Anselmo Fabiano
El Cairo (Agencia Fides) – «He llegado sano y salvo y, en un abrir y cerrar de ojos, me he vuelto a sumergir en esta hermosa y exigente vida árabe». Dos semanas después de su regreso a El Cairo, el diácono Anselmo Fabiano, de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA), cuenta a la Agencia Fides su experiencia en la parroquia de San Marcos, situada en el popular barrio de Shoubra, una extensa zona de la capital egipcia habitada por cerca de un millón de personas.
Ordenado diácono en Como el pasado 12 de septiembre, tras un año de servicio pastoral en Egipto (véase Agencia Fides, 4/6/2025), Anselmo ha regresado para continuar su formación y su servicio a la Iglesia local, de cara a la ordenación sacerdotal. «Shoubra es un barrio de arena, polvo, cláxones y ruido a todas horas del día y de la noche, un auténtico hormiguero de personas. También es un barrio muy pobre», cuenta.
A su regreso lo han recibido, sobre todo, los niños y las personas más pobres, incluidos los niños de la calle a los que conoció durante su anterior año de servicio. «Han dado saltos de alegría al volver a verme. Creo que es un signo para nuestra Iglesia, llamada a ponerse siempre al servicio de los últimos, de los pobres y de quienes más lo necesitan».
En el barrio, la mayoría de la población es musulmana, aunque también hay comunidades ortodoxas y protestantes. La comunidad católica es pequeña: «A la Misa suelen asistir entre 20 y 25 personas. Sin embargo, es una comunidad viva, que da testimonio del Evangelio en la vida cotidiana», subraya el diácono.
La misión, explica, se vive también en el día a día y en la convivencia con personas de otras religiones y confesiones cristianas. «Estamos llamados a compartir la misión con los hermanos y hermanas que tenemos a nuestro lado. Vivir unos junto a otros nos invita a permanecer unidos a Cristo y unidos en su misión».
Anselmo colabora en las actividades pastorales con niños y adolescentes, en la vida de la comunidad y en las celebraciones, mientras continúa estudiando árabe. «Poco a poco, la lengua va entrando en mi cabeza y en mi boca. Consigo recordar las palabras que había aprendido y eso me permite comunicarme con la gente. Es un don grande y hermoso».
Su estancia en El Cairo es también un tiempo de preparación al sacerdocio y de redescubrimiento de la dimensión universal de la misión de la Iglesia. «Las Jornadas Misioneras nos invitan a ampliar la mirada hacia la Iglesia, que es una, pero está presente en todo el mundo para vivir el Evangelio y dar testimonio de él en la vida cotidiana». La pequeña comunidad católica de Shoubra mantiene una presencia discreta, pero no por ello menos significativa: «Aquí lo hacemos en silencio y, aun así, somos signo de una Iglesia que da testimonio continuamente del Señor resucitado».
Desde El Cairo, el joven misionero de la SMA dirige un mensaje a las comunidades cristianas: «Rezamos por vosotros y os pedimos también que recéis por esta Iglesia de Egipto, especialmente durante este Mes Misionero. Os deseo una buena misión en vuestro lugar de trabajo, en vuestra comunidad parroquial y en vuestra escuela. Que podáis ser testigos auténticos y alegres de Jesús resucitado, para que quienes se encuentren con vosotros puedan experimentar la alegría del encuentro con Él».
(AP) (Agencia Fides 20/10/2026)
Anselmo Fabiano