ASIA/FILIPINAS - "Una Iglesia verdaderamente misionera no impone opciones políticas, sino que ayuda a los fieles a discernir con sabiduría"

viernes, 21 agosto 2026 iglesias locales   obras misionales pontificias   misión  

foto credit:CBCP News

Tacloban City (Agencia Fides).- La misión se expresa también en la capacidad de la Iglesia para acompañar a las personas en las cuestiones concretas que configuran su vida, incluida la participación en la vida pública. Esta es la perspectiva propuesta por el arzobispo Gilbert Garcera, de Lipa, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Filipinas (CBCP), durante la 70 ª asamblea nacional de las Obras Misionales Pontificias de Filipinas, celebrada en Tacloban City.

De cara a las próximas elecciones presidenciales en Filipinas, previstas para 2028, el arzobispo ha invitado a las comunidades eclesiales a ayudar a los fieles a formar sus conciencias y a participar responsablemente en el proceso democrático. No ha presentado esta tarea como una intervención política de la Iglesia, sino como una dimensión de la evangelización: una comunidad misionera, ha afirmado, permanece cerca de las personas y las ayuda a interpretar las realidades de la vida a la luz de la fe, la verdad y la dignidad humana. “Una Iglesia verdaderamente misionera no impone opciones políticas, sino que ayuda a los fieles a discernir con sabiduría, a participar responsablemente y a promover el bien común con un corazón modelado por el Evangelio”, ha declarado el arzobispo Garcera.

Desde esta perspectiva, la formación de los electores está vinculada a una Iglesia misionera que no se encierra en sus propias estructuras, costumbres o preocupaciones internas. El arzobispo ha exhortado a las parroquias a desarrollar un estilo pastoral abierto hacia el exterior, atento especialmente a los pobres, los jóvenes, las personas marginadas y quienes se han alejado progresivamente de la vida eclesial. Para él, la evangelización requiere presencia, escucha y acompañamiento en los lugares donde las personas viven cada día sus responsabilidades sociales, profesionales y familiares. “La misión comienza allí donde vivimos, trabajamos, estudiamos y servimos”, ha afirmado, subrayando que la tarea misionera de la Iglesia corresponde a todo bautizado y no solamente a los organismos especializados o a los misioneros enviados a otros países.

La intervención fue pronunciada ante la asamblea nacional de las Obras Misionales Pontificias de Filipinas, ocasión que permitió al presidente de la CBCP promover una reflexión sobre las formas concretas en que la generosidad y la vitalidad de las comunidades católicas filipinas pueden apoyar la evangelización más allá de las fronteras nacionales. Al recordar la contribución de los católicos de Corea del Sur y Japón, aunque pertenecen a comunidades numéricamente más pequeñas, invitó a los fieles filipinos a reforzar su compromiso con la cooperación misionera, según informa la página web de la CBCP.

Para el arzobispo Garcera, esta renovación misionera es inseparable también de la aplicación del Sínodo sobre la sinodalidad. Ha descrito la sinodalidad como una práctica eclesial vivida, más que como un programa organizativo más: una manera de escuchar, discernir y caminar juntos. La tarea que ahora espera a las diócesis filipinas, ha añadido, es dar una expresión concreta a las orientaciones del Sínodo. “El trabajo del Sínodo no terminó con la publicación de su Documento final», ha afirmado. «La pregunta que tenemos ante nosotros ya no es simplemente: '¿Qué es la sinodalidad?', sino: '¿Cómo la viviremos?'”.
(MLK) (Agencia Fides, 21/8/2026)


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