Libreville (Agencia Fides) – Mientras África, junto con Asia, es hoy uno de los dos únicos continentes donde sigue aumentando el número de sacerdotes, y el único en el que también crece el número de seminaristas en los seminarios mayores, la cuestión de la calidad de la formación ocupa un lugar central en la preocupación de la Obra Misionera Pontificia de San Pedro Apóstol (POSPA).
Según los datos publicados por la Agencia Fides en octubre de 2025, mientras el número total de presbíteros en el mundo descendía hasta los 406.996 (734 menos respecto al año anterior), África registraba un crecimiento significativo (+1.451 sacerdotes) y veía aumentar también el número de seminaristas mayores (+383), en un contexto mundial en el que todos los demás continentes presentaban cifras a la baja.
«Hemos estado en Gabón, especialmente en Libreville, del 15 al 20 de junio, para realizar una formación de formadores», explica a la Agencia Fides el padre Guy Bognon, secretario general de la POSPA, biblista de formación y antiguo rector de grandes seminarios en Benín. La iniciativa ha reunido a una veintena de sacerdotes procedentes de todos los seminarios del país, algunos párrocos y también profesores de seminario que colaboran como formadores externos.
Después de la misa de apertura, los participantes fueron invitados a vivir un retiro espiritual centrado en la Palabra de Dios y en el sentido de la consagración. «Comenzamos de este modo para comprender que la cuestión de la formación en los seminarios no es solo una “cuestión intelectual”, sino que afecta al corazón. Centramos este retiro en una meditación sobre el significado de la “consagración”», explica el padre Bognon. Se trataba de contemplar «la manera en que Jesús, Él mismo consagrado, vivió esta realidad a lo largo de toda su vida, para después relacionarla con nosotros, los consagrados de hoy, teniendo en cuenta los desafíos que tenemos ante nosotros y los medios concretos de los que disponemos para nuestra misión».
“Formación permanente” para “configurarse cada vez más con Cristo”
Los días siguientes los dedicamos a conferencias y debates. «Comenzamos con una reflexión titulada “la urgencia y la necesidad de la formación permanente”», continúa el p. Guy. «Muchos se preguntan qué pueden seguir aprendiendo, pero hay que comprender que nunca se deja de aprender: toda la vida es un camino de aprendizaje. Es necesaria una conversión permanente para configurarse cada vez más con Cristo y renovarse, especialmente como formadores de seminario, profundizando continuamente en los propios conocimientos y en la vida interior».
Las exigencias del ministerio del formador, el itinerario formativo del seminario y las dimensiones espiritual, humana, intelectual y pastoral han sido abordadas en detalle, también a la luz de la “Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis”, el documento oficial de la Santa Sede publicado en 2016 con el título “El don de la vocación presbiteral”, que establece las orientaciones y normas para la formación de los futuros sacerdotes en la Iglesia universal.
«Se ha dedicado también una atención especial al acompañamiento espiritual de los seminaristas», observa el padre Bognon. «No se improvisa: existen normas y un saber que no se adquieren únicamente en la universidad, sino a través de la experiencia. Se pueden tener títulos académicos y ser capaces de enseñar, pero eso no basta para ser un buen formador».
La sesión ha resaltado también «los aspectos delicados de la afectividad, indispensables para formar personas equilibradas», la capacidad de «dar razón de la propia fe» y la finalidad pastoral de toda formación. La vida fraterna ha sido un elemento central de estas jornadas. «Estos días no se han limitado a las conferencias: hemos tenido misa diaria, oración de la Liturgia de las Horas y momentos de compartir fraterno», relata el secretario general de la POSPA. «Se trata de vivir como hermanos, para comprender desde dentro qué significa la formación».
La “cantidad” de vocaciones no es suficiente
La misión también ha sido una ocasión para poder realizar diversos encuentros con responsables de la Iglesia en Gabón: el encargado de negocios de la Nunciatura, monseñor Grzegorz Piotr Bielaszka; el presidente de la Conferencia Episcopal, Jean-Vincent Ondo Eyene, obispo de Oyem; el arzobispo de Libreville, monseñor Jean-Patrick Iba-Ba; el obispo de Franceville, monseñor Ephrem Ndjoni; y el nuncio apostólico recientemente nombrado, monseñor Relwendé Kisito Ouédraogo.
El padre Bognon subraya que «numerosos aspectos de la formación requieren la implicación directa de los obispos. Los formadores actúan en su nombre y no pueden hacer nada sin su apoyo».
Para el padre Serge-Patrick Mabickassa, coordinador de la comisión episcopal de comunicación, cultura y turismo y formador en el Seminario Mayor Nacional San Agustín de Libreville, esta sesión responde a necesidades muy concretas.
Entre las urgencias señala la necesidad de «una formación intelectual que ponga el acento en la teología africana», capaz de iluminar «las crisis de fe relacionadas con las relaciones entre la fe cristiana, la religión tradicional y la cultura gabonesa»; el aprendizaje de la Lectio divina «para cultivar una intimidad con el Señor»; y «la invitación a vivir la caridad pastoral hacia los más pobres y hacia todos los cristianos», en un contexto en el que «demasiado a menudo los laicos nos reprochan una falta de cercanía y de atención hacia las personas más frágiles».
«Este seminario de formación ha respondido a estas necesidades ofreciéndonos las herramientas que el futuro sacerdote necesita para estar bien formado, especialmente la familiaridad con la Palabra de Dios y la lectura de los Padres de la Iglesia para afrontar las cuestiones de fe, además del recordatorio de que el sacerdote debe permanecer a la escucha de su pueblo», explica a Fides.
La sesión, afirma, «nos ayuda a repensar nuestras prácticas pedagógicas y nuestro acompañamiento espiritual porque nos ha ofrecido una actualización sobre los métodos tradicionales». Con la aplicación de la Ratio, «hemos descubierto que ahora sitúa al seminarista en el centro de su propia formación. Él es responsable de su formación. Cada seminarista es también su propio formador y el formador de los demás seminaristas».
En el ámbito intelectual, el formador observa que «con la llegada de la inteligencia artificial e internet», el trabajo intelectual puede verse debilitado cuando las herramientas sustituyen a la reflexión. Por ello invita a «un aprendizaje del uso ético de la inteligencia artificial para evitar la falta de inspiración en la preparación de homilías y catequesis de los futuros sacerdotes», así como a «una revisión de los métodos de presentación de los trabajos científicos para un mejor ejercicio de la inteligencia de la fe».
En esta dinámica, la POSPA se prepara para intervenir «en varios países -próximamente en Tanzania, después en Malawi y Burkina Faso- porque la formación de los formadores está en el corazón de nuestra misión», insiste el padre Bognon.
«Es esencial que las Conferencias Episcopales tomen en serio este aspecto: la cantidad de vocaciones no es suficiente, también se necesita calidad. Formar sacerdotes no significa simplemente alegrarse de tener seminarios llenos. Una formación de calidad depende directamente de la calidad de los formadores, y esta exige una formación continua. El sacerdocio no termina con la ordenación: es un camino que dura toda la vida».
Al término de la experiencia vivida en Gabón, la convicción compartida es clara: «Hoy, ante los desafíos del mundo, es esencial contar con sacerdotes bien formados, capaces de guiar», concluye el padre Bognon, precisando: «La “calidad” de un sacerdote depende ante todo de su vida interior, de su relación con Dios, porque es de ahí de donde el sacerdote recibe aquello que debe transmitir».
(MLK-EG) (Agencia Fides 13/7/2026)