Yaundé (Agencia Fides) – «Durante estos diez años de sufrimiento, nuestros jóvenes han crecido rodeados de violencia», afirma monseñor Andrew Nkea Fuanya, arzobispo de Bamenda, capital del departamento de Mezam, en la región anglófona del noroeste de Camerún.
Las dos regiones anglófonas del noroeste y del suroeste del país llevan diez años sumidas en un conflicto entre las fuerzas armadas camerunesas y grupos rebeldes separatistas (véase Fides, 31/3/2026).
Ante esta realidad, monseñor Nkea está preparando un catecismo sobre la paz con el objetivo de ayudar a una generación marcada por una década de violencia a reconstruir sus vidas. El proyecto se inspira en el mensaje de paz del Papa León XIV.
Bamenda fue precisamente una de las principales etapas de la visita del Santo Padre a Camerún (véase Fides, 16/4/2026).
«¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! ¡Ay de quienes, en cambio, utilizan las religiones y el mismo nombre de Dios al servicio de sus objetivos militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y oscuro!», había afirmado entonces el Papa León XIV.
El nuevo texto constará de 100 preguntas y respuestas y estará pensado para transmitir a jóvenes de todas las confesiones los valores de la dignidad humana, la reconciliación y el respeto por la vida. Gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), está previsto imprimirlo y distribuirlo ampliamente entre niños y jóvenes de la región del noroeste.
Según una estimación prudente citada por monseñor Nkea, entre 8.000 y 10.000 personas han muerto a causa del conflicto, aunque el arzobispo considera que la cifra real podría ser aún mayor.
A ello se suma el drama de los desplazados internos: entre 800.000 y un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Además, miles de niños y jóvenes llevan años sin poder estudiar porque no pueden acudir a la escuela. Los centros educativos estuvieron entre los primeros objetivos de los separatistas anglófonos, contrarios a la enseñanza en francés.
La violencia también ha golpeado a la Iglesia: en los últimos años, sacerdotes, religiosos e incluso obispos han sido víctimas de secuestros.
(L.M.) (Agencia Fides 15/9/2026)