo de pobreza económica, sino también de la pérdida de identidad, cultura, voz y dignidad heredada de la esclavitud y el colonialismo.<br /><br />Cuando la sinodalidad se convierte en una «moda»<br /><br />El teólogo filipino Andrew Recepción, presidente de la Asociación Internacional de Misionólogos Católicos, insta a impedir que las valiosas intuiciones de la sinodalidad se endurezcan hasta convertirse en eslóganes. La palabra «sinodalidad» «se ha puesto de moda», advierte, y corre el riesgo de transformarse en «un cliché eclesiástico» o de encerrarse en «cámaras de eco sinodales». En ellas hablan entre sí «siempre las mismas personas», lejos de los pobres y los marginados. Sin la misión, la sinodalidad «se reduce a un esfuerzo humano o simplemente a un nuevo enfoque pastoral». Como sucede con la fiesta filipina, que reúne a «todo el país» alrededor de «una misma mesa», también puede «quedarse en una fiesta sin envío».<br /><br />Colaboradores dentro de cada Iglesia<br /><br />La misma transformación debe producirse en la vida interna de las Iglesias locales. Para el grupo europeo, una Iglesia se convierte en hogar cuando «quienes antes eran tratados como destinatarios pasan a ser participantes corresponsables». De hecho, «una hospitalidad sin capacidad de influir queda incompleta»: «la mera coexistencia no basta; la misión requiere encuentro, culto compartido y transformación recíproca». En África, los catequistas, las mujeres y los jóvenes sostienen las comunidades. El desafío consiste en «pasar de considerar a las personas simples beneficiarias a reconocerlas como protagonistas», porque «participar no significa simplemente asumir más tareas».<br />Agnes Brazal ha descrito las 17 estaciones misioneras abiertas en los barrios más pobres de Caloocan, en Filipinas, para migrantes que se consideran católicos, pero permanecen unchurched, es decir, al margen de la vida parroquial. También ha expuesto las discriminaciones por razón de casta en India, donde los dalits representan aproximadamente el 7 % de los obispos y el 4 % de los sacerdotes.<br />El teólogo filipino Andrew Recepción vuelve a alertar sobre las «cámaras de eco sinodales», en las que la conversación acaba desarrollándose siempre entre «las mismas personas», mientras las voces subordinadas «están en otra parte». Para él, «la formación sinodal es el paso del kami al tayo», es decir, del «nosotros» exclusivo al «nosotros» inclusivo de la lengua tagala. Añade que los millones de filipinos que trabajan en el extranjero son misioneros de pleno derecho: «Ninguna oficina misionera los ha enviado y, sin embargo, por su Bautismo son discípulos misioneros».<br />El grupo latinoamericano ha pedido una mayor participación de las mujeres y de los laicos «en las estructuras de gobierno y de toma de decisiones de la Iglesia». Para ello, ha recurrido a la experiencia de «una Iglesia cercana al pueblo » y de una esperanza «vivida como virtud activa». Prevé organizar una conferencia regional, posiblemente en agosto de 2027, año en que se cumplirán veinte años de la Conferencia de Aparecida. <br />El padre Cosmas ha añadido que «la unidad de la fe no exige la uniformidad de sus expresiones», citando como ejemplos el monasterio de Keur Moussa, en Senegal, y el rito congoleño.<br />En Europa, donde el cristianismo «se ha convertido en una subcultura entre muchas otras», el grupo también ha identificado signos de esperanza. En Francia, en 2026, se han celebrado más de 21.000 bautismos de adultos y adolescentes, y los jóvenes se sienten atraídos «no por un cristianismo aguado, sino por una fe audaz, alegre y exigente». No han faltado preocupaciones concretas: por ejemplo, un participante ha pedido textos accesibles para los catequistas de las zonas rurales.<br />Las próximas etapas incluirán consultas regionales: en Europa, los días 26 y 27 de noviembre, y también en toda África. La hermana Agnès ha concluido: «No nos convertimos en misioneros cuando dejamos de necesitar recibir. Nos convertimos en misioneros cuando el don recibido de Dios se convierte, a su vez, en un don compartido».<br /><br /><br /><br /><p ><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/F5gZy3NNeHc?si=Jrx4NptyftnGoGWM" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>Fri, 23 Oct 2026 17:24:41 +0200ÁFRICA/CAMERÚN - “En la Iglesia no hay diferencias entre francófonos y anglófonos”https://fides.org/es/news/78328-AFRICA_CAMERUN_En_la_Iglesia_no_hay_diferencias_entre_francofonos_y_anglofonoshttps://fides.org/es/news/78328-AFRICA_CAMERUN_En_la_Iglesia_no_hay_diferencias_entre_francofonos_y_anglofonosYaundé – «Como decía san Pablo, “ya no hay griegos ni judíos”; del mismo modo, en la Iglesia de Camerún no hay diferencias entre francófonos y anglófonos». Así lo afirma el padre Florent Ze Ntongo, asistente general nacional del Apostolado de los Laicos de Camerún, en una entrevista con la Agencia Fides con motivo del Foro Internacional de Acción Católica , celebrado en Roma del 15 al 18 de octubre.<br /><br />«En la Iglesia católica no hay problemas entre francófonos y anglófonos. Los obispos son un punto de referencia a la hora de educar a los cristianos para que comprendan que, más allá de cualquier instrumentalización política, en la familia de Jesús, como decía san Pablo, “ya no hay griegos ni judíos, ni esclavos ni hombres libres”. Nuestros obispos son los primeros en educar a los fieles para la convivencia, independientemente de su pertenencia lingüística. En Yaundé hay varias parroquias en las que francófonos y anglófonos conviven en armonía. Un párroco francófono celebra tranquilamente la Misa para los anglófonos, y viceversa».<br /><br />La tarea del padre Ze Ntongo consiste en trabajar con las distintas asociaciones laicales presentes en Camerún, siguiendo los criterios establecidos en la exhortación apostólica ‘Christifideles laici’, de san Juan Pablo II.<br /><br />Entre estas asociaciones figura la Association Sainte-Marie «Ekoan Maria», que promueve la formación de la mujer cristiana mediante la vida espiritual, la devoción a la Virgen María, la oración y el compromiso en la Iglesia y en la sociedad. No se trata únicamente de un grupo de oración, sino de una asociación pública al servicio de la comunidad eclesial y de la sociedad, comprometida con la promoción de la familia, la catequesis, las obras caritativas, la solidaridad y el desarrollo socio-económico.<br /><br />En 2026, la asociación ha celebrado 120 años de servicio a la Iglesia. La Misa de clausura tuvo lugar en el santuario de María Mediadora, en Etoudi, Yaundé, y fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor José Avelino Bettencourt. También estuvieron presentes monseñor Jean Mbarga, arzobispo de Yaundé; monseñor Damase Zinga Atangana, obispo de Kribi; y la ministra Marie-Thérèse Abena Ondoa. Miles de mujeres participaron en la celebración y once postulantes fueron consagradas.<br /><br />«Estamos preparando el congreso nacional de la Association Sainte-Marie “Ekoan Maria”, previsto del 23 al 25 de octubre en la diócesis de Obala, cuyo obispo, monseñor Sosthène Léopold Bayemi Matjei, preside la Comisión Episcopal para los Laicos», explica el padre Ze Ntongo.<br /><br />«En el ámbito de la pastoral de los laicos existen numerosas realidades, además de las asociaciones femeninas: hay asociaciones dirigidas a los hombres, a los estudiantes y a los trabajadores. La Conferencia Episcopal de Camerún reconoce más de cien asociaciones, que representan tanto a las comunidades francófonas como a las anglófonas», señala el padre Ze Ntongo.<br /><br />«Todo comienza en las parroquias, donde cada fiel puede encontrar la asociación que mejor se adapte a su situación vital».<br /><br />Preguntamos al responsable del Apostolado de los Laicos si en Camerún existen también asociaciones para las personas que buscan trabajo.<br /><br />«Sí, hay organizaciones que ayudan a los desempleados mediante programas de formación profesional», responde. «En este sentido, la Iglesia es una madre que acompaña a sus hijos, sea cual sea su situación. A quienes corren el riesgo de caer en la desesperación les decimos que no se desanimen, porque la Iglesia sigue alentando a sus hijos. Como cristianos, creemos que la vida depende de Dios. Gracias a estas asociaciones, que ofrecen formación profesional a los desempleados, algunas personas han conseguido encontrar trabajo».<br /><br />«Junto a estas iniciativas laicales, también hay centros de formación promovidos por las diócesis. En Yaundé, por ejemplo, existen al menos dos centros de formación profesional dirigidos a los jóvenes», concluye.<br /> Fri, 23 Oct 2026 12:33:23 +0200Los caminos abiertos de la misión, eje central del Congreso de la “Iglesia de las Gavillas”https://fides.org/es/news/78326-Los_caminos_abiertos_de_la_mision_eje_central_del_Congreso_de_la_Iglesia_de_las_Gavillashttps://fides.org/es/news/78326-Los_caminos_abiertos_de_la_mision_eje_central_del_Congreso_de_la_Iglesia_de_las_Gavillas<p ><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/X0lnaG4MZsU?si=yQMVZPu707vxwN5p" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p><br /><br />Roma – «Las Iglesias que antes acogían a los misioneros ahora los envían». Por eso, la misión confiada por Cristo a su Iglesia «ya no puede avanzar en una sola dirección». Es necesario reconocerla y acogerla como un intercambio de dones, que requiere también ayudarse mutuamente a superar esquemas culturales obsoletos, con gratitud por lo que el Espíritu ha suscitado y sigue suscitando en el camino de la Iglesia.