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Dar es Salaam (Agencia Fides) – «Conocí a monseñor Osório en 2017, cuando fue llamado a prestar servicio en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, hoy Dicasterio para la Evangelización, Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares, que en aquel momento necesitaba un oficial encargado de los países lusófonos». Así lo escribe a la Agencia Fides el cardenal Protase Rugambwa, arzobispo de Tabora (Tanzania), al referirse a la muerte de su amigo y «ex colega» Osório Citora, IMC, obispo de Quelimane, brutalmente asesinado el pasado 6 de junio.
«Es cierto que la trágica muerte de nuestro querido hermano obispo nos ha dejado sin palabras», afirma el cardenal Rugambwa desde Dar es Salaam, donde se encuentra para participar en una serie de encuentros anuales de la Conferencia Episcopal de Tanzania. «El padre Osório, misionero de la Consolata, era un hombre de Dios, un sacerdote afable, humilde, culto y refinado. Un gran trabajador, siempre disponible para las diversas responsabilidades que se le encomendaban, tanto dentro de la Congregación como fuera de ella, en nuestros colegios de Propaganda Fide y también en parroquias italianas. Era un amigo que compartía fácilmente sus puntos de vista. Una persona dotada de muchas y hermosas cualidades. Desde que fue nombrado obispo, compartía frecuentemente conmigo sus experiencias pastorales. Entre ellas, deseo compartir un mensaje que me envió el pasado 25 de mayo, pocas semanas antes de su muerte».
A continuación, la nota enviada por el obispo de Quelimane, Osório Citora, al cardenal Rugambwa:
«Querida Eminencia:
¡Feliz continuación de la fiesta de Pentecostés!
Le escribo con espíritu fraterno para compartir las dificultades y las alegrías de nuestro ministerio. Además de guiar nuestra querida diócesis de Quelimane, como bien sabe, en este período estoy acompañando también a la arquidiócesis de Beira en calidad de administrador apostólico. El trabajo es intenso, pero me está regalando una hermosa perspectiva de la comunión eclesial. En mi diócesis seguimos adelante con el plan centrado en “caminar con esperanza hacia una Iglesia sinodal, misionera y autosostenida”, y los frutos comienzan a hacerse visibles, especialmente gracias al entusiasmo de nuestros presbíteros. Por otra parte, en la arquidiócesis estoy viviendo una experiencia de “pastoral de transición”. Allí el desafío consiste en mantener el rumbo y cuidar las vocaciones. He intentado unir esfuerzos, animando a los consejos pastorales de ambas Iglesias a dialogar entre sí. Mientras en mi diócesis realizo visitas pastorales a cada parroquia según lo previsto, en la arquidiócesis las llevo a cabo por zonas pastorales, que son seis. Ayer concluí una visita pastoral con una misa durante la cual confirmé a 340 jóvenes. Hoy y mañana participo en dos jornadas de formación permanente para sacerdotes con entre seis y quince años de ministerio sacerdotal. El miércoles comenzaré mi segunda visita pastoral. Uno de mis sacerdotes se está preparando para cursar Teología Bíblica con una beca de estudios de Propaganda; dos seminaristas partirán hacia Kinshasa, mientras continúo buscando otros destinos formativos para más sacerdotes: realmente necesitan formación. Estamos experimentando una hermosa colaboración: algunos laicos y catequistas de nuestras parroquias se están ayudando mutuamente, creando un puente de fe y de intercambio de recursos. No niego que las distancias y el ritmo de trabajo son exigentes, pero ver al clero y a las comunidades acoger este espíritu de unidad es para mí un gran consuelo. Lo encomiendo a mis oraciones diarias y le pido que me recuerde ante el Señor, para que pueda ser un pastor sabio para ambos rebaños. Esperando poder abrazarle pronto nuevamente, le bendigo de corazón, seguro de recibir también su bendición. Suyo en el Señor».
Termina con palabras de bondad, esperanza y confianza en el Señor este último mensaje que monseñor Osório compartió con el cardenal Rugambwa, quién por su parte invita a todos a «rezar por este hermano nuestro, el obispo Osório, para que el Señor misericordioso le recompense y lo reciba en su morada celestial».
(AP) (Agenzia Fides 10/6/2026)