SMA
Lagos (Agencia Fides) – “Comprometámonos a incluir a todos”, ha exhortado el padre François du Penhoat, Superior General de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA), en la apertura del Concilio Plenario 2026, que se está celebrando desde el lunes 18 de mayo en la Domus Fidei de las Hermanas del Corazón Eucarístico de Jesús (EHJ), en Ikeja, Lagos.
En su homilía, el Superior General ha invitado a los líderes de cada unidad presente, religiosas, laicos y asociados de la SMA, a promover un sentido de pertenencia, advirtiendo contra la formación de círculos exclusivos que puedan excluir a los demás.
Algunas frases han resonado a lo largo de los encuentros, entre ellas las de especial relevancia han sido las siguientes: la misión se realiza allí donde la vida está herida; el celo misionero se apaga cuando ya no se conoce el contexto; ha terminado el tiempo del misionero que cree saberlo todo; hay que desprenderse de la lógica de la posesión y entrar en la lógica del don; las finanzas son un instrumento, nunca una fuerza motriz. Estas palabras delinean el perfil del misionero contemporáneo: humilde, arraigado en la realidad, sensible a las heridas del mundo y libre de toda forma de apego, ya sea al dinero o al prestigio.
Entre los temas abordados en las primeras jornadas destaca la identidad como fundamento de una misión renovada. “Ahora debemos profundizar nuestro compromiso misionero, partiendo de nuestra identidad y de nuestro carisma, para ser una presencia verdaderamente profética en nuestro mundo”, ha afirmado el padre du Penhoat dirigiéndose a los participantes, quienes a su vez se han alternado para presentar las realidades de sus respectivas regiones.
“¿Quiénes somos? La identidad no es solo un punto de partida entre muchos, sino el fundamento. El éxito de un organismo como la SMA se basa en la coherencia entre lo que es, lo que dice y lo que hace. Sin esta coherencia, la misión corre el riesgo de reducirse a un mero activismo, que aunque pueda ser eficaz, se queda vacío”, ha reiterado el Superior General. La cuestión de la identidad no es abstracta. Se vive cotidianamente, en las comunidades, en los compromisos sobre el terreno. “Nuestra identidad consiste en estar presentes en las zonas de primera evangelización, cerca de los necesitados, en las zonas de conflicto, caminando a su lado”, ha añadido el padre Valère Mupidi, Superior del Distrito SMA de la República Democrática del Congo (RDC), donde la misión se vive con frecuencia en el corazón mismo de la fragilidad humana.
También ha surgdo con fuerza la idea de la riqueza y la diversidad de la SMA. Cada uno aporta consigo sus propias peculiaridades, recursos y fragilidades. “Cada entidad tiene algo específico que ofrecer”, se ha recordado. Este pluralismo no es un obstáculo para la unidad, sino su misma esencia. Lo ha explicado con mucha claridad el padre Didier Lawson, Consejero General, al afirmar: “debemos respirar con ambos pulmones: el pulmón comunitario y el pulmón personal”. Una imagen sugestiva, que habla al mismo tiempo de interdependencia y de la necesidad de una vida interior alimentada. Ser misioneros hoy es una conversión permanente.
Ser SMA hoy significa también reconocerse como herederos de una larga cadena. “Somos el cuerpo que gobierna toda la Compañía”, se ha afirmado, con la conciencia de que esta responsabilidad compromete no solo el presente, sino también el futuro. El padre du Penhoat ha recordado a los pioneros de la SMA que siguieron las huellas del fundador Melchior de Marion Brésillac, elogiando su perseverancia y su espíritu de compromiso común.
Además, ha agradecido calurosamente a quienes, desde los años cincuenta y tras el Concilio Vaticano II, supieron llevar a cabo el giro teológico de la Misión. Por último ha elogiado también a todos aquellos que han dado a la SMA su rostro actual: una Compañía misionera en la que la interculturalidad se vive cotidianamente y en la que todos responden juntos a los desafíos de la Misión.
(AP) (Agencia Fides 22/5/2026)