<br /><br />Esta es la intuición que inspira el Congreso sobre la «Iglesia de las Gavillas», que se celebra en la Pontificia Universidad Urbaniana. El encuentro está promovido por el Dicasterio para la Evangelización, a través de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares, en colaboración con el ‘Center for World Catholicism and Intercultural Theology’ de la Universidad DePaul, junto con varias universidades católicas, instituciones eclesiales y colaboradores misioneros de los cinco continentes.<br /><br />Esta mañana, el arzobispo Fortunatus Nwachukwu, secretario del Dicasterio para la Evangelización, ha trazado las líneas generales del Congreso en su intervención introductoria.<br /><br />Durante la primera sesión, moderada por monseñor Agostino Han, jefe de oficina del Dicasterio misionero, el profesor Vincenzo Buonomo, rector de la Pontificia Universidad Urbaniana, ha dado la bienvenida a los teólogos y teólogas, sacerdotes, religiosas y agentes pastorales llegados de distintas partes del mundo. Ha definido a los participantes como un «signo concreto de catolicidad y reciprocidad» y ha encomendado los trabajos a la protección de san John Henry Newman, patrono de la Universidad.<br /><br />El padre Jaeho Chung Massimiliano, profesor de la Pontificia Universidad Urbaniana y codirector de la iniciativa, ha presentado la estructura del Congreso, articulado en torno a las contribuciones de 14 grupos de trabajo, con ponencias de carácter temático o regional destinadas a proponer criterios orientadores para la misión y la sinodalidad. También ha esbozado los próximos pasos del proceso internacional iniciado bajo el nombre de «Iglesia de las Gavillas», que incluirá publicaciones, pódcast, materiales formativos, actividades participativas y un curso de formación en línea inspirado en la iniciativa «Gift Exchange: The Church of the Sheaves» .<br /><br />El profesor Stan Chu Ilo, de la Universidad DePaul, ha abierto los trabajos describiendo la misión como un intercambio recíproco de dones: «La semilla se ha convertido en un haz de espigas. Pero el haz también contiene nuevas semillas». Las Iglesias que antes acogían a los misioneros son ahora también las que ofrecen sus propios dones, mientras que aquellas que tradicionalmente los enviaban reciben, a su vez, un enriquecimiento. Porque, como ha subrayado, «la misión no avanza en una sola dirección». El padre Ilo ha reconocido las carencias en la formación de los misioneros y ha instado a promover una narración de la historia misionera de la Iglesia que «no oculte los capítulos dolorosos, pero que nunca desemboque en la desesperación».<br /><br />El jueves 22 de octubre, las sesiones de trabajo han profundizado en las fuentes teológicas, históricas y pastorales que inspiran la iniciativa de la «Iglesia de las Gavillas», prestando atención también a la llamada «economía de la gracia».<br /><br />Durante la jornada del viernes 23 de octubre, las intervenciones y los diálogos girarán en torno al tema de una Iglesia misionera en el Espíritu, llamada a responder a las urgencias y a las heridas de las comunidades eclesiales en sus distintos contextos. Los participantes de Europa y América del Norte reflexionarán sobre la conversión misionera en sociedades marcadas por la secularización, las migraciones y nuevas formas de pertenencia eclesial. Los representantes de Asia y África compartirán sus experiencias sobre el surgimiento de nuevas Iglesias misioneras en aquellas regiones que durante mucho tiempo fueron consideradas «tierras de misión», y sobre los dones que estas ofrecen hoy a la Iglesia universal. Por su parte, los participantes de América Latina y el Caribe presentarán experiencias de misión popular y profética nacidas en las periferias.<br /><br />Inspirada en la imagen de la «Iglesia de las Gavillas», la iniciativa se sitúa en sintonía con los llamamientos constantes del magisterio de los papas Francisco y León XIV sobre la naturaleza y la vocación misionera de la Iglesia: un hospital de campaña de la misericordia, un hogar espiritual para quienes están cansados, una comunidad de esperanza que construye puentes y un sacramento del amor reconciliador de Dios en un mundo que anhela sanación y pertenencia.<br /> Thu, 22 Oct 2026 17:54:24 +0200“Dones que ofrecer y dones que recibir”: la “Iglesia de las Gavillas” celebra en Roma su primer congreso internacionalhttps://fides.org/es/news/78324-Dones_que_ofrecer_y_dones_que_recibir_la_Iglesia_de_las_Gavillas_celebra_en_Roma_su_primer_congreso_internacionalhttps://fides.org/es/news/78324-Dones_que_ofrecer_y_dones_que_recibir_la_Iglesia_de_las_Gavillas_celebra_en_Roma_su_primer_congreso_internacionalPor Marie-Lucile Kubacki <br /><br />Roma – «Vuestra presencia, expresión de Iglesias, culturas y contextos pastorales diferentes, manifiesta ya una verdad fundamental: que la misión de la Iglesia nos pertenece a todos, que ninguna Iglesia local puede llevarla a cabo por sí sola y que ninguna debe quedar excluida». Con estas palabras, el arzobispo Fortunatus Nwachukwu, secretario del Dicasterio para la Evangelización, ha inaugurado hoy 22 de octubre de 2026, en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, el primer congreso internacional de la «Iglesia de las Gavillas».<br /><br />El encuentro, que se prolongará durante tres días, lleva por título «Una Iglesia para todos: sinodal en el método, misionera en el espíritu, creíble en el amor». Reúne a responsables eclesiales, investigadores y agentes pastorales de los cinco continentes. Es el primer acto público de un programa más amplio promovido por el Dicasterio para la Evangelización, en colaboración con la Facultad de Misionología de la Pontificia Universidad Urbaniana y el Center for World Catholicism and Intercultural Theology de la DePaul University. El programa, codirigido por el padre Stan Chu Ilo y el padre Jaeho Chung, se prolongará hasta Pentecostés de 2028. Incluye un curso en línea de catorce módulos, documentales, publicaciones, encuentros regionales y un pódcast.<br /><br />El nombre de la iniciativa procede del Salmo 126, que habla de quienes siembran entre lágrimas y regresan a casa cantando de alegría, con sus gavillas. El arzobispo Nwachukwu ha recordado a los innumerables misioneros que dejaron su tierra, «a menudo siendo muy jóvenes». «Atravesaron océanos y culturas y partieron sin saber si regresarían», sembrando el Evangelio lejos de casa. Hoy, ha observado, los frutos de aquella siembra son visibles «especialmente en África, Asia, Oceanía, el Caribe y América Latina»: «comunidades vivas en la fe, nuevas vocaciones y dones capaces de enriquecer a todo el Cuerpo de Cristo».<br /><br />La gratitud, sin embargo, «debe ir acompañada de una memoria veraz». La Iglesia no debe «idealizar la historia de la misión ni reducirla a sus fracasos». «En el pasado hemos tenido éxitos -grandes éxitos-, pero también fracasos... Tampoco hoy somos capaces de evitarlos, y sería un error reducir nuestra misión a sus fracasos». El arzobispo ha reconocido que hubo momentos «en los que no se respetaron debidamente las culturas locales, se produjeron abusos y la actividad misionera se entrelazó con el poder colonial». Estas heridas, ha afirmado, deben reconocerse con honestidad, y la Iglesia ha de «aprender de ellas con humildad». Al mismo tiempo, es necesario honrar a los misioneros que «se entregaron generosamente al Evangelio».<br /><br />El intercambio de dones que renueva la Iglesia<br /><br />El núcleo de su intervención ha sido la reciprocidad. «Hoy, las Iglesias locales que antes recibían misioneros también los envían» y se convierten en «Iglesias plenamente misioneras». Sin embargo, «no se trata simplemente de invertir los papeles, de modo que quienes ayer recibían sean hoy quienes dan. Es una invitación a superar un modelo de misión que avanza en una sola dirección. Cada Iglesia local tiene dones que ofrecer y dones que recibir». La Iglesia de las Gavillas, ha subrayado, no se refiere únicamente al desplazamiento de personas: busca «un auténtico intercambio de dones mediante el cual se renueva toda la Iglesia».<br /><br />En la práctica, acoger a un misionero significa recibir a «un hermano o una hermana» y ayudarle a comprender la lengua, la historia y la realidad pastoral de la comunidad. «No llegan solo con necesidades, sino también con dones: los de su fe, su experiencia de Dios y los frutos de las Iglesias que los han formado. A su vez, los misioneros deben escuchar, aprender y servir con humildad». Las Iglesias que envían deben garantizar una sólida formación humana, espiritual, cultural y pastoral. Las que reciben han de ofrecer acompañamiento y verdaderas oportunidades de integración. Unas y otras «comparten la responsabilidad de una misión fecunda».<br /><br />Esta visión responde a un mundo marcado por las migraciones, el pluralismo cultural, las desigualdades y las distancias. El Papa León XIV, ha recordado el arzobispo, «nos ha recordado que la Iglesia está llamada a construir puentes entre los pueblos y las culturas», ofreciendo hospitalidad, solidaridad y compasión, especialmente a los migrantes y a quienes viven en las periferias. En continuidad con la cultura del encuentro promovida por el Papa Francisco, «debemos escuchar antes de hablar y comprender antes de juzgar». Al recordar el libro del Génesis, ha insistido: «Todos nosotros somos imagen y semejanza de Dios».<br /><br />La «Iglesia de las Gavillas», ha añadido, se sitúa «en el horizonte de la sinodalidad». El arzobispo ha recordado los tres términos señalados por el Papa Francisco: comunión, misión y participación. «La sinodalidad no exige uniformidad ni la eliminación de las diferencias». Después ha relacionado las raíces griegas de la palabra syn-odos, «juntos por el camino», con ex-odos. Caminar juntos, ha observado, significa ponerse en camino, y ha planteado una pregunta: «¿Cuál es nuestro éxodo? ¿De dónde venimos?».