“Si elegís a Jesús, seréis bienaventurados”. El cardenal Tagle preside la primera liturgia de beatificación en suelo vietnamita

jueves, 2 julio 2026 mártires   beatificación   cardenal tagle   misión   papa león xiv  

photo Giáo dục & Thời đại

por Marie-Lucile Kubacki

Tắc Sậy (Agencia Fides) – Decenas de miles de fieles se han congregado este 2 de julio de 2026 en el centro de peregrinación de Tắc Sậy, en la provincia de Cà Mau, diócesis de Cần Thơ, con motivo de la misa de beatificación del padre Francisco Javier Trương Bửu Diệp, presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, enviado pontificio en nombre del Papa León XIV. El diario vietnamita Giáo dục & Thời đại (Educación y Tiempo), órgano oficial del Ministerio de Educación y Formación, ha dedicado un amplio reportaje a la celebración, siendo uno de los primeros medios nacionales en cubrir el acontecimiento con detalle.

Según el periódico, peregrinos llegados de todo Vietnam y del extranjero han acudido a Tắc Sậy durante toda la noche. Algunos han dormido en las marquesinas de las estaciones de servicio por falta de alojamiento, mientras que otros, pese a la edad avanzada, han afrontado las dificultades del viaje para «ver con sus propios ojos» una beatificación celebrada por primera vez en territorio vietnamita. La misma fuente subraya que el evento, organizado con el apoyo de las autoridades locales y una amplia movilización pastoral, se ha vivido como «una gran alegría para la Iglesia católica en Vietnam y una bendición para todos», en continuidad con la memoria popular del padre Trương Bửu Diệp, recordado como un sacerdote cercano a los pobres que dio la vida para proteger a su comunidad.

Al inicio de la homilía, el cardenal Luis Antonio Tagle ha descrito al nuevo beato como «una bendición de Dios para toda la Iglesia y para la humanidad», subrayando que «a través de él también la Iglesia en Vietnam es bendecida». A partir de las Bienaventuranzas, ha planteado una pregunta que, según ha señalado, muchos cristianos podrían hacerse en su interior: «¿Cómo puede un mártir como el padre Francisco Javier Trương Bửu Diệp, que fue brutalmente maltratado y asesinado, ser considerado “bienaventurado”? ¿No sería más lógico llamar a un mártir “miserable” o “desdichado” en lugar de bienaventurado?». Para responder, ha vuelto a las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Bienaventurados los que trabajan por la paz… bienaventurados los perseguidos por la justicia… bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan…». Y ha concluido: «Los que son perseguidos por causa de la justicia y del nombre de Jesús son bienaventurados porque, aunque sean rechazados por el mundo, serán recompensados en el Reino de Dios. La persecución por causa de Jesús es la clave de la bienaventuranza».

A partir de ahí, el cardenal ha subrayado que la persecución solo se convierte en bienaventuranza si nace de la pertenencia a Cristo: «Una persona puede aceptar la persecución por el nombre de Jesús solo si pertenece a Jesús y no al mundo; si ama a Jesús más que al mundo». A la luz del Evangelio de Juan proclamado en la liturgia, ha recordado que Jesús «nos ha elegido porque le pertenecemos y no al mal, porque guardamos su palabra y no las mentiras del mundo, y porque estamos unidos a Él incluso cuando es peligroso, y no solo cuando es conveniente Un verdadero discípulo, ha añadido, «ama profundamente a Jesús, permanece con Él y participa en su persecución». Así, el beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp aparece como «alguien que invita a cada uno de nosotros a responder a la llamada de Jesús, a elegir a Jesús, a aferrarnos a sus palabras y a proclamar su nombre en la vida cotidiana».

El cardenal ha concretado esta llamada en una serie de preguntas dirigidas a los creyentes de hoy: «¿Qué elegiremos: enriquecernos mediante la corrupción o permanecer pobres, pero honestos? ¿Acumular bienes que no necesitamos o compartirlos con los pobres y los necesitados? ¿Buscar nuestra propia seguridad y comodidad o hacer nuestro el sufrimiento de los demás? Si elegís a Jesús, seréis bienaventurados. Bienaventurados vosotros, como el beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp».

