SMA
Luanda (Agencia Fides) – «Estoy llevando a Angola a la SMA, del mismo modo que los primeros misioneros llevaron la SMA a Angola». En esta frase se resume el sentido de la vocación de Sebastião Moniz Dejoro, ordenado sacerdote a finales de agosto y convertido en el primer sacerdote angoleño de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA). No se trata únicamente de un logro personal. Su ordenación representa un paso significativo en la historia de la presencia misionera de la SMA en Angola: una Iglesia que durante décadas ha acogido a misioneros extranjeros comienza ahora también a enviarlos.
«Los misioneros que llegaron a Angola plantaron una semilla; ahora tengo la gracia de ser uno de los primeros frutos de esa semilla», explica Sebastião. Sus palabras reflejan la conciencia de formar parte de una historia iniciada hace muchos años, cuando los misioneros de la SMA llegaron al país para anunciar el Evangelio, acompañar a las comunidades y contribuir al crecimiento de la Iglesia local.
Ser el primer sacerdote angoleño de la SMA, sin embargo, no es para él motivo de prestigio. «Es una gracia que me llamen el primero. Lo recibo no principalmente como un título, sino como un don y una responsabilidad». Una responsabilidad que mira ya hacia el futuro: «No quiero considerar el hecho de ser “el primero” como algo que me hace importante. Lo veo más bien como una invitación a abrir el camino a los demás». También por este motivo, Sebastião contempla con esperanza las vocaciones entre los jóvenes. Las transformaciones sociales, la secularización y las dificultades económicas pueden hacer más difícil que un joven opte por el sacerdocio o la vida consagrada.
«Piensan en sus estudios, en el trabajo y en cómo construir su futuro», observa. Pero las dificultades no significan que haya desaparecido el deseo de consagrarse. «La llama no se ha apagado. Solo necesita personas dispuestas a protegerla, alimentarla y dejarla crecer».
Su propia historia vocacional nació precisamente en el seno de la comunidad cristiana. Después de volver a participar activamente en la vida de la Iglesia durante su juventud, Sebastião comprendió la necesidad de una catequesis más profunda. Mientras se preparaba para recibir la Confirmación, comenzó a colaborar con un catequista en el acompañamiento de los niños que se preparaban para el Bautismo y la Primera Comunión. Aquel servicio fue el primer paso de un camino que iría ampliándose. Desde su propia comunidad, la mirada del padre Sebastião se fue extendiendo progresivamente a la provincia, al país y más allá de las fronteras de Angola. En su deseo de servir a la Iglesia en contextos diversos encontró en la SMA una familia y una identidad misionera concreta.
«Descubrí una familia y una identidad misionera que daban sentido a este deseo», afirma. Un deseo que hoy se traduce en la voluntad de servir a los pobres y abandonados, acompañar a las personas en las alegrías y dificultades de la vida y permanecer disponible allí donde la Iglesia le envíe. Su elección adquiere así un significado más amplio para la Iglesia angoleña.
El país africano tiene una larga historia de acogida a los misioneros y ha recibido mucho de su servicio. Hoy, sin embargo, se siente preparado para compartir con otras Iglesias lo que ha recibido y ha hecho crecer.
«Hemos recibido mucho de los misioneros y hoy tenemos una Iglesia en pleno crecimiento, con mucho potencial, muchos talentos y mucho que ofrecer», subraya el padre Sebastião. «Podemos recibir de otras Iglesias, pero también podemos dar. Creo que Angola está preparada para abrir sus horizontes a la SMA. Podemos llevar nuestra fe, nuestra cultura, nuestra experiencia y nuestra manera de ser Iglesia a otros lugares».
La ordenación de este joven sacerdote representa una novedad que va más allá de que sea el primer angoleño de la SMA. Es el signo de una Iglesia que, después de haber recibido el don de la misión, descubre que también puede entregarlo a los demás. Angola, de tierra de misión, se convierte cada vez más en una tierra que envía misioneros. Y el padre Sebastião quiere ser el primer paso de este nuevo camino.
(AP) (Agencia Fides 14/9/2026)