<br /><br />“Correr juntos”, como los dos apóstoles hacia el sepulcro<br /><br />Volviendo a lo que ha llamado «aquella carrera de la mañana de Pascua», ha recordado el pasaje evangélico en el que se dice que Pedro y Juan «corrían juntos». Uno de ellos corría más deprisa, pero «llegar primero no hizo que su camino fuera más importante que el de los demás». En su interpretación, María Magdalena fue la tercera en correr, «en silencio». Y, muy a menudo, ha señalado, quienes trabajan entre bastidores «son los primeros en encontrarse con Cristo y recibir el mensaje». «No se nos pide que seamos idénticos, sino que caminemos juntos».<br /><br />El arzobispo ha expresado su deseo de que el congreso contribuya a formar agentes pastorales marcados por la humildad intercultural. También ha esperado que refuerce los vínculos entre las Iglesias que envían misioneros y las que los reciben, y que ayude a parroquias y diócesis a responder a las migraciones, la diversidad cultural y los «nuevos espacios digitales en los que las personas buscan sentido y comunidad». Ha recordado el pasaje de Efesios 2,19: «Ya no sois extranjeros, sino conciudadanos del pueblo de Dios y miembros de su familia». La pregunta, ha dicho, no es solo «¿Qué puede ofrecer una Iglesia a otra?», sino también: «¿Estamos dispuestos a acoger los dones de los demás con gratitud, humildad y confianza?».<br /><br />El arzobispo ha concluido con una invocación a María, «la primera misionera después de Jesucristo», que llevó a Cristo a Isabel con prontitud y humildad. Por último, ha saludado a los participantes con un juego de palabras: «Bienvenidos a la Iglesia de las Gavillas y también, no lo olvidéis, a la Iglesia de las Semillas».<br />Thu, 22 Oct 2026 14:15:55 +0200ÁFRICA/LIBIA - Liberadas Eva Gretzmacher y Claudia Abbt tras casi dos años de cautiveriohttps://fides.org/es/news/78325-AFRICA_LIBIA_Liberadas_Eva_Gretzmacher_y_Claudia_Abbt_tras_casi_dos_anos_de_cautiveriohttps://fides.org/es/news/78325-AFRICA_LIBIA_Liberadas_Eva_Gretzmacher_y_Claudia_Abbt_tras_casi_dos_anos_de_cautiverioBengasi – La austríaca Eva Gretzmacher y la suiza Claudia Abbt, secuestradas por separado en Agadez, Níger, en 2025, han sido liberadas. Según informa la agencia nigerina Air Info, las dos cooperantes llegaron a Bengasi, en el este de Libia, el miércoles 21 de octubre.<br />Según las informaciones difundidas, hoy, jueves 22 de octubre, estaba previsto que un avión partiera de Bengasi y hiciera escala en Viena para entregar a Eva Gretzmacher a las autoridades austríacas. Después continuaría hacia Suiza con Claudia Abbt. No se han dado a conocer las circunstancias exactas de su liberación.<br />Eva Gretzmacher fue secuestrada en su domicilio de Agadez el 11 de enero de 2025. Claudia Abbt fue raptada en la misma ciudad en abril de ese año. Diversas fuentes han atribuido ambos secuestros al Estado Islámico en el Sahel . Según algunas informaciones no confirmadas, Saddam Haftar, hijo del mariscal libio Khalifa Haftar, habría desempeñado un papel decisivo en su liberación. Sin embargo, su participación no ha sido confirmada oficialmente.<br /> Thu, 22 Oct 2026 14:00:29 +0200ASIA/FILIPINAS - Laicos misioneros de la verdad y la justicia: “El Bautismo nos llama a transformar la sociedad”, afirma el presidente de Laikohttps://fides.org/es/news/78321-ASIA_FILIPINAS_Laicos_misioneros_de_la_verdad_y_la_justicia_El_Bautismo_nos_llama_a_transformar_la_sociedad_afirma_el_presidente_de_Laikohttps://fides.org/es/news/78321-ASIA_FILIPINAS_Laicos_misioneros_de_la_verdad_y_la_justicia_El_Bautismo_nos_llama_a_transformar_la_sociedad_afirma_el_presidente_de_LaikoPor Paolo Affatato<br /><br />Manila – Una misión de «verdad y justicia» que debe vivirse en la sociedad, la política, la lucha contra la corrupción y la cercanía a las personas más vulnerables: esta es la vocación de los laicos católicos en Filipinas, según Albert Loteyro, presidente del Consejo Nacional de los Laicos Católicos de Filipinas, conocido como «Laiko», y secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal para el Laicado de la Conferencia Episcopal Filipina . Su llamamiento se inscribe en el camino de la Iglesia local, que invita a los fieles a «traducir la fe en una presencia concreta en la sociedad» ante los desafíos que afectan a la vida cotidiana de millones de personas.<br /><br />En declaraciones a la Agencia Fides al margen del Foro Internacional de Acción Católica , celebrado en Roma en los últimos días, Loteyro ha afirmado: «Como laicos, nos preguntamos: ¿cuál es nuestra identidad, nuestra vocación y nuestra misión? Para mí, como para cada uno de nosotros, nuestra identidad consiste en ser hijos de Dios en virtud del Bautismo. Nuestra vocación es una llamada a la santidad». De ahí, señala, podemos partir para reflexionar sobre la identidad y la misión de nuestras organizaciones y asociaciones laicales.<br /><br />El presidente de Laiko coordina una amplia red integrada por unas 58 organizaciones laicales nacionales y 56 consejos diocesanos de laicos. «Trabajamos juntos con un estilo de liderazgo y una presencia participativos y consultivos», explica a Fides, destacando la importancia de animar y conectar a asociaciones, comunidades y organismos eclesiales de todo el país. «El papel de los laicos en Filipinas, en el actual contexto social, político y económico, es muy importante. Colaboramos con el clero y los obispos, conscientes de nuestra misión».<br /><br />«Nuestra misión como laicos –reitera- es llevar la luz de la fe a las realidades temporales y participar activamente también en los ámbitos social y político». Esta responsabilidad se concreta en la búsqueda de la verdad y la justicia en la vida pública. «Por ejemplo, ante el problema de la corrupción, queremos defender la verdad y la equidad en la actividad política. También frente a los últimos escándalos relacionados con los llamados “proyectos fantasma” para la prevención de inundaciones, o en el caso del proceso de destitución de Sara Duterte, la brújula que nos guía como laicos católicos es seguir, promover y defender la justicia y la verdad».<br /><br />La referencia a los proyectos contra las inundaciones alude a una cuestión que ha cobrado gran relevancia en el debate público filipino. En 2025 se abrieron investigaciones sobre numerosas irregularidades en obras de control de inundaciones, con denuncias relativas a trabajos incompletos o de calidad insuficiente y al uso de fondos públicos. Las acusaciones y las posibles responsabilidades siguen siendo objeto de investigaciones y procedimientos. Precisamente por ello, observa Loteyro, «la exigencia de transparencia y rendición de cuentas debe seguir siendo un criterio fundamental para quienes participan en la vida pública».<br /><br />La corrupción en Filipinas ocupa un lugar destacado en el debate público y también en las intervenciones de los obispos. En el Índice de Percepción de la Corrupción de 2025 de la ONG Transparency International, Filipinas obtuvo una puntuación de 32 sobre 100, donde cero indica un nivel percibido de corrupción pública muy elevado y 100, un sector público caracterizado por la integridad.<br /><br />Junto con la corrupción, Loteyro señala la pobreza y el desempleo como desafíos que interpelan directamente a las comunidades cristianas. Según los datos oficiales de la Autoridad Estadística de Filipinas correspondientes a 2025, alrededor del 10 % de la población del país -unos 11 millones de personas- vive por debajo del umbral nacional de pobreza, sin recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. En cuanto al empleo, la tasa media anual de desempleo en 2025 fue del 4,2 %, equivalente a unos 2,14 millones de personas, a las que se suman millones de trabajadores informales o eventuales.<br /><br />«La pobreza y el desempleo son desafíos importantes que debemos afrontar y ante los que estamos llamados a contribuir», afirma Loteyro. Para responder a ellos, las organizaciones laicales católicas procuran estar presentes en los lugares donde se manifiestan las necesidades, en las distintas zonas del archipiélago. «Los laicos de nuestras organizaciones se acercan a las periferias para descubrir qué necesita la gente. Están presentes, prestan atención y contribuyen a tejer una amplia red de protección humana y social».<br /><br />Desde la perspectiva del presidente de Laiko, esta presencia forma parte esencial del anuncio del Evangelio. La misión no consiste únicamente en las actividades pastorales o en la animación de las comunidades, sino también en «contribuir a construir una sociedad más justa, combatir la mentira y promover una participación responsable en la vida democrática».<br /><br />Estos temas también estuvieron presentes en la Semana Nacional de los Laicos, organizada por Laiko y celebrada el pasado mes de septiembre, que se centró en las llamadas «5 K»: ‘Korapsyon’ , ‘Kahirapan’ , ‘Kriminalidad’ , ‘Kasinungalingan’ y ‘Kataksilan’ . La semana incluyó iniciativas de formación política y actividades en las parroquias para invitar a los fieles a reconocer y afrontar estos males sociales.<br /><br />El próximo paso de este recorrido será la Asamblea Nacional de los Laicos Católicos Filipinos, promovida por Laiko y prevista para los días 6 y 7 de noviembre en Cebú. Este primer encuentro de su tipo reunirá a presidentes nacionales de asociaciones laicales, responsables de las comisiones diocesanas y líderes laicos de distintas partes del país. El lema elegido, «One Laiko. One Mission» , expresa la voluntad de reforzar la comunión y la colaboración entre las distintas realidades y renovar la presencia de los laicos en la Iglesia y en la sociedad.