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Roma (Agencia Fides) – Entre los 35 arzobispos metropolitanos nombrados durante el año que recibieron el palio del papa León XIV el pasado 29 de junio en la basílica de San Pedro, se encuentra el nuevo arzobispo de la archidiócesis de Berbérati, en la República Centroafricana, Dennis Kofi Agbenyadzi, de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA). Un día después, el 30 de junio, el arzobispo, de origen ghanés, ha celebrado la misa con la comunidad de la SMA en La Nocetta, en Roma, junto a su familia misionera.
En su homilía, el prelado ha repasado su itinerario desde que fue nombrado obispo, recordando momentos en los que tuvo que decir simplemente: “Sí, Señor, tú lo sabes”, incluso sin comprender por qué había sido conducido a determinados lugares o sometido a ciertas pruebas. Ha descrito esas experiencias no como abandono, sino como “una sorpresa divina” de la presencia constante de Dios, también -y quizá especialmente- en el silencio de Dios. “A veces el silencio de Dios es una respuesta a nuestras oraciones”, ha reflexionado con los presentes, pidiendo a la comunidad la gracia de dejar hablar ese silencio.
El arzobispo Agbenyadzi ha dirigido después su pensamiento hacia la Iglesia que sufre en su querido país, la República Centroafricana. Además ha pedido oraciones por el padre Crépin Martial Monga, el joven sacerdote asesinado frente a su casa parroquial la noche del 29 de junio de 2026 en la República Centroafricana (véase Agencia Fides 1/7/2026), así como por el obispo local, los fieles y su familia. “Es un momento de dolor para toda la Iglesia –ha dicho- mientras tratamos de poner nuestras vidas al servicio de los demás”.
El arzobispo ha exhortado a la comunidad reunida a no centrarse en aquello que provoca miedo o pánico, sino a acoger cada día como una bendición, un signo de la presencia constante del Señor. Por último ha concluido pidiendo ayuda para mantenerse firme “en medio de todas las tormentas de la vida” y encomendando a todos los presentes, así como a quienes habían pedido oraciones, al cuidado del Señor.
“Todo honor en la Iglesia existe en función del servicio” ha sido la respuesta que el prelado ha dado sobre la imposición del palio, confirmando su actitud de confianza, humildad y solidaridad con una Iglesia que sufre. El palio es un signo litúrgico -una banda de lana- que simboliza el vínculo de un arzobispo metropolitano con la Santa Sede y su llamada a pastorear su rebaño como Cristo pastorea la Iglesia.
(AP) (Agencia Fides 2/7/2026)
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