Kachin News Group
Por Paolo Affatato
Myitkyina (Agencia Fides) – «La guerra civil sigue siendo intensa y la situación es muy difícil. Los grupos armados continúan combatiendo en distintas zonas de nuestra región y mantienen sus posiciones en los alrededores de la parroquia. Estoy desplazado y me encuentro en una aldea, donde atiendo a las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Esperamos la gracia de Dios y rezamos por nuestra parroquia». Este es el testimonio que el padre Stephen Sut Awng, párroco de Katha, en el estado de Sagaing, en el norte de Myanmar, ha compartido con la Agencia Fides. El conflicto sigue afectando a la población civil y a las comunidades cristianas.
Destinado a la parroquia en 2025, el sacerdote cuenta a Fides que el distrito de Katha continúa marcado por los intensos combates entre el Ejército para la Independencia de Kachin (KIA) y las fuerzas armadas de Myanmar. La presencia del ejército y de grupos armados en la ciudad dificulta la vida cotidiana y ha obligado también al párroco a abandonar la sede parroquial.
El padre Sut Awng aclara a Fides un detalle importante: la iglesia católica de San José, situada en la ciudad de Katha, no está ocupada por los militares, como afirmaban algunos informes de prensa publicados en los últimos días. La que sigue ocupada por el ejército es la iglesia católica de San Miguel, en la aldea de Bye Malut, a unos ocho kilómetros de Katha. «En el edificio no es posible celebrar las funciones litúrgicas», explica el sacerdote, que lamenta que «un lugar sagrado, un lugar de Dios, un lugar de paz, se utilice como lugar de armas y de guerra».
Actualmente, el padre Sut Awng vive en la aldea de Napa, a unos 26 kilómetros de Katha, junto a los desplazados internos, personas que han tenido que huir de sus hogares a causa de los combates. «Lejos de la iglesia parroquial, continúo ejerciendo mi ministerio permaneciendo al lado de quienes han perdido la seguridad y la estabilidad de su vida cotidiana. Estamos junto a los desplazados, tratando de ofrecerles algo de consuelo y dando testimonio de la presencia de Dios, que es nuestra esperanza», cuenta.
Ante las dificultades de cada día y un conflicto que dura ya cinco años, «los cristianos seguimos invocando el diálogo y la paz», afirma. «Encomiendo al Señor y a la Virgen María la esperanza de que cesen los combates que desde hace demasiado tiempo marcan la vida de la población y de poder regresar a mi parroquia», concluye.
El episodio de Katha se enmarca en un contexto más amplio de violencia contra los lugares de culto cristianos en distintas zonas de Myanmar. En el estado de Kachin, en el norte del país, líderes cristianos han denunciado la utilización de una iglesia bautista para una actividad vinculada a una milicia aliada del ejército birmano
Según informó el medio Kachin News Group, el 23 de septiembre más de 400 miembros del Ejército de las Nacionalidades Shanni (SNA), una milicia aliada del ejército birmano, participaron en una ceremonia de graduación al término de un curso de adiestramiento celebrado en la iglesia bautista de Nant Mun. Al acto asistió también el jefe del Mando Regional Norte del ejército birmano. «Transformar un lugar sagrado de culto en una instalación militar constituye una violación de la libertad religiosa y una ofensa a los cristianos kachin», denuncian los líderes cristianos, que reclaman la intervención de las Naciones Unidas. El episodio se produce en un contexto de inestabilidad generalizada y en una región donde los combates han causado daños en edificios religiosos y civiles.
Otro caso se ha registrado en el estado de Chin, en el oeste de Myanmar, donde el 14 de septiembre fue asesinado a tiros el pastor bautista Dal Thawn Tuang, de 49 años, que deja esposa y dos hijos. Asistente de la iglesia bautista de Lamzang, había servido a la comunidad durante 22 años. Regresaba a casa después de ejercer su ministerio en una aldea cercana cuando recibió los disparos cerca de un puente, durante un tiroteo cuyas circunstancias aún no están claras.
(Agencia Fides 16/10/2026)