<br /><br />«El objetivo -explica Loteyro a Fides- es escuchar: escuchar a nuestros líderes laicos, escuchar las necesidades de la gente y escuchar para revisar nuestra manera de estar presentes en la sociedad. Los temas son la escucha y la participación, para que nuestra misión en la sociedad dé cada vez más fruto, conforme a la voluntad de Dios». La asamblea será, por tanto, una oportunidad de diálogo y discernimiento común, orientada a una Iglesia sinodal, capaz de reconocer las necesidades de las comunidades y responder a ellas mediante una responsabilidad compartida.<br /><br />Loteyro confía a los laicos filipinos un deseo que resume el sentido de su vocación: «Espero que todos los laicos de Filipinas puedan realizar su vocación misionera. Todos estamos llamados y enviados a anunciar el Evangelio. Espero que todos sepamos responder a esta llamada de Dios. En virtud de nuestro Bautismo, estamos llamados a ser misioneros, y el mundo espera de nosotros una palabra y una acción que lleven luz y esperanza».<br />Thu, 22 Oct 2026 12:57:17 +0200ÁFRICA/BURUNDI - Paz y reconciliación: la Iglesia apuesta por los jóvenes y las familiashttps://fides.org/es/news/78322-AFRICA_BURUNDI_Paz_y_reconciliacion_la_Iglesia_apuesta_por_los_jovenes_y_las_familiashttps://fides.org/es/news/78322-AFRICA_BURUNDI_Paz_y_reconciliacion_la_Iglesia_apuesta_por_los_jovenes_y_las_familiasBuyumbura – «Una de nuestras prioridades como Iglesia es la paz y la reconciliación». Así lo afirma monseñor Salvator Niciteretse, obispo de Bururi y coordinador para África del Foro Internacional de Acción Católica , en una entrevista con la Agencia Fides al margen del encuentro del FIAC celebrado en Roma del 15 al 18 de octubre.<br /><br />- ¿Cuál es el compromiso de la Iglesia en Burundi en favor de la paz y la reconciliación?<br /><br />- Desde 2004, la Iglesia en Burundi trabaja para promover una cultura de paz y reconciliación. Nuestro país ha vivido varios conflictos que han dejado heridas profundas. Tratamos de sanar el tejido social mediante encuentros destinados a formar las conciencias en el respeto a la vida, a la dignidad de la persona y al bien común.<br />En distintas ocasiones también hemos organizado marchas y manifestaciones por la paz, con una participación destacada de los jóvenes, muchos de los cuales forman parte de grupos de Acción Católica.<br />A nivel diocesano organizamos encuentros para jóvenes que registran una amplia participación, con entre 4.000 y 6.000 asistentes. A nivel nacional hemos promovido encuentros en los que han participado varios miles de jóvenes, acogidos por familias. Esta experiencia de hospitalidad y convivencia contribuye también a fomentar una cultura de paz y reconciliación.<br /><br />- Otro ámbito de compromiso es la familia. ¿Cuáles son las prioridades de la pastoral familiar?<br /><br />- Estamos trabajando para impulsar la pastoral familiar. Nos preguntamos cómo fortalecer a las familias, porque sin hogares sólidos resulta difícil acompañar el crecimiento de las mujeres y los hombres del mañana, llamados a asumir el futuro de Burundi.<br /><br />- ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan los jóvenes en Burundi?<br /><br />- El principal desafío es el desempleo. En Burundi falta trabajo y, por eso, muchos jóvenes intentan emigrar a Occidente o a países vecinos, como Tanzania, Zambia y la República Democrática del Congo, con la esperanza de encontrar empleo.<br />Muchos abandonan los estudios porque ven que incluso quienes han terminado la universidad tienen dificultades para encontrar trabajo. Entonces se preguntan: «¿Para qué estudiar?». La desesperación lleva a muchos jóvenes a caer en el alcoholismo. Es un problema al que se enfrentan tanto la Iglesia como las instituciones del Estado. Entre las medidas adoptadas, por ejemplo, se ha prohibido la comercialización de cervezas de alta graduación alcohólica.<br /><br />- Burundi acoge también a numerosos refugiados procedentes de la República Democrática del Congo. ¿Cuál es su situación y cómo interviene la Iglesia?<br /><br />- En Burundi hay más de 80.000 refugiados congoleños, la mayoría procedentes de Uvira, capital de la provincia congoleña de Kivu del Sur. En mi diócesis habíamos acogido a más de 30.000 hasta hace poco, pero posteriormente fueron trasladados a otras zonas del país.<br />Como Iglesia, hacemos todo lo posible por ayudarlos, en colaboración con el Comité Internacional de la Cruz Roja y UNICEF.<br /> Thu, 22 Oct 2026 12:17:37 +0200ÁFRICA/TOGO - Los Misioneros Combonianos se forman en comunicación digital e inteligencia artificialhttps://fides.org/es/news/78323-AFRICA_TOGO_Los_Misioneros_Combonianos_se_forman_en_comunicacion_digital_e_inteligencia_artificialhttps://fides.org/es/news/78323-AFRICA_TOGO_Los_Misioneros_Combonianos_se_forman_en_comunicacion_digital_e_inteligencia_artificialLomé – «Promover un uso eficaz de las tecnologías digitales para anunciar el Evangelio, compartir experiencias misioneras y reforzar la colaboración». Este es el objetivo del curso de formación sobre comunicación multimedia, inteligencia artificial y uso de una plataforma digital compartida, que se celebra del 20 al 23 de octubre en la sede provincial de los Misioneros Combonianos en Cacaveli, Lomé.<br /><br />En la iniciativa participan más de veinte personas, entre ellas una religiosa comboniana, misioneros laicos combonianos y colaboradores laicos que trabajan en parroquias y en distintos ámbitos pastorales de la Provincia Togo-Ghana-Benín. Según el comunicado difundido por los Combonianos, el curso está dirigido especialmente a los responsables de comunicación y a los animadores misioneros de la Provincia. Su objetivo es proporcionarles herramientas y competencias para producir contenidos multimedia destinados a las redes sociales y a la plataforma digital compartida por las provincias combonianas francófonas.<br /><br />Las sesiones están a cargo del padre Fabrizio Colombo, misionero comboniano italiano; Charles Ayetan, de Togo y presidente de la Unión Católica Africana de la Prensa ; y Jacob Brahim Konfé, de Burkina Faso. Al comienzo de los trabajos, el padre Fidèle Katsan, superior provincial, ha agradecido a los formadores su disponibilidad para desplazarse a Togo y participar personalmente en la iniciativa. En un principio, estaba previsto que intervinieran a distancia, a través de SMA TV, un canal misionero al servicio de la evangelización. Su presencia, ha destacado, permite el intercambio directo con los participantes, favoreciendo el diálogo entre experiencias y el aprendizaje práctico.<br /><br />A lo largo de las jornadas, los participantes profundizarán en sus conocimientos y adquirirán herramientas concretas para mejorar la comunicación misionera de la Iglesia, prestando especial atención a la producción y difusión de contenidos multimedia y a las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial. Se trata de un ámbito cada vez más relevante, ya que las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de encuentro y comunicación, también para el anuncio cristiano.<br /><br />La incorporación de la comunicación multimedia y de la inteligencia artificial a las actividades misioneras busca responder a los desafíos del entorno digital y aprovechar sus posibilidades para dar a conocer la misión, favorecer la comunión y llegar a personas y comunidades alejadas de los espacios pastorales tradicionales. La tecnología se pone así al servicio del anuncio del Evangelio y de la colaboración entre las distintas realidades combonianas.<br /><br />Para los Misioneros Combonianos, la tecnología sigue siendo una herramienta al servicio de la misión, la evangelización y la comunión.<br /> Thu, 22 Oct 2026 12:00:09 +0200Los “efectos colaterales” del bloqueo del estrecho de Ormuz sobre la seguridad alimentaria: las mujeres, más expuestashttps://fides.org/es/news/78313-Los_efectos_colaterales_del_bloqueo_del_estrecho_de_Ormuz_sobre_la_seguridad_alimentaria_las_mujeres_mas_expuestashttps://fides.org/es/news/78313-Los_efectos_colaterales_del_bloqueo_del_estrecho_de_Ormuz_sobre_la_seguridad_alimentaria_las_mujeres_mas_expuestasPor Cosimo Graziani<br /><br />Bandar Abbas – En las situaciones de crisis, los sectores más vulnerables de la población son siempre los primeros en sufrir sus consecuencias.<br /><br />Según un análisis publicado recientemente por las Naciones Unidas, la crisis en Oriente Medio y, en particular, el bloqueo del estrecho de Ormuz podrían provocar que, antes de finales de este año, más de once millones de mujeres de todo el mundo se vieran afectadas por una situación de inseguridad alimentaria aguda.<br /><br />La ONU señala dos causas principales. La primera es el bloqueo del suministro de fertilizantes procedentes del golfo Pérsico, que tendrá graves consecuencias para la agricultura, un sector en el que las mujeres representan el 40 % de la mano de obra mundial. La segunda está relacionada con las desigualdades de género: en los países analizados, las mujeres suelen asumir las tareas de cuidado de la familia y, con frecuencia, renuncian a parte de su propia alimentación para favorecer a las personas mayores y a los menores. Se trata de uno de los efectos menos visibles de estas crisis, pero no por ello menos relevantes.<br /><br />África figura entre los continentes que podrían sufrir con mayor intensidad este deterioro, especialmente en zonas ya afectadas por guerras y hambrunas, como Sudán y Sudán del Sur. Otros países que encabezan esta preocupante clasificación son Pakistán, Afganistán y Yemen. El análisis abarca un total de 28 países, lo que pone de manifiesto la dimensión mundial de la emergencia. Las mujeres representan el 53 % del conjunto de las personas que podrían verse afectadas por la malnutrición aguda.