Cien años después. El largo viaje de los primeros obispos chinos para recibir la ordenación episcopal de manos del Sucesor de Pedro

jueves, 10 septiembre 2026 obispos   iglesias locales   santa sede   papa   historia  

Por Peter Zhao Jianmin*

Shanghái (Agencia Fides) – Hoy hace exactamente cien años, el 10 de septiembre de 1926, el prolongado sonido de las sirenas de los barcos anunció en el puerto de Shanghái la partida de la nave en la que viajaban seis vicarios apostólicos chinos. Los acompañaba el arzobispo Celso Costantini, primer delegado apostólico en China, que dos años antes había preparado y dirigido, por encargo del Papa Pío XI, el Primum Concilium Sinense, el Concilio de la Iglesia en China celebrado precisamente en Shanghái en 1924.
El delegado apostólico acompañaba a los seis vicarios apostólicos en su viaje a Roma, donde les esperaba la ordenación episcopal de manos del Papa.
La ceremonia de ordenación, celebrada el 28 de octubre de 1926 en la basílica de San Pedro, despertó un enorme interés en todo el mundo. Tras recibir la ordenación episcopal, los obispos chinos emprendieron desde Roma un viaje por cuatro países europeos, donde fueron recibidos con gran entusiasmo. En Lovaina, Bélgica, una multitud salió a recibirlos al grito de «Vive la Chine!» («¡Viva China!»)
Aquel viaje despertó un profundo sentimiento de orgullo no solo entre los católicos chinos, sino también en el conjunto de la nación, que apenas catorce años antes había logrado liberarse de una situación semifeudal y semicolonial.
Es una página de la historia que merece ser explorada y estudiada de nuevo. Por eso resulta particularmente interesante recorrer aquel largo viaje, lleno de detalles evocadores y de episodios que merece la pena recuperar.
El relato que sigue, elaborado a modo de diario de viaje, se basa principalmente en las memorias del cardenal Celso Costantini, ‘Con i missionari in Cina, 1922-1933’, y en la obra ‘Ricordi di due anni’ (二年的回忆) de Venantius Zhao Huaixin. Venantius era el quinto de los hermanos del obispo Filippo Zhao Huaiyi. Sacerdote, se había formado en el Seminario de Pekín, donde impartía clases de latín avanzado. Acompañó a su hermano Filippo Zhao y a los demás vicarios apostólicos chinos en el viaje a Roma. Durante el trayecto para recibir la ordenación episcopal desempeñó las funciones de secretario Posteriormente trabajó en la Oficina del Delegado Apostólico, dentro del ámbito de la educación. En 1927 fue nombrado secretario del obispo y, ese mismo año, asumió también el cargo de rector del Seminario Menor de Xuanhua. En 1932 pasó a ser profesor del Seminario Mayor y, en 1937, fue nombrado además vicario de Xuanhua. En 1948 entró a formar parte del consejo consultivo de la diócesis de Xuanhua. Murió en julio de 1949.

El viaje por mar hacia Europa

El 10 de septiembre de 1926, los seis vicarios apostólicos partieron de Shanghái. «Embarcamos en Shanghái en un barco estadounidense; para evitar posibles malentendidos, no escogimos ni un barco francés ni uno italiano. Una gran multitud de fieles vino a despedirnos y la emoción se reflejaba claramente en los rostros de todos». (Celso Costantini)
El 13 de septiembre llegaron a Hong Kong, donde autoridades eclesiásticas y fieles los recibieron en el puerto. Visitaron la «Imprenta de Nazaret» y la residencia de ancianos Betania. Al día siguiente, 14 de septiembre, volvieron a embarcar.
El 16 de septiembre llegaron a Manila. Quedaron exentos de todos los trámites de control y aduanas. Allí fueron recibidos por el delegado apostólico en Filipinas, religiosos y numerosos fieles. Visitaron el convento y la iglesia de los dominicos, así como la Universidad de Santo Tomás. En la ceremonia de bienvenida participaron el arzobispo de Manila y el cónsul chino en Filipinas. Visitaron también la iglesia de San Francisco y la iglesia de San Ignacio. En el acto de bienvenida organizado por la Asociación de la Juventud Católica participaron asimismo el arzobispo de Manila, el delegado apostólico y el cónsul chino en Filipinas. El 17 de septiembre reanudaron la travesía.
El 21 de septiembre llegaron a Singapur. Sacerdotes y fieles los recibieron en el puerto y los acompañaron hasta la iglesia del obispado. Visitaron una iglesia frecuentada por la comunidad china, el museo y la iglesia de San José, de la Congregación de San Pablo. Los fieles les dispensaron una calurosa acogida y organizaron una colecta en su favor. El 22 de septiembre volvieron a hacerse a la mar.

