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Mekelle (Agencia Fides) – Mientras la sombra del conflicto continúa cerniéndose sobre la región del Tigray (véase Fides 2/2/2026), líderes religiosos y representantes de la sociedad civil han renovado su llamamiento a un cese inmediato de las hostilidades internas. Aunque se registran señales de estabilización en la parte meridional de la región, según se desprende de una nota recibida por la Agencia Fides, las informaciones sobre enfrentamientos internos en otros sectores han generado una profunda alarma. En este trágico escenario, la Iglesia local y diversas organizaciones civiles se han convertido en «voz de quienes no tienen voz», exhortando a todos los combatientes a deponer las armas y a recorrer el camino del «Príncipe de la Paz». Entre ellas, la Iglesia Ortodoxa Tewahedo del Tigray ha denunciado con firmeza que «el asesinato de hermanos a manos de hermanos debe cesar».
Igualmente contundente ha sido el llamamiento «Detengamos la guerra: volvamos al diálogo», lanzado por el Foro de Diplomacia Pública del Tigray, que ha recordado a todas las partes su anterior exhortación a la paz del 1 de febrero de 2026. En aquel mensaje, se instaba a resolver las divergencias mediante el diálogo y no mediante el uso de la fuerza. El Foro ha solicitado un alto el fuego inmediato y ha exhortado a todas las partes a prepararse para un proceso de diálogo.
Asimismo, ha apelado a las asociaciones civiles, a los líderes religiosos, a los ancianos de las comunidades y a otros actores implicados para que intensifiquen los esfuerzos de mediación y contribuyan a llevar a los combatientes y a sus dirigentes a la mesa de negociaciones. También ha subrayado la necesidad de garantizar un acceso humanitario sin restricciones, de proporcionar atención médica urgente a los heridos y de promover un compromiso responsable de los medios de comunicación para ayudar a contener la violencia.
Todos estos llamamientos a la moderación se producen tras la significativa escalada de combates iniciada a finales de enero de 2026. Tanto el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, como el presidente de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, han expresado su profunda preocupación por el «potencial impacto sobre la población civil» y por el riesgo de un conflicto regional más amplio que podría involucrar nuevamente a la vecina Eritrea.
Por su parte, las organizaciones humanitarias advierten que la región no está preparada para un retorno a la guerra. Con la reconstrucción del conflicto anterior aún en sus fases iniciales, una nueva oleada de violencia podría provocar interrupciones en las comunicaciones, suspensión de vuelos y temores de un regreso a las condiciones de confinamiento registradas entre 2020 y 2022 (véase Fides 14/12/2020).
(AP) (Agencia Fides 9/2/2026)