<br /><br />Sudán del Sur sería el país más afectado por esta crisis: el número de mujeres que podrían sufrir inseguridad alimentaria aguda podría alcanzar las 852.000, aproximadamente el 14 % de la población nacional. En este país, una parte considerable de las mujeres trabaja en el sector agrícola. La falta de fertilizantes genera un círculo vicioso: reduce la producción, disminuye los ingresos y dificulta el acceso a los alimentos, que a su vez escasean aún más debido a la caída de la producción.<br /><br />El informe señala también a Somalia como otro país africano atrapado en esta dinámica, con una escasez crónica de alimentos agravada por la inseguridad y la inestabilidad política. En Egipto, en cambio, el deterioro previsto sería más limitado: podría afectar al 1,5 % de las mujeres.<br /><br />Las Naciones Unidas proponen una combinación de medidas para hacer frente a la inseguridad alimentaria que afecta a las mujeres. Entre ellas figuran las ayudas económicas para compensar la pérdida de ingresos y la falta de inversión en las actividades productivas; el apoyo al sector agrícola para mejorar la producción y garantizar vías alternativas de acceso a los fertilizantes; y las intervenciones destinadas a abordar los efectos de la inseguridad alimentaria relacionados con las desigualdades de género.<br /><br />Este último aspecto, subraya la ONU, sigue siendo fundamental para comprender cómo actuar ante futuras crisis alimentarias y cómo contener sus consecuencias.<br />Wed, 21 Oct 2026 13:56:22 +0200EUROPA/IRLANDA - «Lives of Mission, Lives of Hope!»: cuatro religiosas irlandesas cuentan sus vidas y su labor en algunos de los lugares más difíciles del mundohttps://fides.org/es/news/78320-EUROPA_IRLANDA_Lives_of_Mission_Lives_of_Hope_cuatro_religiosas_irlandesas_cuentan_sus_vidas_y_su_labor_en_algunos_de_los_lugares_mas_dificiles_del_mundohttps://fides.org/es/news/78320-EUROPA_IRLANDA_Lives_of_Mission_Lives_of_Hope_cuatro_religiosas_irlandesas_cuentan_sus_vidas_y_su_labor_en_algunos_de_los_lugares_mas_dificiles_del_mundo<p ><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/UNrS8hjDPxY?si=a5F3aDeMnbVVAS1O" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p><br /><br /><br />Roma – En algunas de las zonas más remotas y difíciles del mundo, escuelas, centros sanitarios y centros de rehabilitación siguen funcionando gracias al compromiso de religiosas irlandesas, a menudo en lugares de los que han tenido que retirarse otros organismos públicos y ONG. Así lo muestra el cortometraje ‘Lives of Mission, Lives of Hope!’, realizado por Colm Flynn por encargo de la Embajada de Irlanda ante la Santa Sede, con el apoyo del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio. En él, cuatro religiosas irlandesas repasan su vocación y sus experiencias misioneras en Irlanda y en otros países.<br /><br />La hermana Colette Keane, OP, relata una vida dedicada a la misión, la enseñanza y la fundación de escuelas, marcada también por episodios de violencia. En Liberia, durante un viaje en coche con otra religiosa, fue agredida y golpeada por unos hombres que habían detenido el vehículo. El ataque le dejó graves secuelas en un ojo y un oído. «Nunca me desanimé –recuerda-, porque siempre pensaba: “Estoy haciendo lo que debo hacer”». De aquella experiencia conserva, sobre todo, los recuerdos positivos: «He encontrado lo que buscaba, y eso me basta».<br /><br />La hermana Julie Buckley, SMR, cuenta una vocación que maduró tras años alejada de la práctica religiosa. En los años ochenta, durante una misa a la que había sido invitada, redescubrió el Evangelio e inició un camino que la llevaría a la vida consagrada. Su experiencia como matrona contribuyó a orientarla hacia el servicio a los demás. En Perú, en la zona de La Ensenada, una de las más pobres de Lima, su congregación lleva adelante Casa Betania, un proyecto dirigido a las familias. El programa apoya especialmente a las madres y ofrece actividades extraescolares a los jóvenes, algunos de los cuales han abandonado el sistema educativo. «Las mujeres están ganando seguridad y autoestima -cuenta- y descubren que tienen la capacidad y la resiliencia necesarias para cuidar de sus hijos». Para la hermana Julie, la misión sigue siendo «una aventura» en la que ha encontrado lo que buscaba, sintiéndose parte de la larga tradición misionera irlandesa.<br /><br />La hermana Pat Murray, CJ, nacida en Dublín, cuenta que descubrió su vocación a los 12 años, inspirada por una religiosa de las Hermanas de Loreto. Tras formarse como docente, cursó estudios universitarios en una época de fuertes críticas a la Iglesia y al Estado. Ser una joven religiosa en aquellos años también significaba enfrentarse a las críticas y las burlas.<br />A lo largo de su trayectoria ha visitado numerosos países, entre ellos Sudán del Sur, donde, durante una primera misión, conoció a comunidades marcadas por la guerra. «Pasamos los días simplemente escuchando a la gente –recuerda-, y eso me enseñó lo importante que es escuchar». En una iglesia que visitó durante aquel viaje todavía eran visibles las marcas de los disparos contra el crucifijo.<br />Para la hermana Pat, el servicio internacional ha significado, sobre todo, descubrir la diversidad de la Iglesia y de las culturas en las que está presente. Una de las lecciones más importantes, subraya, es aprender a conocer y respetar las diferencias. «Ha sido y sigue siendo una auténtica aventura, hecha de amor y gracia». Cuando le preguntan a qué ha renunciado, responde: «¿Me habría gustado tener hijos? Sí. No los he tenido, pero espero tener miles».<br /><br />El cortometraje muestra también el testimonio de la hermana Mary Barron, OLA, que recuerda la intensa atracción que sintió desde joven por África. Su primera experiencia en Nigeria, en Lagos, fue un choque debido al calor, la multitud y una realidad muy distinta de la del Donegal, su tierra natal. En un país todavía bajo régimen militar, puso su formación como logopeda al servicio de niños con dificultades de comunicación.<br />En 1995 partió hacia Tanzania, entonces considerado el segundo país más pobre del mundo en términos de desarrollo, para trabajar en una misión rural de la diócesis de Shinyanga, sin agua corriente ni electricidad. Allí se dedicó especialmente a las mujeres, creando grupos femeninos en los 35 pueblos de la diócesis y promoviendo sencillos programas de emancipación. «Lo fundamental era ayudar a las personas a comprender que tienen valor», recuerda. La experiencia también le permitió aprender mucho de las mujeres que conoció. «Para mí, formar parte de sus historias fue algo maravilloso; aprendí muchísimo de ellas. Aquella primera misión fue una etapa realmente especial de mi vida. Siempre se dice que la primera misión es aquella en la que dejas el corazón».<br />La hermana Mary recuerda también su primer encuentro con la diversidad en Belfast, durante sus estudios universitarios, en una época de fuertes tensiones en Irlanda del Norte. La experiencia africana le ofreció, en cambio, una perspectiva diferente. Hoy, explica, la misión continúa también en Europa, a través de proyectos dirigidos a los migrantes y de actividades en parroquias multiculturales, con el objetivo de favorecer la integración.<br /><br />Para terminar, el cortometraje concluye con una mirada al futuro de la hermana Mary Teresa Barron, superiora general de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de los Apóstoles. El Papa León XIV la ha nombrado secretaria adjunta del Dicasterio para la Evangelización, en la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares, con el encargo de presidir las Obras Misionales Pontificias. Asumirá el nuevo cargo el 4 de enero de 2027.<br /> Wed, 21 Oct 2026 12:39:05 +0200COLOMBIA - "La misión sigue siendo urgente": la Iglesia colombiana renueva su compromiso misionero en el Centenario del DOMUNDhttps://fides.org/es/news/78317-COLOMBIA_La_mision_sigue_siendo_urgente_la_Iglesia_colombiana_renueva_su_compromiso_misionero_en_el_Centenario_del_DOMUNDhttps://fides.org/es/news/78317-COLOMBIA_La_mision_sigue_siendo_urgente_la_Iglesia_colombiana_renueva_su_compromiso_misionero_en_el_Centenario_del_DOMUND La Ceja – «La misión sigue siendo una tarea urgente de toda la Iglesia». Esta convicción, subrayada al cierre del encuentro por el obispo de Sonsón-Rionegro, Fidel León Cadavid Marín, resume el camino recorrido en el Congreso Misionero del Centenario del DOMUND, , celebrado del 16 al 18 de octubre en la Ciudadela de Jesús, en La Ceja, diócesis de Sonsón-Rionegro, bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión».<br /><br />El encuentro reunió a unas 500 personas, entre participantes del Congreso y del encuentro regional de la Infancia y Adolescencia Misionera celebrado conjuntamente. Sacerdotes, consagrados, seminaristas, laicos, familias y animadores misioneros compartieron tres intensas jornadas. «Hemos vivido una experiencia de comunión eclesial, oración, formación y fraternidad misionera», explica a la Agencia Fides el padre Renzo Baltazar Martínez Ramírez, director diocesano de las Obras Misionales Pontificias y de la Pastoral Misionera de Sonsón-Rionegro.<br /><br />El programa se articuló en torno a tres verbos -convocar, formar y enviar-, que marcaron cada una de las jornadas. «El día 16 estuvo marcado por el verbo convocar: convocados por el Señor para escucharlo. El segundo día, por el verbo formar: el Señor nos enseña como a sus discípulos. Y el último, por el verbo enviar: convocados y formados para ser enviados», señala el padre Renzo.