Penang (Malasia)

El 24 de septiembre llegaron a Malaca, en Malasia. El obispo local y los sacerdotes los recibieron en el puerto. Visitaron la iglesia y el Seminario Mayor. Al día siguiente, 25 de septiembre, reanudaron la navegación.
Después llegaron a Colombo, en Sri Lanka, el 29 de septiembre y se dirigieron al obispado. Aquella misma tarde volvieron a embarcar.
El 4 de octubre pasaron frente a la isla de Socotra.
El 7 de octubre entraron en el mar Rojo. El 11 de octubre el barco entró en el canal de Suez y al día siguiente, 12 de octubre, llegó a su extremo norte.
El 13 de octubre desembarcaron en Alejandría de Egipto. Visitaron la iglesia de Santa Catalina y por la tarde volvieron a hacerse a la mar.
El 16 de octubre, el barco atracó en el puerto de Nápoles. Allí los recibieron representantes de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide y unas cincuenta personas.

La ordenación episcopal y el viaje por Europa

El 17 de octubre, los seis vicarios apostólicos y sus acompañantes partieron de Nápoles en tren. El Gobierno italiano les eximió del control de equipajes y, como muestra de bienvenida, reservó gratuitamente para ellos tres compartimentos de primera clase. También dispuso que personal encargado los acompañara y atendiera durante el trayecto.
A su llegada en tren a Roma, los recibieron en el andén representantes de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, el cardenal vicario de Roma, estudiantes chinos y otras personas. A la salida de la estación se habilitó especialmente el acceso reservado al rey de Italia.
«Al día siguiente de nuestra llegada a Roma, el Papa nos recibiría. Yo le dije que todavía no teníamos el hábito romano; el Papa respondió: “También está bien el traje chino”». (Celso Costantini) Pío XI abrazó afectuosamente a cada uno de los seis futuros obispos.
El 28 de octubre, fiesta de los santos apóstoles Simón y Judas Tadeo, tuvo lugar en la basílica de San Pedro la solemne ceremonia de ordenación episcopal.
Al día siguiente, 29 de octubre, los nuevos obispos visitaron las catacumbas de Domitila.
El 30 de octubre, el prefecto de Propaganda Fide puso un automóvil a su disposición para que pudieran visitar Castel Gandolfo, residencia de verano del Papa. Después recorrieron numerosos lugares e instituciones religiosas y culturales de Roma, entre ellos la Casa de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, el Coliseo, la basílica de San Juan de Letrán, la basílica de Santa Cruz de Jerusalén y la iglesia de Santa María de la Consolación, donde se celebró un encuentro.
Visitaron también la Capilla Sixtina y la Universidad Gregoriana, donde se organizó una ceremonia de bienvenida; el Seminario Romano, donde fueron recibidos por seis cardenales, unos cuarenta obispos, numerosos sacerdotes y muchas otras personas; la tumba de san Pedro; el convento de los trapenses; el convento de los franciscanos; la basílica de San Lorenzo Extramuros y la basílica de Santa Cecilia en Trastevere.
El 10 de noviembre, durante una nueva audiencia con el Papa, Pío XI les dijo: «Deseo que puedan venir a Roma más a menudo. Hoy los medios de transporte todavía están poco desarrollados y por eso se necesita mucho tiempo; en el futuro los transportes mejorarán sin duda y, viajando en avión, se podrá ir de China a Roma y regresar en pocos días» (padre Venantius Zhao Huaixin).
