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Pourcine Pic Makaya (Agencia Fides) – «El año 2026 debería ser un año decisivo para Haití, con las elecciones previstas para este año y la toma de posesión del nuevo presidente junto con el Parlamento en febrero de 2027. Pero todo sigue siendo todavía muy vago y muy incierto». Así lo explica a la Agencia Fides el padre Massimo Miraglio, misionero camiliano y párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro en la localidad montañosa de Pourcine Pic Makaya, quien ha compartido algunas actualizaciones desde la isla caribeña, sumida desde hace años en una grave crisis humanitaria, además de socioeconómica.
«Actualmente el país está gestionado por un primer ministro con plenos poderes que gobierna junto a su grupo de ministros y que, en realidad, debería limitarse a organizar estas elecciones que se esperan desde hace más de diez años», explica el misionero. «La situación económica es dramática: la inflación y el costo de la vida son altísimos. Hay enormes dificultades de abastecimiento debido a las carreteras interrumpidas. Incluso en Jérémie, a 300 kilómetros de la capital Puerto Príncipe, los productos llegan solo tras viajes muy arriesgados, en parte por mar y en parte por tierra. Todo lo que llega tiene precios desorbitados en un país que está paralizado, donde no hay trabajo y donde la gente lucha cada día para reunir lo necesario para vivir».
«Se vive al día –continúa- pero la esperanza comienza a debilitarse, porque no se vislumbran cambios sustanciales que permitan salir de esta terrible pendiente en la que el país ha caído. Existe un vacío institucional enorme que ha conducido a una deriva verdaderamente trágica, donde millones de personas sufren y se ven obligadas a vivir en la sombra y con miedo constante a causa de las bandas armadas que siguen controlando la capital».
A pesar de todo, el padre Miraglio continúa trabajando para mantener viva la comunidad, sobre todo mediante las actividades parroquiales con jóvenes y ancianos. «La celebración de las fiestas religiosas y civiles es un momento importante que debe volver a situarse en el centro de la vida comunitaria para favorecer el crecimiento, la solidaridad y la comunión. Son momentos en los que se pone en común lo más importante: la fe en Dios, un Dios generoso que nos ama y que nos da esperanza y fuerza para afrontar los problemas de la vida».
Aunque la parroquia se encuentra en una zona montañosa aislada, la crisis del país también se hace sentir. «Trabajamos en condiciones de emergencia debido al mal funcionamiento del Estado. Sin embargo, seguimos adelante con proyectos iniciados hace tres años, especialmente la escuela infantil y primaria con más de 200 alumnos y la escuela vespertina de alfabetización para adultos» (véase Fides 10/10/2025). También continúan los programas agrícolas, apoyados por una ONG que ayuda a aumentar la producción local, principal fuente de sustento para la población.
Entre marzo y abril se retomará además un programa de limpieza de senderos y caminos de montaña, esencial para mantener abiertas las vías de comunicación y permitir el paso de los mulos que transportan los productos agrícolas a los mercados cercanos. «Las dificultades son enormes -explica el misionero- porque se trata de rutas muy escarpadas y el mantenimiento suele ser temporal, ya que no disponemos de medios para realizar obras más estructurales».
«Lo que sigue siendo una prioridad de la parroquia es mantener a la gente unida, tratar de crear actividades que faciliten la cohesión social y el trabajo comunitario. Que favorezcan una visión común y el deseo de seguir adelante a pesar de que la situación sea difícil y de que, a menudo, las noticias que llegan de Puerto Príncipe o de Jérémie sean realmente muy desalentadoras».
El padre Miraglio subraya además las dificultades del sector sanitario. «Uno de los sectores en crisis es sin duda el de la salud. En Jérémie la situación es dramática: los pacientes que llegan cada día no encuentran respuestas adecuadas a sus necesidades y problemas. Solo hay pequeños ambulatorios privados, pero a menudo no tienen la capacidad de responder a emergencias ni de atender casos un poco más complejos. En consecuencia, la situación para la gran mayoría de los enfermos es verdaderamente dramática. A menudo son enviados a otros hospitales de la zona que con frecuencia se encuentran en las mismas condiciones y, sobre todo si se trata de hospitales privados, son extremadamente costosos y por lo tanto accesibles solo para una pequeña parte de la población».
«También para nosotros, en Pourcine, se ha vuelto urgente la construcción de un pequeño ambulatorio capaz de atender emergencias (véase Fides 3/12/2025). Estamos aislados, lejos del hospital; los materiales de construcción se encuentran muy lejos y es muy difícil transportar la arena hasta aquí. Para superar estas dificultades estamos estudiando alternativas para ver cómo lograr construir un pequeño ambulatorio que pueda llegar a atender a 3.000/3.500 personas, al que también podrán acudir las localidades cercanas para las primeras urgencias. Un dispensario que no solo permitirá a las personas tener la posibilidad de encontrarse con un enfermero o un médico, sino sobre todo iniciar un trabajo de prevención y de formación sanitaria para todos. Para nosotros, que estamos tan lejos, la prevención es fundamental, porque a menudo cuando se llega a tratar la enfermedad ya es demasiado tarde. Además, intentaremos poner en marcha incluso un sistema sencillo para transportar a los enfermos hasta el valle, de modo que los casos más graves puedan llegar rápidamente al hospital de Jérémie».
«En los meses de febrero y marzo la gente está muy ocupada en los trabajos del campo, que son muy duros y a menudo se realizan en terrenos y zonas muy alejadas de sus viviendas. Es un esfuerzo que hacen con gran generosidad y con mucha esperanza, porque la producción de este período puede garantizar ingresos que les permitan afrontar los gastos indispensables de una familia para poder salir adelante. En los próximos meses veremos cómo reforzar la producción de plátanos locales. Lamentablemente, con el paso del huracán Melissa en octubre, (véase Fides 5/11/2025), gran parte de las plantaciones de plátano (fuente de ingresos y sobre todo de alimentación) se han perdido. El gran desafío es pasar de una agricultura primitiva, con baja productividad, a una agricultura más comunitaria, con mayor productividad y también con una mayor capacidad para gestionar toda una serie de acontecimientos que a veces complican el trabajo en el campo».
«Hemos entrado en el tiempo de Cuaresma -concluye el misionero camiliano-. La comunidad participa en las celebraciones dominicales, el rosario y el vía crucis, momentos muy importantes para reavivar la fe y la esperanza, para mantenernos unidos y solidarios. El deseo es que este tiempo se convierta para la comunidad de Pourcine en un momento de reflexión y oración, para tomar conciencia también de nuestros errores y limitaciones. El objetivo es construir una hermosa comunidad cristiana, animada por el Espíritu, una comunidad que quiere vivir cada día los valores del Evangelio: una comunidad que tiene al Señor en el centro de su vida y que quiere avanzar hacia una vida digna, donde todos puedan tener lo mínimo necesario para progresar».
(AP) (Agencia Fides 14/3/2026)