AUDIENCIA GENERAL - El Papa: “De la experiencia de sentirse amado brota la misión”

miércoles, 26 marzo 2025

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “Para ir a anunciar el Evangelio, primero tenemos que dejar la carga de nuestra historia a los pies del Señor, entregarle la carga de nuestro pasado. Solo las personas reconciliadas pueden llevar el Evangelio”. Así se lee en el texto de la catequesis para la Audiencia General prevista para hoy por el Papa, que desde hace tres días se encuentra de nuevo en el Vaticano tras más de un mes de hospitalización por una neumonía bilateral.

Continuando con el ciclo de catequesis dedicadas a la vida de Jesús, leídas a la luz del tema del Jubileo, el Pontífice prosigue su análisis de los encuentros de Cristo a lo largo del camino, deteniéndose hoy en el encuentro con la samaritana junto al pozo. Éste, señala el Papa, es uno de los momentos “en los que parece que Él nos estaba esperando justo allí, en esa encrucijada de nuestro camino. Son encuentros que nos sorprenden, y al principio tal vez sentimos un poco de desconfianza: tratamos de ser prudentes y entender lo que está sucediendo”, igual que le sucede a la mujer samaritana.

Ella, subraya el Obispo de Roma, “no esperaba encontrar a un hombre en el pozo al mediodía, sino que esperaba no encontrar a nadie. De hecho, va a buscar agua al pozo a una hora inusual, cuando hace mucho calor. Quizá esta mujer se avergüenza de su vida, quizá se ha sentido juzgada, condenada, incomprendida, y por eso se ha aislado, ha roto las relaciones con todos”. Al mismo tiempo Jesús, que “podría haber elegido otro camino y no atravesar Samaria”, y “habría sido incluso más seguro, dadas las tensas relaciones entre judíos y samaritanos. En cambio, ¡Él quiere pasar por allí y se detiene en ese pozo justo a esa hora! Jesús nos espera y hace que lo encontremos justo cuando pensamos que ya no hay esperanza para nosotros”.

El lugar donde tiene lugar el encuentro también es significativo: “El pozo, en el antiguo Oriente Medio, es un lugar de encuentro, donde a veces se conciertan matrimonios, es un lugar de compromiso. Jesús quiere ayudar a esta mujer a comprender dónde buscar la verdadera respuesta a su deseo de ser amada”.

Y “si Nicodemo había ido a Jesús de noche, aquí Jesús se encuentra con la samaritana al mediodía” porque “es un momento de revelación. Jesús se da a conocer ante ella como el Mesías y, además, arroja luz sobre su vida”. Ella, en ese momento “cambia el tema a la cuestión religiosa que dividía a judíos y samaritanos. Esto nos pasa a veces también a nosotros cuando rezamos: en el momento en que Dios toca nuestra vida con sus problemas, a veces nos perdemos en reflexiones que nos dan la ilusión de una oración bien hecha. En realidad, hemos levantado barreras de protección. Pero el Señor es siempre más grande, y a aquella mujer samaritana, a la que según los esquemas culturales ni siquiera debería haberle dirigido la palabra, le regala la revelación más alta: le habla del Padre, que debe ser adorado en espíritu y en verdad. Y cuando ella, sorprendida una vez más, observa que es mejor esperar al Mesías para estas cosas, Él le dice: «Soy yo, el que habla contigo». Es como una declaración de amor: Aquel a quien esperas soy yo; Aquel que puede responder finalmente a tu deseo de ser amada”.

En ese momento, “la mujer corre a llamar a la gente del pueblo, porque es precisamente de la experiencia de sentirse amada de donde surge la misión. ¿Y qué anuncio podría haber llevado sino su experiencia de ser comprendida, acogida, perdonada? Es una imagen que debería hacernos reflexionar sobre nuestra búsqueda de nuevas formas de evangelizar”. Para ella, “El pasado ya no es una carga; ella está reconciliada. Y lo mismo nos pasa a nosotros”, concluye el Papa.
(F.B.) (Agencia Fides 26/3/2025)


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