por Gianni Valente
Rmeish (Agencia Fides) – «Estamos prácticamente aislados. Solo hay una vieja carretera que aún puede utilizarse como vía de acceso y que nos mantiene en contacto con Tiro. Ayer logramos hacer llegar por esa carretera un convoy con lo necesario para vivir». Toni Elias, sacerdote maronita del pueblo de Rmeish, describe con imágenes elocuentes la situación de emergencia que comparten las comunidades cristianas que han decidido permanecer en sus aldeas, en el sur del Líbano atacado por las fuerzas armadas de Israel. «El ayuntamiento -añade- está distribuyendo alimentos a las familias. Seguimos adelante, pero no sabemos hasta cuándo, ni si la carretera hacia Tiro permanecerá abierta. Y rezamos para que el Señor haga breves estos días».
Rmeish se encuentra a menos de dos kilómetros en línea recta de la frontera con Israel. Ya en octubre de 2024, el pueblo había quedado suspendido entre la vida y la devastación que lo cercaba, durante la anterior incursión del ejército del Estado hebreo en el sur del Líbano.
Mientras el padre Elias comparte su testimonio con la Agencia Fides de fondo se escucha el ruido de los bombardeos. Cuenta que en el cercano pueblo cristiano de Ain Ebel esta noche una vivienda ha sido bombardeada, «pero por suerte no ha habido víctimas mortales». Relata que durante la noche se oía el ruido de carros de combate y bulldozers israelíes dirigidos hacia un pueblo cristiano evacuado hace tres semanas.
El objetivo declarado de los ataques israelíes en Líbano es golpear y destruir las posiciones de Hezbollah, pero la milicia chií aliada con Irán continúa lanzando misiles contra territorio israelí, en el contexto de la nueva escalada abierta tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los bombardeos israelíes alcanzan todo el Líbano, incluida la capital, Beirut. Sin embargo, es el sur del país el principal objetivo de los planes de ocupación israelíes. La nueva frontera entre Líbano e Israel «debe ser el río Litani», ha afirmado el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich. También los puentes sobre el río Litani se han convertido en blanco de los ataques israelíes.
«Nos quedaremos hasta el final», afirma a Fides el padre Toni, aludiendo a las razones, incluso las más íntimas, de una decisión que comparte con sus feligreses: «En el sur solo quedamos nosotros, en estos pocos pueblos cristianos. Mientras estemos aquí, esta tierra seguirá siendo tierra libanesa. Estamos resistiendo con nuestra carne viva. No tenemos nada, estamos indefensos, nuestra arma es la oración. Y si nos fuéramos, el sur del Líbano desaparecería. Estoy seguro. Y desaparecería también todo el esfuerzo de nuestros antepasados que construyeron estos pueblos, en una tierra bendita… Estas son las razones que nos hacen permanecer aquí».
La semana pasada, relata el padre Elias, «también vino el nuncio apostólico Paolo Borgia, junto con el obispo maronita de Tiro, Charbel Abdallah, y el representante del Patriarca. Con ellos llegó un convoy de ayuda humanitaria organizado por asociaciones y grupos católicos. Fue un testimonio de la cercanía de toda la Iglesia, que hemos podido sentir de primera mano, y nos ha reconfortado». «El Señor -concluye el sacerdote maronita- nos ha creado inteligentes. Y este don parece haber desaparecido en este mundo donde vuelve a imponerse la ley del más fuerte».
(Agencia Fides 24/3/2026)