Archdiocese of Yangon
Yangon (Agencia Fides) – El tema de la paz ha sido el centro de la asamblea de la Conferencia Episcopal de Myanmar, celebrada en los últimos días en Yangon y concluida con una solemne concelebración en la Catedral de Yangon, presidida por el cardenal Charles Maung Bo, con el rito de clausura de la Puerta Santa y del Año Jubilar. En el encuentro han participado todos los obispos, sacerdotes y consagrados de Yangon, representantes de otras diócesis, numerosas religiosas, los 140 seminaristas mayores y miles de fieles. El Mensaje del papa León XIV para la 59ª Jornada Mundial de la Paz, titulado «La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante”», ha servido de telón de fondo a las intervenciones que se han sucedido a lo largo de los cuatro días de diálogo y asamblea de los prelados birmanos.
Según la información de la Agencia Fides, los obispos se han reunido en Yangon afrontando grandes dificultades de desplazamiento, debido a la inseguridad y a los numerosos controles a lo largo de las carreteras, plagadas de puestos de control de militares y grupos armados que se disputan el territorio. El cansancio no ha debilitado el deseo de encontrarse y de compartir preocupaciones y esperanzas para el nuevo año. Han resultado especialmente alentadoras y motivadoras las intervenciones del papa León XIV a favor de la paz y, en particular, han sido acogidas con emoción y gratitud sus palabras dedicadas a Myanmar durante la bendición Urbi et Orbi del 25 de diciembre: «Al Príncipe de la Paz pedimos que ilumine a Myanmar con la luz de un futuro de reconciliación: que devuelva la esperanza a las jóvenes generaciones, guíe a todo el pueblo birmano por senderos de paz y acompañe a quienes viven sin hogar, sin seguridad o sin confianza en el mañana».
En el complejo contexto de Myanmar y de lo que sucede en el mundo -se ha afirmado en la asamblea- es urgente comprender y poner en práctica las palabras del Papa: «En todo el mundo, es deseable que cada comunidad se convierta en una “casa de paz”, donde se aprenda a desactivar la hostilidad mediante el diálogo, donde se practique la justicia y se cultive el perdón. Hoy más que nunca debemos demostrar que la paz no es una utopía». En Myanmar -han reiterado los obispos birmanos- la Iglesia católica es levadura de paz y reconciliación, a través de hombres y mujeres comprometidos cada día a vivir guiados por Cristo, única fuente de la verdadera paz, en un contexto marcado por una profunda crisis.
Los obispos han abordado también la situación en las zonas afectadas por el terremoto, señalando que este acontecimiento no ha sido solo un desastre natural, sino también una prueba de la resiliencia y de la misión de la Iglesia católica, que ha prestado ayuda a todos, sin distinción de credo religioso ni pertenencia étnica.
Entre las diversas sesiones de estudio y debate, se ha prestado especial atención a la Carta apostólica de León XIV “Trazar nuevos mapas de esperanza”, publicada con motivo del 60º aniversario de la declaración conciliar Gravissimum educationis, destacando el vínculo entre educación y evangelización. El futuro de Myanmar -han señalado los prelados reunidos- pasa por la labor educativa dirigida a las nuevas generaciones, con la implicación de todos los actores de la sociedad, comenzando por las familias, la escuela y la adecuada formación de educadores y formadores. En el contexto de la guerra civil en Myanmar, precisamente el sector educativo, paralizado en numerosas zonas, está sufriendo gravemente, y grupos de consagrados y voluntarios católicos, en muchas comunidades, están ofreciendo apoyo educativo a niños y jóvenes que han interrumpido su proceso de escolarización.
La misión de las comunidades católicas en el país continúa mientras la nación se encuentra inmersa en el proceso de elecciones nacionales, tras el golpe de Estado de hace cinco años. La votación, iniciada el 28 de diciembre y prevista en varias fases hasta el 25 de enero, se desarrolla en las zonas controladas por la junta militar y sin la participación de los partidos democráticos. Según un análisis reciente publicado por la BBC, alrededor del 21% del territorio de Myanmar está controlado por el ejército, incluidas las principales ciudades; el 42% se encuentra bajo el control de las fuerzas de la resistencia y de milicias étnicas, mientras que el resto del territorio nacional permanece disputado en las hostilidades bélicas.
(PA) (Agencia Fides 7/1/2026)