AMÉRICA/COLOMBIA - Los resultados de las elecciones legislativas revelan nuevas tendencias de cara a las presidenciales

miércoles, 18 marzo 2026 política   elecciones   geopolítica  

por Cosimo Graziani

Bogotá (Agencia Fides) – El pasado 8 de marzo se celebraron las elecciones en Colombia para la renovación de la Cámara de Representantes y el Senado. De las votaciones han surgido datos relevantes de cara a las elecciones presidenciales previstas para el próximo 31 de mayo, ya que han ofrecido a algunos partidos la oportunidad de seleccionar a sus candidatos a la presidencia.
El vencedor de la jornada electoral ha sido el partido “Pacto Histórico”, que apoya al presidente Gustavo Petro, con el 22,7% de los votos y 25 de los 103 escaños en el Senado, cinco más que en las elecciones de 2022. El segundo partido más votado, que ha obtenido el mayor número de los 183 escaños en la Cámara de Representantes, ha sido el Centro Democrático, formación de derecha fundada en 2013 y liderada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien gobernó el país entre 2002 y 2010.
A pesar del primer lugar en el Senado, el partido del actual presidente ha quedado solo en quinta posición en la Cámara, por detrás de otras formaciones de orientación liberal y conservadora. Se perfila así un escenario de posible inestabilidad política para el próximo presidente, que será elegido en los comicios de mayo.
Paralelamente a las legislativas, algunos partidos han celebrado consultas internas para definir sus candidatos presidenciales. Para el Centro Democrático, la candidatura ha sido ganada por Paloma Valencia, quien, a la luz de los resultados, podría convertirse en la principal rival del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, seleccionado sin primarias.
Entre otros candidatos destacan Claudia López, ex alcalde de Bogota y aspirante de una coalición de centro, y Roy Barreras, candidato del partido de izquierda Frente por la Vida. También concurrirá directamente a las elecciones del 31 de mayo Abelardo de la Espriella, candidato de extrema derecha que durante las elecciones locales ha apoyado -sin formar parte- al partido Salvación Nacional. Este partido ha obtenido un escaño en la Cámara y cuatro en el Senado.
De la Espriella se inspira en figuras como Donald Trump y Nayib Bukele de El Salvador. Tanto Salvación Nacional como Espriella representan fenómenos a observar con atención en el panorama político colombiano: el partido, reactivado jurídicamente en 2021 tras años de inactividad, ha logrado atraer a miembros de otras formaciones, incluido el Centro Democrático de Uribe. El candidato de extrema derecha aparece además bien posicionado en las encuestas, situándose en segundo lugar en intención de voto y ocupando un espacio tradicionalmente dominado por el partido de Uribe. Su candidatura ha sido respaldada por más de cinco millones de firmas, lo que lo convierte en una figura clave a seguir en las elecciones de mayo, tanto por los votos que pueda obtener como por su impacto en el escenario político general.
La violencia política que ha marcado los meses previos ha sido uno de los principales motivos de preocupación antes de los comicios. En los últimos meses, la senadora Aida Quilcué fue secuestrada durante varias horas mientras transitaba por una carretera rural en el sur del país. Asimismo, el 4 de marzo, la candidata a la Cámara María Bolívar Maury denunció haber sido objeto de disparos mientras conducía en el departamento de Córdoba.
Tampoco han faltado los asesinatos políticos: el caso más impactante ha sido el de Miguel Uribe, nieto del expresidente y también candidato presidencial. La violencia afecta igualmente a niveles locales y es perpetrada por grupos paramilitares que han llenado el vacío dejado por las FARC tras el cese de sus actividades en 2016.
De cara a las elecciones presidenciales, es previsible que la violencia pueda intensificarse, especialmente en las regiones más remotas. El gobierno deberá reforzar las medidas de seguridad para garantizar el ejercicio del voto, como ya ocurrió en las legislativas, donde se desplegaron unos 250.000 soldados para proteger los centros electorales.
(Agencia Fides 18/3/2026)


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