Las comunidades católicas chinas celebran a María “Nuestra Señora de China” en la víspera de la fiesta dedicada a todas las madres

lunes, 11 mayo 2026 devoción mariana   iglesias locales   oración   liturgia  

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Pekín (Agencia Fides) – Cada año, el segundo sábado de mayo -día que precede a la Fiesta de la Madre, en el mes dedicado a la Virgen María- la Iglesia en China celebra solemnemente una fiesta especial dedicada a la “Madre Celestial de China”.
La celebración hace referencia a la decisión de consagrar China a la Virgen de Donglü, voto que fue expresado de manera unánime por los obispos participantes en el Primum Concilium Sinese, celebrado en Shanghái en 1924.
La institución de la fiesta fue un signo objetivo y relevante de la devoción mariana que anima al pueblo de Dios en China.

El 8 de diciembre de 1941, el Papa Pío XII acogió la petición de los obispos chinos y estableció oficialmente la gran fiesta dedicada a la “Reina de China”. Los obispos locales proclamaron “Nuestra Señora de China, Reina Celestial del Pueblo Chino” a la Virgen de Donglv, en el santuario mariano de la provincia de Hebei.

En las últimas décadas, la devoción mariana de los católicos chinos ha continuado manifestándose incluso en medio de las vicisitudes, y la celebración de María Reina de China se ha unificado con la fiesta dedicada a las madres. Han surgido congregaciones religiosas femeninas dedicadas a la Madre Celestial, como la Congregación de las Misioneras de la Madre Celestial de la diócesis de Yanggu, en Shandong, fundada en 1940, en tiempo de guerra, por el primer cardenal chino, el obispo Thomas Tien Ken-sin, originario de la provincia de Shandong.

Cada año, con ocasión de la fiesta de la Patrona, la superiora general y las religiosas participan en la adoración eucarística, en el rezo comunitario del rosario y de la Coronilla de la Divina Misericordia, y en una procesión mariana. Además, una imagen de la Virgen es elevada para impartir la bendición a cada habitación de las religiosas.

El 9 de mayo, los grupos del Rosario de la parroquia de Nanxi, en la diócesis de Wenzhou, se han reunido para participar en un curso de formación mariana después de la solemne celebración de Acción de Gracias a Nuestra Señora de China. El párroco, siendo de la localidad, h apodido explicar en el dialecto local la historia de la devoción mariana incluso a los ancianos, indicando a María como ejemplo y consuelo para todas las madres, en su gran tarea de acompañar a los hijos en su camino de fe, en el descubrimiento de la vocación de cada uno. “No existe otra oración más eficaz que el rosario”, ha dicho el sacerdote, concluyendo el encuentro con el rezo comunitario de la oración dedicada a Nuestra Señora de China.

En las parroquias de la provincia de Jiangxi, el 10 de mayo, fiesta de la madre, muchas madres han recibido también como regalo ramos de flores y peines. Sacerdotes y laicos se han desplazado a los hospitales para visitar a las madres hospitalizadas.

En la diócesis de Pekín, cada parroquia, además de la solemne liturgia eucarística, ha celebrado a las madres distribuyéndoles regalos como signo de gratitud. En la catedral de San Salvador, cada madre ha recibido un bolsito con una planta y una tarjeta de felicitación, mientras que en la iglesia del seminario diocesano las madres han recibido como regalo un set de porcelana.
(NZ) (Agencia Fides 11/5/2026)

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