ÁNGELUS - León XIV: Cuando se está con Cristo, “lo esencial es sobreabundante”

domingo, 2 agosto 2026 papa león xiv   evangelio   caridad   eucaristía  

VaticanMedia

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – El encuentro con el Señor Jesús es siempre «una experiencia que nos alimenta». Y cuando se está con Él, «pan de vida», «lo esencial es sobreabundante». Así ha recordado el papa León XIV algunos rasgos distintivos de la experiencia cristiana en la breve reflexión pronunciada desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, antes de rezar la oración mariana del Ángelus junto a los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Obispo de Roma ha tomado como punto de partida el pasaje del Evangelio según san Mateo proclamado en la liturgia del día, centrado en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces realizado por Jesús para alimentar a la multitud que lo seguía.

«Cristo, al dar la vista a los ciegos y hacer oír a los sordos», ha explicado el papa Prevost, «no sólo realiza acciones prodigiosas, sino que anuncia a todos que el Reino de Dios está cerca». También el Evangelio de hoy, ha añadido, «da testimonio de que Jesús no se limita a dar los sentidos a quien carece de ellos, sino que hace gustar a nuestros sentidos. Al sordo, que vuelve a oír, el Señor le dirige la Buena Noticia para que escuche; al ciego, que ve nuevamente, le muestra la espléndida obra de la redención que se realiza en él. Del mismo modo, Jesús da de comer al que tiene hambre».

El Evangelio de san Mateo relata que, gracias a la multiplicación de los panes y los peces realizada por Jesús, «comieron todos y se saciaron» y aún recogieron «doce canastos llenos» de pan. Cristo -ha añadido el Pontífice- «sacia realmente el hambre de la humanidad, nuestra hambre de verdad y de vida. Al mismo tiempo, su gesto nos enseña que nada se pierde cuando se comparte. La acumulación y el descarte, en cambio, son las dos caras de un mismo mal: la avaricia». Esa «enfermedad del alma» -como la ha definido el Sucesor de Pedro- «lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed. Y, de ese modo, ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quienes no tienen qué comer, las casas destruidas de quienes no tienen paz».

En la multiplicación de los panes y los peces, «milagro de la caridad» -ha explicado el Pontífice en la parte final de su reflexión- «reconocemos las acciones típicas de Jesús, que encuentran su punto culminante en la última Cena, donde el Hijo de Dios nos entrega su misma vida como nuestro hermano en humanidad». «Al saborear la gracia de la Eucaristía -ha exhortado el papa Prevost- comprometámonos a testimoniar su belleza en nuestros gestos cotidianos, comenzando por la bendición de la mesa, cuando compartimos el pan en familia y entre los amigos».

Tras el rezo del Ángelus, León XIV, hablando en español, ha afirmado seguir «con preocupación la alarmante situación en Ceuta», pidiendo a Dios, por intercesión de Nuestra Señora de África, «que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia».
Por último, ha invitado a continuar «rezando por la paz, para que cesen las guerras en el mundo y se encuentren soluciones diplomáticas a los conflictos». «Recordemos -ha añadido el Pontífice- a todas las víctimas de las hostilidades, sobre todo a los más débiles e indefensos: los niños, los ancianos y los enfermos. Que el Señor consuele a quienes sufren y bendiga la labor de quienes llevan ayuda y consuelo». (Agencia Fides 2/8/2026).


Compartir: