Photo: Maryknoll Mission Archives
Por el padre Lance P. Nadeau*
Roma (Agencia Fides) – Si el mundo católico conoce lo que sucede hoy en los territorios de misión, se lo debemos a un hombre y a una visión extraordinaria. Me refiero, por supuesto, a mi hermano de congregación de Maryknoll, el padre John Considine, M.M., y a la histórica agencia de noticias que fundó: la Agencia Fides.
En esta Jornada Mundial de las Misiones, ¡es necesario prestar atención!
Quienes lo conocieron dirán que el padre Considine tenía corazón de misionero y las suelas gastadas de un periodista. No deseaba otra cosa que compartir la Buena Noticia de nuestra fe en todas partes y por todos los medios posibles. En 1927, apenas cuatro años después de su ordenación sacerdotal, fundó Fides «para sensibilizar al Pueblo de Dios sobre las misiones a través de la prensa».
El padre Considine dedicaría gran parte de su vida y de su ministerio a una misión singular, una especie de vocación dentro de su vocación: anunciar el Evangelio mediante los artículos de Fides publicados en periódicos, revistas y folletos que llegaban a millones de personas en todo el mundo. Antes de que existiera la World Wide Web o cualquier cosa que se pareciera siquiera a Internet, estaban el padre John Considine y Fides, que se encargaban de dar a conocer a los fieles la extraordinaria labor de los misioneros en los rincones más remotos del mundo. Así, las religiosas de Brooklyn, las amas de casa de Boston, los escolares de Wisconsin y los comerciantes de Chicago podían saber qué sucedía en los pequeños puestos avanzados católicos de Hong Kong, Nairobi y Nueva Delhi. ¡La Iglesia universal entraba así en los hogares de personas de todo el mundo!
No puedo evitar pensar que se habría entusiasmado con las herramientas de las que disponemos hoy: pódcast, blogs, retransmisiones en directo y toda clase de iniciativas de evangelización en las redes sociales. El padre Considine abrió el camino a todas ellas, y Fides lleva adelante con orgullo y pasión el gran legado que nos dejó.
Mientras la Agencia se prepara para celebrar su centenario el próximo año, resulta significativo que el mandato misionero de la Iglesia católica esté recibiendo una atención renovada. Hace apenas unos días fue beatificado el arzobispo Fulton Sheen, quien declaró: «El mundo es mi parroquia». Y ahora tenemos un papa misionero, León XIV, que en su mensaje para esta 100.ª Jornada Mundial de las Misiones ha proclamado un compromiso renovado «con la gran obra de la evangelización, que es siempre una obra de amor». Ese amor ardía en el corazón del padre Considine.
Mi oración en este domingo es que podamos mantener viva esa llama, ese amor, con la inspiración y la cercanía del Espíritu Santo y con el gran ejemplo de ese entregado misionero de Maryknoll, el padre Considine, como guía. ¡Todavía quedan tantas historias extraordinarias por contar!
(Agencia Fides, 17/10/2026)
* Superior general de la Sociedad de Maryknoll
(Catholic Foreign Mission Society of America)