RVA
Myitkyina (Agencia Fides) – Han llevado esperanza y consuelo espiritual a más de un millar de desplazados internos que viven en el campo de refugiados de Santa Teresa, considerados «los fieles más vulnerables de la diócesis de Myitkyina», en el estado birmano de Kachin, una región afectada por el conflicto civil. El obispo John Mung Ngawn La Sam, que está al frente de la diócesis de Myitkyina, varios sacerdotes y laicos consagrados católicos han visitado el campo, donde el obispo ha celebrado la Misa dominical y administrado el sacramento de la Confirmación a siete adultos.
«Ha sido un momento de gracia en medio de las continuas dificultades que afrontan las familias desplazadas», ha contado a la Agencia Fides el párroco local, el padre Peter Lazum Naw Bawk, quien ha explicado que los fieles han acogido con calidez al obispo y a la delegación, en la que también estaba presente el responsable de Cáritas (Karuna Social Services). La visita pastoral, realizada el domingo 20 de septiembre, refleja el compromiso constante de la Iglesia de acompañar a las personas afectadas por el desplazamiento, el sufrimiento y el conflicto. «Los fieles del campo de refugiados de Santa Teresa han recibido la confirmación de que no están olvidados, ni por sus pastores ni por Dios», ha subrayado el párroco.
Durante la celebración eucarística, el obispo ha dicho a los fieles: «Dios está siempre dispuesto a bendecirnos. Pero las bendiciones de Dios brotan de una vida vivida de acuerdo con su voluntad. Somos hijos de Dios, pero a veces no vivimos según la voluntad de Dios. Los hijos amados hacen el bien, no se conforman con un “cristianismo nominal”, sino que abrazan y viven una fe viva, concreta, que se manifiesta en la vida cotidiana».
«No se es católico “por nacimiento” -ha advertido-, sino cumpliendo la voluntad de Dios y siguiendo los mandamientos del Señor Jesús. Hoy debemos recordar que somos cristianos no solo de nombre, sino de hecho, con las obras propias de quien toma su cruz y sigue al Señor Jesús».
En unas circunstancias difíciles y marcadas por la precariedad, la visita del obispo ha llevado consuelo y alivio espiritual a la comunidad. La celebración de la Misa y la administración de la Confirmación han representado un momento significativo para los siete adultos que han recibido el sacramento, fortaleciendo su compromiso en la fe.
Después de la Misa, el obispo y sus acompañantes han visitado a las Hermanas de San Pablo y a los estudiantes del internado situado en las inmediaciones, ofreciéndoles palabras de ánimo y apoyo. Mientras la población afronta la incertidumbre sobre su futuro, el mensaje de la visita pastoral ha resonado con fuerza: en un lugar marcado por el desarraigo y la pérdida, la esperanza no desaparece.
Actualmente, el campo de refugiados de Santa Teresa acoge a 480 familias de desplazados internos, un total de más de 1.000 personas procedentes de las aldeas de los alrededores, que se establecieron allí en marzo de 2025 a causa del conflicto que continúa en la región.
El estado de Kachin, en el noreste de Myanmar, es desde hace años uno de los principales escenarios del conflicto armado en el país. Las hostilidades entre el Ejército birmano y el ‘Kachin Independence Army’ (KIA), brazo armado de la ‘Kachin Independence Organisation’, se intensificaron tras el golpe de Estado militar de febrero de 2021, y el KIA ha combatido junto a otras fuerzas de resistencia contra el Ejército. A lo largo de 2026, los enfrentamientos se han concentrado especialmente en las zonas de Bhamo y Shwegu, mientras el Ejército ha tratado de consolidar sus posiciones y reabrir importantes vías de comunicación hacia el norte.
En junio, según datos de la ONU, unas 250.000 personas se encontraban desplazadas en el estado de Kachin, una cifra superior a la del año anterior. La situación humanitaria es especialmente grave: las operaciones militares, los enfrentamientos y los ataques aéreos siguen provocando nuevos desplazamientos y dificultando el acceso a la ayuda. UNICEF ha señalado un empeoramiento de la situación en Kachin, con nuevas personas obligadas a abandonar sus hogares debido a la intensificación de los combates, especialmente en las zonas de Bhamo y Hpakant.
Según la ONU, en 2026 casi 3,8 millones de personas se encuentran desplazadas en todo Myanmar a causa del conflicto civil, que dura ya más de cinco años.
(PA) (Agencia Fides 24/9/2026)