ASIA/INDONESIA - Después del terremoto: el sueño de una casa segura para cientos de familias en Flores

jueves, 24 septiembre 2026

LG

Maumere (Agencia Fides) – Más de un mes después del terremoto del 15 de agosto de 2026 que afectó a la isla de Flores (véase Agencia Fides, 15/8/2026), la emergencia todavía no ha terminado. Los temblores continúan, aunque con menor intensidad, y muchas familias siguen pasando la noche en tiendas de campaña por miedo a regresar a sus viviendas.

En la región de Manggarai, una de las zonas más afectadas, los Misioneros Camilianos han llegado a una veintena de aldeas, donde han distribuido paquetes de alimentos a unas 400 familias y cien tiendas de campaña a personas que han perdido su vivienda o han tenido que abandonarla. «La primera intervención se ha dirigido sobre todo a las familias más vulnerables, especialmente a los niños y a los ancianos», cuenta a la Agencia Fides el padre Luigi Galvani, MI, misionero en la isla de Kupang.

Ahora los esfuerzos se centran en la reconstrucción. «La emergencia está muy lejos de haber terminado con el fin de las primeras labores de ayuda», subraya el religioso. Los Camilianos quieren ayudar a una treintena de familias a construir viviendas sencillas, pero más seguras que las tiendas de campaña y las precarias construcciones provisionales. El proyecto contempla la construcción de treinta casas de unos 3x5 o 4x6 metros, con ladrillos, cemento, arena y chapas para los tejados.

Las escuelas también siguen sufriendo las consecuencias del terremoto: numerosos centros permanecen cerrados y, en algunas aldeas, las tiendas de campaña se han convertido en aulas provisionales. En Ruteng, la zona más afectada, el hospital ha sido declarado inseguro y los enfermos y heridos están siendo atendidos en una estructura provisional instalada con tiendas de campaña.

«El camino de la reconstrucción será largo y exigente», señala el padre Galvani. Y, sin embargo, añade, «la gente de Flores sigue mirando hacia adelante con la fuerza de su fe y la confianza en la solidaridad» de quienes desean compartir su sufrimiento.

Los Misioneros Camilianos quieren seguir acompañando a las familias afectadas, apoyándolas en la reconstrucción de sus viviendas y de la vida comunitaria. «Cada ladrillo donado, cada tienda, cada paquete de alimentos, cada gesto de solidaridad» puede contribuir, concluye el padre Galvani, a hacer posible «un nuevo milagro de caridad misionera».
(AP/LG) (Agencia Fides 24/9/2026)

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