ASIA/FILIPINAS - Cuaresma con obras de misericordia: el servicio "Silsilah" a los presos

martes, 5 marzo 2024 presos   cuaresma   diálogo  

Zamboanga City (Agencia Fides) - El movimiento de diálogo "Silsilah", creado en el sur de Filipinas por el misionero del PIME el padre Sebastiano D'Ambra, acompaña a los presos en un viaje de liberación interior, realizando encuentros, visitas y seminarios en la prisión de la ciudad de Zamboanga, en el sur de Mindanao, durante la Cuaresma. La intención es "dar espacio a las obras de misericordia", llegando a los últimos, los marginados, los excluidos, como los que han cometido un delito y cumplen condena en prisión. Gil John Rojas, coordinador del servicio "Silsilah" (término que significa "cadena") en las cárceles, afirma que "es un camino de liberación interior que luego -gracias al cambio en el comportamiento de la persona, que también es visible en la vida entre rejas- a menudo puede llevar también a una reducción de su tiempo en prisión".

Los miembros del movimiento "Silsilah" comenzaron su servicio en la prisión de la ciudad de Zamboanga hace más de 30 años y siguen llevando a cabo esta misión en varias ciudades. Se trata de un acompañamiento humano y espiritual que conduce a cada persona por un viaje interior en busca de sí misma, del sentido de la vida y de sus anhelos más profundos. A lo largo del tiempo, numerosos reclusos han relatado su progresiva transformación interior, dejándose guiar por el espíritu de "Silsilah" para "hacer todo con diálogo y amor, para alcanzar la armonía, la solidaridad y la paz", según han testimoniado.

" Se trata de una experiencia de un despertar interior", relata Rojas, "de la que se puede sacar inspiración. Cuando entré por primera vez en la prisión, experimenté sentimientos como nerviosismo, miedo, vergüenza. Entonces un miembro de nuestro grupo se dirigió a los presentes, llamándoles 'amados reclusos'. Me conmovió profundamente. Sí, efectivamente son amados. Son personas que necesitan amor. A pesar de sus circunstancias y su situación, son dignos de ser amados y cuidados. Son hijos amados de Dios y son nuestros hermanos".

Al entrar en contacto con ellos, uno escucha historias trágicas: por ejemplo, reclusos que, a pesar de haber cumplido toda su condena, siguen en prisión por la lentitud de la burocracia y la justicia. "Es una realidad dolorosa que ocurre en todo el país y que las instituciones deberían abordar. Los presos necesitan aferrarse a la esperanza de que algún día saldrán de la cárcel, podrán volver a tener oportunidades laborales o educativas, podrán tener una segunda oportunidad en la sociedad", señala. "En el servicio penitenciario, poco a poco los sentimientos de miedo fueron superados por pensamientos de compasión, de amor por estos hermanos, amados por Dios como hijos", afirma el coordinador.

"Cristo Jesús nos invita a visitar a los que están en la cárcel como un acto de misericordia que nosotros le habremos hecho a Él. Son personas que han obrado mal, pero todos somos imperfectos. Son personas creadas a imagen y semejanza de un Dios que es bueno. En el fondo, hay bondad en sus corazones; recibir amor, misericordia, compasión despierta esa bondad dentro de ellos", observa Rojas, recordando que en el tiempo de Cuaresma, "este servicio también nos transforma a nosotros, presos del orgullo y del egoísmo. El tiempo de Cuaresma nos invita a ser libres para poder amar a los seres queridos de Dios", concluye el miembro de "Silsilah".

Filipinas vive una auténtica "emergencia carcelaria". Según el Institute for Crime & Justice Policy Research de la Universidad de Londres, la tasa de hacinamiento en las cárceles filipinas es la más alta del mundo: alcanza el 500% y no deja de crecer. Además, las cárceles están llenas de víctimas de errores judiciales: según el Tribunal Supremo, el 77% de los casos de prisión preventiva son el resultado de errores judiciales.

Diversas organizaciones católicas que llevan a cabo su misión de asistencia material y espiritual a los detenidos, privados de los derechos humanos más elementales, denuncian la precariedad del sistema de detención y las condiciones de vida deshumanizadoras. Las organizaciones piden al gobierno de Manila que respete la dignidad humana de los detenidos y garantice que la justicia siga su curso con rapidez y transparencia.
(PA) (Agencia Fides 5/3/2024)


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