Katmandú (Agencia Fides) – Hoy, 7 de septiembre, Nepal guarda un día de luto nacional por las víctimas de la catástrofe del pasado 26 de agosto, cuando unas inundaciones devastadoras asolaron la zona del Bhote Koshi, también conocido como Rasuwa o Nepal-Tíbet, tras el derrumbe de un glaciar y una avalancha de hielo en la frontera entre Nepal y China (Tíbet).
El Gobierno ha elegido esta fecha por su especial significado cultural, en consonancia con la tradición hindú de recordar a los difuntos el decimotercer día después de la muerte.
El duelo y la oración reúnen a ciudadanos de todo el país, también de otras confesiones religiosas. Los católicos nepaleses, unos 10.000, se suman a este momento de oración y cercanía con las víctimas. «Estamos unidos en la oración por nuestro pueblo y por nuestra nación. Estamos afligidos, pero tenemos que sacar fuerzas y arremangarnos para afrontar la emergencia humanitaria y trabajar por la recuperación», explica a la Agencia Fides el padre Pius Perumana, sacerdote del Vicariato Apostólico de Nepal. «Entre los católicos nepaleses también hay algunos fieles de los que todavía no tenemos noticias. Aunque el Gobierno los considera desaparecidos, tememos que hayan perdido la vida. Según las estimaciones oficiales, son más de 5.000 las personas cuyo paradero se desconoce», añade el sacerdote, mientras continúan en todo el país las labores de rescate y la asistencia a la población afectada.
«Muchas zonas siguen aisladas porque el terreno es muy escarpado, especialmente en las áreas de mayor altitud. Hay carreteras que han desaparecido y puentes que han quedado destruidos. Todavía no sabemos con certeza cuántas personas han muerto o siguen desaparecidas. El número de víctimas aumenta a medida que los equipos recuperan nuevos cuerpos y puede que algunos no lleguen a ser recuperados», señala.
«También la cifra de desaparecidos sigue siendo provisional. Harán falta todavía algunos días para disponer de datos más precisos. Cáritas Nepal, en nombre de la Iglesia católica, ha movilizado a sus miembros y está participando en las labores de rescate. También los religiosos salesianos y los jesuitas, junto con miembros de otras congregaciones religiosas, masculinas y femeninas, están tratando de llegar hasta las personas que más necesitan ayuda y se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad», relata el padre Pius Perumana.
El sacerdote expresa asimismo su agradecimiento al Papa: «Estamos profundamente agradecidos al Santo Padre por su mensaje de condolencias y por sus oraciones en estos momentos de gran tragedia nacional. Su cercanía espiritual y sus palabras de consuelo son para nosotros una gran fuente de alivio».
Mientras tanto, prosiguen las labores de búsqueda, rescate y recuperación. Ya se han recuperado más de 1.300 cuerpos y unas 5.000 personas permanecen desaparecidas, entre ellas alrededor de 600 extranjeros procedentes de unos 35 países. Más de 13.100 personas han sido rescatadas, entre ellas más de 300 extranjeros. Algunas fueron encontradas con vida en túneles y edificios de centrales hidroeléctricas, incluso muchos días después de la catástrofe.
Las primeras estimaciones apuntan a unas 7.500 viviendas completamente destruidas y a daños de distinta consideración en otras tantas. También han quedado gravemente dañadas carreteras, puentes e infraestructuras, así como más de 1.800 hectáreas de tierras agrícolas. Unas 13 centrales hidroeléctricas han sufrido daños, con una pérdida de varios cientos de megavatios de capacidad de generación. Las autoridades han comenzado una evaluación global de las necesidades provocadas por la catástrofe y de las tareas necesarias para la recuperación.
La tragedia ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad climática de Nepal, que ha solicitado apoyo internacional, también a través de mecanismos de compensación por los daños sufridos. Los medios locales, como The Kathmandu Post, siguen informando sobre el drama de los supervivientes, los esfuerzos de los equipos de rescate, la búsqueda de los trabajadores desaparecidos y el impacto en el mercado energético.
(PA) (Agencia Fides 7/9/2026)