Posteriormente, los obispos chinos visitaron también la iglesia de la Trinità dei Monti, la Universidad Urbaniana de Propaganda Fide, la iglesia de los dominicos, la iglesia de los jesuitas y la sede de los Caballeros de Colón.
El 15 de noviembre, al comenzar su viaje por Italia y otros países europeos, los obispos chinos partieron de la estación de Foligno. El obispo local, sacerdotes, estudiantes chinos y fieles acudieron a la estación para despedirlos. También en este tramo, el Gobierno italiano dispuso que personal encargado los acompañara y atendiera durante el viaje. Después visitaron Asís, donde recorrieron la basílica de San Francisco y la basílica de Santa Clara; Loreto, con la basílica de la Santa Casa; Padua, donde visitaron la basílica de San Antonio; y Udine, ciudad vinculada al beato Odorico de Pordenone y lugar de nacimiento de Celso Costantini.
El 30 de noviembre llegaron a Milán, donde numerosos sacerdotes y fieles los recibieron en la estación. Visitaron la casa del PIME, la Curia arzobispal, la basílica de San Ambrosio y el Duomo, dedicado a Santa María Naciente.
El 6 de diciembre llegaron a Turín, donde visitaron la iglesia y la Curia arzobispal. Después emprendieron el viaje a Francia.
El 8 de diciembre, los nuevos obispos chinos llegaron a Lyon, donde visitaron el obispado y los lugares vinculados al Santo Cura de Ars, san Juan María Vianney.
El 9 de diciembre llegaron a París. Durante su estancia participaron en una recepción ofrecida por el cardenal arzobispo y visitaron la Congregación de la Misión, los lazaristas, la Congregación de las Hijas de la Caridad y la basílica del Sagrado Corazón. El embajador de China en Francia les ofreció un banquete en la embajada. Visitaron asimismo la Asociación de Estudiantes del Extremo Oriente de París y la basílica de Notre-Dame de París. También participaron en una recepción organizada por la Asociación de la Amistad Misionera, a la que asistieron más de doscientas personas
Más tarde llegaron a Paray-le-Monial, donde visitaron la célebre basílica del Sagrado Corazón, y continuaron hacia Lisieux, donde visitaron el santuario de Santa Teresa del Niño Jesús.
El 20 de diciembre llegaron a Bruselas, en Bélgica. En la estación fueron recibidos calurosamente por sacerdotes y fieles. Después se dirigieron a la residencia del embajador de China en Bélgica, visitaron el Colegio San Luis y la Curia y la iglesia de la arquidiócesis de Malinas, y fueron recibidos por la reina de Bélgica. Más tarde visitaron la catedral de Bruselas.
A su llegada a la estación de Lovaina fueron recibidos por profesores universitarios, sacerdotes y fieles. A lo largo del recorrido se habían colocado banderas bicolores franco-chinas y banderas de cinco colores. La Asociación de la Juventud Católica China en Bélgica y numerosos miembros de la comunidad china los recibieron entre aclamaciones: «¡Viva China!» (Vive la Chine).
Posteriormente participaron en una cena de bienvenida organizada por el American College, donde también se alojaron. El American College era considerado uno de los colegios de la Universidad Católica de Lovaina con mejores condiciones de alojamiento y manutención.
