ASIA/BÁHREIN - Visitas pastorales en tiempos de guerra en el Vicariato Apostólico de Arabia del Norte

viernes, 10 julio 2026

AVONA

por Aldo Berardi, O.SS.T. *

Awali (Agencia Fides) – El año 2026 nos ha reservado muchas sorpresas. En enero vivimos con alegría la proclamación de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Arabia, en Ahmadi (Kuwait). Sin embargo, poco después, entramos en un periodo de inestabilidad social y económica a causa de la guerra.
El 2026 estaba previsto como el año para las visitas pastorales a las once parroquias del Vicariato. A pesar de las dificultades provocadas por los ataques y el cierre de los aeropuertos, hemos logrado mantener el programa establecido. El obispo tenía que visitar a su rebaño, especialmente en un momento marcado por la tensión y el miedo.

Una pastoral que se adapta a las circunstancias

A pesar del cierre temporal de las iglesias, con la oración online, ha sido posible mantener viva la comunión. Hemos hecho todo lo posible para reabrir los templos y ofrecer alivio a quienes buscaban consuelo y paz. Así hemos permanecido unidos en medio de la dificultad y experimentamos nuestra identidad como Iglesia, en la solidaridad y en la vida espiritual.
La visita del obispo ha sido importante para animar a los fieles, acompañarlos y manifestar su presencia paterna. Nos unimos en oración por la paz y organizamos momentos especiales de encuentro y fraternidad. Ningún sacerdote ha pedido regresar a su país de origen, y esto ha sido motivo de consuelo para todos.

Un tiempo de dificultad y miedo

Entre las alertas, los drones y los misiles, el temor se extendía por las ciudades. Existía el miedo a que hubiera víctimas y heridos. El sonido de las explosiones en las bases militares y en los aeropuertos nos ha hecho especialmente difícil la vida cotidiana. Niños y adultos han vivido momentos de gran sufrimiento, y el nivel de estrés, sobre todo entre los más pequeños, aumentó considerablemente. La misión del clero -del obispo y de los sacerdotes- ha sido sobre todo la de escuchar las preocupaciones de los fieles y permanecer cerca de ellos. La visita pastoral ha permitido llegar hasta las comunidades, acoger sus inquietudes y ofrecer esperanza, fortaleza y bendición.

Una economía que provoca sufrimiento

La guerra ha generado dolor e inestabilidad económica. Muchas personas han perdido su empleo o han dejado de recibir su salario durante meses. Otras han sido invitadas a regresar a sus países de origen. Las despedidas y las partidas se han multiplicado.
La visita pastoral ha contribuido a fortalecer la solidaridad y la caridad. Las iglesias se han convertido en lugares de esperanza y apoyo mutuo. La Iglesia, en su misión, sigue siendo una casa y una familia: un espacio donde todos son acogidos.

Centrados en Cristo

La fuerza de la fe nos ha guiado y el amor fraterno nos ha ayudado a vivir juntos este tiempo de sufrimiento.
La visita pastoral ha puesto de manifiesto un deseo aún más profundo de oración, formación cristiana, unidad y solidaridad. Me ha permitido tocar con las manos la realidad de nuestras comunidades y buscar respuestas y apoyo para ellas. En este contexto, nuestra presencia ha adquirido todo su significado: ser presencia de Cristo, el Buen Pastor. (Agencia Fides 10/7/2026)

*Vicario Apostólico de Arabia del Norte que incluye Bahréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita

AVONA


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