Madrid (Agencia Fides) – “Gracias de corazón” es el lema elegido para la celebración del Día del Misionero Diocesano en la Archidiócesis de Madrid, que acaba de celebrarse este domingo 17 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor. La jornada ha tenido su momento central en la Eucaristía celebrada en la Catedral de la Almudena por el Vicario Pastoral de la diocesis, D. José Luis Segovia Bernabé, con la entrega de la cruz a los 14 misioneros enviados este año.
La celebración anual, organizada por la Delegación de Misiones y las Obras Misionales Pontificias (OMP), es un momento de acción de gracias por la vida y el testimonio de los misioneros y misioneras vinculados a la Iglesia diocesana, así como ocasión para el envío de quienes partirán en el próximo curso a la misión ad gentes y para la renovación de la bendición de aquellos que ya se encuentran en destinos de misiones.
La Delegación de Misiones recuerda que la Iglesia de Madrid cuenta actualmente con 533 misioneros en 84 países: 138 religiosas, 4 contemplativas de clausura, 94 religiosos, 223 seglares -entre ellos 71 familias en misión- y 74 sacerdotes diocesanos repartidos por lo scinco continentes. Todos ellos constituyen, según la Delegación, el rostro concreto de una Iglesia “en salida”, llamada a prolongar la evangelización más allá de las fronteras diocesanas.
El Delegado episcopal de misiones y Director diocesano de las Obras Misionales Pontificias de Madrid, Manuel Cuervo Godoy, ha subrayado a Fides que la vocación misionera “no nace como un acontecimiento aislado, sino como un proceso que se va gestando en la vida cotidiana de la fe”, a través del servicio pastoral, la catequesis, el compromiso social y el discernimiento personal dentro de la comunidad eclesial.
En esta línea, se destaca el papel fundamental de las parroquias, comunidades cristianas y equipos de animación misionera en el acompañamiento de las vocaciones, así como la importancia de la formación, el discernimiento y el envío en comunión con la Iglesia universal, llamada a vivir en “estado permanente de misión”. “El Señor sigue llamando, la Iglesia es misionera, una Iglesia en salida”, ha recordado. Insistiendo en la importancia de la comunión, “cuando nos visitan, los misioneros nos piden sobre todo oraciones por su labor”.
La Delegación de Misiones señala que la pastoral misionera en Madrid se sostiene sobre una amplia red eclesial que permite no solo el acompañamiento de los misioneros ya enviados, sino también la promoción de nuevas vocaciones, especialmente entre laicos y jóvenes. En este sentido, recuerdan que la vida misionera “se construye en la experiencia cotidiana de la fe y del servicio, y no únicamente en grandes decisiones puntuales”.
En el marco de la jornada, Fides ha recogido también el testimonio de María Ángeles, laica misionera de Madrid, vinculada a la Asociación OCASA Laicado Misionero, cuya vocación ha madurado progresivamente. “Mi vocación como misionera viene desde niña”, relata María Ángeles, recordando cómo el contacto con religiosas misioneras durante su infancia despertó en ella el deseo de compartir la vida con los pueblos a los que habían sido enviadas. “Mi vida sin grandes acontecimientos ha estado marcada por el agradecimiento a Dios por los dones que me ha regalado, sobre todo de la generosidad y el servicio a los demás”, afirma.
A lo largo de su vida, Maria Ángeles, ha desarrollado un intenso compromiso con la acción social y pastoral en su entorno local, colaborando en centros de acogida de personas con VIH, casas de personas sin hogar, proyectos de Cáritas y catequesis parroquial. “Siempre he estado vinculada a las parroquias cercanas donde he vivido”, señala.
“La llamada a la misión ha sido un proceso que me ha acompañado siempre”, afirma, subrayando que su vocación no ha sido fruto de una experiencia puntual, sino de un discernimiento progresivo. En ese camino, ha participado en diversas experiencias misioneras en Ecuador, República Dominicana, Burkina Faso y Mali, que han reforzado su convicción de fe y su disponibilidad.
La misionera explica también que el tiempo ha sido un elemento clave en su vocación: “Dios tiene sus tiempos, que no han sido los míos”, comenta, aludiendo a un proceso en el que la paciencia y el discernimiento han sido fundamentales para madurar su respuesta a la llamada.
Actualmente, María Ángeles se prepara para una nueva etapa de envío como misionera laica a la República Dominicana, concretamente al municipio de Sabaneta, en la diócesis de San Juan de la Maguana, donde colaborará en la vida pastoral y en la animación comunitaria.
El lema de este año “Gracias de corazón” expresa la gratitud hacia quienes han entregado su vida a la misión e invita a toda la comunidad diocesana a renovar su compromiso evangelizador. “Solo desde la entrega generosa de la vida uno es misionero”, recuerdan desde la Delegación de Misiones.
El cardenal José Cobo en su saludo a los misioneros en una carta para la ocasión, también ha querido expresar su gratitud: “Gracias por hacer presente a la Iglesia por los 5 continentes en 84 países. Una presencia viva del amor del Padre por toda la humanidad, recordatorio de que somos Iglesia en salida, que estamos llamados a ser esta presencia amorosa, a encarnar y hacer visible para los demás este ofrecimiento que nos hace Cristo a toda la humanidad. Gracias a los enfermos misioneros de nuestra diócesis, los que no pisan la tierra de misión y sin embargo la sostienen con el ofrecimiento de su enfermedad, ofrecimiento y oración que cuida y vela por los misioneros. Gracias, sacerdotes, religiosas, religiosos, consagrados, laicos consagrados, familias, enfermos misioneros ‘gracias de corazón’”.
Además, la Archidiócesis de Madrid se prepara para acoger la próxima visita del Papa León XIV, los días 6, 7 y 8 de junio, como signo de unidad y de renovación en la fe, reafirmando su vocación misionera y su voluntad de caminar en clave de Iglesia “en salida”.
(LGR) (Agencia Fides 19/05/2006)