En la segunda parte de la homilía, ha purificado la noción de martirio recordando su significado auténticamente cristiano, alejado de cualquier fascinación por el sufrimiento o de una forma de heroísmo mundano, y enraizado en cambio en el testimonio de Cristo. «A menudo asociamos el martirio con el sufrimiento y la muerte», ha observado, «pero como la bienaventuranza por causa de la justicia y del nombre de Jesús, el martirio (martyria) significa dar testimonio de Jesús». El mártir, ha explicado, «proclama la verdad sobre Jesús a través de sus palabras, sus acciones y sus relaciones», y su disposición a morir «por la verdad de Jesús da mayor credibilidad a su testimonio». Esto convierte al mártir en «un misionero por excelencia».
Remitiéndose a la primera carta de Pedro -«estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a quien os la pida; pero hacedlo con mansedumbre y respeto»- ha presentado al mártir como testigo manso, alegre y valiente que «mantiene encendida la luz de Jesús incluso cuando quienes lo rechazan intentan apagarla».

El beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp, ha añadido, «nunca dudó en manifestar la caridad y la justicia de Jesús hacia los pobres, el amor de Jesús que abraza a todos, incluso a los no cristianos, y la fidelidad de Jesús Buen Pastor que no deja a su rebaño solo frente a lobos, ladrones y asaltantes».
Aplicado al contexto actual, este concepto del martirio se convierte en un discernimiento entre verdad y mentira, sencillez y moda, humildad y orgullo. «El beato Francisco Javier invita a todos a no negar a Jesús, sino a ser testigos o mártires de su verdad», ha dicho el cardenal Tagle. «Entonces os pregunto: ¿qué elegiremos? ¿Difundir noticias falsas o la enseñanza de Jesús? ¿Actuar y vestir según la última moda o según la caridad y la sencillez de Jesús? ¿Sentirnos orgullosos de nuestros logros mundanos o estar orgullosos de Jesús?». Un verdadero mártir, ha insistido, «ayuda a un mundo confuso a descubrir la verdad de Jesús. El mundo necesita verdaderos mártires y portadores de la verdad. No aumentemos el número, ya de por sí creciente, de mensajeros de la mentira, del odio, de la división y de la violencia».

Por último, en la tercera reflexión, el cardenal ha puesto en evidencia la esperanza como fuerza interior que sostiene a los mártires en su unión con Cristo. Citando de nuevo la primera carta de Pedro, ha recordado que Jesús «murió en la carne, pero fue vivificado en el Espíritu» y que su misión «no termina en el sufrimiento y la muerte, sino en la resurrección y la glorificación». «Jesús ha resucitado verdaderamente», ha proclamado. «Reina ahora en el Reino de Dios. Intercede por nosotros desde la derecha del Padre. La fe en el Resucitado da esperanza a los discípulos y a los mártires».
También ha evocado al buen ladrón y a san Esteban como signos de esta esperanza viva, afirmando: «El mundo puede olvidarnos, pero Jesús resucitado nos recordará para siempre en su Reino».

En esta perspectiva, el Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización ha aludido a la gracia interior que pudo haber sostenido al nuevo beato: «Podemos decir con certeza que el beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp debió de tener una visión de Jesús, su Rey eterno, que lo veía, lo recordaba y lo acogía». La esperanza en Cristo hace que los mártires permanezcan firmes, pero al mismo tiempo mansos, frente a sus perseguidores. Una vez más, el cardenal ha invitado a los fieles a tomar decisiones concretas: «¿Qué elegiremos: confiar en las riquezas terrenas o en las riquezas eternas del Reino de Jesús? ¿Apoyarnos en la fama, en el número de seguidores y en los “me gusta” de las redes sociales, o en la promesa de Jesús de permanecer con nosotros? ¿Confiar en las armas de la guerra o en el don de la paz de Jesús?».

Volviendo al final a las Bienaventuranzas -«Bienaventurados los que trabajan por la paz… Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia»-, el cardenal Tagle ha encomendado la Iglesia a la Santísima Virgen María, «Madre de la paz», e invocado al beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp como un hombre cuya vida de caridad, cercanía a los pobres y valentía pastoral culminó en un martirio vivido no en busca de la gloria, sino en la fidelidad a Cristo y en la protección de su rebaño. Para la Iglesia en Vietnam y para la Iglesia universal, ha sugerido, el nuevo beato ofrece una imagen del martirio ajena a toda lógica mundana: no el culto al heroísmo individual, sino un testimonio humilde y creíble de Cristo, arraigado en el amor, la verdad y la esperanza. Por ello, la figura del beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp se presenta como un maestro silencioso, pero exigente, para los misioneros y los discípulos de hoy, tanto en Vietnam como en el mundo entero.
(Agencia Fides 2/7/2026)


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