Un largo viaje. La aventura de los seis obispos consagrados por Pío XI en 1926

jueves, 5 noviembre 2026 obispos   iglesias locales   historia  



Video-documentario di Teresa Kuang Yi

En 1926, seis sacerdotes chinos cruzaron medio mundo para llegar a Roma.
Su viaje culminó en la basílica de San Pedro, donde el papa Pío XI los consagró obispos.
En aquel viaje y en aquella aventura germinaba el testimonio de fe, esperanza y caridad que florecería en China en los años siguientes, también a través de caminos difíciles y dolorosos. Hasta nuestros días.

1. Era la China de los años veinte: un inmenso territorio sacudido por guerras fratricidas, nacionalismo y movimientos antiimperialistas. Para muchos, el catolicismo todavía era percibido como la bandera religiosa de Occidente, utilizada por las potencias coloniales.

2. Desde Roma, Papas con visión de futuro comprendían desde hacía tiempo que ese no era el camino para anunciar el Evangelio en China. Era necesario, más bien, mostrar a todos que Cristo ama a todos, que su promesa de salvación puede llegar a cualquier persona y que no es extranjera a ningún pueblo ni a ninguna nación.
Un nuevo camino ya había comenzado.
En 1919, Benedicto XV había escrito en la carta apostólica ‘Maximum illud’ que la vinculación entre la actividad misionera y las estrategias colonialistas había perjudicado la misión. También había señalado que las «mejores esperanzas» para las «nuevas cristiandades» debían depositarse en los sacerdotes locales, que por ello no debían ser tratados como «un clero de clase inferior».
En 1924, el arzobispo Celso Costantini, primer delegado apostólico en China, convocó en Shanghái, en nombre del Papa, el primer Concilio de la Iglesia en China. También aquel Concilio pidió que el camino de la Iglesia en China quedara en manos de hijos de aquella tierra.
No para satisfacer orgullos nacionales, sino porque así lo exige la naturaleza universal de la Iglesia.
Otro paso decisivo llegó el 28 de febrero de 1926, con la encíclica ‘Rerum Ecclesiae’.
Pío XI trazó el perfil de los futuros obispos procedentes del clero autóctono: hombres de fe, bien preparados y dispuestos a guiar a sus propias comunidades. Y pidió que dejara de existir cualquier distinción entre los misioneros europeos y el clero local.
A Costantini le correspondió la tarea de identificar a los candidatos: sacerdotes de virtud y doctrina, profundamente vinculados a la cultura china, pero con una formación abierta a Oriente y Occidente. La elección recayó en seis hombres procedentes de distintas regiones de China.

3. Tras ser elegidos para convertirse en los primeros seis obispos chinos, escribieron un telegrama a Pío XI para darle las gracias: «Santo Padre, profundamente conmovidos por vuestras palabras, que reconocen las legítimas aspiraciones y los derechos del pueblo chino, os expresamos nuestra gratitud. En la Iglesia no hay distinción entre chinos y extranjeros: todos somos hijos y hermanos».

4. Una vez recibido el nombramiento episcopal, comenzaron los preparativos del viaje. Con poco equipaje, los seis sacerdotes se reunieron en Shanghái, dispuestos a vivir un nuevo comienzo en el camino de la Iglesia en China.

5. En otoño de 1926, el barco zarpó de Shanghái. Por delante tenían una larga travesía rumbo a Roma: Hong Kong, Manila, Singapur, Penang, y después Suez y el Mediterráneo. Durante más de un mes, el viaje se convirtió en un tiempo de espera y preparación.
Cuanto más se alejaban de China, más se acercaban a la misión que les aguardaba.

6. La llegada a Nápoles. El sábado por la tarde, a las 19.30, el buque de vapor ‘President Adams’, procedente de Shanghái, entró en el puerto de Nápoles. Allí esperaban a monseñor Costantini y a los seis obispos chinos más de sesenta obispos y sacerdotes, entre ellos monseñor Giovanni Costantini, que había acudido a Nápoles para abrazar, después de muchos años de separación, a su hermano Celso.

7. La salida de Nápoles. A las 10.30, los seis obispos chinos partieron rumbo a Roma. El Gobierno italiano había dispuesto expresamente un tren especial para recibirlos y acompañarlos, como muestra de la solemnidad del acontecimiento. El primer ministro italiano, Mussolini, había enviado además una escolta para acompañarlos durante todo el trayecto.

8. Roma acogió a los seis sacerdotes varias semanas antes de la consagración. Se alojaron en las dependencias de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, lugar desde el que, durante siglos, se habían formado y enviado misioneros a todo el mundo.
Después llegó el tiempo del silencio. Durante una semana, los seis se retiraron a la casa de los Padres Redentoristas, en via Merulana, para prepararse espiritualmente para la consagración.

9. El 28 de octubre de 1926, todo estaba dispuesto. Las vestiduras, las insignias y los ornamentos litúrgicos se habían preparado hasta el último detalle. En San Pedro, el propio Pío XI presidiría la consagración: un gesto poco habitual y una señal inequívoca para el mundo entero.
Los primeros obispos chinos fueron consagrados por el Papa junto a la tumba del apóstol Pedro. Aquel gesto mostró al mundo que la fe de los Apóstoles es la fuente siempre viva de la comunión que abraza y une al Papa, a los obispos y a los católicos de todos los pueblos del mundo.

10. Ante una multitud inmensa, comenzó la consagración. Pío XI impuso las manos sobre los seis obispos y les entregó las insignias episcopales.
La fe católica se encontraba con la tradición china. Era la intuición profética que también había guiado a Celso Costantini: una Iglesia universal que, en cada lugar, adopta el rostro de los pueblos a cuyo encuentro sale.

11. Al día siguiente, la noticia dio la vuelta al mundo. Desde Italia hasta China, la prensa de todas las tendencias presentó la consagración de los seis obispos como el comienzo de una nueva etapa.

12. Hoy, cien años después, el significado de aquella decisión resulta aún más claro. El largo viaje de aquellos seis hombres desde Shanghái hasta Roma había abierto un camino destinado a continuar: el de una Iglesia cada vez más china y, precisamente por ello, UNIVERSAL.

(Agencia Fides, 5/11/2026)


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