ASIA/INDIA - Maternidad precoz: “La civilización india honra la sacralidad de la vida”, afirma el vicesecretario de la Conferencia Episcopal

miércoles, 6 mayo 2026

Foto di DICSON su Unsplash

Nueva Delhi (Agencia Fides) - «Nos alegramos de este desenlace positivo del caso de la joven embarazada de 15 años, ya que no ha abortado. Esperamos que ella y el niño se mantengan con buena salud y les garantizamos todo nuestro apoyo psicológico y moral», afirma a la Agencia Fides el P. Mathew Koyickal, vicesecretario general de la Conferencia Episcopal de la India (CBCI, que reúne a los obispos indios de tres ritos). La referencia es al caso del embarazo precoz de una joven de 15 años, respecto al cual el Tribunal Supremo de la India había dictado, a petición de los padres de la joven, una orden de interrupción voluntaria del embarazo de un feto de 30 semanas. La Iglesia católica en la India había expresado su angustia, pidiendo que se salvara al niño, un feto totalmente viable, planteando la cuestión de los derechos del no nacido (véase Fides 5/5/2026).

Según ha podido saber Fides, los médicos del All India Institute of Medical Sciences (AIIMS) de Delhi, mediante la inducción del parto, han asistido el nacimiento del bebé prematuro, de aproximadamente 1,4 kg, que se encuentra ahora en la unidad de cuidados intensivos neonatales, mientras que la madre goza de un estado de salud aceptable y pronto recibirá el alta hospitalaria. El recién nacido se encuentra en la unidad de cuidados intensivos neonatales con soporte vital, y corre un alto riesgo de sufrir discapacidades significativas y permanentes a largo plazo, como ceguera, sordera y retraso en el desarrollo neurológico.

«Podemos decir que, en este caso, se ha salvado la vida del niño y de la madre, pero la cuestión de fondo persiste y seguirá planteándose en el futuro, dados los numerosos casos de embarazos no deseados, en particular los que afectan a menores», señala a Fides el vicesecretario de la CBCI.

El Tribunal Supremo ha pedido a los responsables políticos que modifiquen la ley que regula la interrupción del embarazo en la India para hacer frente a estos casos. A menudo, los familiares de las jóvenes se enteran del embarazo cuando el feto ya tiene varias semanas, más allá del plazo previsto por la ley para la interrupción del embarazo (24 semanas). A la familia solo le queda la opción de acudir a la justicia para obtener la autorización, y el Tribunal ha confirmado que corresponde a los padres de las jóvenes tomar una «decisión informada» sobre un posible aborto, teniendo en cuenta que «los embarazos no deseados pueden suponer una carga y un trauma para la menor». En casos de maternidad precoz, se puede hablar de «violación de menores» y «la víctima llevará para siempre una cicatriz y un trauma», ha afirmado el presidente del Tribunal Supremo.

En relación con este asunto, abogados, médicos y obispos católicos han señalado las «graves implicaciones legales y éticas» de la cuestión. Monseñor Mathew Koyickal recuerda: «La India es una civilización, no simplemente un Estado». La sabiduría moral contenida en las antiguas tradiciones escriturales y filosóficas indias habla con autoridad inequívoca de la sacralidad de la vida en el seno materno. La Iglesia india invoca hoy este patrimonio civil compartido para afirmar que la protección de la vida no nacida no es monopolio de una sola tradición religiosa, sino patrimonio común de todo el pueblo indio».

En este sentido, prosigue: «Pedimos al Parlamento que revise la Ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo de 1971 con el fin de establecer una protección legal, clara y aplicable, para los niños aún no nacidos pero plenamente viables. El primer deber del Estado es la protección de la vida humana. La ley nunca debe convertirse en un instrumento de violencia contra los miembros más indefensos de la familia humana».

El sacerdote precisa: «Nuestra postura sobre la sacralidad de la vida no implica indiferencia ante el sufrimiento humano. Más bien, surge del más profundo respeto por la dignidad de toda persona humana, haya nacido o no. El sufrimiento de una persona -como el de una joven madre- no se alivia con la destrucción deliberada de otra. Esta es la sabiduría perenne de la Iglesia, confirmada tanto por la ley natural como por la tradición moral de toda gran civilización que respeta y honra la sacralidad de la vida».
(PA) (Agencia Fides 6/5/2026)


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