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Jartum (Agencia Fides) – “El silencio nunca nos ha salvado. Y hoy, una vez más, el silencio global está permitiendo que el genocidio continúe. Lo que ocurre en Darfur no es nuevo. Desde 2003, los grupos no árabes del Darfur -los Fur, los Masalit y los Zaghawa- han sufrido persecuciones y castigos por el simple hecho de intentar sobrevivir”.
La voz es la de una defensora de los derechos de las mujeres sudanesas que colabora con la Strategic Initiative for Women in the Horn of Africa (SIHA Network) en Darfur. En un comunicado difundido por la prensa local, denuncia el estado de asedio, terror y devastación que afecta a la población de esta región.
“La guerra, que estalló oficialmente en Sudán en abril de 2023 –subraya- solo ha empezado a revelar lo que nosotros en Darfur sabíamos desde hace tiempo: nuestra tierra ya estaba bajo asedio y nuestro pueblo, bajo ataque. El Fasher permaneció aislada durante más de 500 días, hasta que fue tomada por las Rapid Support Forces (RSF) en octubre de 2025 (véase Fides 27/10/2025). Hemos documentado lo que estaba por suceder, pero sin generar ningún clamor ni indignación”.
El Papa León, durante la oración del Ángelus del 2 de noviembre de 2025, expresó su “profundo dolor por las trágicas noticias que llegan desde Sudán, en particular desde la ciudad de El Fasher, en el martirizado Darfur septentrional”, llamando la atención sobre uno de los conflictos más crueles que azotan al continente africano, en medio de la pasividad e impotencia de los organismos internacionales (véase Fides 2/11/2025).
“Ejecuciones masivas, perfilamiento étnico, secuestros y violencia sexual -continúa la coordinadora de protección para mujeres refugiadas y desplazadas internas de Darfur-. Estamos siendo testigos de una guerra que utiliza los cuerpos de las mujeres como instrumento de destrucción, no solo sangrienta, sino también para arrasar comunidades enteras. La violación es un arma, un mecanismo no solo de violencia sino de cancelación. En Zalingei, las mujeres Fur relatan que viven como esclavas. En todo Darfur, las RSF ocupan centros de detención donde mantienen prisioneras a las mujeres”.
La activista enfatiza la resiliencia de estas víctimas, relatando que muchas de las sobrevivientes “gestionan comedores comunitarios para alimentar a otras familias desplazadas en diversas zonas de Darfur. En Tawila, ayudan a sus pares a crear espacios en grupos psicosociales. En Tura, arriesgan sus vidas para entregar medicinas y trasladar a las sobrevivientes a lugares más seguros. A través de SIHA, hacemos todo lo posible: proporcionamos asistencia médica, reubicación segura, documentación legal y apoyo psicosocial. Construimos redes de sobrevivientes. Pero esto no es suficiente. El mundo debe hacer más que observar una crisis. No podemos esperar otros 20 años para obtener justicia”.
“Darfur no es solo un lugar de sufrimiento. Es un lugar de resiliencia, donde las mujeres construyen el futuro mientras el mundo mira hacia otro lado”, concluye la defensora, solicitando que esta no sea otra guerra olvidada.
(AP) (Agencia Fides 5/2/2026)