LEÓN XIV EN ÁFRICA - El Papa Prevost en Bamenda: ¡ay de quienes doblegan el nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos!

jueves, 16 abril 2026

Bamenda (Agencia Fides) – Los pueblos pagan las consecuencias de guerras decididas por los poderosos, y la religión no puede ser “reclutada” para provocar conflictos. Este ha sido el mensaje unánime lanzado por el Papa León XIV junto a los líderes religiosos que ha encontrado hoy, 16 de abril, en Bamenda, capital de la región anglófona de Camerún, sacudida desde 2017 por un conflicto separatista.
“Queridos hermanos, estoy aquí para anunciar la paz, pero enseguida descubro que sois vosotros quienes la anunciáis a mí y al mundo entero”, ha afirmado el Pontífice al encontrarse con las distintas comunidades de la ciudad. “De hecho, la crisis que ha afectado a estas regiones de Camerún ha acercado como nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, hasta el punto de que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, a través del cual tratan de mediar entre las partes enfrentadas”, ha subrayado.
“¡Cuántos lugares de la tierra quisiera que vivieran algo así! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! En cambio, ¡ay de quienes manipulan las religiones y el mismo nombre de Dios para sus objetivos militares, económicos y políticos, arrastrando lo sagrado hacia lo más oscuro y degradante!”, ha advertido Papa León XIV.
El Papa ha denunciado también que “quienes saquean vuestra tierra de sus recursos suelen invertir buena parte de los beneficios en armas, en una espiral interminable de desestabilización y muerte”. “Es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia honesta debe denunciar y rechazar, eligiendo esa ‘conversión’ que conduce en la dirección opuesta, hacia el camino sostenible y fecundo de la fraternidad humana. ¡El mundo es destruido por unos pocos dominadores y sostenido por una multitud de hermanos y hermanas solidarios!”, ha añadido.
Una solidaridad confirmada por los testimonios de los líderes locales. Fonki Samuel Forba, moderador emérito de la Iglesia presbiteriana en Camerún, ha señalado que “uno de los frutos positivos de esta crisis es que ha acercado como nunca a las Iglesias cristianas y a la religión musulmana”. “La persecución y el sufrimiento no conocen fe, raza, lengua ni color. Quien sufre necesita consuelo, y quien está en guerra necesita paz, sea cual sea su credo”, ha afirmado.
Como ha recordado el Santo Padre, los líderes religiosos de la región se han unido para buscar una solución al conflicto. “A causa de los sufrimientos compartidos, los líderes religiosos de tradición anglófona se han unido y han fundado un movimiento por la paz, a través del cual hemos intentado mediar y promover el diálogo entre el gobierno de Camerún y los combatientes separatistas”, explica el moderador Fonki Samuel Forba. “Bajo la guía del arzobispo de Bamenda, monseñor Andrew Nkea, hemos ido a encontrarnos y dialogar con numerosos líderes de los movimientos separatistas, tanto dentro del país como en el extranjero. También hemos tratado de entablar un diálogo con los combatientes sobre el terreno, convenciéndolos de que la paz es mejor que la guerra y de que la guerra nunca puede resolver verdaderamente ningún conflicto”.
El imán Abubakar, tras recordar que también los fieles musulmanes han sido asesinados y han sufrido pérdidas materiales a causa de la guerra, ha dado gracias a Dios “porque esta crisis no ha degenerado en un conflicto religioso y seguimos esforzándonos por amarnos unos a otros, a pesar de nuestras diferentes creencias”.
Por su parte, el Jefe Tradicional Supremo de Mankon, Fon Fru Asaah Angwafor IV, ha recordado el papel de las autoridades tradicionales en la acogida de los primeros misioneros y ha agradecido a la Iglesia católica “la gran labor de evangelización realizada en el pasado y aún hoy, así como los servicios sociales ofrecidos a nuestro pueblo”.
En su discurso de saludo, el arzobispo de Bamenda, Andrew Nkea, ha recordado los sufrimientos de la población causados por el conflicto: “Durante unos cuatro años, a nuestros hijos no se les ha permitido ir a la escuela. Los niños han sido utilizados como instrumento en luchas y con fines políticos. Numerosos sacerdotes, religiosos e incluso obispos de esta provincia han sido perseguidos, golpeados, secuestrados o incluso asesinados en este conflicto, y sin embargo la Iglesia sigue llevando el mensaje evangélico como luz de esperanza en medio de un pueblo traumatizado. Esta crisis ha dejado a muchas mujeres viudas, a muchos niños huérfanos y a numerosas personas sin hogar”.
(L.M.) (Agencia Fides 16/4/2026)


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