ASIA/SRI LANKA - “La Iglesia es puente de reconciliación tras las heridas de la guerra”, dice el Director nacional de las Obras Misionales Pontificias

jueves, 18 junio 2026

Caritas Sri Lanka

Por Paolo Affatato

Colombo (Agencia Fides) – «La reconciliación entre las distintas comunidades de Sri Lanka y la sanación de las heridas dejadas por casi treinta años de guerra civil forman hoy parte integrante de la misión de la Iglesia en Sri Lanka», afirma a la Agencia Fides el P. Nayagam Roy Clarence, sacerdote de la diócesis de Kandy y Director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Sri Lanka, recordando un conflicto que durante 26 años (de 1983 a 2009) sacudió el país y que todavía hoy deja profundas consecuencias sociales y políticas. «Tanto tamiles como cingaleses -señala el P. Clarence- sufrieron profundamente durante el conflicto. Todavía hoy existen comunidades marcadas por el dolor, viudas, familias que perdieron a sus seres queridos, personas que esperan la restitución de sus tierras y una solución política estable. En este contexto delicado y herido, la Iglesia sigue siendo un lugar de encuentro, diálogo y reconciliación».

«En la comunidad católica - observa el Director nacional de las OMP- conviven tamiles y cingaleses. Por eso la Iglesia ha desempeñado y sigue desempeñando un papel fundamental en la construcción de la paz, acompañando a las personas en el camino de sanación de los traumas de la guerra».

Entidades como Caritas Sri Lanka, las Obras Misionales Pontificias y numerosas congregaciones religiosas han promovido programas de diálogo, apoyo y reconciliación. «El perdón y la reconstrucción de las relaciones se han convertido en parte esencial de nuestro testimonio cristiano», afirma.

Durante la guerra, existía una especie de muro entre el norte y el sur del país que impedía el encuentro entre las personas. «Después del conflicto, la libertad de movimiento ha favorecido nuevas relaciones y una mayor comprensión mutua», recuerda el sacerdote, que comparte su experiencia personal: «Yo era seminarista cuando terminó la guerra. Los seminaristas del norte pudieron ir al sur y viceversa. Así conocimos directamente el dolor de los otros y comprendimos el sufrimiento de muchas familias. De esta conciencia nacieron el perdón y la sanación de las relaciones. Muchos jóvenes cingaleses decían: “Los tamiles no son como los imaginábamos”. Y lo mismo decían los jóvenes tamiles respecto a los cingaleses». «Hoy como esrilanqueses, un solo pueblo –añade- seguimos aprendiendo de nuestra historia y de nuestros errores. Queremos construir una nación pacífica, basada en la convivencia armoniosa y el respeto mutuo».

A una década del final de la guerra civil, el país sufrió otra herida profunda: los atentados del Domingo de Pascua del 21 de abril de 2019. «La Iglesia siempre ha pedido transparencia y justicia -afirma el sacerdote-. El cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, junto con todos los obispos del país, ha afrontado la cuestión con gran determinación. Seguimos exigiendo que toda la verdad salga a la luz».

Según el P. Clarence, tras los atentados el riesgo de una espiral de violencia era muy alto. «Los líderes de la Iglesia –recuerda- se expusieron personalmente para evitar cualquier forma de venganza. Invitaron a la población a la calma y se convirtieron en instrumentos y símbolos de paz. Se desarrolló un importante esfuerzo interreligioso con líderes musulmanes, budistas, hindúes y representantes de otras confesiones cristianas».

«Hoy sigue siendo alta la atención sobre el caso, así como la voluntad de continuar en la búsqueda de la verdad y la justicia. Actualmente hay nuevas investigaciones en curso y esperamos que den resultados concretos. Las víctimas eran personas inocentes: niños, jóvenes, familias enteras golpeadas durante las celebraciones pascuales. Tienen derecho a la verdad y a la justicia. Todo el país espera la conclusión de las investigaciones».

En los últimos años, Sri Lanka también se ha enfrentado a una grave crisis económica y, en noviembre de 2025, al devastador ciclón Ditwah, que golpeó duramente el país, especialmente la región central y la diócesis de Kandy. «Muchas familias lo han perdido todo y están reconstruyendo desde cero», relata. «La situación social sigue siendo difícil: la gente lucha cada día por su sustento. Se observa una lenta mejora respecto a hace tres años, pero el camino aún es largo. El nuevo gobierno encabezado por el presidente Anura Kumara Dissanayake está tratando de abordar los problemas, pero los desafíos siguen siendo numerosos y, en esta fase de recuperación, la Iglesia está siempre al lado de la población».

Durante la crisis económica y tras el ciclón, la Iglesia ha ofrecido ayuda inmediata: «Hemos acompañado a las familias más vulnerables con bienes básicos, apoyo espiritual y psicológico. Así muchas personas no se han sentido abandonadas». Entre los problemas persistentes, el sacerdote destaca desigualdades regionales, tensiones étnicas aún presentes, desempleo y una creciente emigración por falta de oportunidades.

«En todas estas pruebas, la llama de la fe nunca se ha apagado», afirma el p. Clarence. La Iglesia quiere seguir siendo signo de esperanza e instrumento de unidad para todo el pueblo esrilanqués. Esa “llama”, subraya el Director Nacional, tiene raíces antiguas: desde la presencia cristiana previa a la llegada portuguesa, pasando por la expansión misionera del siglo XVI, la persecución durante el dominio holandés, hasta la resistencia de los laicos y la figura de san Joseph Vaz (1651–1711), considerado el “segundo fundador” de la Iglesia en el país. Gracias a su valentía y a la de los sacerdotes que lo siguieron, la comunidad católica vivió un renacimiento. «Aprendiendo de esta historia de Providencia, sabemos que Dios no nos abandona y seguimos adelante con fe y esperanza», concluye.

El Director nacional de las OMP mira con confianza al futuro del país: «Sri Lanka es una pequeña y hermosa isla. Nuestro pueblo es pacífico y acogedor. La esperanza es que, permaneciendo unidos y solidarios, podamos seguir viviendo en paz y prosperidad».
(Agencia Fides, 18/6/2026)


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