ÁFRICA/SENEGAL - Don Diouf: “El diálogo entre cristianos y musulmanes se vive cada día”

martes, 20 octubre 2026

Roma (Agencia Fides) – «Probablemente somos una excepción en el mundo, porque vivimos en un país de mayoría musulmana, con una pequeña comunidad católica junto a otras confesiones religiosas», afirma el padre Augustin Sébastien Mamadou Diouf, coordinador nacional del Apostolado de los Laicos en Senegal, en una entrevista con la Agencia Fides al margen del Foro Internacional de Acción Católica (FIAC), celebrado en Roma del 15 al 18 de octubre.

-Senegal es un país de mayoría musulmana, pero cuenta también con una minoría católica activa y comunidades pertenecientes a otras confesiones religiosas. ¿Cómo es posible esta convivencia?
-Musulmanes y cristianos viven en paz y armonía. Es una realidad que sorprende a quienes llegan por primera vez a Senegal. En una misma familia puede haber católicos y musulmanes. Yo mismo me llamo Mamadou porque mi padre era musulmán, pero eso no me ha impedido ser católico y hacerme sacerdote.

-¿Sois, por tanto, un ejemplo para el resto del mundo?
-Exactamente, podemos serlo. En Senegal decimos que el diálogo entre el islam y el cristianismo se vive cada día: en las familias, en la calle, en el trabajo, compartiendo los momentos felices y los difíciles. No hay problemas particulares de convivencia. Creo que esta experiencia debería inspirar a todos aquellos que, aun sin compartir la misma fe, viven unos junto a otros.
En Senegal nadie acosa a otra persona por sus creencias religiosas. Una iglesia puede estar junto a una mezquita. Cuando celebramos una festividad católica, invitamos a los musulmanes, que a su vez nos incluyen en sus celebraciones. También con motivo de nuestra peregrinación invitamos a las distintas cofradías musulmanas. Esta convivencia equilibrada es una bendición para Senegal y rezamos para que perdure».

-Senegal es un país con una población joven. ¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrentan los jóvenes católicos senegaleses?
-Tenemos una juventud muy dinámica. Los jóvenes católicos participan en gran número en las celebraciones eucarísticas y las peregrinaciones. Es una suerte porque, en un país de mayoría musulmana, es importante dar testimonio de la propia fe también mediante gestos externos, no en un sentido farisaico, sino para mostrar que está viva y, sobre todo, anunciar a Jesucristo a través de nuestra forma de vivir y de nuestras actividades.
Nuestros jóvenes afrontan las mismas dificultades que sus coetáneos en otras partes del mundo, especialmente en África. La situación económica de Senegal no es boyante y el principal problema es la falta de empleo. Como Iglesia, animamos a los jóvenes a emprender por cuenta propia, poniendo en marcha pequeños negocios o aprendiendo un oficio, sin esperar necesariamente la intervención del Estado, para que puedan ganarse la vida dignamente.

-¿Puede la vulnerabilidad de los jóvenes favorecer la expansión de las sectas en Senegal?
-Sí, en nuestro país hay varios grupos sectarios, también por este motivo. Cuando una persona atraviesa dificultades económicas y morales, puede convertirse fácilmente en presa de “depredadores espirituales”, vendedores de una felicidad ilusoria. Por desgracia, muchos jóvenes se sienten atraídos por estos grupos. Hacemos todo lo posible para contrarrestar este fenómeno, que afecta tanto a católicos como a musulmanes.
Estos últimos, de hecho, podrían estar aún más expuestos. Como Iglesia, tratamos de proteger a nuestros jóvenes de la influencia de las sectas, ayudándolos a discernir y a no caer en manos de quienes prometen una vida fácil vendiendo ilusiones. En el ámbito islámico, las cofradías ofrecen a los jóvenes un entorno que puede protegerlos mejor de la influencia de estos grupos.
Algunas sectas proceden del extranjero, mientras que otras se fundan directamente en Senegal, a menudo por motivos económicos.

-También en Senegal los jóvenes se sienten atraídos por las redes sociales. ¿Cómo afronta la Iglesia este fenómeno?
-Las redes sociales son una cuestión que debe abordar la Iglesia universal, como ha señalado también el Papa León XIV en su encíclica. Considero que los jóvenes deben recibir formación para utilizar estas herramientas de manera consciente, poniéndolas al servicio del ser humano y no al revés.
Si se utilizan correctamente, las redes sociales pueden aportar muchos beneficios a los jóvenes. Por desgracia, a menudo ocurre lo contrario: las redes sociales y, hoy en día, también la inteligencia artificial se utilizan para sembrar odio y discordia.
(L.M.) (Agencia Fides 20/10/2026)


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