ÁFRICA/MOZAMBIQUE - El secretario de la Conferencia Episcopal expresa solidaridad con la población y pide al Gobierno frenar la intolerancia religiosa

viernes, 15 mayo 2026

OC

Beira (Agencia Fides) – “Seguimos con profunda preocupación la situación de terrorismo que afecta a nuestro país, con epicentro en Cabo Delgado desde el 5 de octubre de 2017, que, según las estadísticas publicadas, ya ha causado 6.527 muertos y más de 1 millón de desplazados internos, dejando vastas zonas destruidas.” La denuncia procede del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Mozambique (CEM), Osório Citora Afonso, IMC, y está contenida en una nota pastoral compartida por los obispos del país y enviada a la Agencia Fides.

El mismo Osório Citora Afonso, obispo de Quelimane y Administrador Apostólico de Beira, ha declarado a la Agencia Fides mientras regresaba desde Beira hacia Quelimane, que ha sentido la urgencia de convocar a los obispos de la CEM a una reunión online para unir su voz en la condena de los ataques contra las comunidades cristianas y en la solidaridad con la provincia de Cabo Delgado.

“En la nota, en primer lugar, hemos expresado ‘nuestra profunda solidaridad con la diócesis de Pemba, con sus pastores, religiosos y religiosas, agentes pastorales y todos los fieles cristianos que continúan sufriendo las dolorosas consecuencias de la violencia y de los ataques dirigidos contra personas, comunidades y lugares de culto’, como se lee en la nota pastoral firmada por el presidente de la CEM, Inácio Saure, IMC, arzobispo de Nampula. También hemos condenado ‘con fuerza toda forma de extremismo violento y de manipulación de las poblaciones, en particular de los jóvenes, adolescentes y niños, en nombre de intereses religiosos, económicos, ambiciones de poder y explotación de las riquezas naturales. Ninguna convicción religiosa ni las riquezas de la tierra valen más que la vida humana. Ninguno de estos intereses puede justificar los desplazamientos, el sufrimiento, la muerte de inocentes, la destrucción de comunidades y la profanación de lugares sagrados’”.

Igualmente firme -subraya el obispo Osório Citora Afonso- ha sido el llamado dirigido al Gobierno, que “ha permanecido en silencio durante todo este tiempo”. “Recordamos que es deber fundamental del Gobierno garantizar la dignidad humana, la seguridad y el bienestar de todos -afirman los prelados- protegiendo la vida y el patrimonio nacional, aspectos gravemente amenazados en Cabo Delgado, con señales evidentes de extensión al resto del país (al menos, por el momento, a la región norte). Pedimos que las autoridades competentes tomen una decisión valiente para poner fin inmediatamente a la intolerancia religiosa, que hoy se manifiesta en forma de odio contra los cristianos, lo que abre la posibilidad de crear un precedente para otras formas peligrosas de radicalismo”.

Según el último informe de la organización Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), con datos del 6 al 27 de abril, de los 2.356 episodios de violencia registrados desde octubre de 2017, cuando comenzó la insurgencia armada en Cabo Delgado, 2.184 han implicado a elementos asociados al Estado Islámico de Mozambique (EIM). Tras la destrucción de la sede parroquial de Meza a finales de abril (véase Agencia Fides 4/5/2026), se han sucedido otros actos de destrucción los días 1, 5, 8 y 9 de mayo en los pueblos de Minheune, Nacoja y Naviane, pertenecientes a la parroquia de Metoro. Ante esta situación, los obispos se han hecho voz de los sin voz.
(AP) (Agencia Fides 15/5/2026)


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