ÁFRICA/CHAD - Generaciones sin escuela. Fracasan los programas para garantizar el acceso a la educación de los refugiados sudaneses en edad escolar

jueves, 26 marzo 2026 refugiados   guerras   escuela   educación   jóvenes   asistencia humanitaria  

© UNHCR Colin Delfosse

N’Djamena (Agencia Fides) – Tras el estallido de la guerra civil en Sudán en 2023, Chad se ha convertido en uno de los países con mayor número de refugiados acogidos en el mundo. La mayoría de los refugiados sudaneses presentes en Chad proceden de Darfur, región que ya fue epicentro de un conflicto civil iniciado en 2003 y finalizado en 2020.
Según datos actualizados hasta el pasado mes de enero, citados por la organización Development Action Platform, el número de refugiados sudaneses registrados en Chad asciende a 904.000 personas, una cifra enorme que se suma a los 400.000 refugiados que ya se encontraban en el país.
Para analizar las condiciones en las que viven los refugiados llegados después de 2023, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha llevado a cabo una encuesta cuyos resultados, publicados recientemente, ponen de manifiesto que los esfuerzos de Chad no son del todo suficientes para hacer frente a la crisis.
En el 76% de los casos, las familias encuestadas han señalado que sus hijos menores han dejado de asistir a la escuela.
Se trata de un porcentaje muy elevado, especialmente frente a las informaciones sobre las numerosas iniciativas impulsadas por el Gobierno de N’Djamena, que en los últimos años se ha comprometido a garantizar el acceso a la educación también para los estudiantes sudaneses en el país. A este respecto, basta recordar la organización de los exámenes escolares del pasado mes de septiembre, en los que más de cinco mil estudiantes pudieron completar su curso académico para inscribirse en el siguiente. El programa contó con el apoyo de ACNUR y de UNICEF en distintos ámbitos, como el traslado de los estudiantes desde los campos de refugiados a los centros de examen, la distribución de material escolar y el apoyo psicológico a los estudiantes.
La encuesta ha revelado otros datos: solo el 48% de los encuestados afirma tener acceso a servicios sanitarios en Chad, mientras que el 10% declara disponer de servicios de saneamiento. Además, el 32% ha declarado haber sufrido violencia física durante la huida y el 20% afirma tener todavía familiares en Sudán. Entre estos, el 84% no puede abandonar el país en guerra por falta de medios de transporte, mientras que el 7% no lo hace por miedo a detenciones arbitrarias.
Uno de los problemas más graves es la ausencia de documentos de identidad entre los refugiados: el 87% de los encuestados declara no disponer de ellos, bien por haberlos perdido o porque les fueron confiscados por milicias armadas durante la huida. La falta de documentación impide el acceso a los servicios que ofrecen las autoridades locales. Garantizar documentos de identidad a los refugiados sudaneses es el desafío que el Gobierno de Chad deberá afrontar en los próximos meses para evitar que la gestión de los refugiados derive en una crisis.
En los últimos años ya se habían introducido algunas medidas para los refugiados que se encontraban en el país antes del estallido del conflicto en Sudán. Entre ellas figuran la ley de asilo de 2020 y los decretos sobre protección jurídica e identidad biométrica, ambos aprobados en 2019.
(CG) (26/3/2026)


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