Durante su estancia participaron además en una recepción organizada por estudiantes chinos, en la que el obispo Filippo Zhao Huaiyi pronunció un discurso en francés. Visitaron la iglesia de San Miguel, la iglesia de los jesuitas y el convento franciscano. Participaron también en la recepción ofrecida por el rector de la Universidad Católica de Lovaina, en la recepción de los estudiantes chinos de Lovaina y en un encuentro organizado en la escuela femenina del Sagrado Corazón. Visitaron asimismo un convento benedictino.
En Malinas (Mechelen) fueron a visitar a los padres del padre Vincent Lebbe (雷鸣远) y visitaron la Congregación de los Padres de Scheut (Congregatio Immaculati Cordis Mariae).
El 27 de diciembre llegaron a los Países Bajos. Durante el trayecto en tren hicieron transbordo en Breda, donde fueron recibidos en la estación por el vicario local y otras autoridades eclesiásticas.
En Utrecht, con motivo de otro cambio de tren, los recibió el vicario episcopal, que los acompañó al obispado, donde fueron invitados a almorzar.
Continuaron en tren hacia Ámsterdam. A su llegada a la estación, numerosas personas salieron a recibirlos. En la parte delantera de los automóviles que los trasladaban ondeaban banderas bicolores y banderas de cinco colores.
Durante la estancia, participaron en una cena de bienvenida, visitaron la Obra Misionera de San Pedro Apóstol y cuatro iglesias importantes. También visitaron las ciudades de Haarlem, Rotterdam, Breda y Nimega.
El 1 de enero de 1927 regresaron a Bélgica y se dirigieron a Ans, donde visitaron la Escuela Comercial de los jesuitas y la basílica de Nuestra Señora. Durante la ceremonia de bienvenida, también pronunció unas palabras el cónsul chino en Ans.
Continuaron después hacia Lieja, donde visitaron la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl y la iglesia de la Congregación.
Posteriormente llegaron a Namur. Una gran multitud los esperaba en la estación y a lo largo del recorrido se habían colocado las banderas de distintas asociaciones y organizaciones. En el obispado y la catedral tuvo lugar una ceremonia de bienvenida, durante la cual el obispo Filippo Zhao Huaiyi pronunció en francés un discurso de agradecimiento.
El 6 de enero llegaron en tren a la frontera entre Bélgica y Francia. Los obispos chinos quedaron exentos de los controles aduaneros y fronterizos. En la estación fueron recibidos por sacerdotes de las Misiones Extranjeras de París (MEP).
Almorzaron en la Nunciatura en Francia, en presencia de dos cardenales, dos obispos auxiliares y otros obispos, más de veinte personas en total.
El 9 de enero abandonaron París, acompañados hasta la estación por una numerosa multitud.
Después visitaron Burdeos y Dax, donde fueron recibidos en la estación por numerosas personas y por los lazaristas. A continuación se dirigieron a la ciudad natal de san Vicente de Paúl y prosiguieron hacia Lourdes.
El 12 de enero llegaron a Marsella, donde fueron recibidos en la estación por numerosos sacerdotes pertenecientes a distintas órdenes y congregaciones religiosas. Visitaron el obispado y la iglesia de Nuestra Señora de la Guardia.

