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Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – El sacramento del Bautismo introduce a cada fiel en un “reino de sacerdotes”, otorgándole un “sacerdocio real” que lo capacita para profesar públicamente la fe recibida en la Iglesia. Cuando este pueblo sacerdotal confiesa el Evangelio, es infalible: “no puede equivocarse al creer”, gracias a la unción del Espíritu Santo que le concede el sensus fidei, es decir, el sentido sobrenatural de la fe.
Así lo ha recordado el Papa León XIV en la catequesis de la audiencia general celebrada en Plaza de San Pedro, continuando el ciclo dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II y deteniéndose en el capítulo II de la Lumen Gentium, la Constitución dogmática que el Vaticano II ha dedicado a la Iglesia.
El Papa ha explicado que el “sacerdocio común de los fieles”, recibido en el Bautismo, permite rendir culto a Dios “en espíritu y en verdad” y testimoniar públicamente la fe. También ha evocado un texto de Papa Francisco de 2016, en el que se subraya que todos entran en la Iglesia como laicos y que el Bautismo constituye la raíz de la identidad cristiana: mediante él, los fieles son consagrados como “templo espiritual y sacerdocio santo” (LG, 10).
Recordando los trabajos preparatorios del Concilio, León XIV ha señalado que el sensus fidei es una facultad propia de toda la Iglesia, que permite reconocer la revelación auténtica, discernir entre lo verdadero y lo falso y profundizar la fe en la vida concreta. Este sentido de la fe pertenece a cada fiel no de manera individualista, sino como miembro del Pueblo de Dios en su conjunto.
El Papa ha recordado que a la infalibilidad del Pueblo de Dios en reconocer y proclamar sin error la fe de los Apóstoles se refiere también la infalibilidad del Pontífice en los términos definidos por los Concilios: “La totalidad de los fieles, que han recibido la unción del Santo – ha subrayado el Papa, leyendo un amplio pasaje de la Lumen gentium – no puede equivocarse en la fe y manifiesta esta propiedad particular mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo, cuando desde los obispos hasta los últimos fieles laicos expresa su consenso universal en materia de fe y de moral”. La Iglesia, por tanto, como comunión de los fieles que incluye naturalmente a los pastores – ha explicado el Obispo de Roma – no puede errar en la fe. Y “de esta unidad, que el Magisterio eclesial custodia, se sigue que cada bautizado es sujeto activo de evangelización, llamado a dar un testimonio coherente de Cristo según el don profético que el Señor infunde a toda su Iglesia”.
(GV) (Agencia Fides 18/3/2026)
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