<br /><br />Uno de los aspectos destacados fue el encuentro entre distintas vocaciones, carismas y experiencias de evangelización. El Congreso contó con la participación de representantes de las Obras Misionales Pontificias de Colombia y Brasil, junto con misioneros, miembros de la vida consagrada y agentes pastorales. Entre los invitados estuvieron el padre Samir García, director nacional de las OMP de Colombia; el padre Rafael López Villaseñor, responsable de la Unión Misional Pontificia y de la Comisión Teológica del CAM-7; y sor Inês Paulo Albino, secretaria general de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. La presencia de representantes de las OMP de Colombia y Brasil ha contribuido a poner en relación las experiencias misioneras locales con la dimensión universal de la Iglesia.<br /><br />La celebración se realizó conjuntamente con un encuentro regional de la Infancia y Adolescencia Misionera, una iniciativa que, según el sacerdote, refleja la importancia de preparar el relevo generacional: «Las nuevas generaciones deben ir empapándose y tomando el relevo de la misión» subraya el sacerdote.<br /><br />La conmemoración de los cien años de la Jornada Mundial de las Misiones, instituida en 1926, ha sido una ocasión para agradecer la entrega de generaciones de misioneros y preguntarse cómo responder hoy al mandato de Cristo de anunciar el Evangelio a todos los pueblos. «El centenario nos invita a mirar con gratitud la historia, agradecer las gestas de aquellos que iniciaron todo, pero también a preguntarnos cómo estamos respondiendo hoy al mandato de Jesucristo: “Id y haced discípulos a todos los pueblos”», afirma el padre Renzo.<br /><br />Para el director diocesano de las OMP, el principal fruto esperado del Congreso es «renovar la conciencia misionera de nuestras comunidades». Esta renovación debe traducirse en compromisos concretos como fortalecer la formación misionera de todos, impulsar la animación misionera entre los jóvenes y las familias y promover la cooperación entre Iglesias hermanas, especialmente en los territorios que necesitan mayor acompañamiento, sin olvidar consolidar la dimensión misionera de la pastoral parroquial. «Queremos que las parroquias asuman con mayor decisión su responsabilidad evangelizadora, no por imposición, sino convencidas, enamoradas», explica. <br /><br />En esta misma perspectiva se sitúa la experiencia misionera vivida recientemente en el Vicariato Apostólico de Mitú que ha puesto de relieve la importancia de la cooperación y el acompañamiento entre comunidades parroquiales <br /><br />El Congreso marca también el inicio de una nueva etapa de preparación misionera. La diócesis está recopilando las ponencias, homilías, talleres y conclusiones para evaluar la experiencia y traducir sus aportaciones en acciones pastorales concretas. Asimismo, el encuentro «ha sido la antorcha para iniciar el recorrido de los próximos años» como remarca el director, con la preparación del Congreso Nacional Misionero de Colombia, previsto para 2028, y el Congreso Americano Misionero , que tendrá lugar en 2029.<br /><br />«Celebrar estos cien años es agradecer lo recibido y renovar nuestra disponibilidad para llevar el Evangelio a quienes todavía esperan conocer a Jesucristo», concluye el p. Renzo <br /> <br />Wed, 21 Oct 2026 16:50:13 +0200ASIA/KAZAJISTÁN - La música que abre los corazones a Dios: la misión a través de la bellezahttps://fides.org/es/news/78310-ASIA_KAZAJISTAN_La_musica_que_abre_los_corazones_a_Dios_la_mision_a_traves_de_la_bellezahttps://fides.org/es/news/78310-ASIA_KAZAJISTAN_La_musica_que_abre_los_corazones_a_Dios_la_mision_a_traves_de_la_bellezaPor Paolo Affatato<br /><br />Astana – Hay personas que entran en una iglesia por curiosidad, atraídas por el sonido de un órgano o por la voz de un coro. Se sientan, escuchan, contemplan los iconos y las pinturas y pasan una hora en un lugar que quizá nunca antes habían visitado. No siempre saben qué las ha llevado hasta allí. Sin embargo, observa el padre Gabriel Jocher, sacerdote austriaco de la Sociedad de Jesús y María y director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Kazajistán, «precisamente en ese primer encuentro con la belleza puede comenzar un camino de fe».<br />«La idea que subyace es sencilla: Dios es la fuente de toda belleza. La belleza de la música es, en cierto sentido, un reflejo de la belleza de Dios. Nos señala el camino hacia el Creador», explica el misionero a la Agencia Fides, compartiendo un testimonio que se enmarca en el Mes Misionero y en la celebración del centenario de la Jornada Mundial de las Misiones. La misión, observa, «implica a todos los bautizados y se expresa también en la capacidad de encontrarse con los demás, hablarles al corazón y acompañarlos, con respeto, hacia el Evangelio».<br />En Kazajistán, donde los católicos son una minoría, el padre Jocher experimenta a menudo cómo la música puede convertirse en una forma concreta de evangelización: «Aquí me doy cuenta de que la música puede abrir el corazón de las personas. Naturalmente, la utilizamos sobre todo en nuestras liturgias. Hace que nuestra alabanza a Dios sea más bella y solemne. Ayuda a la persona en su totalidad -cuerpo, alma y corazón- a encontrar más fácilmente el camino hacia Dios».<br />El sacerdote recuerda también la importancia que la Iglesia concede a la música sacra en la liturgia. El pasado agosto, señala, el papa León XIV dedicó una catequesis a la constitución conciliar ‘Sacrosanctum Concilium’, en la que destacó el papel de la música en la vida eclesial. Para el padre Gabriel, esta reflexión encuentra un reflejo cotidiano en la comunidad de la capital kazaja, Astana: «Cada día hay personas que entran en nuestra iglesia, la catedral, simplemente por curiosidad. A menudo las atrae la música, sobre todo durante las celebraciones litúrgicas, cuando escuchan el órgano y la armoniosa música vocal».<br />«Conozco a personas que hoy viven su fe, pero que al principio se acercaron a la Iglesia gracias a la música que escuchaban allí», cuenta. Es un camino discreto, que no pretende producir resultados inmediatos ni confunde la emoción artística con la conversión. La belleza, más bien, abre una posibilidad: acercarse, hacer una pregunta, volver.<br /><br />Un concierto como primer paso<br /><br />La catedral dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el centro de Astana, es uno de los lugares donde esta intuición se hace realidad. Además de las celebraciones litúrgicas, acoge conciertos de música sacra que atraen a personas de distintas culturas, comunidades, etnias y religiones.<br />«Para asistir a un concierto, las personas entran y pasan una hora entera dentro de una iglesia, escuchando música sacra y admirando sus obras de arte. De este modo, encuentran pequeños signos que les señalan el camino hacia Dios». La experiencia puede dejar huella: «Después del concierto, la iglesia se convierte para ellas en un lugar más familiar. He podido comprobar en varias ocasiones la alegría con la que vuelven más adelante».<br />Para que este encuentro no se quede en una experiencia puramente estética, el padre Gabriel y otros sacerdotes introducen a veces breves reflexiones espirituales al comienzo del programa o entre una pieza y otra. No hacen falta largas explicaciones: en ocasiones basta con ayudar al público a descubrir el significado religioso de una composición. «Los oyentes aprenden más sobre la obra y, al mismo tiempo, vislumbran el mundo espiritual en el que fue creada».<br />Por ejemplo, «cuando alguien interpreta un Ave Maria, es una oportunidad para explicar brevemente la Anunciación y el significado que este acontecimiento tiene para los creyentes. O, cuando se interpreta al órgano una pieza de Johann Sebastian Bach, se puede mencionar la profunda fe que desempeñó un papel tan importante en la vida y la obra de este brillante compositor». Así, la música se convierte en una ocasión para contar una historia, introducir un pasaje del Evangelio o explicar un símbolo de la fe.<br /><br />El violonchelo, de viaje por las parroquias<br /><br />En su labor como director nacional de las Obras Misionales Pontificias, el padre Gabriel visita parroquias de distintas regiones de Kazajistán para fomentar y promover la conciencia misionera. También en estas ocasiones, la música se ha convertido en una presencia casi constante: «Durante mis últimas visitas, casi siempre hemos incluido un programa musical. A veces se trata de un concierto de música sacra; otras, de una velada de oración acompañada de música».<br />El sacerdote, que también es músico, pudo llevar consigo desde Europa su propio violonchelo, un instrumento poco habitual en el país: «Quizá por eso despierta una atención especial. A las personas también les atrae su sonido, tan hermoso y melodioso».<br />El pasado mes de mayo, junto con el padre Jason, sacerdote y pianista, y sor Magdalena, de la Familia de María, organizó un concierto misionero en dos comunidades católicas de la parte occidental de la archidiócesis. El programa combinaba música y testimonio: «Presentaba a diez santos misioneros y diez piezas musicales. Mientras se interpretaban las obras, se proyectaban en una pantalla imágenes de la vida de estos santos».<br />No se trataba solo de una interpretación musical, sino de una ocasión para mostrar, a través de figuras concretas, cómo la fe puede traducirse en una vida entregada a los demás. El lenguaje artístico ayudaba a adentrarse en las historias de los santos y a reconocer en su experiencia una posible respuesta a la llamada misionera.<br />En otro episodio relatado a Fides, el padre Gabriel muestra cómo la música puede propiciar encuentros inesperados. El pasado verano, dos jóvenes músicas, una rusa y otra bielorrusa, llegaron a la catedral de Astana para ofrecer un concierto de violonchelo y órgano. Al descubrir que el sacerdote también tocaba el violonchelo, decidieron incorporarlo al programa. «Sin siquiera preguntármelo antes», recuerda sonriendo. «Para el público fue un momento especial ver a uno de sus sacerdotes actuar junto a las dos jóvenes músicas».