ASIA/PAKISTÁN - Aliviar la pobreza: el compromiso conjunto del Estado y de la comunidad católica

miércoles, 10 junio 2026

Diocese of Islamabad-Rawalpindi

Islamabad (Agencia Fides) – Identificar un terreno de cooperación y explorar caminos colaborativos para promover el desarrollo inclusivo, la paz, la dignidad y la prosperidad en la sociedad pakistaní, gravemente marcada por la pobreza y el malestar socioeconómico, con todas sus consecuencias. Este es el objetivo de la alianza entre el Pakistan Poverty Alleviation Fund (PPAF) y la comunidad católica de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi, formalizada en Islamabad durante un reciente encuentro que reunió a representantes religiosos y civiles, reafirmando un compromiso compartido para reducir la pobreza y abordar sus causas estructurales.

Al hablar de la interconexión entre fe y pobreza, el arzobispo Joseph Arshad, pastor de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi, subrayó que «la pobreza nunca es solo una cuestión de números o estadísticas; concierne a personas reales que merecen ser vistas, escuchadas y valoradas». Invitó a los presentes a ir más allá de los datos institucionales y a desarrollar «una mayor empatía que reconozca el rostro humano del sufrimiento dentro de las comunidades vulnerables». También abordó el tema de la seguridad habitacional, afirmando que «un techo seguro y estable sobre la cabeza de una familia es un derecho fundamental, otorgado por Dios a la dignidad humana». El arzobispo imagina «un Pakistán más compasivo, donde la verdadera paz no signifique solo ausencia de conflicto, sino presencia de amor y colaboración activa, para que nadie quede excluido».

Según estimaciones oficiales, la tasa de pobreza nacional en Pakistán se sitúa en el 28,9%, en aumento debido a la alta inflación, el encarecimiento de la energía y la reducción del ingreso real. Sin embargo, el Centro de Políticas Sociales y Desarrollo (SPDC), organismo independiente, estima que la pobreza afecta a unas 105 millones de personas: el 44,7% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, con porcentajes más elevados en las zonas rurales que en las urbanas.

En este contexto, Mons. Arshad subrayó que las minorías religiosas en Pakistán son a menudo las que soportan la mayor carga económica y están más representadas en los sectores más pobres de la población. Según informes de organizaciones de derechos humanos, estudios socioeconómicos y ONG, los cristianos pakistaníes sufren niveles de pobreza desproporcionadamente altos y una marcada vulnerabilidad socioeconómica.

El elevado nivel de pobreza está estructuralmente vinculado también a la discriminación en el ámbito laboral. En centros urbanos como Peshawar y Lahore, los cristianos ocupan entre el 76% y el 80% de los empleos peor remunerados en el sector de la limpieza urbana y la gestión de alcantarillado municipal. Además, según datos del Movimiento por el Desarrollo Nacional y la Justicia, la tasa de alfabetización entre los cristianos se estima en torno al 19%, frente a una media nacional del 58%, lo que contribuye a encerrar a generaciones enteras en un círculo vicioso de pobreza sistémica.

La acción de la Iglesia católica en Pakistán se centra en intervenciones estructurales destinadas a abordar las causas profundas de la pobreza, especialmente en dos ámbitos: la educación y la formación profesional, consideradas una herramienta fundamental de promoción social, y el desarrollo económico a través del apoyo a la pequeña empresa.

La educación se considera la vía más eficaz para romper el ciclo de la pobreza, especialmente entre las minorías cristianas. La Iglesia gestiona escuelas de todos los niveles y universidades abiertas a todos. Paralelamente promueve programas de formación profesional en áreas como la costura, la artesanía, la informática y la mecánica, dirigidos sobre todo a jóvenes y mujeres.

De este modo se impulsa el micro-emprendimiento mediante el apoyo a pequeñas empresas y el acceso al microcrédito. Se presta especial atención a los programas de autonomía económica de las mujeres, considerados un elemento esencial para el desarrollo de las familias y de las comunidades locales.
(PA) (Agencia Fides 10/6/2026)


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