ASIA/PAKISTÁN - La colaboración entre líderes religiosos y autoridades civiles evita la violencia en un presunto caso de blasfemia

miércoles, 15 julio 2026

Anthony Naveed

Karachi (Agencia Fides) – La colaboración fecunda entre líderes religiosos musulmanes y cristianos, autoridades civiles y fuerzas de seguridad evitó una escalada de violencia sectaria, garantizando que un delicado caso de presunta blasfemia fuera afrontado mediante los instrumentos de la justicia, la buena voluntad y la búsqueda de la verdad, y no desde la venganza. Este es el elemento que emerge de los acontecimientos ocurridos en los últimos días en la colonia Qazafi de Baldia Town, en la periferia de Karachi, donde una provocación y la acusación contra un ciudadano católico podían haber desembocado en violencia interreligiosa.

La crisis comenzó el 9 de julio, cuando un comercio de alimentación del barrio recibió un paquete anónimo que contenía una página quemada del Corán, fotografías del católico Azeem Javaid y de su madre, junto con una copia del documento de identidad de la mujer. El comerciante musulmán, al percibir inmediatamente el carácter sospechoso del material, avisó a los residentes y a la policía. Según fuentes locales, el episodio podría estar relacionado con una reciente disputa entre Javaid y algunas personas que habrían intentado incriminarlo falsamente utilizando la ley contra la blasfemia.

La noticia de la supuesta profanación se difundió rápidamente y miles de personas se concentraron en la zona, mientras algunos sectores radicales musulmanes incitaban a la protesta. Cerca de diez familias cristianas que viven en el área donde reside Javaid permanecieron cercadas en sus hogares. Para evitar un posible linchamiento, el Gobierno de la provincia de Sindh desplegó refuerzos policiales que trasladaron a la familia de Javaid a un lugar seguro.

La intervención conjunta de representantes políticos, estudiosos islámicos y sacerdotes católicos, fue decisiva. Ellos explicaron públicamente que el paquete parecía una provocación deliberada destinada a fomentar el odio entre musulmanes y cristianos. Las autoridades aseguraron que se llevaría a cabo una investigación completa.

Posteriormente se celebraron encuentros entre representantes de las distintas corrientes islámicas, dirigentes políticos, funcionarios policiales y miembros de la comunidad cristiana. Entre ellos se encontraban la diputada provincial cristiana Rooma Mushtaq Mattoo y los sacerdotes Waqas Raza OMI, Rizwan OMI y Kashif Gouri OMI. Todos pidieron una investigación imparcial, la identificación de los responsables y el respeto de la justicia.

El padre Shahzad Arshad, director de la Comisión «Justicia y Paz» de la archidiócesis de Karachi, expresó su agradecimiento a las fuerzas de seguridad y a la «coalición por la paz» formada espontáneamente, de la que formaban parte el vicepresidente de la Asamblea de Sindh, el católico Naveed Anthony, el muftí Zubair y otros líderes islámicos. Todos ellos lanzaron un llamamiento público para rechazar cualquier intento de crear divisiones entre musulmanes y cristianos.

En un mensaje enviado a Fides, Rooma Mushtaq Mattoo, diputada de Sindh, confirmó su intervención, precisando que «Azeem Javaid y sus familiares se encuentran bajo protección estatal en un lugar seguro» y reiteró «el compromiso del Gobierno de Sindh de garantizar la seguridad de las minorías religiosas y la paz social».

«Existen indicios de que el episodio fue preparado para provocar tensiones y comprometer las relaciones interreligiosas; será la investigación la que determine las responsabilidades», explica a Fides el padre Lazar Aslam, responsable de la Comisión Justicia, Paz y Ecología de los Frailes Capuchinos. «Pedimos que todo se desarrolle respetando la ley. Mientras tanto, es necesaria protección para toda la comunidad cristiana local. Hay un aspecto positivo en esta situación: con buena voluntad, colaboración y sentido común se puede prevenir la violencia y mantener buenas relaciones, por el bien común», concluye el religioso.
(PA) (Agencia Fides 15/7/2026)


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