ASIA/MYANMAR - Una estatua de Carlo Acutis en Myitkyina: un ejemplo de santidad joven para los jóvenes birmanos, en medio de la crisis actual

martes, 20 enero 2026 jóvenes  

Archdiocese of Myitkyina

Myitkyina (Agencia Fides) – La diócesis de Myitkyina, capital del estado de Kachin, un territorio atravesado por intensos combates de la guerra civil en curso, ha erigido una estatua de Carlo Acutis en la catedral de San Colombano. La inauguración de la estatua, la primera en todo Myanmar, tuvo lugar con ocasión del décimo aniversario de sacerdocio y del primer aniversario de episcopado del obispo de Myitkyina, John La Sam.
«La intención de la construcción de la estatua es que los jóvenes puedan aprender de Carlo Acutis a dar testimonio de la fe en su vida, incluso en las pruebas, especialmente en este momento difícil que vive la nación», explica a la Agencia Fides el padre John Aung Htoi, sacerdote de la diócesis de Myitkyina. «Se quiere subrayar que los jóvenes de Myanmar pueden inspirarse en Acutis también para vivir la fe a través del uso de internet y de las redes sociales», añade.
«Carlo Acutis es un ejemplo de santidad joven para los jóvenes, que hoy viven un gran desafío en el camino de su crecimiento hacia la edad adulta: deben atravesar y sobrevivir a esta crisis que afecta a un país desgarrado por la guerra civil. Los jóvenes birmanos afrontan numerosas amenazas sociales y morales: drogas, violencia, desintegración de las familias, criminalidad, uso de las redes sociales en un contexto carente de protecciones legales», explica el sacerdote. «Por ello están asustados y buscan puntos de referencia como la enseñanza de la Iglesia. Necesitan confiar en instituciones como la Iglesia católica, que tiene paramentos sólidos y les propone fundamentar la vida sobre la roca que es Cristo mismo. Como comunidad católica, en Myitkyina, pero también en las otras diócesis, tratamos de organizar en la medida de lo posible campamentos juveniles anuales, programas de formación en la fe e itinerarios educativos. Intentamos estar cerca y acompañar a los jóvenes en su proceso de crecimiento», observa.
«Los jóvenes de Myanmar hoy –prosigue- necesitan comprensión, guía y confianza. Al mismo tiempo, deben aprender a asumir sus propias responsabilidades, a reconocer sus errores, a tener en cuenta los consejos de los mayores y a participar activamente en actividades socialmente útiles. Los jóvenes son un recurso vital para el futuro y, por lo tanto, debemos cuidar de ellos», concluye.
En diversas regiones del país, y especialmente donde están en curso enfrentamientos y combates, adolescentes y jóvenes representan una parte de la población particularmente vulnerable: muchos viven en la calle, son huérfanos o carecen de una familia capaz de protegerlos, y corren el riesgo de convertirse en una «generación perdida».
Para responder a estos desafíos, en la archidiócesis de Mandalay, en el norte del país, el centro juvenil «Don Bosco», fundado en 2014, acoge a unos 60 jóvenes y adolescentes procedentes de contextos difíciles, a menudo huérfanos o que viven en la calle. Los misioneros salesianos se ocupan de ellos garantizando acogida, alimentación, alojamiento, un itinerario escolar, asistencia sanitaria y educación, junto con actividades deportivas, musicales y culturales, propias del carisma salesiano. «Nuestra misión -escriben los padres salesianos- es acompañarlos en su crecimiento con seguridad, dignidad y esperanza».
Myanmar está viviendo un momento histórico muy delicado: el golpe de Estado de la junta militar, en 2021, interrumpió el frágil proceso democrático que había durado cerca de diez años. Miles de jóvenes protestaron pacíficamente por el restablecimiento de la democracia, y posteriormente se unieron a la lucha armada en las filas de la resistencia, tanto en las Fuerzas de Defensa Popular como en los ejércitos de las minorías étnicas.
La entrada en vigor de la ley de reclutamiento, promulgada por la junta militar en 2024, ha provocado nuevas dificultades para los jóvenes de Myanmar, con 60.000 jóvenes reclutados forzosamente y enviados al frente. La campaña ha obligado a casi cien mil jóvenes a esconderse o a huir al extranjero, especialmente a Tailandia.
Los jóvenes de entre 15 y 35 años representan el 33 % de los 60 millones de habitantes de Myanmar, con una edad media nacional de 27 años. Entre 2010 y 2020, los jóvenes de Myanmar vislumbraron un atisbo de libertad y de oportunidades. Sin embargo, el golpe de Estado de 2021 frenó este proceso, pero tuvo el efecto de desencadenar una nueva oleada de resistencia y compromiso cívico liderado por los jóvenes. Para muchos de ellos, el golpe de Estado de 2021 no fue solo «un acontecimiento político»: tuvo un impacto profundamente personal, borrando la experiencia de democracia y de disfrute de los derechos individuales que habían conocido. El golpe de Estado de 2021 ha contribuido a reforzar el despertar político de los jóvenes de Myanmar, que desean luchar por reconstruir una nación basada en los valores de la paz, la justicia, la democracia, el diálogo y la unidad.
(PA) (Agencia Fides 20/1/2025)


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