<br /><br />El encanto del órgano y el sueño de Astana<br /><br />Entre los instrumentos musicales, el órgano ocupa un lugar especial en la música litúrgica. «A menudo se le llama el “rey de los instrumentos”, como dijo Mozart. En Kazajistán es muy poco frecuente: solo hay alrededor de una docena de órganos de tubos en todo el país. Por eso, este instrumento fascina a la gente».<br />Uno de ellos se encuentra en la catedral de Nuestra Señora de Fátima, Madre de Todas las Naciones, en la diócesis de Karaganda, al sur de Astana. Es un gran órgano construido por la empresa austriaca Pflüger y terminado en 2010. A lo largo del año se celebran allí conciertos con regularidad, que atraen a organistas de renombre de distintas partes del mundo. «La iglesia suele estar abarrotada», recuerda el misionero. «Naturalmente, apreciar la música de órgano no convierte automáticamente a nadie en cristiano. Pero puede ser un primer paso o, al menos, una pequeña invitación a descubrir algo más».<br />De ahí nace un deseo que mira al futuro de la comunidad católica de la capital: «Tengo un sueño secreto: que algún día podamos tener un auténtico órgano de tubos también en nuestra catedral de Astana, la capital de Kazajistán, una ciudad en rápido crecimiento. Estoy convencido de que un instrumento así podría ser importante para llevar el Evangelio a quienes todavía no han encontrado a Cristo».<br />No serviría únicamente para enriquecer la vida litúrgica y musical de la catedral, sino también «para crear un espacio de encuentro más, capaz de atraer a personas con distintas historias, culturas y pertenencias religiosas».<br /><br />Jóvenes músicos, mensajeros de la belleza<br /><br />Esta misma intuición está presente en la experiencia de los franciscanos de Astana, los frailes conventuales que residen en el convento dedicado a los beatos mártires Michal Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, anexo a la parroquia de Nuestra Señora de las Naciones, en la periferia de la capital. Allí, el fraile Roberto Peretti, OFM Conv., organista y pianista, ha puesto en marcha una pequeña escuela de música para niños y adolescentes en una de las zonas más pobres de la gran ciudad.<br />El 4 de octubre de 2026, con motivo del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, los alumnos de la escuela ofrecieron un concierto en la catedral en honor del santo de Asís. «Me sorprendió ver cómo estos jóvenes, muchos de los cuales viven en condiciones muy modestas y difíciles, han desarrollado, gracias a la música, no solo sus habilidades musicales, sino también una verdadera confianza en sí mismos», señala el padre Jocher. Algunos de estos jóvenes no son católicos, pero participan en una experiencia que va más allá de los límites de la comunidad eclesial y, «a través de su música, se convierten en mensajeros de la belleza de Dios, casi como apóstoles», añade. «Quizá todavía no conozcan personalmente a Cristo, pero, mediante la belleza que crean, pueden abrir a Él el corazón de otras personas».<br />Por eso, concluye, la escuela de música es mucho más que una actividad cultural o educativa: «La música convierte la parroquia franciscana de Nuestra Señora de las Naciones en un lugar muy especial para la misión».<br /><br />Una Iglesia minoritaria, una misión abierta a todos<br /><br />El testimonio del padre Gabriel Jocher se enmarca en la realidad de una Iglesia pequeña en número, inserta en una sociedad de mayoría musulmana y caracterizada por la diversidad de tradiciones religiosas y culturales. Con una comunidad de unos 125.000 fieles, aproximadamente el 1 % de la población nacional, la misión en Kazajistán consiste también en construir relaciones, ofrecer oportunidades de encuentro y poner en valor aquello que las personas pueden compartir a pesar de sus diferencias. La música, con su capacidad para hablar a todos, se convierte en uno de esos lenguajes. Como concluye el padre Gabriel, «ofrece una excelente oportunidad para encontrarse con personas de todo tipo y descubrir corazones abiertos». El anuncio del Evangelio en Kazajistán puede comenzar con un concierto o con una melodía armoniosa.<br />Tue, 20 Oct 2026 16:28:44 +0200ASIA/MYANMAR - En un país herido por la guerra, los niños están llamados a ser “misioneros de esperanza”https://fides.org/es/news/78315-ASIA_MYANMAR_En_un_pais_herido_por_la_guerra_los_ninos_estan_llamados_a_ser_misioneros_de_esperanzahttps://fides.org/es/news/78315-ASIA_MYANMAR_En_un_pais_herido_por_la_guerra_los_ninos_estan_llamados_a_ser_misioneros_de_esperanzaPor Paolo Affatato<br /><br />Yangon – En medio del sufrimiento y las dificultades, «también tú puedes convertirte hoy en misionero de esperanza». Este ha sido el llamamiento dirigido a los más de 1.650 niños y adolescentes reunidos por las Obras Misionales Pontificias en Myanmar en la iglesia católica de la Asunción, en Twantay, en la archidiócesis de Yangon, el 18 de octubre de 2026, para celebrar la Jornada Mundial de las Misiones.<br /><br />El cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon, ha presidido la celebración eucarística y animado a los jóvenes presentes a «convertirse en misioneros, compartiendo el amor de Jesús en su vida cotidiana».<br /><br />La evangelización, ha recordado el cardenal, «no es una tarea reservada a los sacerdotes, las religiosas, los obispos o los adultos. También los niños pueden ser misioneros allí donde viven, estudian y se encuentran con otras personas, especialmente con sus compañeros». «No tenéis que esperar a ser adultos para convertiros en misioneros. Podéis serlo ya hoy», les ha dicho.<br /><br />Al comentar el pasaje bíblico «Levántate y resplandece, porque llega tu luz» , el cardenal ha animado a los niños a ser «luces de Cristo mediante pequeños gestos de bondad, como acoger a los compañeros que están solos, compartir la comida con quienes pasan necesidad, ayudar a los demás y estar al lado de los niños que sufren acoso o exclusión».<br /><br />El arzobispo de Yangon ha subrayado que «las personas pueden encontrarse con el amor de Jesús tanto a través de las palabras como del testimonio», y les ha recordado que «no estáis solos en esta tarea, porque Jesús ha prometido: yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».<br /><br />El camino misionero, ha añadido, «comienza en los hogares, las escuelas, las parroquias y las comunidades: sirviendo a la propia familia, acogiendo a los demás, compartiendo con los pobres, rezando por quienes sufren y promoviendo la paz y la amistad entre personas de distintos orígenes y religiones». En particular, empieza «con la cercanía a los niños y adolescentes afectados por los conflictos, el hambre, los desplazamientos, las enfermedades y otras dificultades en Myanmar».<br /><br />El llamamiento pone el foco en una de las heridas más dolorosas del conflicto que asola Myanmar. Según informes de organismos internacionales, como UNICEF Myanmar y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas , más de cinco millones de menores necesitan ayuda urgente y protección humanitaria para sobrevivir. Más de 1,1 millones de niños se han visto obligados a abandonar sus hogares a causa de los enfrentamientos armados y han buscado refugio en campamentos improvisados o en la selva. Los menores representan aproximadamente el 30 % de los 3,7 millones de desplazados internos registrados actualmente en el país.<br /><br />La emergencia educativa es especialmente grave: se calcula que unos siete millones de niños están fuera del sistema escolar. Numerosas escuelas han sufrido daños y cientos de centros han sido bombardeados u ocupados por grupos armados, que los utilizan como bases militares.<br /><br />También son alarmantes las condiciones sanitarias y nutricionales. Más de 40.000 niños birmanos padecen desnutrición aguda grave y no pueden acceder a tratamientos, mientras que un millón de recién nacidos no ha recibido las vacunas básicas.<br /><br />Además, según han revelado recientes investigaciones periodísticas, tras cinco años de conflicto está aumentando el fenómeno de los niños soldados, reclutados por milicias étnicas o por la junta militar. Niños y adolescentes reciben formación para pilotar drones de reconocimiento y manejar armas, y sufren traumas derivados de su participación directa en los combates, a menudo en primera línea.<br /><br />En un contexto de grave colapso de las estructuras estatales, la Iglesia católica en Myanmar constituye una de las redes de apoyo que siguen activas sobre el terreno. En distintos barrios y zonas de conflicto, congregaciones religiosas femeninas gestionan centros de día y casas de acogida donde reciben a niños de todas las religiones que, de otro modo, correrían el riesgo de acabar en la calle. Les proporcionan alimentos, protección y apoyo escolar para ayudarles a superar los traumas de la guerra.<br /><br />En las diócesis más afectadas por el conflicto y la inestabilidad, como las de los estados de Kachin y Kayah, los complejos parroquiales se han convertido en campamentos permanentes para desplazados. Allí, sacerdotes y catequistas locales se ocupan tanto de distribuir ayuda alimentaria como de garantizar que los niños puedan acceder a clases informales de alfabetización.<br /><br />Ante la precariedad de esta situación, el padre James Kyaw Lin Htun, director de las Obras Misionales Pontificias en la archidiócesis de Yangon, ha recordado a los más pequeños «la responsabilidad misionera de amar, servir y rezar por los demás», especialmente por los pobres y quienes sufren. Asimismo, los ha animado a participar activamente en la misión de la Iglesia: «llevar el amor de Dios, la paz y la esperanza a un mundo herido».