ASIA/PAKISTÁN - Cristianos y musulmanes ante María, Reina de la Paz: “Un lugar de paz y reconciliación”

jueves, 5 noviembre 2026

Archdiocese of Lahore

por Paolo Affatato

Lahore (Agencia Fides) – Encomendar a María, Reina de la Paz, la vida de la comunidad local y poner también bajo su manto protector el futuro de toda la nación. Con este espíritu, el arzobispo de Lahore, Khalid Rehmat, OFM Cap., ha bendecido e inaugurado la nueva «Gruta mariana de Lourdes» y un pequeño santuario dedicado a la Virgen María, venerada como «Reina de la Paz», en Mehar Town, un barrio de la ciudad de Lahore, capital de la provincia pakistaní de Punyab. Más de 3.000 fieles participaron en la inauguración y bendición, celebradas el pasado 31 de octubre, que coincidieron con la ceremonia de coronación de la Santísima Virgen María. La mayoría de los asistentes procedía de Mehar Town, un barrio situado en la periferia oriental de Lahore, donde vive una población de ingresos medios y bajos, entre la que destaca una comunidad cristiana histórica y numerosa. En la zona hay varios lugares de culto, entre ellos la iglesia católica dedicada a san Pío de Pietrelcina y distintos santuarios marianos.

«Esta nueva gruta contribuirá a fortalecer la fe de la comunidad cristiana y la Virgen María intercederá por todos los que vengan aquí a rezar», declara a la Agencia Fides el arzobispo de Lahore, Khalid Rehmat. Durante la misa de inauguración, el arzobispo expresó ante los fieles su deseo de que «la devoción a la Virgen siga floreciendo en la Iglesia» y rezó «para que María interceda siempre por las familias cristianas y por la paz en todo Pakistán desde su glorioso trono». Tras felicitar a la comunidad por la finalización de la nueva gruta mariana, agradeció al padre Qaiser Feroz, párroco de Mehar Town y responsable de la obra, y elogió la colaboración de la comunidad parroquial, calificando la iniciativa de «hermoso ejemplo de fe y unidad eclesial».

El padre Henry Paul, OFM Cap., que pronunció la homilía, exhortó a los fieles «a acoger la Palabra de Dios en sus corazones, permanecer obedientes a su voluntad y convertirse en testigos de su amor, servicio y paz a través de sus palabras y obras». También subrayó que «la vida de María sigue guiando a todos los creyentes hacia una relación más profunda con Dios».

«Con esta celebración tan especial, que ha sido una auténtica bendición para nosotros, hemos podido concluir el mes de octubre, dedicado a la Madre de Dios, y celebrar también el Jubileo por los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís», explica a Fides el capuchino padre Qaiser Feroz, OFM Cap., párroco en Lahore y portavoz de la Conferencia Episcopal de Pakistán.

El religioso relata un episodio singular: «Una persona mayor trajo unas palomas y, al comienzo de la misa, las soltó. Dos de ellas siguieron volando alrededor de la gruta durante un rato y después se posaron precisamente en lo alto. Este signo expresa nuestro profundo deseo de paz: la Madre de Dios, Reina de la Paz, intercederá para que llegue la paz a las familias, a la comunidad y a nuestra nación».

La primera piedra del pequeño santuario y de la gruta fue colocada el año pasado por el padre Ajaz Bashir, OFM Cap., custodio de la Custodia General de los Capuchinos «Mariam Sadeeqa» en Pakistán. Con la llegada del nuevo sacerdote responsable de Mehar Town, el padre Qaiser Feroz, las obras continuaron hasta completar la gruta, diseñada por el propio padre Feroz con el asesoramiento del padre Mahboob Evarist, OFM Cap., antes de su fallecimiento. «Era conocido como “el hombre de las grutas de Lourdes”, porque había realizado numerosas obras de este tipo en todo Pakistán», señala el padre Feroz. El padre Basharat Siraj, director de la St. Anthony High School, añade a Fides: «Esta gruta tiene un significado muy especial porque reúne numerosos símbolos bíblicos. Quien la visite pensará inmediatamente en los milagros y en las referencias bíblicas vinculadas a esos símbolos».

En Pakistán, además de los grandes centros de peregrinación, como el santuario de Mariamabad, en Punyab, la devoción mariana se manifiesta también de forma muy extendida mediante la construcción de réplicas de la «Gruta de Lourdes», presentes en casi todas las parroquias, escuelas católicas y complejos religiosos, incluso en las aldeas rurales. Estos pequeños altares al aire libre permanecen siempre accesibles y se convierten en lugares de visita cotidiana para quienes pasan por allí, independientemente de su credo. «Los fieles, pero también personas de otras religiones, consideran a la Virgen María una figura protectora. Diría que es la más querida de todo el panorama religioso del país», observa el padre Feroz.

Un aspecto extraordinario de la devoción mariana en Pakistán es, precisamente, su carácter interreligioso, que se traduce en la participación amplia y espontánea de fieles musulmanes que acuden, junto a los cristianos, en peregrinación para venerar a la Virgen María y pedirle gracias. Aunque este fenómeno se manifiesta claramente durante las peregrinaciones anuales, como la que tiene lugar en el santuario nacional de Mariamabad, conviene señalar que «es un rasgo cultural y espiritual transversal, arraigado, por así decirlo, en la vida cotidiana del país y también en el tejido espiritual del islam local», explica el padre Feroz.

«La figura de María (Maryam) –continúa– no se percibe como una figura que pertenezca únicamente a los cristianos: es la única mujer citada por su nombre en el Corán, donde se le dedica un capítulo entero (la sura Maryam), y los musulmanes la veneran como modelo de pureza y fe. Este profundo respeto religioso lleva a muchísimos pakistaníes de fe islámica, especialmente mujeres y familias, a acudir a los lugares de culto marianos para pedir la curación de sus hijos o superar problemas de infertilidad».

El capuchino concluye: «María es refugio y símbolo de paz para las minorías religiosas. En una nación marcada por las polarizaciones y la discriminación, se la invoca constantemente como “Reina de la Paz”; es nuestra protectora y abogada. Ante ella vemos cada día un verdadero “milagro social”: cristianos y musulmanes rezan unos junto a otros, y así María se convierte en un espacio de reconciliación nacional y de diálogo de vida».
(Agencia Fides 5/11/2026)


Compartir: