Adigrat (Agencia Fides) – El pasado 11 de septiembre comenzaron en Etiopía las celebraciones del Año Nuevo, una fecha de gran importancia para la cultura etíope, que representa un momento de celebración de la tradición, la prosperidad y los nuevos comienzos. Con motivo de esta festividad, el Eparca de Adigrat, Tesfaselassie Medhin, ha compartido con la Agencia Fides el mensaje dirigido a la población para celebrar el paso del Año de Marcos al Año de Lucas Evangelista en el calendario litúrgico etíope.
El Eparca invita a los fieles a comenzar el nuevo año con gratitud a Dios, sin dejar de reconocer los sentimientos contrapuestos de esperanza y preocupación que atraviesan a la población. En su mensaje, Medhin pone voz a las profundas heridas que siguen afectando a la sociedad: la pérdida de seres queridos, viviendas y medios de subsistencia; los desplazamientos; el desempleo y la interrupción de los estudios para muchos jóvenes; el peso de la sequía, el hambre y la pobreza, junto con la falta de paz. Muchos jóvenes, además, se ven obligados a abandonar sus tierras de origen. Y, sin embargo, pese a todas estas dificultades, el sufrimiento no debe robar la esperanza. «Dios está cerca de los que sufren y Cristo mismo ha sufrido y llorado con la humanidad. Cristo sigue cerca de todos los que sufren hoy», afirma el prelado.
Medhin exhorta a los cristianos a expresar su fe mediante gestos concretos de compartir, amor, reconciliación y paz, y no solo con palabras. Dedica una atención especial a los jóvenes, a quienes es necesario apoyar creando oportunidades educativas y laborales que les permitan construir su futuro en su propia tierra.
Al dirigirse a quienes tienen responsabilidades políticas e institucionales, el Eparca recuerda que ejercer el liderazgo implica responsabilidad, no privilegio. «Los líderes tienen el deber moral de proteger a los más vulnerables, defender a las personas que viven en paz, responder a las emergencias provocadas por la sequía y el hambre, crear oportunidades para los jóvenes, preservar la dignidad humana y trabajar por la reconciliación, siguiendo el modelo de Cristo como líder servidor».
El mensaje se detiene también en la paz, profundamente anhelada por una población marcada por años de conflictos sangrientos. «La población ha sufrido profundamente a causa de las guerras pasadas y se cierne un nuevo ciclo de conflictos. La paz es urgente y no puede alcanzarse mediante la fuerza o la opresión, sino que requiere paciencia, tolerancia, perdón y justicia». Medhin invita a todas las partes implicadas en los conflictos a elegir la vía de la negociación y pide a la comunidad internacional que apoye el diálogo.
«La paz no es solo responsabilidad de los líderes: cada ciudadano tiene un papel que desempeñar, empezando por la familia y la comunidad, para rechazar el odio que se transmite de generación en generación», subraya el Eparca.
Otro de sus llamamientos se refiere al cuidado de la creación, en sintonía con la enseñanza de la Iglesia y con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. La creación es un «don que debemos proteger de la contaminación y la destrucción; los seres humanos somos sus custodios, no sus destructores».
Al concluir su mensaje, el Eparca encomienda a Dios y a la intercesión de la Virgen María al país, a las familias, a los jóvenes y a sus dirigentes. Reza por la paz, la sanación, la misericordia, la libertad de los oprimidos y el regreso de las personas desplazadas. En síntesis, es un mensaje de esperanza en medio del sufrimiento: una invitación a la gratitud y a la solidaridad con quienes pasan necesidad, a invertir en los jóvenes, a vivir el liderazgo como un servicio, a buscar la paz mediante el diálogo y el perdón y a custodiar la creación.
(AP) (Agencia Fides 16/9/2026)