Catholic Communication Nepal
Kathmandu (Agencia Fides) – En un Nepal atravesado por profundos cambios políticos y sociales, la Iglesia católica mira al futuro con confianza. «Vemos la obra de Dios en nuestro país», afirma el padre Silas Bogati, Administrador apostólico del Vicariato de Nepal. La comunidad crece cada año con unos cien adultos que reciben el Bautismo, dentro de una Iglesia que cuenta hoy con casi 9.400 fieles comprometidos en el ámbito educativo, social y pastoral.
«Nuestra es una Iglesia pequeña pero muy viva», explica Bogati, con 13 parroquias, de las cuales cuatro están en Katmandú. «La mayoría de los fieles son practicantes y la vida parroquial es intensa, con grupos de oración, jóvenes y movimientos marianos». Sin embargo, persisten límites estructurales: «Seguimos siendo una Iglesia pobre y no disponemos de recursos suficientes para construir nuevas iglesias y capillas».
En el ámbito religioso, la Constitución, en vigor desde 2015, en su artículo 26, garantiza la libertad de culto, pero sigue vigente la prohibición del proselitismo. Aun así, señala el sacerdote, muchas personas se acercan a la Iglesia «a través de las escuelas, las obras sociales y caritativas, y luego piden el Bautismo».
El país vive también una etapa de fuerte renovación política, marcada por la participación de las generaciones jóvenes. «Ha habido una especie de revolución juvenil: la Generación Z ha exigido buen gobierno y transparencia», recuerda Bogati. Tras las elecciones, el nuevo Ejecutivo liderado por Balendra Shah ha despertado esperanzas de cambio: «Hay confianza, pero deberá confirmarse con hechos».
Entre los principales desafíos siguen estando el desempleo y la emigración: muchos jóvenes abandonan el país y la economía depende de las remesas. El gobierno apuesta por reforzar la industria, el turismo y la agricultura, sectores clave para el desarrollo.
Entre las medidas adoptadas, algunas ordenanzas han generado consenso, como la revocación de unas 1.500 designaciones políticas, mientras que otras han abierto debate, como restricciones sindicales e investigaciones anticorrupción. También preocupa la reforma educativa que exige a las escuelas con nombres extranjeros adoptar denominaciones locales: «Esto afecta también a nuestras escuelas históricas. Pediremos un diálogo para encontrar una solución compartida», explica Bogati.
A pesar de ello, el sacerdote subraya que no existe hostilidad hacia los cristianos: «El gobierno no muestra prejuicios. Esperamos una etapa de paz y buen gobierno».
Finalmente, Bogati destaca la estima hacia el Papa León XIV, muy seguido a pesar de que en el país con unos 29 millones de habitantes, el 80% de la población es hindú, mientras que los cristianos, de distintas confesiones, representan en conjunto menos del 2%. «Su mensaje de paz es escuchado con respeto también por los no cristianos y representa una voz moral importante para todos».
(PA) (Agencia Fides 11/6/2026)