ASIA/TURQUÍA - Después del atentado en Estambul, comentarios violentos en los medios de comunicación social

martes, 3 enero 2017 terrorismo   yihadistas   política internacional  

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Estambul (Agencia Fides) - Mientras que en Estambul y en toda Turquía continúa sin resultado la búsqueda y captura del autor del atentado de Noche Vieja, y mientras circulan voces contradictorias sobre su identidad, en las redes sociales se producen reacciones cargadas de tensión y contradicciones que están agitando profundamente a la sociedad turca, y que no tienen eco en los medios de comunicación internacionales. “El debate interno” refiere a la Agencia Fides un analista turco de cuestiones geopolíticas, que nos pide permanecer en el anonimato “está degenerando sobre la cuestión de la compatibilidad entre las celebraciones del Año Nuevo y los preceptos morales del islam.
El viernes pasado, la misma Dirección de Asuntos Religiosos (Dyianet, institución vinculada a la oficina del primer ministro, ed) había emitido un mensaje para expresar su desaprobación con respecto a las celebraciones previstas para la Noche Vieja y la llegada del 2017. Después del atentado la misma dirección ha condenado el terrorismo y declarado que la naturaleza maligna del asesinato no cambia 'por el hecho de que las víctimas estuviesen en una discoteca o en un lugar de culto'. Mientras tanto, en los medios sociales fluyen ríos de mensajes en los que se escribe incluso que las víctimas merecían su destino”.
En medio a muchas contradicciones, se infiltran y encuentran terreno fértil incluso teorías conspiratorias de diferente índole: algunos plantean en sus comentarios feroces que el propietario del edificio del Reina parece ser judío, y los gestores de la discoteca pertenecen a la comunidad alevita.
El autor del atentado, que según algunos medios de comunicación turcos y kurdos parece ser un joven de 28 años yihadista de Kirguistán, durante el ataque resultó ser un asesino entrenado. La policía encontró en la discoteca 180 cartuchos de balas disparadas, señal de que el asesino cambió seis cargadores de su arma de fuego en la oscuridad, demostrando sangre fría, en medio de los gritos y gemidos de sus víctimas, rematando a los heridos que caían por el suelo.
La elección del objetivo ha dejado claro a quién se dirigía el “mensaje”: La discoteca más famosa y cara de Estambul “europea”, frecuentada por extranjeros, en su mayoría árabes, a pocos pasos de la plaza Ortaköy, donde se estaba realizando la fiesta más opulenta de Noche Vieja, con una fuerte concentración de policía. También había patrullas navales de las fuerzas de seguridad que salvaron a los que se arrojaron a las aguas heladas del Bósforo para escapar de la matanza. En ese local, los clientes ricos estaban acostumbrados a ir alardeando de sus jaguar o Ferraris. Hace varios años se entraba pasando por el detector de metales. En la noche de la masacre sólo había un guardia, el agente fue el primero en ser asesinado por el terrorista. En la reivindicación que ha circulado en la red, y atribuida al Estado islámico (Daesh), el terrorista es definido como “un soldado heroico” que ha atacado un lugar donde “los cristianos celebraban su fiesta pagana”.
Con respecto al análisis, con frecuencia estereotipado, que circula sobre el contexto regional y geopolítico en el que ha ocurrió el atentado, el padre Claudio Monge, superior de la comunidad dominicana en Estambul, donde también dirige el Centro para el diálogo interreligioso y cultural, llama la atención “sobre las muchas políticas diseñadas por líderes que juegan por partida doble y que continúan a sacar provecho de la violencia y del choque entre culturas y religiones, fingiendo que luchan por la paz y la seguridad de los países y las comunidades bajo su cargo”. El padre Monge también cita una frase de la introducción sobre el tema del mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz: “debemos movernos en los espacios de lo que es posible, negociando vías de paz, incluso ahí donde las dichas vías parecen ambiguas e impracticables. De esta manera, la no-violencia podrá adquirir un significado más amplio y nuevo: no solo como aspiración, deseo, rechazo moral de la violencia, de las barreras, de los impulsos destructivos, sino como enfoque político realístico, abierto a la esperanza ”. (GV) (Agencia Fides 3/1/2017).


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