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Nueva Delhi (Agencia Fides) – «En el amor de Cristo, rezad por el Santo Padre». Esta es la invitación que resuena en las comunidades católicas asiáticas mientras el Papa León XIV se prepara para someterse a una intervención quirúrgica en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma. Desde India hasta Myanmar, de Filipinas a Tailandia, pasando por las Iglesias de Asia Central, obispos, sacerdotes, religiosos y fieles se unen en la oración, con el rezo del Rosario, la celebración de la Eucaristía y la adoración eucarística, además de intenciones especiales que expresan la comunión de las Iglesias asiáticas con el Sucesor de Pedro
En India, el cardenal Filipe Neri Ferrão, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de India y arzobispo de Goa y Damán, ha enviado una carta en la que pide a todas las diócesis, parroquias, comunidades religiosas e instituciones católicas que recen por la salud del Pontífice y sostengan su ministerio al frente de la Iglesia universal. «En este mes dedicado al santo Rosario -ha exhortado-, que los católicos intensifiquen la oración mariana, personal y comunitaria, encomendando al Santo Padre a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia». «Que nuestras oraciones sean una expresión sincera de nuestro amor filial, de la comunión eclesial y de la cercanía espiritual al Sucesor de Pedro», ha escrito, deseando que el Señor conceda al Pontífice «curación, paz y fortaleza».
También en Myanmar la Conferencia de Obispos Católicos (CBCM) ha promovido un llamamiento nacional a la oración. En un mensaje del 12 de octubre, el cardenal Charles Bo, arzobispo de Yangon y presidente de la Conferencia, junto con el arzobispo Basilio Athai, arzobispo de Taunggyi y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, ha exhortado a sacerdotes, religiosos y religiosas, educadores, profesores y fieles laicos a ofrecer oraciones especiales por el Papa León XIV.
Los obispos han pedido que se acompañe al Pontífice en este momento de atención médica y espera, invocando el buen resultado de la intervención quirúrgica y su plena y pronta recuperación. El llamamiento adquiere un significado especial para una Iglesia que atraviesa pruebas y dificultades: ante desafíos como la guerra y la pobreza, la comunidad eclesial birmana se une espiritualmente al Sucesor de Pedro mediante una oración compartida, capaz de superar las distancias geográficas y unir los corazones. «En el amor de Cristo, rezad por el Santo Padre», se lee en el mensaje de los obispos.
En Filipinas, la Conferencia Episcopal se ha movilizado a través de su presidente, el arzobispo de Lipa, Gilbert Garcera, quien ha pedido a obispos y sacerdotes que ofrezcan la Misa por el buen resultado de la intervención del Papa. A las comunidades religiosas, las familias y los laicos se les ha invitado a rezar el Rosario y acompañar la oración con sacrificios y actos cotidianos de caridad. En este país asiático de mayoría católica, la participación implica a todo el tejido eclesial, y la oración por el Papa se incorpora a las prácticas devocionales que acompañan el camino de los fieles.
En Tailandia, los responsables de la Iglesia católica han invitado a las comunidades a expresar su cercanía espiritual al Papa León XIV, encomendando a Jesucristo la labor del equipo médico del Policlínico Gemelli. Al recordar que octubre es también el «mes mariano», el obispo de Chiang Mai, Peter Suphot Roeksujarit, ha invocado especialmente la protección de la Bienaventurada Virgen María, para que el Pontífice pueda sentir el afecto y el apoyo de los fieles de todo el mundo en este momento de prueba.
En Asia Central, en países donde los católicos forman comunidades muy pequeñas, a menudo de apenas unos cientos de fieles, los responsables eclesiales han invitado a parroquias y misiones a organizar cadenas de oración por el Pontífice. Los bautizados incluyen intenciones especiales por la salud del Santo Padre. En la catedral de Astaná, en Kazajistán, donde desde 2002 se celebra la adoración perpetua, día y noche, los fieles han incorporado una intención especial de oración por el Papa León XIV.
En Corea del Sur se han organizado cadenas de oración en las parroquias, con intenciones especiales durante las misas diarias y dominicales. En particular, en consonancia con su propia identidad espiritual y con las palabras pronunciadas por el Pontífice durante la audiencia del pasado 5 de octubre, los obispos han invitado a los fieles a pedir la intercesión de los mártires coreanos para que el Papa León XIV reciba fortaleza y salud. Mientras la Iglesia coreana trabaja activamente en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027, los movimientos y grupos juveniles ofrecen sus oraciones y sus actividades preparatorias como signo concreto de afecto filial y cercanía al Sucesor de Pedro.
Por parte de la Iglesia en Japón, el cardenal Tarcisio Isao Kikuchi, arzobispo de Tokio, fue recibido en audiencia privada por el Papa León XIV en el Vaticano el 12 de octubre de 2026, precisamente el día siguiente al anuncio del Pontífice. El cardenal Kikuchi pudo expresar personalmente al Santo Padre el afecto, la solidaridad espiritual y las promesas de oración de todos los católicos japoneses. Las diócesis y parroquias del país se han movilizado para promover intenciones especiales durante las celebraciones litúrgicas y sostener espiritualmente al Papa ante su apretada agenda internacional.
Las iniciativas impulsadas en Asia muestran una Iglesia unida en la oración, en la que las distancias no impiden la comunión y los bautizados de diferentes países, culturas y etnias se unen para encomendar a Dios la persona y el ministerio del Papa. Así dan testimonio del profundo vínculo espiritual que une a las Iglesias de Asia con el obispo de Roma.
(PA) (Agencia Fides 13/10/2026)