TRINITARIOS EN MADAGASCAR III - Cien años de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos: las “tournées” apostólicas, los catequistas y la construcción de estructuras al servicio del Evangelio

sábado, 1 agosto 2026

O.SS.T.

Por Antonella Prenna

Moramanga (Agencia Fides) – Tras la retirada de los misioneros de la Misión de Benadir, en la antigua Somalia, los Trinitarios continuaron su obra misionera en Madagascar, donde en 1926 llegaron los cinco primeros religiosos, dos de ellos procedentes precisamente de la experiencia somalí. «Los primeros misioneros de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos partieron hacia Somalia en 1907, pero se vieron obligados a abandonar el país en 1924 debido a las presiones de las autoridades», recuerda a la Agencia Fides el padre Luigi Buccarello, Ministro General de la Orden.

El 4 de junio de 1926, tras recibir la bendición y el crucifijo en la iglesia romana de San Tomás in Formis, los cinco pioneros partieron junto al Ministro General, el padre Saverio de la Inmaculada. El 2 de agosto desembarcaron en el puerto de Tamatave y, pocos días después, llegaron a Antananarivo, donde permanecieron aproximadamente un mes dedicándose al estudio del malgache y del francés. Posteriormente se establecieron en Miarinarivo, a unos cien kilómetros al oeste de la capital, destino que les había sido asignado.

Desde los primeros años, los misioneros se esforzaron por conocer la realidad local para identificar las estrategias pastorales más adecuadas a las necesidades de la evangelización. Su actividad se desarrolló en torno a tres grandes líneas de acción.

La primera consistía en las tournées apostólicas, es decir, visitas sistemáticas a las aldeas, a las que dedicaban gran parte de su ministerio debido a la amplitud del territorio y a la dispersión de las comunidades cristianas. La segunda estaba centrada en la formación de los agentes de pastoral, especialmente de los catequistas, mediante la creación de un Centro de Formación Catequética destinado tanto a la preparación inicial como a la formación permanente. La tercera comprendía la construcción de iglesias, escuelas, salones polivalentes y demás estructuras necesarias para la vida eclesial, además de la restauración de edificios ya existentes.

La presencia de los Misioneros Trinitarios en Madagascar se desarrolló así a través de una labor evangelizadora respetuosa con la cultura y las tradiciones locales. A pesar de las dificultades y sufrimientos afrontados, su trabajo contribuyó al crecimiento pastoral, educativo y social de las comunidades cristianas.

Uno de los principales objetivos de la misión fue la formación de Iglesias locales cada vez más autónomas. En 1939, el papa Pío XII erigió el Vicariato Apostólico de Miarinarivo, el primer territorio africano encomendado a los Trinitarios.

En los años siguientes, por encargo de la entonces Sagrada Congregación de Propaganda Fide, hoy Dicasterio para la Evangelización (Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares), los misioneros extendieron su presencia a la región de Melaky. El 13 de enero de 1949, el papa Pío XII elevó la misión de Tsiroanomandidy a Prefectura Apostólica y, el 9 de abril de 1959, el papa Juan XXIII la erigió en diócesis, nombrando como primer obispo al padre Ángel Martínez. Ese mismo año, el 21 de mayo, fue erigida también la diócesis de Ambatondrazaka, encomendada a los Misioneros Trinitarios italianos, con el nombramiento del padre Francesco Vollaro como su primer obispo.

Con el paso de las décadas, la presencia trinitaria favoreció el nacimiento de nuevas comunidades cristianas, el aumento del número de bautizados y la consolidación de la Iglesia local. A partir de los años noventa se registró además un notable incremento de las vocaciones malgaches, acompañado por la apertura de nuevas casas de formación.

Hoy los Trinitarios están presentes en doce de las veintidós diócesis de Madagascar y desarrollan también su labor en dos diócesis italianas. La Provincia Trinitaria de Madagascar cuenta con numerosos religiosos, sacerdotes, estudiantes y novicios que prestan servicio tanto en las diócesis malgaches como en otras misiones de la Orden en el mundo. De esta presencia misionera han surgido también cinco obispos trinitarios: Giuseppe Di Donna, Ángel Martínez, Francesco Vollaro, Antonio Scopelliti y Gustavo Bombin.

Después de un siglo de presencia, la pequeña semilla plantada por los primeros misioneros se ha convertido en una realidad fecunda para la Iglesia de Madagascar y para la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, llamada todavía hoy a anunciar el Evangelio como signo de esperanza, liberación y misericordia.
(Agencia Fides 1/8/2026)


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