El Papa a los Misioneros OMI y a las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles: la docilidad al Espíritu y la caridad eclesial hacen fecunda la misión

sábado, 21 febrero 2026 papa león xiv   misión   institutos misioneros   santos   caridad  

VaticanMedia

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Toda nueva obra apostólica y misionera que florece en la Iglesia puede llegar a ser fecunda no gracias a la eficacia de estrategias humanas, sino «por la docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo y la atención a las urgencias de la caridad». Así lo ha recordado hoy Papa Leone XIV, al recibir en audiencia, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada con motivo del 200º aniversario de la aprobación de sus Constituciones y a las participantes en la Asamblea Plenaria de las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, en el 150º aniversario de su fundación.
En su discurso, el Pontífice ha subrayado que se trata de dos institutos religiosos unidos por el período histórico en el que nacieron, por su tierra de origen (Francia) y, «sobre todo», por la «vocación misionera» que comparten.
San Eugenio de Mazenod (1782-1861) fundó a los Oblatos de María Inmaculada movido por el deseo de volver a anunciar el Evangelio mediante misiones populares en las zonas rurales descristianizadas de Francia. En aquel contexto -ha recordado el Obispo de Roma- situaciones «complejas y dramáticas» hacían aún más urgente el anuncio del Evangelio a «pobres, obreros y campesinos, explotados como simples recursos productivos e ignorados en las necesidades más profundas de su humanidad».
Ya como obispo de Marsella, el santo fundador supo responder con prontitud y audacia también a las peticiones de ayuda que le llegaron desde el arzobispo de Montreal, enviando Oblatos de la primera generación «primero a Canadá y luego a otras partes del mundo: Europa, África y Asia». Esta apertura generosa a las sugerencias del Espíritu Santo y a las exigencias más apremiantes de la caridad eclesial «fue recompensada, de hecho, con una impresionante floración misionera y vocacional», ha señalado el Papa. Hoy, los más de 3.000 Oblatos de María Inmaculada presentes en unos 70 países continúan la obra iniciada por san Eugenio, manteniendo una clara «opción preferencial por los últimos».
Las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles también han recorrido un camino similar. La congregación nació hace 150 años a partir de la intuición de su fundador, el padre Agostino Planque, con el objetivo de «asegurar la indispensable presencia femenina en las obras de la Sociedad de Misiones Africanas». Con el paso del tiempo, las religiosas han dado un testimonio luminoso de Cristo, entregando sus vidas «en la dureza del trabajo misionero, en la exposición a las enfermedades y, en tiempos recientes, incluso en el martirio». Se trata de una obra apostólica que continúa hoy, vivida con gratuidad, también en lo que el Pontífice ha definido como «contextos difíciles».
En la parte final de su discurso, el Papa ha recordado que tanto las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles como los Misioneros OMI han sido exhortados por sus fundadores a custodiar en sus comunidades «un espíritu sincero y generoso de familia». Un espíritu que, tanto para los consagrados como para los laicos, «nace ante todo del encuentro con Dios, de la Eucaristía, de la oración y la adoración, de la escucha de la Palabra y de la celebración de los Sacramentos».
(GV) (Agencia Fides 21/2/2026)


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