<br />Tue, 20 Oct 2026 15:47:26 +0200ASIA/EMIRATOS ÁRABES UNIDOS - Abu Dabi celebra los 800 años del tránsito de san Francisco. El obispo Martinelli: se convirtió en un hombre de paz tras conocer el horror de la guerrahttps://fides.org/es/news/78316-ASIA_EMIRATOS_ARABES_UNIDOS_Abu_Dabi_celebra_los_800_anos_del_transito_de_san_Francisco_El_obispo_Martinelli_se_convirtio_en_un_hombre_de_paz_tras_conocer_el_horror_de_la_guerrahttps://fides.org/es/news/78316-ASIA_EMIRATOS_ARABES_UNIDOS_Abu_Dabi_celebra_los_800_anos_del_transito_de_san_Francisco_El_obispo_Martinelli_se_convirtio_en_un_hombre_de_paz_tras_conocer_el_horror_de_la_guerraAbu Dabi – San Francisco de Asís «no nació siendo un hombre de paz, sino que llegó a serlo aprendiendo de sus fracasos y del horror de la guerra que vivió». Con estas palabras, el obispo Paolo Martinelli, franciscano capuchino y vicario apostólico de Arabia Meridional, ha recordado las experiencias históricas que marcaron el camino humano y cristiano del santo de Asís. Vivencias que, en cierto modo, guardan semejanza con las que hoy hacen sufrir a personas y pueblos de Oriente Medio y de todo el mundo.<br /><br />El obispo Martinelli ha destacado este aspecto de la vida del santo durante un acto celebrado el lunes 19 de octubre en Abu Dabi, organizado conjuntamente por el Vicariato Apostólico, la Embajada de Italia en los Emiratos Árabes Unidos y el Instituto Italiano de Cultura, con motivo del octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís. La iniciativa se enmarca en la XXVI Semana de la Lengua Italiana en el Mundo.<br />Al inaugurar la velada, el embajador Lorenzo Fanara ha recordado que los valores del santo «siguen inspirando hoy la política exterior italiana», empezando por el «diálogo» y el «acercamiento entre culturas y credos diferentes».<br /><br />El obispo Paolo Martinelli ha dedicado su intervención a los escritos de san Francisco: «Pocos y breves, pero extraordinariamente intensos, profundos e innovadores en muchos aspectos, hasta el punto de que todavía hoy lo celebramos como uno de los hombres que más han influido en la vida de la Iglesia y han renovado la cultura», como demuestra el ‘Cántico de las criaturas’. «La fraternidad, la paz y el diálogo son los tres pilares de sus escritos», ha afirmado el vicario apostólico. Estos «dan testimonio no solo de tres valores universales, sino también de un itinerario personal que transformó profundamente la vida de san Francisco»<br /><br />Fascinado en su juventud por el ideal caballeresco, Francisco «no nació siendo un hombre de paz, sino que llegó a serlo aprendiendo de sus fracasos y del horror de la guerra que vivió», ha explicado Martinelli. «Conmovido profundamente por el encuentro con Cristo, se convirtió en un hombre de paz y reconciliación, de misericordia, en un constructor de puentes». También la fraternidad nació de una conversión: el encuentro con los leprosos, que al principio le resultaba amargo, se transformó para él en «dulzura de alma y de cuerpo», como escribió en su Testamento. De este modo, Francisco «da testimonio de que el cambio es posible en la vida»: «El encuentro con Cristo le reveló que hay un solo Padre para todos y que todos somos hijos de Dios, hermanos y hermanas».<br /><br />Esta fraternidad se expresa en el diálogo, «incluso con quienes profesan otras religiones», ha continuado Martinelli, evocando el encuentro de Francisco con el sultán al-Malik al-Kamil. El eco de aquella experiencia se encuentra en el capítulo XVI de la ‘Regla no bulada’, donde Francisco pide a los frailes que van entre los musulmanes que no promuevan «litigios ni disputas» y que estén «sometidos a toda criatura humana por amor de Dios».<br /><br />«Francisco admira muchas cosas de los fieles del islam», ha subrayado el vicario apostólico. En la ‘Carta a los rectores de los pueblos’ se percibe «el eco de su admiración por el canto del muecín», cuando pide que cada tarde se anuncie que «todo el pueblo rinda alabanzas y dé gracias al Señor Dios omnipotente».<br /><br />El padre Stefano Luca, franciscano capuchino y director de la Oficina de Diálogo Interreligioso y Ecuménico del Vicariato, ha recordado que Francisco «era, ante todo, un hombre enamorado de Dios. Sus raíces están en Dios». Por su parte, el profesor Roberto Catalano, del Instituto Universitario Sophia, ha profundizado en el vínculo entre el santo de Asís y el papa Francisco a través del lenguaje de la fraternidad. El jeque Ali bin Abdullah Al Mualla, artista emiratí conocido como «Embajador del Arte Sostenible», ha abordado la relación entre sus obras, realizadas con materiales de desecho, y el amor franciscano por la creación.<br /> Tue, 20 Oct 2026 15:32:45 +0200ÁFRICA/SENEGAL - Don Diouf: “El diálogo entre cristianos y musulmanes se vive cada día”https://fides.org/es/news/78311-AFRICA_SENEGAL_Don_Diouf_El_dialogo_entre_cristianos_y_musulmanes_se_vive_cada_diahttps://fides.org/es/news/78311-AFRICA_SENEGAL_Don_Diouf_El_dialogo_entre_cristianos_y_musulmanes_se_vive_cada_diaRoma – «Probablemente somos una excepción en el mundo, porque vivimos en un país de mayoría musulmana, con una pequeña comunidad católica junto a otras confesiones religiosas», afirma el padre Augustin Sébastien Mamadou Diouf, coordinador nacional del Apostolado de los Laicos en Senegal, en una entrevista con la Agencia Fides al margen del Foro Internacional de Acción Católica , celebrado en Roma del 15 al 18 de octubre.<br /><br />-Senegal es un país de mayoría musulmana, pero cuenta también con una minoría católica activa y comunidades pertenecientes a otras confesiones religiosas. ¿Cómo es posible esta convivencia?<br />-Musulmanes y cristianos viven en paz y armonía. Es una realidad que sorprende a quienes llegan por primera vez a Senegal. En una misma familia puede haber católicos y musulmanes. Yo mismo me llamo Mamadou porque mi padre era musulmán, pero eso no me ha impedido ser católico y hacerme sacerdote.<br /><br />-¿Sois, por tanto, un ejemplo para el resto del mundo?<br />-Exactamente, podemos serlo. En Senegal decimos que el diálogo entre el islam y el cristianismo se vive cada día: en las familias, en la calle, en el trabajo, compartiendo los momentos felices y los difíciles. No hay problemas particulares de convivencia. Creo que esta experiencia debería inspirar a todos aquellos que, aun sin compartir la misma fe, viven unos junto a otros. <br />En Senegal nadie acosa a otra persona por sus creencias religiosas. Una iglesia puede estar junto a una mezquita. Cuando celebramos una festividad católica, invitamos a los musulmanes, que a su vez nos incluyen en sus celebraciones. También con motivo de nuestra peregrinación invitamos a las distintas cofradías musulmanas. Esta convivencia equilibrada es una bendición para Senegal y rezamos para que perdure».<br /><br />-Senegal es un país con una población joven. ¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrentan los jóvenes católicos senegaleses?<br />-Tenemos una juventud muy dinámica. Los jóvenes católicos participan en gran número en las celebraciones eucarísticas y las peregrinaciones. Es una suerte porque, en un país de mayoría musulmana, es importante dar testimonio de la propia fe también mediante gestos externos, no en un sentido farisaico, sino para mostrar que está viva y, sobre todo, anunciar a Jesucristo a través de nuestra forma de vivir y de nuestras actividades.<br />Nuestros jóvenes afrontan las mismas dificultades que sus coetáneos en otras partes del mundo, especialmente en África. La situación económica de Senegal no es boyante y el principal problema es la falta de empleo. Como Iglesia, animamos a los jóvenes a emprender por cuenta propia, poniendo en marcha pequeños negocios o aprendiendo un oficio, sin esperar necesariamente la intervención del Estado, para que puedan ganarse la vida dignamente.<br /><br />-¿Puede la vulnerabilidad de los jóvenes favorecer la expansión de las sectas en Senegal?<br />-Sí, en nuestro país hay varios grupos sectarios, también por este motivo. Cuando una persona atraviesa dificultades económicas y morales, puede convertirse fácilmente en presa de “depredadores espirituales”, vendedores de una felicidad ilusoria. Por desgracia, muchos jóvenes se sienten atraídos por estos grupos. Hacemos todo lo posible para contrarrestar este fenómeno, que afecta tanto a católicos como a musulmanes.<br />Estos últimos, de hecho, podrían estar aún más expuestos. Como Iglesia, tratamos de proteger a nuestros jóvenes de la influencia de las sectas, ayudándolos a discernir y a no caer en manos de quienes prometen una vida fácil vendiendo ilusiones. En el ámbito islámico, las cofradías ofrecen a los jóvenes un entorno que puede protegerlos mejor de la influencia de estos grupos.<br />Algunas sectas proceden del extranjero, mientras que otras se fundan directamente en Senegal, a menudo por motivos económicos.<br /><br />-También en Senegal los jóvenes se sienten atraídos por las redes sociales. ¿Cómo afronta la Iglesia este fenómeno?<br />-Las redes sociales son una cuestión que debe abordar la Iglesia universal, como ha señalado también el Papa León XIV en su encíclica. Considero que los jóvenes deben recibir formación para utilizar estas herramientas de manera consciente, poniéndolas al servicio del ser humano y no al revés.<br />Si se utilizan correctamente, las redes sociales pueden aportar muchos beneficios a los jóvenes. Por desgracia, a menudo ocurre lo contrario: las redes sociales y, hoy en día, también la inteligencia artificial se utilizan para sembrar odio y discordia.<br /> Tue, 20 Oct 2026 15:22:43 +0200