Nairobi (Agencia Fides) – “Desde hace tiempo estamos encontrando dificultades en el proceso de registro civil y legalización del matrimonio”, afirman los obispos de Kenia en una declaración publicada el 16 de abril al término de su Asamblea, celebrada en la Donum Dei, Roussel House, en Karen (Nairobi). “Los procedimientos de notificación y de obtención de certificados se han vuelto innecesariamente complejos. El proceso de aprobación es lento y, en ocasiones, no respeta los plazos y las fechas establecidas”.
“Además, estamos asistiendo a una escasez de certificados de matrimonio. Esto solo puede causar un daño moral a la sociedad y corre el riesgo de privar a los cónyuges más vulnerables de sus derechos legales”, afirma la declaración de la Conferencia de Obispos Católicos de Kenia (KCCB).
“Como país, debemos proteger y promover la institución del matrimonio, tal como lo establece la Constitución de Kenia. Cuando las familias y la institución matrimonial son fuertes, nuestra sociedad prospera”, señalan los obispos, citando el artículo 45 de la Constitución, que reconoce la familia como unidad fundamental de la sociedad.
La intervención de la KCCB se produce en un contexto de creciente frustración de la población por los retrasos en la obtención de documentos como certificados de nacimiento, documentos nacionales de identidad y pasaportes.
Los obispos expresan además su preocupación por los asesinatos masivos ocurridos en un contexto ritual, como el caso de Shakahola (véase Agencia Fides 4/5/2023).
“El escándalo de las muertes de Shakahola y Kware sigue vivo en nuestra memoria, donde se han descubierto asesinatos inimaginables”, afirman los obispos, subrayando la falta de controles sociales y gubernamentales, ya que “estas personas, asesinadas y enterradas en fosas comunes, procedían de familias y barrios”. “Siguen sin respuesta las preguntas sobre cómo pudo ocurrir sin que nadie se diera cuenta ni lo denunciara a las autoridades”.
La KCCB subraya que continúan produciéndose episodios similares, con “nuevas muertes inexplicables”. “El hallazgo de cuerpos de hombres, mujeres y niños en sacos de yute en Binzaro, en Kilifi, y ahora en Kericho, es profundamente inquietante porque demuestra un desprecio total por la sacralidad y el valor de la vida humana”, continúa el mensaje, que denuncia además que “las investigaciones sobre estos asesinatos se agotan muy rápidamente y se olvidan fácilmente”, solo porque “las víctimas eran pobres y aparentemente insignificantes”.
El desprecio por la vida humana, según la KCCB, también se manifiesta en el aumento de la trata de seres humanos. En el plano político, los obispos reiteran sus críticas al deterioro del debate político (véase Agencia Fides 20/3/2026) y denuncian el reclutamiento con fines políticos de bandas de jóvenes delincuentes (“goons”) “utilizados para intimidar, interrumpir reuniones e incluso matar”. Un fenómeno que “puede prosperar solo si es patrocinado y protegido por personas poderosas”.
(L.M.) (Agencia Fides 17/4/2026)