El viaje de regreso a China por mar

El 14 de enero, los obispos chinos partieron de Marsella. Habían comprado billetes de segunda clase, pero la compañía naviera, como gesto de cortesía, los trasladó gratuitamente a primera clase.
El 18 de enero pasaron frente a la isla de Creta.
Al día siguiente llegaron a la entrada norte del canal de Suez.
El 25 de enero pasaron por Yibuti. Mientras tanto, el obispo Simeón Zhu Kai-min de Haimen, que se había separado del grupo para viajar por Estados Unidos y añadir Canadá a su recorrido, llegó a Ottawa el 28 de enero.
El 1 de febrero de 1927, los obispos que regresaban a China hicieron escala en Colombo, Sri Lanka.
El 5 de febrero atravesaron el estrecho de Malaca.
El 7 de febrero llegaron a Singapur. Obispos, sacerdotes y fieles subieron a bordo para recibirlos. Visitaron el obispado y, de nuevo, una iglesia frecuentada por la comunidad china local. También participaron en una ceremonia de bienvenida y visitaron una escuela de niños y otra de niñas.
El 10 de febrero, de regreso a China, llegaron a Saigón, donde fueron recibidos por sacerdotes de las Misiones Extranjeras de París y otros religiosos. Visitaron el obispado, la congregación de los carmelitas y la Congregación de las Hermanas de San Pablo.
El 16 de febrero llegaron a Hong Kong. Obispos, sacerdotes y fieles subieron a bordo para recibirlos. En el obispado se organizó una recepción en su honor.
Finalmente, el 20 de febrero desembarcaron en Shanghái. En el puerto fueron recibidos entre el estruendo de petardos y fuegos artificiales. Después se dirigieron a la Curia episcopal y participaron en la solemne Misa de acción de gracias en la iglesia de Yangjiabang (洋泾浜).

Contexto histórico

Para comprender la importancia de las primeras ordenaciones episcopales de obispos chinos, conviene tener también presente el convulso contexto histórico de las décadas anteriores y posteriores a aquel acontecimiento eclesial de especial relevancia.
El 10 de octubre de 1911 estalló la revuelta de Wuchang, que desencadenó la Revolución Xinhai y condujo al derrocamiento de la dinastía imperial y al final del régimen monárquico.
El 1 de enero de 1912, Sun Yat-sen asumió en Nankín el cargo de presidente provisional de la República de China.
El 14 de mayo de 1912, el Senado provisional de la República adoptó como bandera nacional la bandera de cinco colores, formada por cinco franjas horizontales -rojo, amarillo, azul, blanco y negro, de arriba abajo-, que simbolizaban el ideal de la «República de las Cinco Razas» (五族共和).
El 12 de diciembre de 1915, Yuan Shikai proclamó el Imperio y asumió el título de emperador. El 23 de marzo de 1916, obligado por las circunstancias, restauró de nuevo la República. A continuación se abrió un período de disturbios y enfrentamientos entre los llamados «señores de la guerra», junto con la división política entre el Norte y el Sur.
El 29 de diciembre de 1922, el primer delegado apostólico en China, Celso Costantini, llegó a Pekín, entonces capital del Gobierno de la República de China.
Del 15 de mayo al 12 de junio de 1924 se celebró en Shanghái el ‘Primum Concilium Sinense’.
En este contexto se sitúa el viaje que comienza el 10 de septiembre de 1926 y que se relata en este artículo: el que llevó a Roma a los seis vicarios apostólicos chinos destinados a recibir la ordenación episcopal de manos del Papa Pío XI.
El 17 de diciembre de 1928, el Gobierno nacionalista de Nankín aprobó por ley la bandera del Cielo Azul, el Sol Blanco y la Tierra Roja como bandera nacional.
El 29 de diciembre de 1928, con el llamado «cambio de bandera del Nordeste», la bandera de cinco colores fue sustituida por la bandera del Cielo Azul con Sol Blanco (青天白日旗). Este hecho marcó la reunificación formal del Norte y el Sur de China bajo el Gobierno nacionalista.
El 14 de mayo de 1934, el delegado apostólico en China, Mario Zanin, llegó a Nankín, entonces capital del Gobierno de la República de China.
En julio de 1942, la República de China y la Santa Sede establecieron relaciones diplomáticas oficiales.
En 1943, el Gobierno de la República de China estableció una delegación en Roma. El primer ministro plenipotenciario fue Xie Shoukang.
En 1946 se estableció en China la jerarquía eclesiástica ordinaria. La Santa Sede creó en Nankín, capital del país, la Nunciatura Apostólica en China (Nuntiatura Apostolica in Sinis).
(Agencia Fides 10/9)2026)

* Sacerdote, director del Instituto de Estudios y Cultura Católica de Pekín.


Compartir: